Lo digital ya no es un complemento, es parte de la esencia misma de la experiencia universitaria

Cuando hablamos de universidades, solemos escuchar la voz de los académicos. Cuando hablamos de transformación digital y del impacto de la tecnología en la experiencia universitaria, son los equipos de gobierno los que habitualmente comparten sus proyectos y reclamaciones. Desde EsdiES queremos enriquecer esta visión unilateral con la incorporación de las opiniones e iniciativas de la industria de la tecnología educativa, un colectivo de enorme pujanza que conoce con precisión, desde una experiencia directa, la realidad del sistema universitario. Para ello, hemos entrevistado a 20 entidades, clústeres, asociaciones, así como grandes, medianas y pequeñas empresas, nacionales o internacionales. El resultado es un análisis con una riqueza excepcional que nos ilumina aspectos tan esenciales como ignorados para la tan añorada transformación digital de las universidades.


Ramón Eixarch es ingeniero y un referente en el ámbito de la tecnología educativa en España. Actualmente preside el Clúster Edutech, desde donde impulsa la colaboración entre empresas e instituciones dedicadas a la innovación pedagógica. Es también cofundador de Wiris, una empresa especializada en el desarrollo de herramientas tecnológicas para el aprendizaje de las matemáticas y las ciencias, cuyas soluciones se integran en plataformas educativas utilizadas en diversos países, consolidando así una trayectoria sólida en el sector EdTech.

¿En qué ha quedado la denominada “transformación digital” que se plantearon las universidades? ¿Es una prioridad el cambio cultural de la digitalización?

Han pasado cinco años desde aquel momento disruptivo que fue la pandemia, y lo cierto es que la transformación digital dejó de ser una aspiración para convertirse en una necesidad estructural. Muchas universidades iniciaron ese proceso de forma acelerada, pero no todas han conseguido consolidarlo con la misma intensidad. Más allá de incorporar tecnología, lo que sigue siendo un gran reto es el cambio cultural: entender que la digitalización no es solo un medio, sino una forma distinta de enseñar, aprender y gestionar. En este sentido, todavía hay margen de mejora y es clave trabajar en esa transformación desde el liderazgo institucional, con visión a largo plazo.

¿Cómo ha cambiado en las universidades presenciales la docencia con el uso de las tecnologías del aprendizaje en estos cinco años?

La docencia presencial ha evolucionado hacia un modelo más híbrido, más flexible, donde el uso de plataformas, contenidos digitales, herramientas colaborativas y analítica del aprendizaje ya forma parte del día a día. Pero no se trata solo de usar tecnología, sino de rediseñar la experiencia formativa. La tecnología ha permitido mayor personalización, seguimiento del progreso del estudiante y un enfoque más competencial, aunque su grado de implementación varía mucho entre instituciones.

¿Cómo ha cambiado el aprendizaje en estos cinco años en las universidades virtuales?

En el caso de las universidades virtuales, muchas de ellas ya tenían ventaja en lo tecnológico, pero en los últimos años han evolucionado aún más hacia modelos pedagógicos más ricos, interactivos y centrados en la experiencia del estudiante. Hemos visto un salto cualitativo en el uso de inteligencia artificial, gamificación, simulaciones, realidad aumentada… Y, sobre todo, una mejora en el acompañamiento al estudiante, que ahora es más personalizado y efectivo.

Más allá de incorporar tecnología, lo que sigue siendo un gran reto es el cambio cultural: entender que la digitalización no es solo un medio, sino una forma distinta de enseñar, aprender y gestionar

¿Cuál es el nivel de digitalización de las universidades españolas comparadas con las anglosajonas o centro europeas?

En general, las universidades españolas han avanzado mucho, pero aún existe una cierta distancia respecto a las anglosajonas o centroeuropeas, especialmente en la integración estratégica de la tecnología. En muchos casos, fuera de nuestras fronteras se ha apostado más decididamente por la innovación educativa y se han articulado alianzas más potentes con el ecosistema edtech. Sin embargo, hay casos de universidades españolas que ya son referentes en determinadas áreas, lo que demuestra que el potencial existe.

¿El uso de la tecnología, tanto en la docencia como en la gestión, está marcando diferencias entre las universidades públicas y privadas?

Las universidades privadas, por su modelo de gobernanza y financiación, han tenido más agilidad para incorporar determinadas tecnologías. No obstante, muchas universidades públicas también están haciendo apuestas firmes y creativas. En cualquier caso, lo relevante es que la tecnología se utilice de forma estratégica para mejorar la calidad y la equidad, no solo para diferenciarse en el mercado.

¿Cómo están aprovechando las universidades españolas las posibilidades de la tecnología para la internacionalización de sus instituciones?

La tecnología es una palanca fundamental para la internacionalización: desde la oferta de titulaciones online y programas conjuntos, hasta la participación en campus digitales europeos o redes globales. Aún hay mucho potencial por explorar, pero algunas universidades españolas ya están posicionándose con propuestas innovadoras. Lo importante es pensar la internacionalización no solo como atraer estudiantes, sino como construir ecosistemas de aprendizaje globales.

¿Puede haber en el siglo XXI una educación superior que no tenga plenamente integrada en su práctica docente y en su relación con el estudiantado a los agentes digitales?

Sinceramente, no. En el siglo XXI, una universidad que no integra los agentes digitales de forma transversal en su docencia, gestión y vinculación con los estudiantes, no solo se queda atrás, sino que corre el riesgo de volverse irrelevante. Lo digital ya no es un complemento, es parte de la esencia misma de la experiencia universitaria contemporánea.

¿Está amenazado el futuro de las universidades por las plataformas digitales de aprendizaje?

Más que una amenaza, las plataformas digitales deben verse como una oportunidad para repensar el rol de las universidades. No van a reemplazar la experiencia universitaria, pero sí están redefiniendo las expectativas del aprendizaje. La universidad tiene que ofrecer algo más: comunidad, pensamiento crítico, investigación, vínculo con el entorno. La clave está en saber combinar lo mejor de ambos mundos.

La tecnología es una palanca fundamental para la internacionalización: desde la oferta de titulaciones online y programas conjuntos, hasta la participación en campus digitales europeos o redes globales

¿Cuál es la situación de las empresas españolas de tecnología educativa?

El sector edtech en España está creciendo, innovando y ganando visibilidad internacional. Tenemos empresas con propuestas muy sólidas, tanto en el ámbito K-12 como en educación superior y formación corporativa. Desde el Edutech Cluster, trabajamos para fortalecer este ecosistema y fomentar la colaboración con las universidades, porque estamos convencidos de que la innovación se construye mejor en alianza.

¿Desde el punto de vista de Edutech Cluster, en qué faceta se podría mejorar la digitalización de las universidades?

Detectamos varias áreas de mejora, pero destacaría tres: primero, avanzar en la interoperabilidad entre sistemas y plataformas; segundo, apostar por modelos pedagógicos realmente innovadores, más allá de la simple digitalización de contenidos; y tercero, fomentar una cultura de innovación abierta, donde universidades, empresas y administraciones colaboren de forma sistemática. Desde el Cluster creemos que esta visión colaborativa es clave para impulsar una transformación real y sostenible.


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Entrevista Alfonso González Hermoso de Mendoza y Lucía Bécquer

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