La tecnología está desempeñando un papel clave en los procesos de marketing, atracción de talento y mejora de la experiencia del alumnado

«Transformación digital de le educación superior. La visión de la industria»

Cuando hablamos de universidades, solemos escuchar la voz de los académicos. Cuando hablamos de transformación digital y del impacto de la tecnología en la experiencia universitaria, son los equipos de gobierno los que habitualmente comparten sus proyectos y reclamaciones. Desde EsdiES queremos enriquecer esta visión unilateral con la incorporación de las opiniones e iniciativas de la industria de la tecnología educativa, un colectivo de enorme pujanza que conoce con precisión, desde una experiencia directa, la realidad del sistema universitario. Para ello, hemos entrevistado a 20 entidades, clústeres, asociaciones, así como grandes, medianas y pequeñas empresas, nacionales o internacionales. El resultado es un análisis con una riqueza excepcional que nos ilumina aspectos tan esenciales como ignorados para la tan añorada transformación digital de las universidades.


Baptista Borrell es Licenciado en informática por la Universidad Politécnica de Cataluña, y PDD por IESE. La carrera profesional de Baptista se ha desarrollado siempre en el sector de las Tecnologías de la Información, contando con más de 25 años de experiencia pasando por diferentes multinacionales.

Por motivaciones personales, y siempre dentro del sector Tecnológico, es en 2009 cuando orienta su carrera profesional hacia el sector educativo, donde pasó 5 años en UPCnet, empresa vinculada a la Universitat Politècnica de Catalunya. En 2012, y junto a 12 empresas adicionales, Baptista impulsa la creación del Clúster Edutech, Clúster de Tecnología Educativa, del cual es presidente durante casi cuatro años hasta el año 2016 y que a día de hoy congrega a más de 100 empresas Edtech.

En junio del 2014 Baptista se incorpora a la multinacional tecnológica Seidor para crear una propuesta de valor transversal y global dirigida al sector de la Educación. A día de hoy dicha práctica ópera en España, Italia y en algunos países de América Latina con su centro de operaciones en Perú.

Hemos cumplido los cinco años desde que el confinamiento por el COVID nos obligó a repensar el mundo, también la educación superior. ¿En qué ha quedado la denominada “transformación digital” que en aquel momento se plantearon las universidades? ¿Es una prioridad el cambio cultural de la digitalización?

Antes de la COVID-19, ya comenzábamos a ver que algunas universidades, especialmente las privadas, habían creado cargos institucionales específicos para liderar nuevos vicerrectorados bajo el nombre de “Vicerrectorado de transformación Digital”. Esto reflejaba cómo algunas instituciones ya visualizaban la transformación digital como uno de los ejes estratégicos sobre los que diseñar una hoja de ruta que pudiera implementarse de forma progresiva. 

En SEIDOR, entendemos la transformación digital como un proceso que abarca siete dimensiones: la estratégica; la del cliente (estudiante); la de las personas (PAS y PDI); la de los procesos; la de los datos o la información; la de los productos o servicios ofrecidos (como la oferta formativa); y una dimensión transversal, la tecnológica, que afecta a todas las anteriores. Esta última incluye tanto las infraestructuras como los sistemas de información necesarios para abordar con éxito dicha transformación. 

La irrupción del COVID-19, ante la necesidad urgente de mantener los servicios docentes, actuó como catalizador para digitalizar determinados procesos —aunque no todos—, , actualizando infraestructuras para soportar mayores niveles de concurrencia y maximizando el uso de plataformas LMS ya existentes. Estas plataformas, que hasta entonces se empleaban mayoritariamente como repositorios de contenido, se integraron con herramientas de videoconferencia para trasladar de forma urgente el modelo presencial hacia un modelo online.

el COVID-19, más que un proceso de transformación fue un proceso acelerado de digitalización  de determinados ámbitos, pero no de todos, y el más evidente fue el de la enseñanza y el aprendizaje

Sin embargo, este cambio se produjo sin tiempo para rediseñar el modelo de aprendizaje aprovechando todo el potencial que ofrece la tecnología. Por ello, podemos afirmar que el COVID-19, más que un proceso de transformación fue un proceso acelerado de digitalización  de determinados ámbitos, pero no de todos, y el más evidente fue el de la enseñanza y el aprendizaje. Esto obligó a muchas universidades a movilizar a sus equipos técnicos, en colaboración con empresas especializadas, para formar y dar soporte al profesorado en este transición. 

La principal lección que nos dejó este periodo fue que, a pesar de no contar con la capacitación técnica necesaria, buena parte del personal docente y de administración y servicios demostró un fuerte compromiso con su comunidad universitaria y con la institución, lo que permitió continuar ofreciendo docencia a los estudiantes en unas condiciones extraordinarias.

¿Cómo ha cambiado en las universidades presenciales la docencia con el uso de las tecnologías del aprendizaje en estos cinco años?

Cómo decía en mi respuesta anterior, la maximización del uso de las plataformas LMS integradas con herramientas de Videoconferencia preparadas para prestar docencia síncrona, han obligado a los docentes a madurar sobre el uso de este tipo de recursos, a re diseñar en muchos casos los recursos de aprendizaje en forma de contenidos enriquecidos, y a profundizar en todas las funcionalidades y posibilidades que les ofrece toda esta tecnología a su abasto para empezar a cambiar poco a poco, o transformar el modelo de enseñanza y aprendizaje. 

Por poner algunos ejemplos, la docencia síncrona efectuada en momentos de pandemia, permitió algo que, en un modelo de docencia presencial era más complejo, que era grabar dichas clases “Online” para posteriormente poderlas clasificar y gestionar y ser en si mismas recursos de aprendizaje que pudieran ser almacenadas en forma de una o más actividades a trabajar de forma asíncrona, dependiendo del contexto de la materia y de su contenido. Es por este motivo que en el momento Post-Covid y debido a este gran volumen de recursos grabados, empiezan a maximizarse de una forma más extensa las plataformas de Gestión de contenidos de Vídeo integradas con las plataformas LMS con el objetivo de gestionar de una forma eficiente dichos recursos y ponerlos a disposición de los estudiantes, a la vez que se pueden fragmentar dichos contenidos en otros más granulares útiles para otras asignaturas por la transversalidad de los conceptos transmitidos. 

Como resultado de toda esta producción de recursos de aprendizaje en digital y con la posibilidad de maximizar todas las funcionalidades que te dan las plataformas LMS, a las universidades se les abre un horizonte para experimentar transformaciones reales del modelo de aprendizaje como pueden ser las clases invertidas en las que se aprovecha la presencialidad en el aula para establecer dinámicas de trabajo en grupo habiendo consumido previamente los contenidos albergados de forma estructuradas en las plataformas LMS. Este podría ser un son claro ejemplo a través del cual la Tecnología nos abre nuevas formas de ver la docencia, entre las cuales existe la forma de transformarla, y que el COVID, de alguna forma, ayudó a acelerar. 

La Tecnología nos abre nuevas formas de ver la docencia, entre las cuales existe la forma de transformarla, y que el COVID, de alguna forma, ayudó a acelerar

¿Cómo ha cambiado el aprendizaje en estos cinco años en las universidades virtuales?

Las universidades virtuales, o universidades “Online” , como su propio nombre indica, ya eran “virtuales” en la época del COVID-19 y contaban con modelos de aprendizaje diseñados desde el inicio con el apoyo de la tecnología.. Sin embargo,  el COVID lo que provocó la pandemia, de forma acelerada, fue que muchas universidades con modelos tradicionales presenciales comenzaran a adquirir progresivamente las competencias necesarias para ofrecer programas académicos en formato online, especialmente en ámbitos como los másteres, posgrados o la formación permanente. Este proceso fue acompañado por la aparición de nuevas entidades educativas adscritas a ciertas universidades, provocando una competencia para cierta parte de la oferta formativa, entre distintas universidades y escuelas de negocio.  

Desde mi punto de vista, dicha “competencia” lo que hizo fue obligar a estas universidades ya digitales o “Online” a seguir madurando en la mejora de su proceso de enseñanza y aprendizaje con el objetivo de dotar al estudiante de una excelente experiencia, desde el momento inicial del interés, pasando por el proceso de admisión y bienvenida, continuando con el proceso de acompañamiento y tutorización, con el objetivo de personalizar el aprendizaje, por la oportunidad que nos brinda tener todas las acciones registradas en un entorno Digital.  Estas universidades siguen manteniendo una ventaja respecto al resto en cuanto a la capacidad de cuidar esta experiencia digital, situando al alumno en el centro y utilizando la personalización como eje fundamental de su modelo educativo.

Otro aspecto que ha cobrado especial relevancia en estos años, tanto por el impacto de la pandemia como por la irrupción de la inteligencia artificial, es la necesidad de desarrollar mecanismos de evaluación escalables, que eviten en lo posible la presencialidad en los exámenes, pero que a su vez garanticen la fiabilidad del proceso. Para ello, se han incorporado tecnologías que permiten verificar la identidad del estudiante, detectar comportamientos fraudulentos durante las pruebas y asegurar que los trabajos entregados han sido elaborados por la persona evaluada. Este enfoque ha generado debates sobre la privacidad, especialmente en lo relativo a la grabación de imágenes de los estudiantes y su almacenamiento, un ámbito en el que será imprescindible avanzar y encontrar soluciones equilibradas.

se han incorporado tecnologías que permiten verificar la identidad del estudiante, detectar comportamientos fraudulentos durante las pruebas y asegurar que los trabajos entregados han sido elaborados por la persona evaluada

¿Cuál es el nivel de digitalización de las universidades españolas comparadas con las anglosajonas o centro europeas? 

Bueno, no contamos con estudios claros que puedan reflejar de una forma más o menos objetiva dicha comparativa, pero tomando como base algunos estudios “Universitic” de la CRUE, y en  concreto uno de ellos del 2023, se sostiene que las universidades evolucionan respecto a la edición anterior  del mismo estudio efectuado en 2021 por lo que se refiere al nivel de  madurez digital, manifestando el estudio en sus conclusiones que para acelerar o incrementar más su nivel de digitalización, es preciso disponer de más recursos y más concretamente por lo que se refiere a los presupuestos asignados en las universidades públicas. 

Ahora bien, como en Seidor somos una compañía global y algunos llevamos años en el sector colaborando con instituciones de educación superior tanto públicas como privadas en distintos países sobre todo en Europa y en Latino América, me permito decir que si bien, en general algunas universidades en España, y sobre todo las universidades privadas, están a un nivel de madurez similar  en comparación con las universidades privadas de los principales países de Europa como son Francia, Alemania, o incluso los países nórdicos, y un poco más avanzadas que los países del este y del sur de Europa entre los cuales se encuentra Italia, pero claramente están por  debajo del nivel de digitalización del Reino Unido. Es un poco aventurado este diagnóstico y se basaría en la percepción no objetiva que tenemos desde Seidor con el conocimiento de algunas de las universidades de estos mercados.

Por otra parte generalizar es difícil porque el nivel de digitalización abarca múltiples procesos, y si bien por ejemplo en los procesos de captación, conocimiento del alumno y fidelización es dónde destaca más la diferencia entre el nivel de digitalización de nuestras universidades y las del reino Unido, por ejemplo si nos referimos a la digitalización de algunos procesos de gestión para facilitar los trámites de los alumnos, la brecha yo diría que es un poco menor, y si vamos por ejemplo a la digitalización de los procesos de enseñanza y aprendizaje, y cogiéramos sólo dicho indicador, muy probablemente no existiría brecha o incluso el nivel en general de digitalización de dicho proceso, o bien el uso de la tecnología sería incluso superior en muchos casos en España.

las universidades en España, y sobre todo las universidades privadas, están a un nivel de madurez similar en comparación con las universidades privadas de los principales países de Europa

En definitiva, responder a dicha pregunta con una única respuesta es complicado por la multitud de medidas de diferentes indicadores que conlleva la digitalización, y que yo conozca,  no existe un  informe comparativos claro a nivel Europeo a este nivel.

¿El uso de la tecnología, tanto en la docencia como en la gestión, está marcando diferencias entre las universidades públicas y privadas?

Sí, efectivamente es así. La competencia por un alumno, que cada vez va a ser más “Caro” de captar debido a las razones demográficas que todos conocemos, ha hecho que sobre todo las universidades privadas, hayan dedicado más inversión del presupuesto tanto a mejorar los procesos de captación del alumno como para mejorar su experiencia Digital una vez éste ya es alumno de la Universidad. Ello está conllevando a procesos de auténtica transformación en los procesos de ventas o de admisión, el uso de la tecnología en el proceso de aprendizaje, y una eficiencia en los procesos de matrícula, “on boarding” así como en la facilidad y agilidad en la que el alumno puede efectuar los distintos trámites a lo largo de su ciclo de vida en la institución: Trámites para la Movilidad de estudiantes, gestión de becas, emisión de títulos, o prácticas en empresas. 

Todo este proceso de transformación e inversiones derivado de la competencia entre las distintas universidades privadas están provocando de forma indirecta hacia un estudiante, ya nativo digital, una percepción de más “modernidad”, de más actualidad respecto a la Universidad Pública, y de más “personalización” en un momento vital en la que una inmensa mayoría de alumnos no tienen del todo clara su orientación académica.  Ello unido a que algunas universidades privadas están innovando de forma muy ágil, de forma anual a una actualización de su oferta formativa, cada vez más actualizada y más atractiva para las estudiantes de hoy en día, está provocando que aunque algunos estudiantes pudieran cursar sus estudios en la Universidad Pública, opten por la Universidad Privada. 

En definitiva, habrá que visualizar la consolidación de dichos indicadores si se confirma como tendencia, lo cual en el futuro puede provocar auténticos desajustes presupuestarios en algunas universidades Públicas.

¿Cómo están aprovechando las universidades españolas las posibilidades de la tecnología para la internacionalización de sus instituciones?

Algunas universidades, sobre todo privadas, o “Online”  han visto efectivamente la oportunidad de internacionalización gracias a la Tecnología. En este sentido, algunas universidades “Online” Españolas reconocidas por ser pioneras en la enseñanza “Online” están sabiendo aprovechar la ventaja que les da tener un modelo de enseñanza y aprendizaje totalmente Digital solidificado en un modelo de lengua Castellana, para penetrar en países de habla Hispana facilitando así el acceso a una educación en países donde por temas orográficos el acceso a una educación en presencial es compleja y donde no existen demasiados referentes de educación “online” locales. 

Por otra parte, en los últimos tres años hemos observado cómo muchas universidades privadas están consolidando nuevas figuras directivas, como la de director de desarrollo de negocio internacional o cargos similares. Esto refleja que uno de los ejes estratégicos de estas instituciones es el crecimiento en la captación de estudiantes internacionales, un objetivo en el que la tecnología está desempeñando un papel clave, especialmente en los procesos de marketing, atracción de talento y mejora de la experiencia digital del alumnado.

En este contexto, en los dos últimos años hemos participado en diversas implantaciones tecnológicas de soluciones de omnicanalidad, con el objetivo de optimizar la relación entre los estudiantes y la universidad. Estas soluciones tienen en cuenta, además, la necesidad de gestionar múltiples idiomas, dada la diversidad de procedencias del estudiantado internacional. En este ámbito, la inteligencia artificial está teniendo un impacto notable, actuando como componente clave en dichas implantaciones. Un ejemplo claro son los agentes virtuales, capaces de acompañar al estudiante en procesos como la exploración de programas formativos o incluso durante la fase de admisión.

en los dos últimos años hemos participado en diversas implantaciones tecnológicas de soluciones de omnicanalidad, con el objetivo de optimizar la relación entre los estudiantes y la universidad

Existe una gran oportunidad para aquellas universidades que quieran abrirse a la internacionalización, pues la calidad de la docencia en España, unido al hecho de residir en un país con una calidad de vida alta,  y con la opción de aprender el dominio de una lengua extranjera de las más habladas en el mundo, es sin duda un gran atractivo, lo cual favorece dicha estrategia de internacionalización. 

Poner en marcha un proceso de internacionalización y estar realmente preparado para afrontarlo sería, sin duda, muy difícil sin apoyarse en el uso intensivo y eficaz de la tecnología.

¿Puede haber en el siglo XXI una educación superior que no tenga plenamente integrada en su práctica docente y en su relación con el estudiantado a los agentes digitales.

No no se puede. Pero no porque esto sea necesario para el sector de la educación superior sino porque estamos en un mundo donde para cualquier sector es necesario tener una relación Digital con nuestro “cliente” o consumidor, en este caso el estudiante. 

Ello no quiere decir que toda la interacción o modelo de aprendizaje tenga que ser en Digital, ella puede ser totalmente presencial y con un modelo de aprendizaje experiencial, pero la existencia de un canal digital donde se promocione de forma atractiva y clara la propuesta de valor de la institución, donde se permita al estudiante prestarle servicios y efectuar trámites con una experiencia amigable, sencilla y clara, ya es necesario para todas las instituciones, tanto públicas como privadas. Tenerlo o no tenerlo no es una opción es una necesidad. Los estudiantes de hoy en día no perciben estar estudiando en una Universidad y no poder relacionarse con ella de una forma digital. 

¿Está amenazado el futuro de las universidades por las plataformas digitales de aprendizaje?

Yo no hablaría de amenaza para el Global de las universidades, pero si de amenaza para algunas de ellas y no va a ser debido únicamente por las plataformas de aprendizaje. 

Efectivamente en un mundo global, y cada vez más digital, las universidades pueden tener una oportunidad de crecer en otros mercados, pero a la vez otras universidades de otros mercados pueden acceder a los suyos propios. Estamos en un contexto con una existencia de una oferta formativa creciente en forma de más universidades privadas de distintos países más adaptada a las nuevas generaciones, una irrupción de la formación profesional en forma de ciclos atractivos para las nuevas generaciones como una opción real a la Universidad, y una crisis demográfica previsible del número de alumnos potenciales de acceso al sistema de educación superior. Todos estos factores están provocando un entorno de auténtica competencia por el alumno, lo cual obligará a las universidades a hacer la reflexión sobre “a lo que se deben dedicar” pensando en términos económicos o de sostenibilidad teniendo en cuenta una propuesta única y diferencial. 

Las universidades tendrán que tener reflexiones profesionalizadas como: ¿Cuál/es su/s productos de la oferta formativa por los cuales se le reconoce exteriormente de forma diferencial?. ¿Dónde se les reconoce de dicha forma diferencial y ¿Porqué?. ¿Qué competencia próxima local tengo, y cuál a nivel internacional?. ¿Cuáles son sus indicadores de crecimiento en número de alumnos, dónde y porqué existe dicha tasa de crecimiento?¿Cuál es el nivel de empleabilidad real que tienen mis alumnos respecto a otras instituciones?

Efectivamente en un mundo global, y cada vez más digital, las universidades pueden tener una oportunidad de crecer en otros mercados, pero a la vez otras universidades de otros mercados pueden acceder a los suyos propios.

Muchas universidades Tradicionales arraigadas a un territorio creen tener un “Cliente cautivo” porque creen que al ser las únicas de dicho territorio tendrán casi asegurada la inscripción de sus alumnos, como fue en el pasado,  y no se dan cuenta que el mayor riesgo que tienen es justamente pensar de este modo en el contexto actual. 

Por lo tanto no será la tecnología o las plataformas globales de aprendizaje las que pongan en riesgo las universidades, sino el hecho de que estas tengan una propuesta de valor clara y diferencial respecto a éstas y que la sepan poner en marcha de una forma presencial, semipresencial o totalmente digital. 

Parecería que el mundo digital está en manos de las grandes corporaciones tecnológicas de EEUU. ¿Cuál es la situación de las empresas españolas de tecnología educativa? 

Si tomáramos como termómetro  indicadores como la existencia de asociaciones tipo Clústers en tecnología educativa, vemos que el referente en Europa es sin duda el Reino Unido, en el que ya desde 1922 existía una asociación “Besa” (We champion the UK’s trusted, quality educational suppliers – BESA) cuyo objetivo era el de aglutinar los principales agentes que podían aportar un valor para la mejora de la educación, y aglutinó a principios de los años 2000 también las iniciativas Tecnológicas que empezaron a fluir en el conocido congreso de educación y tecnología (BETT) que se celebra en Londres cada año.

Del resto de iniciativas similares existentes cabe destacar la creación del Cluster Edutech en Barcelona en el año 2012 (edutechcluster | Home Edutech 2024 ) creado por 12 empresas, y que a día de hoy cuenta con casi un centenar de ellas, lo cual da muestra del caldo de cultivo a nivel estatal de iniciativas empresariales o emprendedores dirigidas al sector en nuestro país. No es hasta el año 2018 cuando se crea un organismo similar en Francia (L’association des entreprises de la filière EdTech), en 2019 en Polonia (Home page – Fundacja EdTech Poland) o en Finlandia (https://startupyhteiso.com/edtech-finland)  y en 2021 en Austria (Home » EDTECH Austria). Si consideráramos este termómetro como relevante de la actividad en términos de iniciativas Edtech, podríamos decir que en general,  gozamos de buenos indicadores en Europa pero la mayor parte de las iniciativas empresariales o Start ups de dichos Clústers están orientadas al segmento de K12 y no al segmento de educación superior, donde existe una predominio claro por parte de EEUU en todos los países.

El hecho de que el sector de la educación superior sea un sector reducido, por ejemplo en España hay aproximadamente 1,6 millones de estudiantes repartidos entre unas 150 instituciones incluyendo universidades públicas, privadas y escuelas de negocio, condiciona el atractivo de este “mercado” para muchas startups y compañías tecnológicas. 

En este contexto, no sorprende que empresas líderes en Estados Unidos, una vez consolidado el modelo de negocio en su mercado local, y por sus capacidades de inversión en otros mercados  penetren en otros países localizando sus productos formando parte de su estrategia de crecimiento para escalar el negocio.

Hemos incorporado al equipo de educación profesionales con experiencia en procesos académicos y en la implantación de diferentes soluciones, lo que nos está permitiendo acompañar con éxito a las universidades en su transformación

De hecho, estimo que, a medio plazo, veremos un proceso de concentración en este segmento, con fusiones y adquisiciones que darán lugar a un ecosistema más reducido pero con soluciones más potentes y consolidada. Veremos cada vez más empresas que estaban centradas en el proceso de aprendizaje (LMS por ejemplo) uniéndose a empresas cuyo foco era la gestión académica (SIS) , o a las soluciones que dan cobertura del ciclo de vida del alumno desde la captación, hasta la salida del alumno de la institución. Ya estamos viendo este tipo de movimientos en el contexto de soluciones verticales de grandes marcas como Microsoft o Salesforce, que van a dar respuesta en breve de una forma integral a la cobertura de los principales procesos de “negocio” que requieren las entidades de educación superior. 

¿Desde el punto de vista de SEIDOR en qué faceta se podría mejorar la digitalización de las universidades?

Sin duda, existen en general, dos grandes carencias todavía desde mi punto de vista: 

De una parte, en el ámbito de la relación y el conocimiento de su cliente principal (el estudiante), con quien se tiene una relación de larga duración (4 o 5 años) en  continuo contacto con la institución y a quien se le deberá  de proporcionar  una experiencia personalizada. Por otra, en la parte de gestión, la necesidad  de optimizar los procesos “core” de gestión académica y docente entre los cuales se incluyen la gestión de becas, la planificación académica, la gestión de la movilidad de los estudiantes, la evaluación, o la  emisión de títulos por enumerar algunas funcionalidades “Core”. 

Por ello, considero que el gran reto —y al mismo tiempo una oportunidad de crecimiento— para las universidades en el período 2025-2030 será, por fin, la adopción de soluciones verticales robustas, flexibles y consolidadas, que permitan digitalizar sus procesos de gestión en una única plataforma discontinuando los desarrollos a medida que todavía son notables en el sector.  Estas soluciones no solo servirán para integrar y optimizar los procesos, sino que también serán la base sobre la que impulsar una verdadera transformación digital. plataformas sólidas para la gestión académica y docente, con localización adaptada a los requisitos normativos del territorio, que se perfilan como nuevos estándares del sector. 

Creo que en los próximos cinco años, las universidades recorrerán un camino similar al que el sector empresarial vivió hace más de 25 años. Esto implica definir una estrategia clara, dotarse de una estructura organizativa adecuada y poner en marcha procesos sólidos que evolucionen con el tiempo. Para lograrlo, contarán con lo que podríamos llamar una “bala de plata”: soluciones estables, escalables y diseñadas específicamente para cubrir la mayoría de los procesos clave de la educación superior. 

Y para recorrer este camino con éxito, será fundamental contar con un socio tecnológico local, con experiencia en los procesos del sector y conocimiento profundo de estas soluciones. Esto es precisamente lo que llevamos haciendo en SEIDOR en los últimos años: Hemos incorporado al equipo de educación profesionales con experiencia en procesos académicos y en la implantación de diferentes soluciones, lo que nos está permitiendo acompañar con éxito a las universidades en su transformación.


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Entrevista Alfonso González Hermoso de Mendoza y Lucía Bécquer


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