El presente texto forma parte del artículo «Hablemos de las universidades» en el que se nos ofrece un recorrido por los principales desafíos a los que se enfrenta la institución universitaria planteados desde una perspectiva global. El texto nos invita reflexionar sobre la singularidad y relevancia de las universidades, destacando la importancia de su integración en las sociedades que las acogen.
ALFONSO GONZÁLEZ HERMOSO DE MENDOZA
El malestar laboral del profesorado
Uno de cada dos profesores se jubilará en las universidades de los países de la OCDE en los próximos 15 años. Este éxodo académico está sucediendo en un entorno marcado por la precariedad y la pérdida de atractivo de las universidades como destino profesional.
Bajo #leavingacademia fueron muchos los investigadores que entre el año 2022 y 2023 publicitaron su salida de la universidad, fundamentalmente para incorporarse en el mundo empresarial. Como defendía “Nature” en las mismas fechas, “Una investigación de calidad necesita buenas condiciones de trabajo”.
Lo mismo puede predicarse de una buena educación. El compromiso con una docencia sujeta a condiciones cada vez más exigentes, tanto por la tensión que genera el uso de las tecnologías, como por desbordamiento causado por la burocratización de la gestión, o por el demandante cambio cultural del estudiantado, tiene un alto coste personal para el profesorado.
El “burnout” y las crecientes huelgas del profesorado expresan unas contradicciones en el ámbito profesional de las universidades que son imposibles de ignorar. Retribuciones bajas, especialmente si se compara con la industria. Inseguridad en la carrera profesional. Un acceso y promoción determinado por procedimientos desinteresados en la valoración de la docencia. Rigidez para cambiar de trabajo entre la universidad y otros sectores. La amenaza de la reducción de plantillas vinculada a los descensos demográficos. Ambientes de trabajo poco saludables con alto nivel de estrés, donde se pueden dar con facilidad casos de “mobbing”. Hacen cuestionable el atractivo del futuro laboral en las universidades.
La “uberización” imparable de las condiciones laborales del profesorado es una enfermedad silenciosa, cuyos síntomas han sido en gran medida ignorados durante más de medio siglo, síntoma y causa del deterioro institucional de las universidades.
La reforma de la carrera profesional
La reforma de la carrera académica trasciende los problemas corporativos. Sin cambios importantes en su actual definición, la incorporación y el mantenimiento de personas apasionadas por el conocimiento y socialmente comprometidas será un objetivo imposible de alcanzar. Sin duda las universidades son mucho más que cooperativas de profesores, pero también es cierto que sólo podrán ser lo que quiera e impulse su profesorado.
Es en este apartado en donde hay que hacer una llamada sobre el grave peligro que supone ignorar la relevancia de las tareas vinculadas a la gestión administrativa. Justificadas por la falta de personal, o motivadas por razones de control interno o de incentivos económicos, el personal docente tiende a ocupar posiciones que no corresponden con su condición, lo que conlleva a la confusión y a un indeseable deterioro de la profesionalización de las actividades gerenciales.
La autonomía universitaria también se expresa en una delicada singularidad en la gestión que demanda un rigor exquisito, equiparable al rigor académico, y una eficiencia y transparencia solo garantizable con independencia administrativa y profesionalización. La gestión universitaria también demanda una carrera profesional.






