«Para que la contribución al territorio sea real, y significativa es preciso que la propia entidad educativa trabaje con y para la comunidad local. Diseñar y crear los espacios comunes de reflexión y debate, atender las demandas de los actores locales, facilitar el retorno de talento y recursos orientados a la comunidad local, son mecanismos facilitadores y canal adecuado para que los egresados puedan contribuir a la comunidad local» señala Miguel Ángel Molinero, CEO y Chairman en Vistage España
Miguel Ángel Molinero Espadas es un líder empresarial y mentor estratégico de referencia en el ámbito del desarrollo ejecutivo en España, actualmente CEO y Chairman en Vistage España, donde impulsa la excelencia directiva y el crecimiento sostenible de altos ejecutivos y empresarios. Con una trayectoria marcada por la elevación de estándares en gobernanza organizacional, liderazgo de equipos y transformación cultural, ha consolidado un modelo de acompañamiento que combina visión estratégica, rigor analítico y praxis colaborativa. Su voz es reconocida en foros de pensamiento empresarial e innovación, y su labor ha contribuido de manera significativa a la profesionalización del ecosistema de dirección y liderazgo en múltiples sectores, posicionándolo como una figura ejemplar en la articulación entre gestión avanzada y desarrollo humano organizacional.
No hay localidad que no quiera ser universitaria. ¿Qué importancia tiene disponer de una universidad para atraer inversiones empresariales a un territorio y generar actividad productiva?
Sin duda, contar en el territorio con agentes generadores y difusores de conocimiento es útil para la generación de talento, aspectos todos ellos clave para la mayoría de sectores productivos, sin embargo, disponer de universidad no es el único factor relevante para la decisión de implantación empresarial.
Elementos tales como la orientación de los ámbitos de conocimiento propios del entorno universitario, la agilidad y simplicidad de los mecanismos de difusión de conocimiento y transferencia, el arraigo de los egresados al territorio en cuestión, etc. son coadyuvantes para el estímulo de la implantación de empresas en un territorio.
Asociados a esos factores que pueden ser impulsados desde la universidad, han de colaborar otros elementos con la misma criticidad: entorno financiero adecuado y entorno institucional de acompañamiento adecuado para el estímulo de la actividad empresarial.
Este enfoque integral para la creación de ecosistemas propicios para el emprendimiento innovador se describe con bastante acierto en el artículo Hacia el ecosistema de emprendimiento innovador en España publicado en el Anuario de Capital Riesgo en 2017.
Contar en el territorio con agentes generadores y difusores de conocimiento es útil para la generación de talento
¿Cómo logramos lo que los británicos llaman “loyal students”, es decir, estudiantes que, después de graduarse, trabajan y producen en entornos rurales o periféricos, en principio poco atractivos para los jóvenes?
Si la experiencia universitaria es muy satisfactoria, no sólo en el ámbito académico, y si se diseñan estrategias de vinculación tras la etapa formativa, es más fácil contar con retorno de los egresados al territorio independientemente de la ubicación de la universidad. Hay muchos ejemplos de centros educativos que consiguen hacer sentir orgullo de pertenencia en sus egresados, favoreciendo la contribución de estos.
Para que la contribución al territorio sea real, y significativa es preciso que la propia entidad educativa trabaje con y para la comunidad local. Diseñar y crear los espacios comunes de reflexión y debate, atender las demandas de los actores locales, facilitar el retorno de talento y recursos orientados a la comunidad local, son mecanismos facilitadores y canal adecuado para que los egresados puedan contribuir a la comunidad local.
las universidades más jóvenes y aquellas que se ubican en territorios con menor población, tienen más propensión a desarrollar estrategias con las que hacer partícipe a la comunidad local en el proceso de diseño y en la propia vida universitaria
Pocos mercados están más globalizados y son más competitivos que el del talento. ¿Cómo pueden las universidades ayudar a atraer el talento que necesitan las empresas de su territorio?
El primer paso sin duda es conocer las necesidades específicas de las empresas. En un reciente trabajo realizado para una universidad privada que deseaba ampliar su oferta formativa en disciplinas en las que no tenía experiencia previa, lo primero que hicimos fue preguntar a las empresas por las necesidades de conocimientos y habilidades de los profesionales que deberían prestarles servicio.
Detectamos que debido a los rápidos cambios en el sector, había determinados ámbitos de conocimiento y habilidades que no están siendo adecuadamente atendidos por los centros universitarios que tradicionalmente formaban profesionales del referido sector.
Gran parte de las universidades tienen una gran inercia y el propio procedimiento de adecuación de programas formativos dificulta cuando no imposibilita la adecuación de éstos a las rápidamente cambiantes necesidades empresariales.
Otro de los campos de la formación universitaria que, en mi opinión, no se atiende adecuadamente por gran parte de las universidades españolas es la formación en habilidades blandas y en la transmisión de valores útiles para el adecuado desempeño empresarial. Estos aspectos son claves en el desempeño profesional y son por tanto muy altamente valorados por las empresas.

En el mundo anglosajón, cada día se ponen más en valor universidades como la de Hereford, en Inglaterra, o la de Bentonville, en Arkansas, universidades diseñadas con sus comunidades, no solo dentro de ellas. ¿Están reaccionando las universidades españolas a este cambio de paradigma?
El ecosistema universitario español es muy rico y diverso. En mi opinión, gran parte de las universidades más jóvenes y aquellas que se ubican en territorios con menor población, tienen más propensión a desarrollar estrategias con las que hacer partícipe a la comunidad local en el proceso de diseño y en la propia vida universitaria.
Aún así, creo que es un fenómeno muy poco frecuente y pienso que trabajar de esta forma daría pie a la diferenciación y a la mayor contribución de la universidad a la comunidad. Sería sin duda un elemento de mejora claro en el sistema universitario español.
Preguntar a los actores claves del territorio puede ser útil, sin embargo, dada la celeridad y globalización de los cambios, esto no es suficiente
¿Cómo podríamos conseguir que las titulaciones que ofrecen las universidades, en especial las públicas, recogieran las necesidades socioeconómicas de sus territorios?
Preguntar a los actores claves del territorio puede ser útil, sin embargo, dada la celeridad y globalización de los cambios, esto no es suficiente.
Todo centro de generación de conocimiento tiene herramientas útiles para predecir y anticipar cambios que permitan ofrecer soluciones proactivas a los retos sociales venideros.
Favorecer el papel de faro guía de tendencias sociales y empresariales clave que permita adecuar investigación y docencia sería una función muy útil para el entorno territorial y sectorial.
Entre las iniciativas que favorecen este papel propositivo de la universidad pueden estar foros comunes universidad-empresa-sociedad, trabajos de prospectiva, participación en foros para la identificación de tendencias…

¿Qué vías de cooperación existen entre los responsables de RR. HH. y las universidades para poder informar a sus estudiantes —y también a sus profesores— sobre la evolución de las demandas de capacitación en las empresas?
Tanto las OTRIs como los COIEs han realizado esta función, sin embargo, dependiendo de cada una de las universidades, estás unidades son más o menos activas e imaginativas en las formas de intervenir.
Por otra parte, dada la relativa autonomía de los grupos de investigación, éstos pueden intervenir adecuando programas o realizando acciones tendentes a la adecuación de los perfiles profesionales de sus egresados. Los programas de prácticas también son un mecanismos útil para el mismo fin.
¿La formación en línea es subsidiaria de la formación presencial? ¿La elección de la formación digital responde únicamente a la necesidad o también a la preferencia?
En mi opinión hay una parte del proceso de formación que es muy difícilmente transmisible a través de los canales digitales.
La interacción alumno profesor con toda la riqueza comunicativa de la enseñanza presencial facilita la transmisión no solo de conocimientos sino también de actitudes.
La formación digital sin duda es un mecanismo de universalización en la transmisión de conocimiento pero en mi opinión, no tiene la misma riqueza que la interacción directa con profesor y compañeros, teniendo esta experiencia una importante carga pedagógica y contribuyendo al necesario proceso de socialización que ayudará al alumno en todo el itinerario profesional.
La interacción alumno profesor con toda la riqueza comunicativa de la enseñanza presencial facilita la transmisión de conocimientos y de actitudes
¿Corremos el riesgo de crear una fractura entre “una universidad presencial”, que facilita una formación integral de la persona y se dirija a quienes disponen de una dedicación plena habilitándoles para una carrera profesional con potencial directivo, y otra “universidad en línea”, orientada a la capacitación para tareas profesionales concretas y dirigida a personas trabajadoras, con discapacidad o con responsabilidades personales, que facilita una mejora inmediata de su empleabilidad?
No percibo que se de esta fractura. De hecho, la formación digital es una excelente facilitadora a la capacitación ampliada de muchos profesionales. Las obvias limitaciones y restricciones de la formación presencial pueden ser suplidas con formación on line complementaria.
En algunos ámbitos de conocimiento, la formación digital es prácticamente universal y es el mecanismo habitual de capacitación de profesionales para evolucionar en la escala jerárquica, este es el caso de la capacitación creciente en herramienta de arquitectura de sistemas y programación.
¿Pueden las microcredenciales ser un espacio de encuentro entre las universidades y las empresas en la formación de capital humano?
Las microcredenciales son un mecanismo que facilita una mucho más rápida adecuación de perfiles profesionales a los cambiantes retos empresariales.
En su diseño y gestión si es imprescindible que se adecuen a necesidades reales del tejido empresarial y de la sociedad. En este sentido, la participación de los actores clave es crítico.
ENTREVISTA POR CECILIA LLOP






