Cómo unir la ciudad y la universidad

Los campus urbanos son pequeñas ciudades

La participación de la comunidad universitaria en cualquier plan de acción es fundamental porque es necesario que todo proyecto sea sensible a las prioridades y diversidad de esta. Siendo la comunidad universitaria un grupo social con un claro desplazamiento hacia la juventud (aunque este perfil se ha desplazado y se desplazará aún mas con los programas ligados a la formación continua), el gestor universitario debe desmarcarse de su concepción de base ligada a cuestiones generacionales y dar voz a la generación entrante

MIGUEL MANSO SILVÁN


Una agenda urbana propia alineada con la planificación y objetivos de la ciudad

La coordinación de una agenda urbana en el entorno de un campus universitario tiene un indudable beneficio global en términos de sostenibilidad. Una adecuada planificación permite optimizar la movilidad sostenible, principalmente la derivada del uso de transporte público, así como harmonizar instalaciones, como pueden ser las deportivas o en el ámbito cultural (un ejemplo clave son las infraestructuras para artes escénicas). Los campus universitarios cuentan en general con flujos de personas equivalentes a los de pequeñas ciudades (aunque la distribución horaria tiene sus especificidades por la particularidad de los grupos de edad y la estacionalidad).

El flujo ciudadano urbe-campus es el dominante y tiene un ritmo muy marcado, haciendo necesario una racionalización de los horarios lectivos de los distintos centros/facultades (turnos escalados de inicio/fin). Esta organización es análoga a la de las cadenas de producción en grandes parques empresariales, aunque actualmente se favorezca la flexibilidad de horarios y el teletrabajo en puestos auxiliares. Aunque secundaria en magnitud, los habitantes de las zonas residenciales de los campus se benefician de una agrupación y una buena comunicación por medios de transporte público hacia la urbe que las acoge. Adicionalmente, con una dimensión adecuada, la movilidad interna es dominantemente peatonal. Las zonas residenciales de los campus tienen generalmente en proximidad alguna instalación deportiva.

Estas instalaciones tienen un uso académico prioritario en la jornada lectiva, pero se convierten en instalaciones abiertas de uso lúdico en el horario complementario y en fines de semana. La proximidad entre la urbe y los campus permite que este acceso lúdico sea abierto al ciudadano, lo que redunda en la optimización de recursos. La complementariedad en los usos mencionados y la extensión a otros adicionales tiene sin dudas margen de mejora. En este sentido, se puede considerar una buena señal que las grandes urbes españolas estén considerando a las universidades para el diseño de sus diseños futuros. Sería una buena noticia para la sostenibilidad que en el futuro viéramos fronteras mas difusas urbe-universidad.  

Los campus universitarios cuentan en general con flujos de personas equivalentes a los de pequeñas ciudades

La Agenda Urbana Española en el contexto universitario

La complejidad máxima emerge de la limitación de recursos actual con la que cuenta principalmente la universidad pública para una gestión a medio-largo plazo. Los planes especiales de desarrollo urbano se han quedado en general anticuados a las prioridades actuales. El plano residencial es un claro ejemplo, pero la necesidad de conservar espacios abiertos también llama a reconducir el uso de parcelas y sobre todo a la rehabilitación de edificios, un verdadero reto.

En el ámbito energético se han dejado pasar oportunidades por una escasa sensibilización de las administraciones y como consecuencia, la permeación de los fondos de los planes de recuperación, transformación y resiliencia en el ámbito universitario ha sido muy limitada. Hay ejemplos en los que se ha salvado el expediente, principalmente en el ámbito de la promoción de la movilidad sostenible, en este caso también apoyada por la colaboración público-privada y una generosidad puntual de las administraciones al hacer suyos proyectos de la universidad (es redundante, pero no es el caso general).

La instalación de puntos de recarga de vehículos de movilidad eléctrica ha sufrido un incremento considerable. Existen igualmente ejemplos muy positivos de gestión de residuos y economía circular, aunque por el momento a escala piloto. Por ejemplo, la recuperación ordenada de residuos de cafeterías permite obtener un compost reutilizable en las zonas verdes de los campus. Otro aspecto en el que incide la falta de financiación es en la adaptación a la accesibilidad, una cuestión de la que pende la cohesión social con la que debe funcionar la universidad.

un buen marco de relación urbe-universidad genera un marco de confianza adecuado para el desarrollo de proyectos en colaboración público-privada

Financiamiento público para proyectos de sostenibilidad en campus universitarios

La coordinación es mas necesaria que nunca porque los entes locales definen el marco regulatorio y administrativo al que debe supeditarse un proyecto técnico genérico. El grado de complejidad no sólo depende de la dimensión del proyecto, sino también de la sensibilidad del ente local a realizar un seguimiento continuo del proyecto, involucrándose en él como si fuera propio. De este modo, no sólo se evitan retrasos en los que los proyectos entran en obstáculos aparentemente insalvables, sino que se aceleran los proyectos, redundando en la eficiencia del proceso.

Desde el punto de vista de la financiación, la buena coordinación debe llegar a condicionar la elegibilidad de las universidades como entes elegibles para subvenciones. En la actualidad, hay barreras para proyectos de habitabilidad y accesibilidad a las universidades con respecto a vivienda en general, algo poco comprensible, ya que se obstaculiza la misión integradora de la universidad y se retrasa la necesaria convergencia de las instalaciones universitarias hacia objetivos de cero emisiones.

Adicionalmente, un buen marco de relación urbe-universidad genera un marco de confianza adecuado para el desarrollo de proyectos en colaboración público-privada. El marco económico actual universitario restringe cualquier actuación de peso a este tipo de colaboración, y surge la pregunta lógica de si funciona bien el sistema cuando todo nuevo proyecto es dependiente de concitar un interés económico en el sector privado.

Avilés AGHM

La participación activa de la comunidad universitaria

La participación de la comunidad universitaria en cualquier plan de acción es fundamental porque es necesario que todo proyecto sea sensible a las prioridades y diversidad de esta. Siendo la comunidad universitaria un grupo social con un claro sesgo hacia la juventud (aunque este perfil se ha desplazado y se desplazará aún mas con los programas ligados a la formación continua), el gestor universitario debe desmarcarse de su concepción de base ligada a cuestiones generacionales y dar voz a la generación entrante.

Cuestiones clave como la planificación de nuevos espacios docentes requieren igualmente de la participación de profesorado innovador. ¿Cómo se adapta un aula a las últimas tendencias en docencia participativa? Ante cualquier iniciativa, es conveniente contar con una opinión del sector de la universidad con diversidad funcional, no sólo por una cuestión de accesibilidad, sino por las distintas perspectivas que puede aportar. La participación es por tanto una promoción de la diversidad de sensibilidades a la hora de plantear una estructura que afecte a los campus.

un buen marco de relación urbe-universidad genera un marco de confianza adecuado para el desarrollo de proyectos en colaboración público-privada

Los tres pilares de la sostenibilidad (ambiental, social y económico)

La integración de los tres pilares de la sostenibilidad es fundamental en el ámbito universitario porque normalmente los campus tienen una infraestructura intensiva y diversa a la vez. Es necesario un equilibrio entre los pilares y de hecho la situación de impasse económico que viven muchas universidades, no sólo en el contexto nacional, es responsable de deficiencias en el desarrollo de aspectos sociales y ambientales. Entre los aspectos sociales, destaca la accesibilidad, cuya adaptación es un aspecto pendiente en muchos centros edificados con márgenes limitados de actuación y que implican en la actualidad proyectos de elevada inversión.

En lo ambiental, es evidente que un buen nivel de concienciación social en la materia redunda en una mejor conservación de parques y jardines, limpieza vial y movilidad interna, aspectos que realimentan la sensación de bienestar de la comunidad universitaria. Desafortunadamente vivimos tiempos globalmente convulsos y esto da lugar a una inquietud social que, aunque en la mayoría de los casos se manifiesta de modo cívico, en otros genera desperfectos que deben ser asumidos, aunque vayan a alimentar un desequilibrio económico institucional.

Se puede ver por tanto que los campus son un ejemplo mas de interdependencia de los tres pilares. Quizá lo relevante sea estudiar como con una población sensibilizada y cívica, la concienciación ambiental individual puede permitir que se hagan inversiones para el desarrollo y no sólo para la conservación/mantenimiento de los campus.

con una población sensibilizada y cívica, la concienciación ambiental individual puede permitir que se hagan inversiones para el desarrollo y no sólo para la conservación/mantenimiento de los campus

La Nueva Agenda Urbana 2030 de la ONU

A pesar de las dificultades que marca la apretada economía de las universidades, el espíritu de innovación debe permear hasta su propia gestión, que debe incluir programas piloto que afecten de manera rotatoria pero sostenida a los distintos aspectos clave de su planificación urbana. La extensión de los planes piloto a una escala general cuando éstos demuestren su valor positivo puede dar lugar a una mejora de la sostenibilidad económica.

Los planes piloto deben afectar a aspectos que regulan los tres pilares, sabiendo que, como efecto secundario, las consecuencias de una innovación positiva en este tipo de planes se trasladarán a los otros pilares. La movilidad o la gestión de residuos son dos ámbitos de aplicación común de planes piloto en los campus. En modo de pregunta ¿Puede una gestión interna de los residuos compostables evitar un traslado a planta y producir un recurso para abonar parques y jardines? ¿Puede una línea de autobús piloto consolidarse estacionalmente tras confirmarse la demanda social mediante seguimiento de su uso?

Los posibles beneficios en materia de reducción de emisiones y de tiempos de acceso a los campus, son evidentes. Es necesario que los planes piloto se extiendan también a cuestiones socio económicas. El aspecto mas destacado de estos últimos años en los campus universitarios es el teletrabajo, que ha redundado en una modulación de la movilidad y en mejoras en la conciliación.


MIGUEL MANSO SILVÁN

Catedrático de Física Aplicada en la Universidad Autónoma de Madrid y actual Vicerrector Miguel Manso Silván

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