Los colegios mayores pueden complementar la formación recibida en las aulas y contribuir a la formación de los universitarios a partir de una extensa propuesta científica, humanista, cultural y deportiva. Somos instituciones que dinamizan los campus universitarios en base a una gran oferta extracurricular, ofreciendo espacios de debate, aprendizaje y reflexión abiertos a toda la comunidad universitaria, y una amplia red dotacional de salones de actos, bibliotecas, aulas de estudio e instalaciones deportivas para llevarla a cabo.
ANTONIO NAVAJAS JIMÉNEZ
Los colegios mayores somos espacios de convivencia
Desde que en 1499 Francisco Ximénez de Cisneros fundase el Colegio Mayor de San Ildefonso, actual Rectorado de la Universidad de Alcalá de Henares, la historia de la universidad moderna en España ha estado unida de manera indisoluble a la de los colegios mayores universitarios.
Porque, aunque los colegios mayores hemos cambiado mucho desde entonces, también es cierto que aún perdura en nosotros una buena parte de esa visión germinal de Ximénez de Cisneros. Entonces, como ahora, nuestro colectivo necesita ser muy didáctico, casi reivindicativo, a la hora de explicar por qué somos importantes en el ecosistema universitario español.
¿Cuál es nuestro valor diferencial? ¿En qué nos distinguimos? ¿Por qué es importante preservar nuestro modelo? Todas estas cuestiones las podemos resolver en tres puntos vertebrales:
Los colegios mayores somos espacios de convivencia. Un colegio mayor se cimenta, más allá de en un edificio, en la voluntad de un grupo de universitarios que libremente han decidido vivir juntos para admirar lo mejor de los demás y ofrecer lo mejor de sí mismos. Nuestras instituciones reúnen cada año a 15.000 estudiantes de procedencias, bagaje y visiones muy diversas, promoviendo así el encuentro de jóvenes que se influyen desde distintos enfoques de entender la vida. El enriquecimiento personal se complementa con el académico, teniendo en cuenta que cada uno de ellos tiene estímulos intelectuales y disciplinas diferentes.
Un colegio mayor se cimenta, más allá de en un edificio, en la voluntad de un grupo de universitarios que libremente han decidido vivir juntos para admirar lo mejor de los demás y ofrecer lo mejor de sí mismos
Los colegios mayores fomentan valores
En un escenario global como el actual, caracterizado por la disensión y la falta de avenencia, los colegios mayores nos erigimos en instituciones que fomentan valores como el diálogo, el respeto, la cooperación, el encuentro mutuo y la convivencia. Si bien no somos infalibles y nuestros retos y problemáticas son similares a los de la universidad y la sociedad española, las respuestas que ofrecemos las articulamos desde una perspectiva formativa.
La segunda dimensión hace referencia a los colegios mayores como espacios intrínsecamente universitarios, como instituciones de educación superior en las que formar integralmente a los colegiales. Para ello es preciso concebir a la universidad no tanto como una organización en la que se enseña sino más bien un lugar en el que se aprende.
Los colegios mayores pueden complementar la formación recibida en las aulas y contribuir a la formación de los universitarios a partir de una extensa propuesta científica, humanista, cultural y deportiva. Somos instituciones que dinamizan los campus universitarios en base a una gran oferta extracurricular, ofreciendo espacios de debate, aprendizaje y reflexión abiertos a toda la comunidad universitaria, y una amplia red dotacional de salones de actos, bibliotecas, aulas de estudio e instalaciones deportivas para llevarla a cabo.
La tercera dimensión, ya recogida en la visión de Ximénez de Cisneros, es la de los colegios mayores como instituciones con perspectiva social. Nuestras organizaciones tienen, como es lógico, un imperativo de viabilidad económica si bien es preciso recordar que, tal y como dicta la Ley, los colegios mayores deben estar gestionados y promovidos por entidades no lucrativas: fundaciones, asociaciones o cooperativas.
Los colegios mayores pueden complementar la formación recibida en las aulas y contribuir a la formación de los universitarios a partir de una extensa propuesta científica, humanista, cultural y deportiva
Reinversión y compromiso social
Los excedentes económicos generados deben ser reinvertidos en nuestros fines fundacionales, el mantenimiento y mejora de instalaciones y el desarrollo de los proyectos formativos de cada institución. De hecho, el pasado curso destinamos 4 millones de euros en becas propias de alojamiento y 1,8 millones de presupuesto a la realización de actividades extracurriculares, muchas de las cuales están abiertas a toda la comunidad universitaria.
Entre los beneficiarios de estos programas se encuentran universitarios en riesgo de exclusión, estudiantes de estratos socioeconómicos desfavorecidos, refugiados provenientes de países en conflicto o estudiantes con diversidad funcional y sus cuidadores.
Estas no son cuestiones menores, teniendo en cuenta que en los últimos tiempos se está evidenciando la gran dificultad de acceso a un alojamiento de calidad y económicamente asumible de una buena parte del estudiantado en España. En este sentido, se da la paradoja de que desde el año 2018 la oferta de plazas para estudiantes en espacios de tipo residencial u hotelero se ha incrementado en 30.000 unidades, pero las barreras a la movilidad de los estudiantes se han acentuado. No es extraño teniendo en cuenta que el horizonte de estos operadores inmobiliarios es, en la gran mayoría de los casos, exclusivamente mercantil y desde luego para nada educativo o universitario.
Estamos convencidos de que los campus universitarios son mejores gracias a la existencia de colegios mayores, y de que de la promoción de los valores que nuestras instituciones representan, depende en gran medida la calidad y el futuro de la universidad en España.
El valor del colegio mayor en la universidad
En una reciente entrevista fechada al inicio del presente curso, la presidenta de Crue Universidades Españolas manifestaba, muy acertadamente, que la solución a esta problemática no debería pasar por construir únicamente residencias que cuesten 1.500 euros al mes, y que debe haber una apuesta con visión social para que todo el mundo pueda acceder a este servicio.
Cabe recordar que en el periodo al que nos hemos referido anteriormente (2018-2025), únicamente dos universidades (Cádiz y León en su Campus de Ponferrada) han creado colegios mayores para dar servicio a su respectivo estudiantado por importes que rondan los 900€ mensuales.
A tenor de estos datos y de la consideración de los colegios mayores como instituciones que rebasan en su alta función formativa y dinamizadora la mera satisfacción de unas necesidades básicas de alojamiento y manutención, cualquier tipo de solución o propuesta regulatoria dirigida a superar estas dificultades pasa por defender, estimular y favorecer el modelo de colegio mayor universitario.
Estamos convencidos de que los campus universitarios son mejores gracias a la existencia de colegios mayores, y de que de la promoción de los valores que nuestras instituciones representan (formación de ciudadanos, formación integral de universitarios, y función social), depende en gran medida la calidad y el futuro de la universidad en España.
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ANTONIO NAVAJAS JIMÉNEZ
Presidente del Consejo de Colegios Mayores Universitarios de España






