El debate sobre si España necesita más estudiantes de Medicina y cómo garantizar una formación de calidad y acceso equitativo se ha intensificado en los últimos años. El crecimiento de facultades, especialmente privadas, y el aumento de plazas han generado tensiones sobre la planificación, la equidad y la calidad docente. Mientras tanto, la falta de médicos en algunas especialidades y regiones convive con la emigración de profesionales y la homologación de títulos extranjeros. En palabras del rector de la Universidad de Alcalá, José Vicente Saz: “habría que realizar un trabajo amplio y mantenido para transmitir a los futuros estudiantes (y a sus familias) que ser médico es algo realmente importante, pero no por lo que cuesta llegar a serlo (cualquier estudiante con esfuerzo y perseverancia puede lograrlo), sino por la labor social que realiza”.
FERNANDO CABALLERO, , MARKEL GAMARRA, CELIA GÓMEZ, JOSÉ VICENTE SANZ
Para tener una visión desde distintas perspectivas, hemos reunido la opinión de las universidades a través del rector de la Universidad pública de Alcalá, José Vicente Saz, catedrático de medicina y del decano de la Facultad de Medicina de la Universidad privada Francisco de Vitoria, Fernando Caballero; de la Directora General de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad, Celia Gómez; y la voz de Markel Gamarra Segovia presidenta del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM).
De las respuestas obtenidas se deduce que existe consenso en que la calidad de la formación médica depende de los recursos hospitalarios y docentes, y que el incremento de plazas debe planificarse según la capacidad real del sistema y las necesidades demográficas. También hay coincidencia en que el acceso a Medicina está marcado por desigualdades socioeconómicas, y que es necesario avanzar hacia una admisión más equitativa, con más becas y mecanismos que valoren la vocación y no solo la nota de corte. Se reconoce la importancia de los nuevos perfiles profesionales vinculados a la salud, aunque sin competencias clínicas, para el funcionamiento del sistema sanitario.
El mayor desacuerdo reside en la apertura de nuevas facultades y el aumento de plazas: mientras algunos defienden que la solución pasa por una mejor planificación basada en datos demográficos y necesidades reales, otros advierten que aumentar plazas sin garantizar salidas (MIR y condiciones laborales) puede agravar el problema. Se señala la necesidad de un observatorio nacional que evalúe de forma continua las necesidades de médicos y especialidades, y que las decisiones sean consensuadas entre Estado y comunidades autónomas.
En el curso 2023 hubo 70.000 preinscripciones para estudiar en las facultades de Medicina de España, lo que termina expresándose en datos como que, en el 53% de los estudiantes de Medicina sus padres tienen titulación universitaria. ¿Qué podemos hacer para tener una admisión a los estudios de Medicina más equitativa?
Rector de la Universidad de Alcalá, José Vicente Saz.- Es cierto que este es un problema endémico de la universidad española que se agudiza especialmente en las titulaciones más demandadas (las de nota de corte más elevada). Es un hecho contrastado que la probabilidad de que un estudiante acceda a estudios universitarios está directamente relacionada con el nivel formativo de los padres y del entorno familiar.
Aunque en las últimas décadas este fenómeno se ha reducido, no se ha logrado superar realmente el problema. Es cierto que el incremento del número de becas, tanto las dirigidas a las tasas de matrícula como las que sufragan los gastos de transporte, manutención y alojamiento, disminuyen el esfuerzo económico familiar; pero no llegan a solventar completamente esta cuestión. Y, por otra parte, no resuelven lo que, a mi juicio, es el problema fundamental: la visión por parte del estudiante, y de su familia, de que los estudios universitarios proporcionan una formación más completa como persona que, además, e independientemente de su orientación profesional, suponen una mayor facilidad para ingresar en el mercado laboral. En definitiva, estas familias no logran ver en la universidad el tan nombrado (y real) “ascensor social”.
Es un hecho contrastado que la probabilidad de que un estudiante acceda a estudios universitarios está directamente relacionada con el nivel formativo de los padres y del entorno familiar
Rector de la Universidad de Alcalá
Es realmente difícil transmitir a familias que carecen de esa percepción que transmitan a sus hijos los beneficios de los estudios universitarios o que los propios estudiantes lo perciban por sí mismos.
Cuando hablamos de Medicina, la situación es aún más compleja. Ser médico se percibe socialmente como la pertenencia a un “estatus” diferente y al que cuesta demasiado llegar. Independientemente del nivel económico familiar, realizar los estudios de medicina y después la especialización (MIR), puede parecer en muchos ámbitos sociales como algo realmente inalcanzable.
En otro orden de cosas, la gran demanda de la titulación y, consecuentemente, las altas notas de corte para ingresar en los estudios, provoca que estudiantes brillantes que previamente no se habían planteado estudiar medicina, lo hagan; consecuentemente, ingresan en el Grado de Medicina un elevado porcentaje de estudiantes que carecen de vocación. Está cuestión ya está comenzando a tener efectos negativos en el propio ejercicio profesional de la medicina.
La solución (soluciones) se antoja por tanto compleja. En primer lugar, debería incluir, de forma primordial, un gran esfuerzo político y social para mejorar la formación en todos los niveles educativos; la educación es realmente la solución a la mayor parte de los problemas de un país. Por supuesto, también es fundamental mejorar la política de becas y ayudas para facilitar el acceso universitario a las clases más humildes. También habría que realizar un trabajo amplio y mantenido para transmitir a los futuros estudiantes (y a sus familias) que ser médico es algo realmente importante, pero no por lo que cuesta llegar a serlo (cualquier estudiante con esfuerzo y perseverancia puede lograrlo), sino por la labor social que realiza.
Por último, aunque es una cuestión muy controvertida, para algunas titulaciones, como medicina, habría que estudiar la posibilidad de incluir pruebas de acceso complementarias que aseguren la idoneidad (incluso la vocación) para el desarrollo futuro de la profesión.
es fundamental revisar los criterios de acceso, incorporando pruebas vocacionales o cupos para estudiantes de entornos desfavorecidos
Directora General de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad
Directora General de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad, Celia Gómez.- Estos datos reflejan que el acceso a los estudios de Medicina en España sigue estando condicionado, en parte, por factores socioeconómicos y educativos. Que más de la mitad de los estudiantes provengan de familias con estudios universitarios sugiere que el entorno familiar juega un papel clave en la posibilidad de acceder y mantenerse en la carrera.
Para lograr una admisión más equitativa, es fundamental: Revisar los criterios de acceso, incorporando pruebas vocacionales o cupos para estudiantes de entornos desfavorecidos. Ampliar becas y ayudas económicas para garantizar que la falta de recursos no sea una barrera. Fomentar la orientación temprana, acercando la carrera a estudiantes de colegios públicos y zonas vulnerables. Aumentar las plazas en universidades públicas para reducir la exclusión por notas de corte extremas. Promover la diversidad en las facultades, asegurando que la formación médica refleje la realidad social.
El incremento de plazas en los últimos años se había producido especialmente en las universidades privadas, lo que genera una falta de equidad que favorece a quienes cuentan con mayores recursos económicos. El proyecto que hemos impulsado desde el ministerio de Sanidad financiando el aumento de oferta de plazas de medicina en universidades públicas va en esa dirección, en garantizar la equidad.

Según un reciente estudio de la Universidad Pública de Navarra el 27% del estudiantado mundial de Medicina sufre depresión. ¿Qué diagnóstico merece esta situación y qué tratamiento podemos proponer?
Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Francisco de Vitoria, Fernando Caballero.- Varios estudios nacionales e internacionales muestran que los estudiantes de Medicina, teniendo una salud mental similar a la población general antes de iniciar sus estudios universitarios, desarrollan problemas psicológicos y adicciones con mayor frecuencia que los alumnos de otros grados. Hay controversia sobre en qué medida este problema pueda depender de un perfil psicológico particular, inducido por una selección estrictamente cognitiva y extremadamente competitiva de los aspirantes a ingresar en las facultades de medicina, así como de la posible influencia de otras características psicosociales de tipo generacional (baja tolerancia a la frustración y resiliencia, abnegación limitada ante retos vitales exigentes,…).
El acuerdo es mayor respecto a la fuerte correlación del problema con el pobre clima educativo de las facultades de Medicina, con la sobrecarga de trabajo y obligaciones académicas (que incluye, con pretensión excesiva y prematura, contenidos de especialidad), con la falta de tiempo para la interacción social y para el estudio personal, con la persistencia de métodos de enseñanza obsoletos y poco adaptados al aprendizaje de la medicina actual y, seguramente, con la exposición precoz a situaciones clínicas de conflicto interpersonal, de sufrimiento humano y a la muerte de pacientes.
Existen intervenciones educativas que han resultado útiles para aliviar estos efectos, como cambios curriculares que limitan el exceso de contenidos lectivos a un core apropiado al grado, la reducción de horas de actividad presencial en la jornada lectiva, ciertos cambios en los sistemas de evaluación (pass/fail) y la integración de habilidades emocionales y relacionales en los planes de estudio.
El reto aún pendiente estaría en…mejora de la evaluación de candidatos en la admisión al grado, entrenamiento preventivo de los estudiantes en técnicas de autocuidado emocional, gestión del estrés, establecimiento de sistemas de autodetección y diagnóstico temprano del riesgo, así como programas de acompañamiento y “remediation” de los alumnos en riesgo
Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Francisco de Vitoria
El reto aún pendiente estaría en desarrollar una acción más proactiva y preventiva frente al problema a varios niveles: mejora de la evaluación de candidatos en la admisión al grado, entrenamiento preventivo de los estudiantes en técnicas de autocuidado emocional, gestión del estrés, establecimiento de sistemas de autodetección y diagnóstico temprano del riesgo, así como programas de acompañamiento y “remediation” de los alumnos en riesgo, de éxito demostrado en otros países.
Presidenta del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM), Markel Gamarra Segovia .- Existen muchos estudios y proyectos que avalan la elevada prevalencia de estos sufrimientos psicológicos con respecto a la población general. Desde el CEEM, y en colaboración con la Sociedad Española de Educación Médica (SEDEM), se llevó a cabo el proyecto DABE donde se pone de manifiesto, entre otras, una prevalencia de depresión del 41% en el estudiantado de medicina, siendo grave hasta en un 10% del mismo y con mayor prevalencia en mujeres.
Desde el CEEM, exigimos un cambio en los modelos actuales que genere una visión más realista del trabajo durante el grado, permitiendo mayor descanso y flexibilidad para el estudiantado. Además, también considermaos importante la creación de espacios como el observatorio de Salud Mental para llevar controles de la misma dentro de las facultades. También pedimos la creación de Servicios de Atención Psicológica (SAP) en todas las facultades de medicina, acercando el cuidado de la salud mental al estudiantado.
Consideramos que es importante ofrecer información y recursos para eliminar el estigma de la salud mental y permitir al estudiantado poder afrontar este tipo de problemas. También consideramos importante recordar que la salud mental es un aspecto del bienestar personal de cada individuo, por lo que es importante fomentar la autonomía del estudiantado frente a estos problemas y respetar la diversidad individual.
Desde el CEEM, exigimos un cambio en los modelos actuales que genere una visión más realista del trabajo durante el grado, permitiendo mayor descanso y flexibilidad para el estudiantado
Directora General de Ordenación Profesional.- Es una cifra preocupante que refleja un problema estructural dentro de la formación médica. La depresión en los estudiantes de Medicina no es un fenómeno aislado, sino el resultado de múltiples factores que afectan su bienestar emocional y mental.
Entre las principales causas, podemos destacar el elevado nivel de estrés, y la presión por el rendimiento juegan un papel clave, ya que la formación médica es altamente competitiva, sobre todo por las exigencias en las notas de acceso. Exige un compromiso constante, una intensa carga académica, con largas jornadas de estudio y prácticas clínicas que generan agotamiento físico y mental. A esto se suma la dificultad para conciliar la vida personal y académica, ya que el tiempo disponible para el descanso y las actividades recreativas es muy limitado.
Otro factor importante es la exposición a situaciones emocionalmente complejas, como la gestión de las emociones ante la enfermedad, el sufrimiento y la muerte de los pacientes, que pueden generar un desgaste psicológico significativo. Por último, muchas veces los estudiantes tienen un acceso limitado a apoyo psicológico, ya sea por falta de recursos o por el estigma que aún persiste en torno a la salud mental.

¿Qué porcentaje del coste para una universidad pública de un curso completo de un estudiante de Medicina cubre el precio público o matrícula?
Rector de la Universidad de Alcalá.-Los estudios de medicina son, sin ningún lugar a duda, los que requieren de más medios (humanos y materiales) y, por tanto, los que tienen un mayor coste para una universidad pública. En los primeros años se realiza la formación científica de los futuros médicos que requiere de medios técnicos sofisticados y, por tanto, supone un coste elevado, a lo que se suma que para que la formación sea realmente de calidad, los grupos deben ser de tamaño reducido. Es decir, un elevado número de grupos de estudiantes que requieren de medios materiales caros y un número de horas de docencia superior al de otras titulaciones (más profesores).
En los cursos clínicos (los tres últimos completos y, en muchas Facultades, gran parte del tercer año) se requiere de una atención al estudiante, por parte del profesorado, muy personalizada, lo que implica un número de profesores muy elevado (en algunas especialidades, hasta de un profesor por estudiante). Una universidad pública promedio requiere para sus cursos clínicos varios centenares de profesores, entre los que tienen una dedicación a tiempo completo (Profesores Titulares y Catedráticos) y los de dedicación a tiempo parcial (Profesores Asociados en Ciencias de la Salud).
Por último, en los últimos años se ha impuesto en la formación médica, tanto de Grado como de Especialidad, el aprendizaje mediante la utilización de técnicas de simulación. El material de simulación, sin el cual, ahora mismo es difícil de entender la enseñanza de la medicina, tiene un coste muy elevado, tanto de adquisición como de mantenimiento.
el precio de la matrícula que abona un estudiante de medicina en una universidad pública, en el mejor de los casos, apenas alcanza el 10-15% del coste anual de su actividad académica
Rector de la Universidad de Alcalá
Resumiendo, para una universidad pública, el coste de los estudios médicos es mucho más elevado que el de cualquier otra titulación y las tasas públicas (las matrículas) apenas difieren de las del resto de las titulaciones. En definitiva, el precio de la matrícula que abona un estudiante de medicina en una universidad pública, en el mejor de los casos, apenas alcanza el 10-15% del coste anual de su actividad académica.
Las plazas de la oferta de Medicina en la Comunidad de Madrid de universidades privadas son superiores a las de las universidades públicas por primera vez en este curso, circunstancia que, aunque en distinta proporción, afecta también a otras CCAA ¿Qué explicación tiene esta situación?
Presidenta del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM).- La Comunidad Autónoma de Madrid cuenta con 19 universidades en la provincia, siendo 13 de ellas privadas y 6 de públicas. De estas, 4 públicas ofertan medicina frente a 6 de las privadas. En los últimos años, la dinámica general en todo el Estado, no solo en la CAM, ha sido de apertura de nuevas facultades de medicina como forma de intentar responder a la supuesta falta de médicos de la que aquejan todas las administraciones.
Sin embargo, en la Comunidad de Madrid la apuesta por abrir medicina ha sido casi exclusivamente en favor de la medicina privada, que no es accesible para aquellos estudiantes de renta más baja. Desde el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina defendemos que el grado de Medicina debería ser accesible para las estudiantes, siendo completamente gratuito en las universidades públicas, y con tasas ajustadas a la renta en universidades privadas. En cambio, la situación actual en la CAM es la opuesta, con becas únicamente asociadas al rendimiento académico.
Por tanto, lo que explica esta situación es la apuesta por la Universidad Privada en detrimento de la Universidad Pública, como se ha evidenciado por la situación presupuestaria de estas últimas.
la dinámica general en todo el Estado, no solo en la CAM, ha sido de apertura de nuevas facultades de medicina como forma de intentar responder a la supuesta falta de médicos de la que aquejan todas las administraciones
Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM)
Rector de la Universidad de Alcalá.- La explicación no es muy compleja. El número de estudiantes que desean estudiar medicina en la Comunidad de Madrid supera ampliamente la oferta que realizan las universidades públicas. Y aunque es cierto que las cuatro Universidades que en la actualidad cuentan con estudios de medicina han realizado intentos por incrementar la oferta, la compleja situación económica y financiera en la que se encuentran las universidades públicas de Madrid, desde hace años, hace totalmente imposible que puedan adquirir los medios necesarios (materiales y humanos) para poder dar respuesta a la elevada demanda de estudiantes.
Los estudiantes que no logran plaza en una universidad pública y cuyas familias se encuentran en condiciones de sufragar el coste de la matrícula de una universidad privada o tienen la capacidad (o la tentación) de endeudarse para abonarla, no dudan en matricular a sus hijos en estos centros. Para saber de qué estamos hablando, hay que tener en cuenta que el coste de la matrícula de los estudios de medicina en una universidad privada puede superar, incluso en más de 20 veces, el de la de una universidad pública.
En definitiva, parece evidente que existen estudiantes suficientes para cubrir el gran número de plazas ofertadas por las universidades privadas, pero también es un hecho incuestionable que el elevado coste de las matrículas en estos centros relega a la impotencia a un porcentaje muy importante de estudiantes, los más desfavorecidos económicamente, para cuyas familias, lograr abonar el coste de los estudios en un centro privado es, sin duda, una auténtica utopía. Este es un motivo más, y nada irrelevante, para, desde las administraciones, hacer un esfuerzo para cuidar y sustentar económicamente a los centros públicos.
En los últimos años han crecido de manera significativa las titulaciones universitarias vinculadas a la Medicina sin competencias profesionales. ¿Cuál es el lugar de estos profesionales en el sistema de salud?
Directora General de Ordenación Profesional.- Los profesionales formados en titulaciones vinculadas a la Medicina sin competencias profesionales tienen un lugar importante en el sistema de salud, especialmente en áreas como gestión sanitaria, salud pública, investigación… Aunque no tienen competencias directas para la atención clínica de pacientes, su formación es clave para apoyar la estructura y el funcionamiento del sistema sanitario en otros niveles.
Estos profesionales contribuyen al desarrollo de políticas de salud, la gestión de recursos sanitarios, el análisis de datos epidemiológicos y el diseño de programas de prevención y promoción de la salud. Además, se debe fomentar el trabajo multidisciplinar y en equipo, que es esencial para asegurar que el sistema sanitario funcione de manera integral y colaborativa, mejorando la calidad de atención.
Por tanto, aunque no cubren roles clínicos, su formación y especialización son fundamentales para un sistema de salud eficiente y bien gestionado, lo que a su vez favorece el bienestar general de la población.
Los profesionales formados en titulaciones vinculadas a la Medicina sin competencias profesionales tienen un lugar importante en el sistema de salud
Directora General de Ordenación Profesional
Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Francisco de Vitoria.- El progreso tecnológico y los avances científicos en medicina y biología han sido espectaculares en las últimas décadas. El trabajo clínico e investigador no se conciben hoy sin la colaboración multidisciplinar de especialidades no asistenciales de origen diverso. Grados como los de Biotecnología, Biomedicina, Ciencias biomédicas, Genética, Bioquímica, Ingeniería Biomédica, Ingeniería Informática, etc. tienen un papel progresivamente más relevante, necesario y de valor en ámbitos como la investigación básica y traslacional, la medicina personalizada, el diseño y desarrollo de nuevos medicamentos y tecnologías sanitarias, la gestión de big data en salud, las técnicas de inteligencia artificial para análisis automatizado de imágenes y otras tareas asistenciales, el procesamiento de lenguaje natural, la micro robótica, la nanotecnología, la bioinformática y tantos otros campos emergentes cambiarán la propia relación médico-paciente, las tareas clínicas, la gestión sanitaria e impactarán en la salud de la población de formas hoy impensables.
Para todo ello se precisan nuevos perfiles profesionales que la universidad ha empezado a formar y para los que se anticipa un futuro profesional prometedor y una empleabilidad creciente. Quizá un reto actual principal, en pleno tránsito hacia esta medicina más apoyada en nuevas tecnologías, sea en encontrar el lugar y rol apropiado de estos nuevos profesionales no asistenciales en los actuales (y obsoletos) marcos y estatutos laborales de la función pública vigentes en los servicios sanitarios. En el sector privado la entrada de estos nuevos profesionales de la salud con competencias complementarias está siendo ya fluida y exitosa.

El aprendizaje de la medicina se realiza en una parte muy importante en los hospitales clínicos. ¿Ha cambiado la relación entre las universidades y los hospitales como consecuencia de la demanda de plazas?
Presidenta del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM).- Desde el CEEM, consideramos que la práctica clínica es uno de los pilares fundamentales que sostienen al Grado de Medicina. En esta línea, la apertura de nuevas facultades de Medicina supone un reto en el que abordar cómo mantener la calidad docente de las instituciones. Las estudiantes de Medicina creen, por tanto, que a la hora de establecer los numerus clausus (el número máximo de plazas a nivel estatal que existen de un grado) de Medicina se deberían tener en cuenta los distintos parámetros de capacidad hospitalaria, entre otros factores.
Además, las estudiantes reclaman la realización de un estudio que recoja la cantidad de estudiantes en prácticas que puede acoger cada hospital universitario.
Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Francisco de Vitoria.- Los hospitales universitarios son un bien necesario e imprescindible para la adecuada capacitación de los futuros médicos. La creación imparable de nuevas facultades de Medicina (han duplicado su número en los últimos 15 años) y el consecuente aumento del número de alumnos admitidos en las universidades ha conllevado el incremento paralelo de las solicitudes de acreditación docente de hospitales públicos y privados ante los organismos autonómicos responsables.
Para ello se han tenido que adecuar y adaptar los criterios de una norma anacrónica, de 1987, y afrontar la compleja necesidad de redistribuir y compartir los recursos asistenciales y docentes entre las facultades. Por otra parte, el panorama sanitario actual presenta una escasez indudable de facultativos en algunas especialidades y una mayor movilidad laboral de los profesionales sanitarios, circunstancias que dificultan el compromiso personal y organizativo necesario para organizar unas prácticas que garanticen la adquisición de competencias esperables en el alumno.
La posibilidad de que algunos hospitales no universitarios, pero con una actividad asistencial adecuada y de calidad, sean acreditados para acoger sólo prácticas de alumnos universitarios, con el adecuado apoyo docente y metodológico de las universidades, puede ser un incentivo para la motivación y retención de talento profesional en dichos centros y un alivio estructural para las facultades de medicina. En cualquier caso, parece momento adecuado para que los profesionales sanitarios reciban, por fin, una compensación adecuada que incentive la labor docente en prácticas, tanto en el sistema sanitario público como privado.
La posibilidad de que algunos hospitales no universitarios, pero con una actividad asistencial adecuada y de calidad, sean acreditados para acoger sólo prácticas de alumnos universitarios, con el adecuado apoyo docente y metodológico de las universidades, puede ser un incentivo para la motivación y retención de talento profesional en dichos centros y un alivio estructural para las facultades de medicina
Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Francisco de Vitoria
Cada año se homologan un número semejante de médicos con títulos extranjeros a los egresados en Medicina por las universidades españolas, mientras no para de crecer el número de facultativos que solicitan a la Organización Médica Colegial (OMC) el certificado de idoneidad para salir de España. ¿Hacen falta más plazas y más facultades de Medicina en España? ¿Quién tiene que tomar decisiones a este respecto?
Rector de la Universidad de Alcalá.- Esta cuestión resulta mucho más compleja de lo que en un principio pudiera parecer. De entrada, podría considerarse que la respuesta es sencilla y evidente: si faltan médicos, se crean más Facultades de Medicina y ¡Problema resuelto! Nada más lejos de la realidad.
La Conferencia de Decanos de Medicina lleva décadas (soy testigo) solicitando al Ministerio de Sanidad una respuesta a la pregunta clave ¿Cuántos médicos se necesitan en España? Nunca se ha obtenido una respuesta. Sin conocer este dato es imposible dar una respuesta a la pregunta que planteas.
Es evidente que la respuesta tampoco es sencilla, puesto que, por cuestiones demográficas evidentes, la población de nuestro país se ha ido modificando (ha aumentado notablemente) en los últimos años. Esto quiere decir que si hace 10-12 años (tiempo mínimo para formar un médico) se hubiera fijado el número de médicos necesarios, el dato, a día de hoy no habría tenido valor. Considero que la solución pasa por crear un “observatorio nacional” que estudie, de una forma continua, las previsiones de las modificaciones demográficas en nuestro país, tanto por lo que respecta al número total de habitantes como a la distribución de la pirámide poblacional, hecho que afecta directamente a la distribución del total de la “población de médicos” entre las diferentes especialidades. Es decir, este observatorio tendría como objetivo determinar el número de médicos necesario en cada momento, así como los ámbitos sanitarios con mayores requerimientos.
Desde este último punto de vista, una cuestión fundamental es, no solo el número de médicos necesarios, sino también en que especialidades se requieren más efectivos. Algo bien conocido (y sufrido) por la población es la carencia de determinados especialistas; el ejemplo más evidente es el de la drástica disminución en la especialidad de Medicina de Familia y Comunitaria, la base de nuestro sistema de atención sanitaria.
La Conferencia de Decanos de Medicina lleva décadas (soy testigo) solicitando al Ministerio de Sanidad una respuesta a la pregunta clave ¿Cuántos médicos se necesitan en España? Nunca se ha obtenido una respuesta
Rector de la Universidad de Alcalá
Es bien conocido que nuestro país figura a la cabeza de los que ofrecen una mayor esperanza de vida a su población. En breve, cerca del 30% de la población española superará los 60 años. En las etapas más tardías de la vida se incrementa la prevalencia de enfermedades que en las décadas previas eran poco relevantes. Por ello es fundamental conocer la distribución etaria de la población y detectar con rapidez las especialidades que en un futuro próximo serán más necesarias.
En cuanto a quien debe tomar las decisiones sobre las necesidades de médicos, la ley le otorga esta competencia al Gobierno de la Nación. No obstante, es evidente que, en un país tan descentralizado como el nuestro, en el que las competencias en atención sanitaria corresponden a las comunidades autónomas, las decisiones gubernamentales deberían estar siempre consensuadas con los responsables sanitarios de las autonomías y, por supuesto, bien asesoradas por profesionales expertos.
Presidenta del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM).- Tal como cuentas, parece haber una especie de contradicción entre el número de médicos egresados que emigran en busca de mejores condiciones laborales, la homologación de médicos extranjeros y las reclamas políticas que indican la falta de personal sanitario médico. Recientemente, el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina decidimos preguntar a las estudiantes sobre si consideraban que deberían abrirse más nuevas facultades y más plazas de Medicina, y vimos que no había un consenso claro en el estudiantado.
la apertura de nuevas facultades debería ser una competencia compartida entre el Estado y las Comunidades Autónomas
Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM)
Mientras que sí que consideraban que el número de plazas total estatal, como he comentado antes, debería atenerse a algunos criterios como la decisión de las universidades, el número de plazas MIR o las necesidades del SNS, no llegaron a un acuerdo sobre si deberían abrirse o no nuevas facultades de Medicina en España.
Pese a no llegar a este acuerdo, reclaman la elaboración de un plan demográfico que detalle las necesidades del SNS para la correcta planificación educativo-profesional. Además, consideran que la apertura de nuevas facultades debería ser una competencia compartida entre el Estado y las Comunidades Autónomas.
Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Francisco de Vitoria.- El número de graduados en Medicina en España se ha mantenido relativamente estable en los últimos años, mientras que las homologaciones de títulos extranjeros se han duplicado, aunque el número máximo de homologaciones apenas supone un 8% respecto al número de egresados nacionales en el mismo año (2023). El Gobierno incentivó en 2023 el aumento de admisiones en primer curso en las facultades públicas y en los últimos 10 años se han creado 15 nuevas facultades y se espera abran al menos otras 13 en un futuro próximo.
El Gobierno incentivó en 2023 el aumento de admisiones en primer curso en las facultades públicas y en los últimos 10 años se han creado 15 nuevas facultades y se espera abran al menos otras 13 en un futuro próximo
Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Francisco de Vitoria
Estas medidas intentan paliar el déficit de profesionales en ciertos sectores y especialidades, y los esfuerzos deberían dirigirse al futuro inmediato, con la incentivación y fidelización de los profesionales en activo y provenientes del sistema de formación especializada (MIR).
El aumento de facultades y alumnos de Medicina es una medida a más largo plazo que tendrá efectos negativos si los egresados no pueden acceder al sistema MIR y finalmente no son incentivados para permanecer en su ejercicio en España. Es el Ministerio de Sanidad quien tiene las competencias para estudiar y regular el sistema de acceso a la especialización y las comunidades autónomas las que finalmente contratan y regulan las condiciones asistenciales de los profesionales sanitarios. Sin una estrecha colaboración y creatividad entre instituciones, las medidas universitarias comentadas serán inefectivas a pesar de los esfuerzos.
Directora General de Ordenación Profesional.- La migración no es un problema actualmente en nuestro país. El número de facultativos que solicitan a la OMC el certificado de idoneidad no es el dato relevante, ya que el plazo de validez es muy corto y puede ocurrir que se soliciten varios en un año. Según sus datos, en 2024 la corporación tramitó un total de 5.995 certificados de idoneidad, que fueron solicitados por un total de 3.582 profesionales. En cambio, solo 395, un 11% del total de profesionales que solicitaron en 2024 el certificado pidieron la baja para irse fuera de nuestro país, dato que concuerda con la estadística de la OCDE de salidas anuales de profesionales de medicina de nuestro país.
Es necesario asegurar no solo el reemplazo de las jubilaciones, las nuevas necesidades derivadas del incremento previsto de la población, el envejecimiento y la cronicidad y las que se derivan de la mejora de las condiciones de trabajo de los profesionales prevista en el proyecto de nuevo Estatuto Marco
Directora General de Ordenación Profesional
La decisión sobre la ampliación de plazas y facultades corresponde principalmente al Ministerio de Sanidad y al Ministerio de Universidades, en colaboración con las comunidades autónoma. Estas instituciones deben evaluar las necesidades sanitarias a nivel nacional, la capacidad de formación de los sistemas educativos, y los recursos del sistema de salud para garantizar que haya una coordinación adecuada entre la oferta de plazas de Medicina, las plazas de Formación Sanitaria Especializada y las necesidades reales de la población y ajustar el mercado laboral. También es fundamental considerar los factores estructurales del sistema sanitario y el trabajo multidisciplinar para asegurar que la formación no solo cubra la cantidad, sino que también atienda las competencias necesarias para un sistema de salud eficiente.
En este sentido, pensamos que hemos de mantener el aumento de plazas de medicina en las universidades públicas que hemos impulsado desde el gobierno estos dos últimos años. Es necesario asegurar no solo el reemplazo de las jubilaciones, las nuevas necesidades derivadas del incremento previsto de la población, el envejecimiento y la cronicidad y las que se derivan de la mejora de las condiciones de trabajo de los profesionales prevista en el proyecto de nuevo Estatuto Marco.

ALFONSO GONZÁLEZ HERMOSO DE MENDOZA
Presidente Espacios de educación superior






