Cuando hablamos de universidades, solemos escuchar la voz de los académicos. Cuando hablamos de transformación digital y del impacto de la tecnología en la experiencia universitaria, son los equipos de gobierno los que habitualmente comparten sus proyectos y reclamaciones. Desde EsdiES queremos enriquecer esta visión unilateral con la incorporación de las opiniones e iniciativas de la industria de la tecnología educativa, un colectivo de enorme pujanza que conoce con precisión, desde una experiencia directa, la realidad del sistema universitario. Para ello, hemos entrevistado a 20 entidades, clústeres, asociaciones, así como grandes, medianas y pequeñas empresas, nacionales o internacionales. El resultado es un análisis con una riqueza excepcional que nos ilumina aspectos tan esenciales como ignorados para la tan añorada transformación digital de las universidades.
Esta entrevista se raliza a dos voces Antoni Bertran CTO/co-founder de 3ipunt y Pau Plana i Salesas CEO/Cofounder de 3ipunt. Con Ebrahim Mesleh, fundaron 3 i punt en 2004, tras conocerse en la universidad y trabajar juntos en otros proyectos.
La compañía se centra en el desarrollo de plataformas educativas, sitios web y sistemas personalizados utilizando tecnologías como WordPress y Moodle. Con más de 20 años de experiencia en el sector, 3ipunt se destaca por su enfoque en la calidad, la integración de herramientas de código abierto y su compromiso con la accesibilidad y la sostenibilidad digital. Además, la empresa trabaja activamente para ofrecer soluciones de e-learning que mejoren la experiencia de enseñanza y aprendizaje, tanto para instituciones educativas como para empresas, manteniendo siempre un fuerte vínculo con la comunidad global de desarrolladores y usuarios de software libre.
¿Desde el punto de vista de 3IP en qué faceta se podría mejorar la digitalización de las universidades?
Se tiene que hacer un cambio cultural y este tiene que incluir a todos los niveles de las universidades, desde los alumnos (y sobre todo los alumnos) a profesores, gestores, órganos rectores y estamentos públicos.
La paradoja está en que todo el mundo está de acuerdo en que faltan medios para poder dotar de tecnología a las universidades, pero cuando se encuentran (mediante financiación europea por ejemplo), entonces se determina que falta formar al profesorado para que sepan usar los nuevos medios, Entonces se pone énfasis en esta formación y se hacen planes específicos, que los profesores, que ya van saturados, cumplen con el expediente porque no tienen más remedio, muchas veces estas formaciones son dadas por grandes corporaciones que buscan que los profesores sepan usar sus herramientas, cuando el profesor finalmente se ve capaz de usar el nuevo recurso que tenga, este ya está desfasado y lo más grave es que en ninguno de estos puntos planteados en este ejemplo, se ha tenido en cuenta al alumno, que al final es para quien se quiere mejorar la universidad.
Así pués, creemos que se debe de impulsar un cambio que venga de los alumnos, que sean los que marquen hacía dónde se requiere ir, esto tiene que venir con una reeducación digital de los profesores, por ejemplo, no creemos que sea factible que los profesores no sean conscientes de las implicaciones de usar una herramienta digital u otra en términos de protección de datos o seguridad de la información y eso les permita educar a los alumnos en el uso ético y responsable de las herramientas.
Una vez realizado el cambio en las aulas, alumnos y profesores, debería venir el cambio más complicado, que sería el de la gestión de las universidades, órganos rectores y finalmente sector político y público. Todos estos agentes deberían generar el sistema para que este cambio desde dentro sea posible y se haga con recursos y con seguridad de buscar el bien común y la mejora de todo el sistema.
no creemos que sea factible que los profesores no sean conscientes de las implicaciones de usar una herramienta digital u otra en términos de protección de datos o seguridad de la información
Parecería que el mundo digital está en manos de las grandes corporaciones tecnológicas de EEUU. ¿Cuál es la situación de las empresas españolas de tecnología educativa?
La solución no puede venir de las empresas, si no que debe venir por políticas que tengan en cuenta el uso de los datos de los estudiantes, de la privacidad de los mismos, de la seguridad y de la preservación de la libertad en todos los ámbitos.
Evidentemente las empresas locales juegan en desventaja con las grandes corporaciones, pero no por eso las hace menos capaces de dar los servicios más punteros y más robustos. La búsqueda de la personalización y del trato cercano, así cómo la cultura del km. 0 también es válida en la contratación de servicios digitales y mejorar el tejido empresarial local, hace que la retención del talento y por lo tanto la necesidad de crear talento (que es una de las finalidades de las universidades) sea necesaria. Así pués políticas que busquen la contratación de empresas locales, favorecen a las universidades ya que los estudiantes locales necesitarán de formación para cubrir el talento requerido. Podríamos decir que es un círculo virtuoso.
Por otra parte, los gobiernos deberían apostar por políticas de protección de datos de manera real y de alguna manera se debería proteger a los centros universitarios y de toda la formación reglada frente a la incrusión de las grandes tecnológicas cuya finalidad no es la de formar mejor a los estudiantes sino la de ganar dinero. El problema mayor es que una empresa que quiera ofrecer sus servicios a una universidad pública debe pasar sí o sí por una licitación, en cambio, hay muchos planes gratuitos ofrecidos por grandes empresas que pueden ser usados por profesores e incluso de manera organizada por centros enteros sin tener que pasar por este filtro, puesto que su coste en euros es 0. Esto pone en desventaja clara a empresas locales y en definitiva a todo el sector.
La solución no puede venir de las empresas, si no que debe venir por políticas que tengan en cuenta el uso de los datos de los estudiantes, de la privacidad de los mismos, de la seguridad y de la preservación de la libertad en todos los ámbitos
Hemos cumplido los cinco años desde que el confinamiento por el COVID nos obligó a repensar el mundo, también la educación superior. ¿En qué ha quedado la denominada “transformación digital” que en aquel momento se plantearon las universidades? ¿Es una prioridad el cambio cultural de la digitalización?
Durante el COVID vimos un incremento de herramientas de videoconferencia abismal, evidentemente las plataformas también tuvieron un gran impacto. Pasados estos 5 años hemos visto que las plataformas exclusivas de videoconferencia han reducido mucho su impacto dejando paso a otras soluciones como Teams y LMS con altas capacidades de integración con herramientas de videoconferencias.
En cuanto a plataformas tradicionales como LMS se convirtieron rápidamente de PDFs y un libro casi de calificaciones a un uso extensivo volviéndose a reducir pasados los años pero cambiando su papel a la realización de actividades. En este sentido la IA nos está ayudando a que nuestros docentes realicen actividades más dinámicas e incrementando su productividad para dedicarse a realizar un feedback de mayor calidad.
La transformación digital sigue estando y se está alineando con los usos actuales de la tecnología, de aquí se desprenden usos de microlearning, con vídeos cortos y el soporte a la generación de contenidos supervisada mediante IA.
También hemos notado un cambio en la estrategIa de venta de las universidades, viendo que las nuevas tecnologías les permiten hacer formación complementaria a la reglada, con tendencias cómo el microlearning y las micro credenciales, muchas de ellas están buscando la manera de comercializar contenidos con su nombre cómo sello de calidad para llegar a un mayor número de consumidores.
En este sentido la IA nos está ayudando a que nuestros docentes realicen actividades más dinámicas e incrementando su productividad para dedicarse a realizar un feedback de mayor calidad.
¿Cómo ha cambiado en las universidades presenciales la docencia con el uso de las tecnologías del aprendizaje en estos cinco años?
Como hemos comentado anteriormente se ha pasado de un repositorio de PDFs y libro de calificaciones a actividades atractivas, dinámicas, vídeos y contenidos interactivos. Haciendo que el engagement sea mucho mayor por parte del estudiante y permitiendo que las clases presenciales sean más de apoyo, de aclaraciones, debate y gran parte de la docencia se realice en la plataforma online.
Igualmente se detecta una gran diferencia entre lo que requiere el alumno del grado universitario y el uso de las tecnologías reales ofrecidas por las universidades. Digamos que la diferencia que había entre el alumno y la universidad se va incrementando con la mayor velocidad de aparición de herramientas que son usadas por los alumnos y que a las universidades les es muy difícil de absorber.

¿Cómo ha cambiado el aprendizaje en estos cinco años en las universidades virtuales?
Los modelos universitarios virtuales los podemos categorizar entre los que se basan en la asincronía y los que combinan sesiones síncronas y asíncronas. En ambos casos se ha visto un cambio de plataformas a medida hacía plataformas de mercado como Moodle, Canvas, Blackboard entre otras.
Desde el punto de vista de 3ipunt identificamos un uso similar de la tecnología base de aprendizaje basado en retos pero existe una gran variedad de herramientas que permiten ampliar funcionalidades, adaptar y personalizar los contenidos.
La gran diferencia está en los tipos de contenidos con los estudiantes interactúan, se ha mejorado mucho las plataformas como herramientas externas integradas en ellas, consiguiendo una experiencia de aprendizaje atractiva, dinámica, gamificada y visual.
Igualmente se detecta una gran diferencia entre lo que requiere el alumno del grado universitario y el uso de las tecnologías reales ofrecidas por las universidades.
¿Cuál es el nivel de digitalización de las universidades españolas comparadas con las anglosajonas o centro europeas?
Desde nuestro punto de vista es complicado responder a esta pregunta ya que nuestra experiencia se basa sobre todo en el mercado español.
Llevamos por ejemplo el campus de una universidad de UK y la diferencia con el campus de una universidad de aquí no es muy grande. Lo que sí que cambia mucho es el cuidado del detalle y la intención de que la experiencia del usuario sea lo mejor posible. Eso fuera se mira y aquí aún no ha llegado esa tendencia y se busca más facilitar la gestión por parte de los profesores y gestores de la plataforma que no por el usuario final.
se busca más facilitar la gestión por parte de los profesores y gestores de la plataforma que no por el usuario final
¿El uso de la tecnología, tanto en la docencia como en la gestión, está marcando diferencias entre las universidades públicas y privadas?
Vemos que la libertad en el uso y la facilidad de contratación de las universidades privadas les permite usar más herramientas y de manera menos rígida que las universidades públicas, que están sujetas a procesos de compra más marcados. Eso las pone en una posible desventaja. Por contraprestación, las públicas tienen más recursos internos para poder gestionar las plataformas y por lo tanto estas están mayoritariamente más cuidadas.
¿Cómo están aprovechando las universidades españolas las posibilidades de la tecnología para la internacionalización de sus instituciones?
En nuestra experiencia, vemos que hay intentos de internacionalización y que se pone el foco, pero no conocemos suficientes casos de éxito cómo para asegurar que se esté consiguiendo un cambio sustancial en este sentido.
Creemos que la universidad debe jugar un papel crucial para que los estudiantes y futuros profesionales de cualquier ámbito sean conscientes de lo que significa el uso de la tecnología
¿Puede haber en el siglo XXI una educación superior que no tenga plenamente integrada en su práctica docente y en su relación con el estudiantado a los agentes digitales?
Por poder, suponemos que se podrá, pero creemos que en mayor o menor medida, es imprescindible que para conectar con los alumnos actuales las universidades deben conocer y ser proveedoras de nuevas herramientas, que serán imprescindibles para el mercado laboral de manera transversal, sin importar el campo de estudio o la especialización.
Solamente teniendo en cuenta la IA, que a pasos agigantados, cada vez puede realizar tareas más complejas en todos los ámbitos, es impensable que un estudiante pueda salir de la universidad sin tener nociones de lo que se pueda hacer y sobre todo sin tener un pensamiento crítico que le ayude a determinar cuales son las mejores herramientas y la mejor manera de usarlas para mejorar su entorno de trabajo. Sobre todo teniendo en cuenta factores como la sostenibilidad o la ética en su uso.
Creemos que la universidad debe jugar un papel crucial para que los estudiantes y futuros profesionales de cualquier ámbito sean conscientes de lo que significa el uso de la tecnología y que actúen en consecuencia para mejorar la sociedad buscando aumentar el valor compartido y la sociedad en los trabajos que desempeñen.
es imprescindible que para conectar con los alumnos actuales las universidades deben conocer y ser proveedoras de nuevas herramientas, que serán imprescindibles para el mercado laboral de manera transversal, sin importar el campo de estudio o la especialización
¿Está amenazado el futuro de las universidades por las plataformas digitales de aprendizaje?
Para nada. Cómo hemos comentado anteriormente, el papel de la universidad es y debe seguir siendo crucial para aportar valor complementario a la formación per sé, mediante la enseñanza de la creación del espíritu crítico y valores que mejoren las sociedades del futuro.
El hecho de que la formación sea presencial o mediante una plataforma digital no debería importar, puesto que es un medio y no una finalidad.
El problema reside en que la universidad está muy ceñida a protocolos y procedimientos antiguos y difíciles de modificar, y es un cambio cultural el que se requiere, no es un cambio de herramientas o maneras de hacer, si no un cambio profundo que permita a las universidades flexibilizarse para poder absorber los cambios que hay a su alrededor de manera más eficaz y rápida.






