Si queremos una universidad distinta, tendremos que hacer cosas distintas

Una universidad con capacidad de cambar los destinos de las personas

Calle San MIllán. Madrid. AGHM

La experiencia de la Children’s University (Universidad de los Niños), enmarcada en las recientes transformaciones de la Universidad de Adelaide y su apuesta por superar la dualidad calidad-equidad, ofrece un modelo para hacer posible la construcción de una universidad realmente abierta, que haga efectivo el derecho a la educación sin distinción de origen social. Las políticas de admisión contextual defendidas en el UK marcan un camino de responsabilidad de las universidades con los ciudadanos menos favorecidos, excluidos de de facto de muchas universidades y titulaciones., la Universidad de Adelaide nos demuestra que la responsabilidad d las universidades, puede, y seguramente debe, ir un paso más allá.

ALFONSO GONZÁLEZ HERMOSO DE MENDOZA


Children’s University

La Children’s University es una iniciativa educativa impulsada por la University of Adelaide que proporciona oportunidades de aprendizaje extracurricular y motivación vocacional a niños de entre 5 y 14 años, y de voluntariado y liderazgo a jóvenes de entre 15 y 18 años. El programa ofrece un “Pasaporte de Aprendizaje” donde los participantes registran horas de actividades fuera del horario escolar: clubes, talleres, visitas a museos, ciencia, arte, deportes o experiencias ofrecidas por entidades colaboradoras, denominadas “Destinos de Aprendizaje».

A través de este sistema, se reconoce y certifica la dedicación y el esfuerzo mediante ceremonias de graduación en la propia universidad, reforzando el sentido de pertenencia y aspiración a la educación superior. El aprendizaje es voluntario y autogestionado. El programa pone énfasis en acercar el entorno universitario a familias y comunidades alejadas tradicional o geográficamente de la educación superior, derribando barreras económicas, sociales y culturales.

Evaluaciones independientes han demostrado que la participación en la Children’s University impulsa la asistencia y el rendimiento escolar, potencia la autonomía y el interés por nuevos saberes y experiencias, y aumenta significativamente la aspiración a continuar estudios universitarios, en especial en estudiantes de orígenes desfavorecidos. Para muchos, supone la primera vivencia universitaria de su familia, presentando imaginarios y expectativas de futuro no imaginadas.

una universidad distinta: con modelos de acceso, acompañamiento y evaluación abiertos a la diversidad, donde cada persona pueda desarrollar su potencial sin importar el contexto social de origen. Una universidad con capacidad de cambar los destinos de las personas

Hacer efectivo el derecho a la educación

En un reciente artículo en «Times Higher Education» David Lloyd y Peter Høj, de la Universidad de Adelaide, llamaban la atención sobre que la verdadera equidad universitaria exige romper el mito de la incompatibilidad entre excelencia y derecho a la educación. Para ello proponían una universidad distinta: con modelos de acceso, acompañamiento y evaluación abiertos a la diversidad, donde cada persona pueda desarrollar su potencial sin importar el contexto social de origen. Una universidad con capacidad de cambar los destinos de las personas

La Children’s University encarna este paradigma renovador. Al intervenir en edades tempranas, inspira y prepara a futuros estudiantes, dotándoles de capital cultural, competencias y confianza para afrontar con éxito el tránsito al sistema superior. Así, se combate desde la raíz la reproducción de desigualdades históricas que la mera “igualdad formal” de acceso nunca resolvió por sí sola.

Según el enfoque de la Children’s University, la igualdad de oportunidades requiere compensar las diferencias iniciales mediante apoyos, recursos y experiencias que inspiren, reconozcan el esfuerzo y acerquen la universidad a quienes menos han tenido acceso. No se trata solo de reducir barreras en el punto de entrada, sino de ensanchar caminos de acceso, despertar el deseo y desarrollar el sentido de pertenencia mucho antes de la edad universitaria. Este es el único modo de hacer efectivo el derecho a la educación superior para todos, no solo para los bien situados social, cultural o económicamente.

No se trata solo de reducir barreras en el punto de entrada, sino de ensanchar caminos de acceso, despertar el deseo y desarrollar el sentido de pertenencia mucho antes de la edad universitaria

Una universidad distinta

La universidad distinta que propone tanto el artículo como la experiencia australiana concibe la equidad y la calidad como procesos inseparables:

La calidad radica en identificar y acompañar talentos diversos, no en perpetuar barreras de entrada. Por eso, se abren múltiples vías y programas puente, como la Children’s University, cursos de preparación, titulaciones escalables y formaciones prácticas integradas.

El “mérito” no depende exclusivamente de notas, contextos o colegios privilegiados, sino que se redefine valorando capacidades desarrolladas en múltiples esferas, demostradas mediante la dedicación, la curiosidad y el compromiso con el aprendizaje continuo. Los nuevos modelos universitarios ofrecen trayectorias individualizadas, acreditaciones flexibles, salidas múltiples, aprendizajes en contextos diversos (no solo en el aula formal) y la opción de alternar entre el trabajo y el estudio según necesidades vitales.

Como nos recordaba Matías Figueroa, director del Programa Europa y Conocimiento de Ayuda en
Acción, en la presentación del Informe de Transición educativa y laboral de los jóvenes procedentes de contextos socioeconómicos vulnerables en España, «Uno de los grandes aportes del informe es desmontar el mito del mérito individual como único factor de éxito académico. Las trayectorias educativas son profundamente influenciadas por el entorno social, económico y cultural del que provienen los estudiantes. De ahí los datos: quienes abandonan el sistema educativo de manera temprana, no lo hacen por una serie de características individuales, sino por barreras acumuladas: menor capital cultural, precariedad económica, ausencia de referentes educativos, discriminación estructural, entre otras».

La universidad debe adaptarse a la heterogeneidad de experiencias y contextos. Esto implica eliminar trabas económicas y culturales, adaptar el acompañamiento y el currículo, y priorizar la representación y participación de estudiantes de colectivos históricamente excluidos. El modelo universitario tradicional debe evolucionar para promover el cambio social inseparable de una ciudadanía responsable, y de los valores de justicia, libertad y respeto a la diversidad.

El “mérito” no depende exclusivamente de notas, contextos o colegios privilegiados, sino que se redefine valorando capacidades desarrolladas en múltiples esferas, demostradas mediante la dedicación, la curiosidad y el compromiso con el aprendizaje continuo

Los programas como Children’s University parten del reconocimiento de que el aprendizaje sucede dentro y fuera del aula, y que la universidad debe estar imbricada con la comunidad, trabajando con municipios, centros culturales, ONGs y empresas para abrir oportunidades y referentes a todos los niños y jóvenes. Más allá del éxito académico convencional, una universidad distinta fomenta la pasión por aprender, la autonomía y la orientación vocacional desde etapas tempranas. Así, se prepara una ciudadanía capaz de adaptarse a los retos sociales y productivos del futuro.

Programas como la Children’s University son determinantes para romper ciclos de exclusión y hacer de la educación un verdadero derecho ciudadano. Supone pasar de la selección y el elitismo a la detección, fomento y acompañamiento de todos los talentos, abriendo las puertas del conocimiento y el desarrollo profesional a cualquiera que desee aprender


Alfonso González

Presidente Espacios de educación superior (EsdeES)

Espacios de Educación Superior está dirigido a poner en contacto a las personas e instituciones interesadas en la sociedad del aprendizaje en Iberoamérica y España.