La expansión de Erasmus+ es un instrumento clave para la UE

Entrevista Ricardo Mairal, rector de la UNED y presidente CRUE Internacionalización

«Las universidades latinoamericanas tienen mucho que aportar a sus homólogas europeas y a sus estudiantes. Ofrecen un conocimiento situado invaluable sobre la vasta diversidad cultural, social y ecológica de la región. Esta perspectiva local, rica en matices, complementa la visión europea y enriquece el aprendizaje global. Asimismo, aportan una vasta experiencia en innovación social, educación inclusiva y gestión de la desigualdad, áreas donde América Latina ha desarrollado enfoques únicos y soluciones creativas frente a desafíos complejos. Finalmente, sus modelos educativos flexibles e innovadores pueden inspirar nuevas metodologías y enfoques pedagógicos en las instituciones europeas», señala Ricardo Mairal, Rector de la UNED y presidente de la sectorial de internacionalización de la CRUE


Ricardo Mairal Usón es Catedrático de Lengua y Lingüística Inglesa en el Departamento de Filologías Extranjeras de la UNED desde 2002 y actualmente ejerce como Rector de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Doctorado por la Universidad de Zaragoza, inició su carrera docente en la Universidad Autónoma de Madrid antes de incorporarse a la UNED. Su trayectoria académica se ha centrado en la semántica, lexicología, sintaxis y teoría lingüística. Ha dirigido proyectos de investigación nacionales e internacionales, ha sido cofundador del grupo de investigación LEXICOM y ha desarrollado bases de conocimiento multilingües para el procesamiento del lenguaje natural y aplicaciones clínicas en el ámbito de la neurolingüística.

En el plano internacional, Mairal ha sido un referente en la promoción de la cooperación universitaria y la internacionalización, ocupando la presidencia de la sectorial sobre Internacionalización de la CRUE.  Ha liderado iniciativas como el Proyecto Columbus, inspirado en el programa Erasmus, para fomentar la investigación, la innovación y la colaboración con empresas en Latinoamérica. Además, ha abogado por la creación de sistemas de acreditación internacional y la estandarización de la calidad de los programas académicos, como elementos fundamentales para consolidar la cooperación interuniversitaria entre España y América Latina.

Han pasado ya 26 años desde los acuerdos de la Cumbre de jefes de Estado y Gobierno de Río de Janeiro en 1999 entre los países de América Latina y Caribe, por un lado, y la Unión Europea, por otro. En su declaración final se incluía la creación de un espacio común de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación entre las prioridades para una relación bilateral estratégica. Se han celebrado diversas reuniones de ministros de Educación, así como, una vez establecida la CELAC, tres cumbres políticas (2013, 2015 y 2023) hasta la fecha. ¿Cuánto hemos avanzado desde entonces en este aspecto? ¿Qué nos queda pendiente?

Hemos avanzado considerablemente en la movilidad académica y la cooperación científica. Programas como Erasmus+ han permitido que más de 25.000 participantes de América Latina y Caribe estudien en Europa desde 2015, sumándose a los más de 10.000 estudiantes formados en los años 2000, gracias a programas como ALFA, ALBAN y Erasmus Mundus. La Red OBREAL Global ha sido clave para conectar instituciones de ambos lados (UE-ALC). En ciencia y tecnología, la inclusión de países latinoamericanos en programas de investigación de la UE como Horizon 2020 y Horizonte Europa ha fortalecido la colaboración, con ejemplos concretos como el proyecto ENERGYTRAN (2024-2026), coordinado por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y financiado por Horizonte Europa, que está enfocado en la transición energética.

El Espacio Iberoamericano del Conocimiento (EIC) ha sido un motor fundamental. El nuevo Convenio Regional de Reconocimiento de Estudios, Títulos y Diplomas, en vigor desde 2022, es un paso gigante para el reconocimiento mutuo. Además, redes como la AUIP y el Grupo Compostela han impulsado dobles titulaciones y movilidad, mientras que programas como Paulo Freire+ y Campus Iberoamérica han fortalecido la cooperación académica de posgrado. Acuerdos recientes como el Desiderátum de Barranquilla (2022) y el Memorando de La Rábida (2024) reafirman el compromiso con la movilidad estructurada y la cofinanciación.

A pesar de algunos de los avances mencionados, persisten dos grandes retos. En primer lugar, la falta de un acuerdo multilateral de reconocimiento de títulos que simplifique el proceso a gran escala. Aunque el convenio regional es un avance, se necesita una solución más amplia. En segundo lugar, existe la necesidad de aumentar la financiación y, sobre todo, hacerla sostenible. Muchos programas tienen recursos limitados y de corta duración, lo que dificulta la continuidad y el impacto a largo plazo de las iniciativas. Lograr una financiación más robusta y consistente es clave para consolidar este espacio común.

Hemos avanzado considerablemente en la movilidad académica y la cooperación científica

¿Qué expectativas tiene sobre la próxima IV Cumbre CELAC-UE en Colombia el próximo noviembre? En la III Cumbre de 2023 en Bruselas no se logró avanzar en poner la educación, no solo la educación superior, en la agenda. ¿Cuáles son las perspectivas para la cumbre de este año?

Espero que la cumbre de noviembre traduzca las intenciones en acciones concretas, para el fortalecimiento de Espacio Común de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación. Los puntos clave que podrían tratarse, extraídos del seminario preparatorio para la cumbre celebrada en Heredia (Costa Rica) en enero de 2025, incluyen el fortalecimiento de la movilidad académica y la colaboración en investigación para abordar desafíos globales como el cambio climático y la digitalización. También se anticipa un análisis sobre la inclusión de la inteligencia artificial en la educación superior y un renovado compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Un aspecto innovador es la discusión sobre convenios para la generación de microcredenciales y el aprendizaje a lo largo de la vida, esenciales para la empleabilidad en un mundo en constante cambio.

Para asegurar que la cumbre no se limite a declaraciones de intenciones, es vital que se establezcan mecanismos sostenibles. Esto implica el desarrollo de programas compartidos de posgrado y doctorado que fomenten la investigación colaborativa. Asimismo, se busca la creación de estructuras birregionales de gobernanza con equilibrio geográfico, garantizando una representación equitativa.

Finalmente, se espera que la cumbre promueva formatos de movilidad flexibles, incluyendo microcredenciales y estancias híbridas, para hacer la educación más accesible y adaptada a las necesidades actuales. La consolidación de un espacio académico común debe vincular estrechamente la educación con la empleabilidad y la innovación, marcando un paso adelante significativo en la relación entre ambas regiones.

La consolidación de un espacio académico común debe vincular estrechamente la educación con la empleabilidad y la innovación

¿Qué papel específico cree que debe desempeñar España, como país con profundos lazos históricos, culturales y económicos con América Latina, en la redefinición de una agenda birregional más ambiciosa y eficaz?

España, con sus profundos lazos históricos, culturales y económicos con América Latina, está en una posición clave para redefinir una agenda birregional más ambiciosa y eficaz. Actúa como el puente natural entre Europa y la región de ALC, lo que le permite liderar la creación de un espacio común de educación superior, ciencia, tecnología e innovación. Su rol es crucial para establecer políticas de aseguramiento de calidad similares al proceso de Bolonia, atrayendo talento y sirviendo como eje para titulaciones conjuntas en todos los niveles, desde grados hasta microcredenciales.

El papel de España debe traducirse en acciones concretas. Como puente político y diplomático, debe facilitar el diálogo entre ALC y la UE, aprovechando su doble pertenencia cultural y estratégica. Debe ser un actor fundamental en la movilidad académica, aumentando las becas y programas de intercambio a través de entidades como la Fundación Carolina, AUIP y SEPIE, y fomentando la movilidad sur-sur con apoyo europeo.

En el ámbito científico, España debe ser un facilitador de marcos y redes científicas birregionales, reforzando la cooperación en I+D+i entre universidades, centros tecnológicos y empresas, dentro de programas como Horizonte Europa o iniciativas específicas como ENERGYTRAN. Su liderazgo también es vital en la cooperación cultural y lingüística, promoviendo activamente el uso compartido del español y el portugués como lenguas de trabajo e investigación, lo que fortalece la identidad iberoamericana en el contexto europeo.

El papel de España debe traducirse en acciones concretas

Finalmente, España debe ser un actor en la transformación digital y la IA educativa, liderando el desarrollo de plataformas compartidas de formación online y herramientas de inteligencia artificial aplicadas a la enseñanza en ambas regiones.

Para asumir este liderazgo estratégico, España debe concentrarse en impulsar un sistema compartido de aseguramiento de la calidad que facilite la homologación y el reconocimiento mutuo de titulaciones. Esto, a su vez, le permitirá atraer estudiantes mediante la oferta de titulaciones conjuntas de grado, máster, doctorado y microcredenciales, posicionándose como un polo de atracción de talento. También debe ampliar las becas y programas de movilidad, incluyendo el apoyo a la movilidad sur-sur con respaldo europeo.

Otro pilar es reforzar los marcos de cooperación en I+D+i y la digitalización educativa, sentando las bases para proyectos de investigación y desarrollo conjuntos. Por último, España tiene la capacidad de liderar proyectos piloto de homologación automática de títulos y cotitulaciones iberoamericanas, que servirían como modelos para una integración académica más profunda y eficiente. Todo este esfuerzo debe sustentarse en una estrategia clara de cofinanciación, diplomacia académica y articulación normativa para garantizar la sostenibilidad y el impacto a largo plazo de esta agenda birregional.

Pablo Santana

En la reciente presentación del 26 de febrero del informe anual de la Fundación Carolina titulado, “América Latina en un mundo perplejo: Inseguridad, turbulencias económicas y democracias asediadas”, en el que se señala que “Occidente se fragmenta, y su modelo institucional y político pierde anclaje. Necesitamos repensar el desarrollo y construir nuevos consensos” ¿Qué lugar les corresponde a las universidades en esta situación?

Las universidades deben actuar como espacios de pensamiento crítico, formando ciudadanos que no solo posean conocimientos, sino que también desarrollen una capacidad de análisis profunda y un compromiso cívico. Esta formación es esencial para discernir entre la información en un mundo complejo y participar activamente en la construcción de sociedades más justas.

Además, en un contexto de fragmentación geopolítica, las universidades son actores clave en la cooperación internacional. Las redes universitarias entre América Latina y el Caribe (ALC) y la Unión Europea (UE) tienen el potencial de establecer puentes estables de cooperación y diálogo. Estos lazos trascienden los ciclos políticos, asegurando una continuidad en la colaboración que es más necesaria que nunca.

Las universidades también son agentes de cohesión social y reducción de desigualdades. Esto se logra mediante la promoción del acceso equitativo a la educación superior y la inclusión activa de poblaciones históricamente excluidas. Al abrir sus puertas y adaptar sus programas, las instituciones educativas contribuyen directamente a la equidad y a una sociedad más integrada.

Asimismo, hay que incidir en el papel que tienen las universidades como impulsoras de la innovación social. Por ello, deben orientar una parte significativa de su investigación y transferencia de conocimiento hacia la resolución paulatina de problemas urgentes que afectan a la humanidad, como el cambio climático, la salud pública, la seguridad alimentaria, la transición energética y la igualdad, entre otros, donde la academia puede ofrecer soluciones basadas en la evidencia y la creatividad.

Las universidades también son agentes de cohesión social y reducción de desigualdades. Esto se logra mediante la promoción del acceso equitativo a la educación superior y la inclusión activa de poblaciones históricamente excluidas

La movilidad universitaria está directamente unida a las políticas migratorias de los estados. Los países anglosajones están experimentando serias restricciones a la movilidad de los estudiantes universitarios. ¿Se abre una oportunidad para el espacio de educación superior ALC UE?

La actual tendencia de los países anglosajones a imponer serias restricciones a la movilidad de estudiantes universitarios, como limitaciones de visados, aumento de tasas y endurecimiento de condiciones, abre una oportunidad significativa para el espacio de educación superior entre América Latina y el Caribe (ALC) y la Unión Europea (UE). A diferencia de otros modelos, el espacio ALC-UE opera con una relativa independencia de estas políticas migratorias restrictivas, lo que podría desviar la demanda de estudiantes con mayores recursos, especialmente de países como México y Brasil, que tradicionalmente elegían destinos como Estados Unidos.

Para que esta oportunidad se materialice, hay varias cuestiones clave a considerar:

En primer lugar, el desplazamiento de la demanda hacia destinos alternativos es innegable. Las severas restricciones impuestas por ejes como EE. UU. y Reino Unido pueden y deben canalizarse para aumentar la movilidad hacia el espacio ALC-UE, ofreciendo condiciones estables y accesibles.

En segundo lugar, se presenta una clara oportunidad para consolidar un Espacio de Educación Superior ALC-UE más robusto, aprovechando el potencial de programas como Erasmus+ para expandirse significativamente en América Latina.

La afinidad idiomática, con el español y el portugués como lenguas comunes, junto con los profundos lazos históricos, permiten una integración más fluida y rica en contenidos que otros modelos de internacionalización

Además, este espacio birregional cuenta con condiciones culturales, lingüísticas y geopolíticas inherentemente favorables. La afinidad idiomática, con el español y el portugués como lenguas comunes, junto con los profundos lazos históricos, permiten una integración más fluida y rica en contenidos que otros modelos de internacionalización.

Finalmente, esta coyuntura ofrece una ocasión única para afrontar juntos retos globales compartidos del siglo XXI. La colaboración en temas como el cambio climático, la digitalización, la salud global, las migraciones forzadas, la paz, la justicia y la igualdad puede consolidar una agenda birregional más ambiciosa y eficaz.

Para que esta oportunidad se traduzca en un verdadero espacio compartido, será fundamental ofrecer marcos estables de movilidad académica, esquemas de reconocimiento ágil de títulos y titulaciones conjuntas. Asimismo, será crucial desarrollar nuevos formatos formativos, como microcredenciales orientadas al empleo, que permitan una mayor adaptabilidad e inclusión. Esto no solo reforzará el atractivo del espacio ALC-UE frente a otras regiones, sino que consolidará una internacionalización con profundas raíces culturales compartidas, más resiliente y socialmente comprometida.

La colaboración en temas como el cambio climático, la digitalización, la salud global, las migraciones forzadas, la paz, la justicia y la igualdad puede consolidar una agenda birregional más ambiciosa y eficaz

En los últimos 10 años ha cambiado mucho el sistema de educación superior en Iberoamérica, como por ejemplo en la implantación de una cultura de la calidad. ¿Cómo ha mejorado la confianza entre países y universidades en la capacitación de sus egresados?

En la última década, el sistema de educación superior en Iberoamérica ha experimentado una transformación significativa, especialmente con la implantación de una robusta cultura de la calidad. Esto ha repercutido directamente en una mejora tangible de la confianza entre países y universidades respecto a la capacitación de sus egresados. La expansión de agencias nacionales de aseguramiento de la calidad ha sido fundamental, promoviendo una mayor transparencia tanto en los criterios de acreditación como en los resultados de aprendizaje esperados. Esta claridad ha permitido a las instituciones entender y confiar más en los estándares de sus homólogas en la región.

Los avances en el reconocimiento mutuo de títulos y competencias han sido un pilar fundamental para esta mayor confianza, facilitando la validación académica y profesional transfronteriza. Este progreso se refleja directamente en el aumento de las dobles titulaciones, lo que demuestra una colaboración más estrecha y un mayor nivel de seguridad en la calidad de la formación recibida en otras universidades. Además, la participación creciente de universidades iberoamericanas en rankings y procesos internacionales ha validado externamente su calidad, otorgando credibilidad y reconocimiento global a sus programas y egresados.

La digitalización de certificados y pasaportes académicos también ha jugado un rol importante, proporcionando una mayor seguridad, verificabilidad y agilidad en el proceso de reconocimiento de credenciales, lo que reduce la burocracia y aumenta la confianza en la autenticidad de las cualificaciones. Para seguir fortaleciendo esta confianza, es esencial avanzar hacia la interoperabilidad de sistemas, la certificación conjunta y la creación de trayectorias formativas fluidas. Esto incluye la integración de microcredenciales y el desarrollo de programas interuniversitarios, los cuales no solo promueven una mayor flexibilidad educativa, sino que también aseguran una formación coherente y reconocida en toda la región.

Pablo Santana

¿Qué instrumentos, aparte de los acuerdos bilaterales entre universidades de las dos regiones, son necesarios para implementar una integración en este ámbito de la educación superior? ¿Agencias de calidad? ¿Acuerdos de reconocimiento de títulos y de competencias profesionales? ¿Instrumentos similares a la Red Europea de Centros de Información (ENIC) y los Centros Nacionales de Información sobre el Reconocimiento Académico en la Unión Europea (NARIC)?

Todos ellos. Hay que implantar un sistema de aseguramiento de calidad conjunto. Quizás un cambio importante en las universidades de ALC es pasar a adoptar un sistema competencial, como se hizo en Europa, que permite, junto con los mecanismos de aseguramiento de la calidad, poder establecer acuerdos de reconocimiento sobre una base común:

  • Agencias de aseguramiento de la calidad interconectadas (como RIACES).
  • Acuerdos multilaterales de reconocimiento de títulos y cualificaciones.
  • Observatorio conjunto de movilidad académica y resultados de egresados.
  • Programas conjuntos de formación de profesores e investigadores.

A esto habría que sumar la incorporación de formatos flexibles y complementarios como las microcredenciales, integradas en marcos comunes de calidad y diseñadas para facilitar la movilidad académica y profesional. Asimismo, sería oportuno avanzar en la digitalización interoperable de títulos y certificaciones, lo que permitiría construir un sistema regional ágil, confiable y escalable, con capacidad real para facilitar trayectorias formativas compartidas y reconocimiento automático entre sistemas nacionales.

sería oportuno avanzar en la digitalización interoperable de títulos y certificaciones

La UE está elaborando el próximo programa ERASMUS + entidades como la Asociación para la Cooperación Académica (ACA) en el reciente informe “ The future of Erasmus+ is the future of Europe. Investing in higher education at EU level” recomiendan la incorporación de América Latina en el programa ¿Será posible un Erasmus + compartido entre UE y ALC?

Lograr una integración académica completa entre América Latina y el Caribe (ALC) y la Unión Europea (UE) es el objetivo ideal, pero esto no solo requiere la equiparación de sistemas de competencias y calidad, sino también una inversión económica conjunta de ambas partes. Esta integración debería ser una apuesta estratégica a medio plazo por varias razones de peso.

En primer lugar, ya existen precedentes exitosos que demuestran la viabilidad de esta colaboración. América Latina ya participa parcialmente en programas como Erasmus+, lo que demuestra el interés y la capacidad institucional de la región para este tipo de iniciativas. Además, hay una alta demanda y afinidad académica entre ambas zonas. ALC es el segundo socio no europeo más activo en Erasmus+, beneficiándose de redes universitarias consolidadas, una clara compatibilidad lingüística y marcos académicos que tienden a converger.

Desde una perspectiva geopolítica, la expansión de Erasmus+ es un instrumento clave para la UE. Al fortalecer su presencia y cooperación en ALC, la Unión Europea consolida su posición como socio preferente en la región, especialmente en un contexto donde la influencia de China está en aumento y la de Estados Unidos, en cierta retracción.

sentar las bases para una eventual ampliación de Erasmus+ hacia un formato birregional

Sin embargo, para que esta oportunidad se materialice, es fundamental establecer las condiciones necesarias: esto implica una firme voluntad política, una financiación adicional significativa, el desarrollo de mecanismos de reciprocidad y un continuo fortalecimiento institucional en las universidades de ALC.

Una vía realista sería comenzar con programas piloto compartidos en máster y doctorado, e incluir herramientas formativas ágiles como microcredenciales. Este enfoque permitiría demostrar resultados concretos a corto plazo, generar confianza mutua y sentar las bases para una eventual ampliación de Erasmus+ hacia un formato birregional.

Recientemente se publicó el informe «Inteligencia Artificial y Educación: Insumos para su Abordaje desde Iberoamérica», desarrollado por la OEI. ¿Cómo puede la tecnología, y en especial la IA, contribuir a la creación de un Espacio común de educación superior entre la UE y ALC?

La tecnología, y en particular la Inteligencia Artificial (IA), posee un potencial transformador para la creación de un Espacio Común de Educación Superior entre la Unión Europea (UE) y América Latina y el Caribe (ALC). Puede lograrlo al facilitar plataformas educativas compartidas y multilingües, lo que permitiría a estudiantes y docentes de ambas regiones acceder a recursos y cursos sin barreras geográficas o idiomáticas. Además, la IA es fundamental para automatizar los procesos de reconocimiento de títulos y competencias, agilizando la validación de credenciales académicas y profesionales, un paso crucial para la movilidad y la integración.

la IA es fundamental para automatizar los procesos de reconocimiento de títulos y competencias, agilizando la validación de credenciales académicas y profesionales, un paso crucial para la movilidad y la integración

Más allá de la administración, la IA puede impulsar redes de investigación colaborativa en IA educativa, fomentando la creación conjunta de conocimiento y la innovación en el propio campo de la enseñanza. Para que esto sea efectivo, es vital fortalecer la formación docente en competencias digitales comunes, asegurando que los educadores de ambas regiones estén equipados para aprovechar al máximo estas nuevas herramientas.

La IA también ofrece beneficios directos en el proceso de aprendizaje. Puede personalizar el aprendizaje, adaptando los contenidos y metodologías a las necesidades individuales de cada estudiante, lo que mejora la eficacia educativa. Facilita la trazabilidad del progreso académico, permitiendo un seguimiento más preciso del desarrollo de habilidades.

Además, la IA puede mejorar la vinculación con el empleo al analizar las demandas del mercado laboral y guiar el desarrollo de microcredenciales específicas, diseñadas para satisfacer las necesidades cambiantes del entorno social y productivo. Por todo ello, la IA se erige como una herramienta clave para construir un espacio educativo birregional más conectado, eficiente y adaptado a los desafíos del siglo XXI.

Las universidades latinoamericanas tienen mucho que aportar a sus homólogas europeas y a sus estudiantes

Más allá de las oportunidades de negocio que supone facilitar la movilidad de estudiantes, profesores y conocimiento entre los dos lados del Atlántico ¿Qué tienen que aportar las universidades latinoamericanas a las instituciones de educación superior europeas y a sus estudiantes? ¿Qué tienen que aportar las universidades europeas a las sociedades latinoamericanas?

Más allá de las obvias oportunidades de negocio que la movilidad de estudiantes, profesores y conocimiento genera entre Europa y América Latina, el verdadero valor reside en el conocimiento mutuo y la amplitud de miras para comprender las diferencias. El programa Erasmus nos ha enseñado que los participantes en programas de movilidad, tanto europeos como latinoamericanos, experimentan otras formas de entender el mundo, amplían sus visiones y dejan de percibir al «otro» como algo extraño o peligroso. Este proceso es fundamental para sentar las bases de un entendimiento mutuo.

Las universidades latinoamericanas tienen mucho que aportar a sus homólogas europeas y a sus estudiantes. Ofrecen un conocimiento situado invaluable sobre la vasta diversidad cultural, social y ecológica de la región. Esta perspectiva local, rica en matices, complementa la visión europea y enriquece el aprendizaje global.

Asimismo, aportan una vasta experiencia en innovación social, educación inclusiva y gestión de la desigualdad, áreas donde América Latina ha desarrollado enfoques únicos y soluciones creativas frente a desafíos complejos. Finalmente, sus modelos educativos flexibles e innovadores pueden inspirar nuevas metodologías y enfoques pedagógicos en las instituciones europeas.

los participantes en programas de movilidad, tanto europeos como latinoamericanos, experimentan otras formas de entender el mundo, amplían sus visiones y dejan de percibir al «otro» como algo extraño o peligroso

Por su parte, las universidades europeas contribuyen significativamente a las sociedades latinoamericanas. Facilitan el acceso a redes científicas globales y a la financiación para I+D+i, a través de programas como Horizonte Europa, lo cual es crucial para impulsar la investigación y el desarrollo en la región. Ofrecen modelos consolidados de aseguramiento de la calidad y gobernanza universitaria, elementos esenciales para fortalecer la institucionalidad académica latinoamericana.

Además, desempeñan un papel fundamental en la formación de capital humano en áreas clave como la tecnología, la salud y la sostenibilidad, equipando a los profesionales latinoamericanos con habilidades vitales para el futuro. También facilitan apoyo a la internacionalización institucional con impacto social y académico, ayudando a las universidades de ALC a expandir su alcance y relevancia global.

Para que este intercambio sea transformador debe basarse en relaciones horizontales, programas codiseñados, criterios compartidos y esquemas de movilidad accesibles. Instrumentos como las microcredenciales, co-titulaciones y prácticas conjuntas pueden reforzar aún más el impacto de esta colaboración, construyendo puentes duraderos y beneficiosos para ambas regiones.


Entrevista Alfonso González y Cecilia Llop


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Espacios de Educación Superior está dirigido a poner en contacto a las personas e instituciones interesadas en la sociedad del aprendizaje en Iberoamérica y España.