«España por su parte ha vivido un largo letargo en materia de política exterior, antes de liderar ninguna iniciativa sería necesario que nuestra política exterior se relanzase y comenzase a llevar a cabo una diplomacia mucho más asertiva y a mostrar un liderazgo que ahora mismo no se está dando», sañala Gabriel Mato presidente de la Delegación en la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana del Parlamento Europeo (EUROLAT)
Gabriel Mato Adrover es eurodiputado español del Partido Popular desde 2009. Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, inició su carrera profesional como letrado del Cabildo de La Palma en 1985. En política, ha sido consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación del Gobierno de Canarias (1997-2000), diputado nacional por Santa Cruz de Tenerife (2000-2003 y 2008-2009), y presidente del Parlamento de Canarias (2003-2007).
Desde el Europarlamento ha promovido la necesidad de vincular la política comercial de la UE con estrategias de defensa, industria e innovación, abogando por una “autonomía estratégica abierta” que reduzca la dependencia de la UE de terceros países y fortalezca sectores clave como el agrícola y el pesquero.
Como presidente de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (EuroLat), Mato ha impulsado políticas ambiciosas para fortalecer las relaciones entre la UE y América Latina, fomentando el diálogo político, la cooperación y el desarrollo mutuo.
En el actual contexto de transformaciones geoestratégicas —guerra en Ucrania, ascenso de China, polarización global—, ¿qué oportunidades y riesgos perciben para las relaciones entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe (ALC)?
Oportunidades hay muchas, por un lado, al retirarse EE.UU. se generan una serie de vacíos que la UE puede y debe aprovechar, y en América Latina disponemos de cierta ventaja por nuestra cercanía social y política con el continente.
Sin duda, el gran desafío es ofrecer un trato igual o más atractivo que el que ofrece China. En este sentido la UE debe ser estratégica, no podemos abarcar lo mismo que China porque nuestras capacidades, necesidades e intereses nos imponen otras prioridades, pero en aquellas áreas donde queramos competir debemos hacerlo con toda intensidad.
Asimismo, el gran riesgo que vemos es el de un cierre del comercio global: el libre comercio es la base de nuestra prosperidad, si las empresas dejan de sentir que haya seguridad para invertir nos avocamos a un escenario muy complejo. Es posible que haya un acortamiento de las cadenas de producción y que se vuelva a producir en Europa, pero afrontaremos costes más altos, y una dolorosa reconfiguración del panorama económico global.
la UE debe ser estratégica, no podemos abarcar lo mismo que China porque nuestras capacidades, necesidades e intereses nos imponen otras prioridades, pero en aquellas áreas donde queramos competir debemos hacerlo con toda intensidad
¿Qué papel específico cree que debe desempeñar España, como país con profundos lazos históricos, culturales y económicos con América Latina, en la redefinición de una agenda birregional más ambiciosa y eficaz?
España ha sido históricamente uno de los impulsores de esta relación, y su papel debe seguir siendo ese, además España debe impulsar que el resto de países europeos se involucren para que la dimensión europea de esta relación se fortalezca. Desgraciadamente en los últimos años hemos dejado de jugar ese papel fundamental.
De cara a la próxima Cumbre UE-CELAC de jefes de Estado y de Gobierno, ¿cuáles deben ser, a su juicio, las prioridades políticas y estratégicas que encabecen la agenda de trabajo conjunto?
Creo que debemos centrarnos en el mantenimiento del sistema internacional y del Atlántico como un espacio abierto donde el libre comercio pueda seguir prosperando, especialmente ante un EE.UU. que ha dejado de ser el socio fiable con el que veníamos contando.
Por otro lado, combatir al crimen organizado debe ser una prioridad común ya que requiere del esfuerzo de ambas regiones para perseguir la producción y el consumo de drogas. Del mismo modo, debe haber mayor cooperación en materia ambiental, para desarrollar un modelo conjunto de desarrollo que permita equilibrar el desarrollo económico con la conservación del medio ambiente.
es buen momento para buscar avances en materia de integración comercial y de formar un frente unido frente a los cambios globales
Muchos analistas coinciden en que el vínculo birregional necesita pasar del discurso a compromisos concretos. ¿Qué resultados tangibles espera que salgan de esta cumbre y cómo garantizar su seguimiento?
Hay que tener en cuenta que estas cumbres son muy amplias y se debe mantener un delicado equilibrio diplomático, sin embargo, es buen momento para buscar avances en materia de integración comercial y de formar un frente unido frente a los cambios globales. No coincidimos en todo, pero es una buena ocasión para tratar de mantener un cierto orden en el Atlántico.
¿Cómo valora el papel de la educación superior como palanca para una alianza renovada entre Europa y América Latina? ¿Estamos aprovechando suficientemente su potencial integrador, innovador y diplomático?
La educación superior, tiene (dentro de sus posibilidades) un papel de cierto potencial como apoyo en las relaciones entre Europa y América Latina, especialmente por la posibilidad que ofrece de acercar a los jóvenes de ambos continentes y a sus futuras élites de gobierno, así como a los segmentos más educados de ambas sociedades.
Indudablemente, es un sector cuyo potencial aún tiene mucho desarrollo que recorrer y creo que el impulso renovado a las relaciones entre nuestras regiones ofrece oportunidades en este sentido.
El Parlamento Europeo podría apoyar algunas iniciativas, o solicitar la ampliación de Erasmus Mundus, pero no tiene las competencias necesarias para hacer aportes de envergadura
¿Considera que debería impulsarse un espacio común euro-latinoamericano de educación superior, ciencia e innovación? ¿Qué iniciativas concretas podrían liderarse desde España o desde el Parlamento Europeo en este sentido?
Es, sin duda, una idea que merece una consideración seria y que como explicaba anteriormente puede llegar a ofrecer un razonable potencial a la hora de acercar a nuestras élites intelectuales y sociales, además de ofrecer una oportunidad de desarrollo científico y académico.
España, por supuesto, podría estudiar el establecimiento de un programa de intercambios oficial (además de los acuerdos que tenga cada universidad). El Parlamento Europeo podría apoyar algunas iniciativas, o solicitar la ampliación de Erasmus Mundus, pero no tiene las competencias necesarias para hacer aportes de envergadura.
En su experiencia parlamentaria, ¿cuáles han sido los principales obstáculos para la cooperación estructurada UE-ALC en el ámbito del conocimiento y qué herramientas institucionales pueden reforzarse para superarlos?
Se habla mucho de la necesidad de establecer mecanismos de reconocimiento automático de cualificaciones y títulos, para lo cual es importante trabajar en mecanismos que permitan establecer una mayor confianza en la formación ofrecida por unas y otras universidades, por ejemplo, mediante la creación de estándares comunes, aunque indudablemente, para ello habría que afrontar las enormes disparidades de medios de unos centros a otros.
Este es otro problema bastante importante pues no sólo hablamos de medios materiales, sino de medios inmateriales y know-how que impiden a centros más pequeños poder participar plenamente en iniciativas como estas.
Sería interesante trabajar en marcos comunes de referencia que simplifiquen la colaboración y permitan a aquellos centros que lo necesiten adquirir el know-how necesario, además de la eterna cuestión de la financiación.
creo que es importante que las políticas migratorias permitan que los profesionales puedan desplazarse, y que favorezcan una inmigración legal y que contribuya al desarrollo económico y el acercamiento de nuestras sociedades
Más allá de la cooperación económica, ¿cómo pueden las universidades y centros de pensamiento contribuir a reforzar los valores democráticos, la cohesión social y la gobernanza en ambos continentes?
Creo que la respuesta es bien sencilla, es imprescindible que se haga pedagogía y que se defiendan los valores democráticos en todas las universidades. El debate es importante, pero es necesario que exista esta defensa activa de los elementos más básicos de nuestra sociedad: el estado de derecho, la democracia, el respeto a los DDHH…
Sólo partiendo de esa base podremos reforzar estos valores, especialmente en un momento tan crítico como el que enfrentamos. Los jóvenes tienen mucho que aportar, pero es necesario que la Universidad sea un espacio donde se inculquen los valores democráticos y que la crítica conduzca a la mejora y no la destrucción de los valores que deben unirnos.
es imprescindible que se haga pedagogía y que se defiendan los valores democráticos en todas las universidades. El debate es importante, pero es necesario que exista esta defensa activa de los elementos más básicos de nuestra sociedad: el estado de derecho, la democracia, el respeto a los DDHH…
En un momento en que el talento joven busca mayor movilidad y oportunidades globales, ¿qué políticas educativas y migratorias podrían facilitar la creación de un verdadero espacio académico transatlántico?
Más allá del reconocimiento de títulos que mencionaba anteriormente, creo que es importante que las políticas migratorias permitan que los profesionales puedan desplazarse, y que favorezcan una inmigración legal y que contribuya al desarrollo económico y el acercamiento de nuestras sociedades.
Por último, ¿qué papel cree que puede jugar la alianza UE-ALC en la configuración de un nuevo orden internacional más multipolar, justo y sostenible, y cómo puede España liderar esa visión desde una perspectiva iberoamericana?
La cooperación entre nuestras regiones se antoja fundamental para permitirnos resistir las turbulencias económicas y políticas que emanan de Washington. Es cierto, EE.UU. ha sido históricamente uno de los promotores del Orden Internacional que ahora abandonamos, pero eso no quiere decir que en el orden que surge aquellos que tenemos una visión común de cómo debe ser el mundo no debamos unirnos para tratar de defenderla, y como mínimo aplicarla a nuestras relaciones. España por su parte ha vivido un largo letargo en materia de política exterior, antes de liderar ninguna iniciativa sería necesario que nuestra política exterior se relanzase y comenzase a llevar a cabo una diplomacia mucho más asertiva y a mostrar un liderazgo que ahora mismo no se está dando.






