«Nos gustaría que las Cumbres UE-CELAC fueran un foro en el que construir una agenda de trabajo compartida y no se cierren con reiteradas manifestaciones retóricas, carentes de compromisos o con una simple declaración política que no tiene aplicación práctica alguna, en las que, con demasiada frecuencia, apenas hay referencias a la educación en general, así como, en particular, a la educación superior», señala Mariano Jabonero, secretario general de la Organización de Estados Iberiamericanos (OEI)
Mariano Jabonero, nacido en la localidad de San Martín de Valdeiglesias (Madrid), es licenciado en Filosofía y en Ciencias de la Educación por la Universidad Complutense de Madrid, con estudios de postgrado en supervisión e investigación educativa. Ha desarrollado una extensa carrera en educación pública española, desempeñando cargos como inspector en Barcelona y Madrid, y directivo en el Ministerio de Educación de España. Desde 1988 ha trabajado en todos los países iberoamericanos como consultor o experto para organismos internacionales como UNESCO, PNUD, OEA y OEI, además de ser profesor universitario y autor de numerosos textos sobre educación y desarrollo social en Iberoamérica.
En 2018 fue elegido secretario general de la OEI con el respaldo unánime de los gobiernos iberoamericanos. En este cargo ha impulsado políticas educativas orientadas a la equidad y la inclusión social, aumentando significativamente la cooperación en la región. Ha recibido múltiples reconocimientos, incluyendo la Orden de Alfonso X el Sabio, y ha sido reelegido para continuar su mandato, comprometiéndose a un futuro innovador en la educación iberoamericana.
Los periódicos nos presentan todos los días noticias que hace unos meses no hubiéramos podido imaginar. Estos cambios también traen consigo oportunidades igualmente impensables. ¿Qué aporta de diferencial la colaboración entre Unión Europea (UE) y América Latina Caribe (ALC) en este momento?
Iberoamérica y la Unión Europea son, y serán siempre, aliados naturales porque compartimos lenguas, tradiciones, historia y, sobre todo, una cosmovisión común. Somos dos regiones construidas sobre la base de los valores de la civilización occidental, y este vínculo trasciende los cambios coyunturales que se están produciendo, por muy sorprendentes y preocupantes que estos sean.
Por eso la alianza entre Europa y América Latina es verdaderamente una alianza estratégica, con entidad propia, que no se limita al terreno político y comercial o económico. Es una relación en la que las áreas de trabajo de la OEI, la educación, la ciencia y la cultura, tienen un enorme potencial para ambas regiones. La OEI viene desarrollando desde hace tiempo una estrecha relación de trabajo con la UE no sólo como agentes acreditados para la cooperación delegada, sino también en el marco del programa Horizonte, o de la diplomacia cultural.
Somos conscientes del enorme impacto positivo que tendría una cooperación más estrecha entre ambas regiones en temas prioritarios como puede ser el cambio climático, la ciencia espacial, la transición energética, etc. Por ello, nos gustaría que las Cumbres UE-CELAC fueran un foro en el que construir una agenda de trabajo compartida y no se cierren con reiteradas manifestaciones retóricas, carentes de compromisos o con una simple declaración política que no tiene aplicación práctica alguna, en las que, con demasiada frecuencia, apenas hay referencias a la educación en general, así como, en particular, a la educación superior.
La OEI está dispuesta a poner al servicio de esta alianza estratégica sus más de 75 años de trabajo sobre el terreno y su amplia presencia en América Latina y su acreditada capacidad para lograr amplios consensos.
La universidad ha sido a lo largo de toda nuestra historia común un reflejo concreto de la alianza entre Europa y América Latina y Caribe
¿Puede la consolidación de un espacio común en educación superior ser un elemento vertebrador de las relaciones entre UE y ALC?
Definitivamente sí. La universidad ha sido a lo largo de toda nuestra historia común un reflejo concreto de la alianza entre Europa y América Latina y Caribe. Pienso en universidades históricas, como la Universidad de San Marcos en Perú o la de Santo Domingo en República Dominicana. También las más recientes, como el actual Colegio de México, antiguo Colegio de España, cuna de la academia mexicana en relaciones internacionales. Las paredes de estas instituciones y muchas otras hablan de esta cooperación de siglos.
La academia europea y la latinoamericana han estado y están en diálogo: los académicos de ambas orillas del Atlántico llevan muchas décadas creando ese espacio común y lo que falta es su institucionalización y consolidación, dotándole de fuerza política, así como capacidad financiera, para que sean muchos más los profesores, investigadores y, sobre todo, alumnos que se puedan beneficiar de esa intensa relación entre nuestras universidades.
En junio se cumplirán los 26 años de la Primera Cumbre celebrada en Río de Janeiro de Presidentes de Gobierno y Jefes de Estado de la UE y ALC. Este octubre se realizará la próxima en Bogotá. ¿Estamos en condiciones para que la reunión de Colombia sea un éxito en el reconocimiento del valor de la cultura, la educación y la ciencia como soporte de las relaciones entre UE y ALC?
La reunión de Colombia será un éxito en esa dirección siempre que los participantes tengan como horizonte el encuentro y la voluntad real y la vocación de adoptar compromisos. En la primera pregunta lo decías, es un buen momento para fortalecer la alianza natural entre la UE y ALC, pero para ello hace falta salir de las reuniones con agendas comunes, con compromisos reales, y no sólo con declaraciones políticas. Si algo podemos aprender de estos 26 años, es que estas no son por sí mismas suficientes y que si hay verdadera voluntad política, esta se debe traducir en proyectos y programas, con su correspondiente financiación.
es un buen momento para fortalecer la alianza natural entre la UE y ALC, pero para ello hace falta salir de las reuniones con agendas comunes, con compromisos reales, y no sólo con declaraciones políticas
¿Cuál es el papel del Espacio común de educación superior iberoamericano, que encarna la OEI, en relación con el propiciado por la UE y ALC?
Desde la OEI, llevamos 5 años fomentando una estrategia que encarna ese espacio común: Universidad Iberoamérica 2030. Esta busca hacer real esa cooperación entre ambas regiones, tanto en materia de educación superior como de ciencia, precisamente atendiendo a los retos comunes que traen los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
En concreto, proponemos ir avanzando en esa estrategia a través de las líneas de la digitalización, la internacionalización, la calidad y la sostenibilidad. Partimos de experiencias ya existentes para seguir construyendo, con aliados de ambas regiones con peso en la materia. El papel que aporta nuestro trabajo al respecto diría, entonces, que tiene ver con que las rutas están marcadas, la vertebración de aliados muy definida y los mecanismos establecidos.
¿Qué lugar corresponde a España, y a lo hispano más allá de la geografía, en la construcción de un nuevo marco de relaciones entre UE y ALC?
España tiene que liderar este proceso de relaciones entre ambas regiones, y recordar a sus socios europeos que en un momento de turbulencias en la escena internacional como el actual, todos ellos tienen un aliado natural en América Latina, y viceversa. Portugal también debería jugar un papel importante a este respecto, pero las recientes presidencias del Consejo de la UE de ambos países demostraron que América Latina tiene más peso en la agenda política española y por ello auspició la celebración de la última Cumbre UE-CELAC después de 8 años sin que se convocara. En Colombia España tiene que propiciar por ir un poco más allá y lograr esos compromisos concretos a los que antes me refería.
España tiene que liderar este proceso de relaciones entre ambas regiones, y recordar a sus socios europeos que en un momento de turbulencias en la escena internacional como el actual, todos ellos tienen un aliado natural en América Latina, y viceversa
En Europa, más allá de la UE, se llevan casi tres décadas consolidando un Espacio europeo de educación superior. Usted está en contacto permanente con los ministros de educación iberoamericanos. ¿Cómo valora la predisposición actual de los gobiernos de cara a una mayor integración de los sistemas universitarios de ALC?
En la OEI hemos ido logrando algunos avances concretos en el marco de la estrategia Universidad Iberoamérica 2030, como el sello Kalos Virtual Iberoamérica (KVI), el primer sello de calidad 100% iberoamericano, que propicia una mayor colaboración y alineación en los estándares y procedimientos de evaluación de las agencias de calidad de la región. Es una manera de aplicar en nuestra región la famosa técnica del “spill over” que tan decisiva ha sido en la construcción de la UE.
Este trabajo que venimos llevando a cabo con los actores de nuestros sistemas universitarios propician que los gobiernos también comiencen a alinear sus reformas en una orientación común, de manera que nuestros sistemas acaben por ser más compatibles entre sí, como sucede en Europa. Esto se evidenció en la reunión de Ministros/as y altas autoridades de educación superior de América Latina y el Caribe, que organizó IESALC-UNESCO en diciembre de 2024.
Allí se compartieron buenas prácticas en temas concretos como la convalidación de títulos, la vinculación de los sistemas de calidad, reconocimiento de competencias a través de nuevos mecanismos, como las microcredenciales, por ejemplo… son conversaciones y rutas que se van trazando y que promueven la integración. IESALC es un socio clave para la OEI, y apoyamos las conclusiones de esta reunión ministerial y trabajamos con las autoridades de los distintos países para que lo incorporen a sus políticas nacionales y sistemas de educación superior.
Este trabajo que venimos llevando a cabo con los actores de nuestros sistemas universitarios propician que los gobiernos también comiencen a alinear sus reformas en una orientación común, de manera que nuestros sistemas acaben por ser más compatibles entre sí, como sucede en Europa
En los últimos 10 años han cambiado mucho el sistema de educación superior en Iberoamérica, en buena parte impulsado por la OEI, como, por ejemplo, en la implantación de una cultura de la calidad. ¿Cómo ha mejorado la confianza entre países y universidades en la capacitación de sus egresados?
El aseguramiento de la calidad es un pilar de nuestra estrategia Universidad Iberoamérica 2030 pues somos conscientes de que genera confianza entre los países y las instituciones de educación superior, lo que es clave para propiciar una mayor colaboración entre ellos. Pero también ofrece información relevante a los alumnos y a sus familias, pues cada vez son más las que destinan sus ahorros a la formación de sus hijos, muchos de los cuales son la primera generación que asiste a la universidad.
Aquí contamos con otro socio clave, RIACES, con el que hace 4 años diseñamos y pusimos en marcha el sello Kalos Virtual Iberoamérica y ya ha evaluado y certificado la calidad de una quincena de programas académicos online de 7 universidades iberoamericanas públicas y privadas, beneficiando a más de 21.000 alumnos que cursan esos programas con la tranquilidad de saber que cumplen con unos exigentes estándares de calidad.
Y asociamos de manera directa el objetivo de calidad a los de movilidad e internacionalización, a través de nuestra capacidad para lograr consensos, sin excluir a nadie y con una tupida red de oficinas en toda la región e interlocución directa con todas las instituciones públicas de la región.
asociamos de manera directa el objetivo de calidad a los de movilidad e internacionalización, a través de nuestra capacidad para lograr consensos
La movilidad internacional es cara, y si queremos que sea equitativa demanda de ayudas significativas a los estudiantes. La movilidad de estudiantes latinoamericanos y caribeños representa apenas el 6.2% del mundo, muy lejos de los estudiantes asiáticos, con 43%; los europeos con 24% y los africanos con 10%. ¿Qué iniciativas hay en ALC para atender a esta demanda?
La movilidad latinoamericana presenta diferentes trabas que no la están dejando despegar. Parte tiene que ver con la confianza, como hablábamos anteriormente, pero también hay un problema operativo ante la carga de trabajo de las oficinas de relaciones internacionales, por no alcanzar a revisar toda la información que el sistema de créditos ECTS nos traduce en la UE. Y, por supuesto, hay una cuestión económica con mucho peso.
Por parte de la OEI, las vías con las que trabajamos son dos: sistemas de becas y movilidad virtual. Sobre la primera, llevamos años implementando programas, como son PIMA, Paulo Freire, Paulo Freire Plus… así como alianzas que establecemos con universidades concretas para poder ofrecer becas de movilidad académica o de estudio de programas en otro país iberoamericano. Siempre tenemos un volumen de solicitudes muy notable, que muestra el interés real de los estudiantes a realizar este tipo de actividad.
En segundo lugar, realizamos con expertos de la región una propuesta de herramienta tecnológica que ayude a reducir la carga de trabajo que supone las movilidades para las universidades y, además, garantiza el reconocimiento de estudios, que es uno de los grandes obstáculos de nuestra región. Esperamos en breve poder ponerla a disposición de las universidades.
Por último, trabajamos por potenciar la movilidad a distancia. Para ello, sacamos en 2020 una guía con UNED España – MOVESALC – que sirviera a los docentes a cargo de organizar estos programas, para hacerlo con la mayor calidad posible. Lo digital nos ha abierto oportunidades, y ofrece la posibilidad de hacer movilidades híbridas en las que los desplazamientos sean más cortos y, por tanto, más asequibles.
Lo digital nos ha abierto oportunidades, y ofrece la posibilidad de hacer movilidades híbridas en las que los desplazamientos sean más cortos y, por tanto, más asequibles
La movilidad universitaria está directamente unida a las políticas migratorias de los estados. Con frecuencia se le establecen limitaciones ya sean inspiradas en los temores ante la pérdida de capital humano, o en los recelos ante los extranjeros por razones económicas o sociales. ¿Cómo podemos superar estas restricciones de carácter nacional?
La movilidad es inherente a la vida académica y a la investigación, y por ello debemos promoverla. En la OEI tenemos un programa de becas de doctorado, el Paulo Freire plus, que contempla becas para profesores e investigadores y les permite realizar su tesis en otra universidad de la región mientras siguen trabajando en la suya de origen. De esta manera, tanto la institución de origen como la de acogida se benefician del programa y del trabajo de investigación del doctorando.
Recientemente se publicó el informe «Inteligencia Artificial y Educación: Insumos para su Abordaje desde Iberoamérica», desarrollado por la OEI. ¿Cómo puede la tecnología, y en especial la IA, contribuir a la creación de un Espacio común de educación superior entre la UE y ALC?
Hablaba antes de la movilidad virtual, también de la educación a distancia… claros ejemplos de la importante aportación que tiene la tecnología en la vida de las IES y en última instancia en el espacio común UE-ALC. El gran provecho de la tecnología es precisamente que nos conecta, que nos deja sin excusas ante la distancia, que nos acerca.
La IA es tanto una oportunidad como un reto: por algún lado nos unirá más. Precisamente sobre IA organizamos un evento en septiembre de 2024, en materia de calidad e IA, a nivel regional. Las universidades pudieron escucharse, aprender de sus buenas prácticas y reflexionar juntas. Otro ejemplo, es esa plataforma para facilitar el acceso a la información que se requiere para organizar una movilidad académica a la que antes me refería: partiendo de un informe técnico, nos encontramos considerando cómo herramientas de procesamiento de lenguaje natural pueden ayudar en este reto. De ese tipo de espacios nacen colaboraciones y eso es espacio común de educación superior UE-LAC; la pregunta es si es de interés establecer agenda política común respecto a estas cuestiones.
la pregunta es si es de interés establecer agenda política común respecto a estas cuestiones
¿Cuáles son los próximos pasos desde la OEI para impulsar este ansiado espacio común?
Como decía en una pregunta anterior, en el nuevo programa-presupuesto de la OEI – previsto para 2025-2026 –, nos hemos comprometido a seguir trabajando en las líneas de la digitalización, la internacionalización, la calidad y la sostenibilidad. Estamos dando un fuerte impulso a la digitalización de la educación iberoamericana, tanto a nivel institucional como a nivel de competencias docentes. Por ello, este año sacamos unos fondos concursables en esa materia, que han tenido una acogida destacable, siendo alrededor de 162 los proyectos presentados en Educación Superior y Ciencia.
Junto a ello, seguimos reforzando el trabajo en el resto de líneas. Sobre internacionalización, como comentaba, seguir haciendo trabajo de artesanos en la generación de confianza y de vías de cooperación entre universidades para que se lancen a su internacionalización real. En calidad en concreto seguimos viendo que es un tema inagotable, sobre todo considerando los rápidos cambios que padecen nuestras universidades, con el riesgo de calidad que esto supone. Junto a ello, también fortalecer el compromiso de las instituciones respecto a su papel por la sostenibilidad, que se sitúen como referentes de acción al respecto, ya viviendo los últimos 5 años ante el 2030.
Entrevista ALFONSO GONZÁLEZ HERMOSO DE MENDOZA






