¿Hacia el colonialismo digital?

San Francisco EEUU AGHM

¿Qué peligros puede conllevar el fenómeno de la courserización para la función y tradición de la Universidad? Cada vez un mayor número de estudiantes se convierten en consumidores de este tipo de servicios convencidos de que son la forma más directa de formarse en los tópicos de frontera del conocimiento, en el menor tiempo y de la mano de los mejores maestros.

CLAUDIA MARINA VICARIO SOLÓRZANO


He dedicado poco más de tres décadas a la formación de ingenieros en informática en México y al estudio de la Informática Educativa de la región iberoamericana desde diferentes ejes de análisis y a pesar de ser una entusiasta del potencial de las TIC, una estudiosa de dicha industria y una convencida de la transformación de la educación a partir de este componente de la realidad,  no deja de preocuparme un fenómeno silencioso que penetra los imaginarios de las nuevas generaciones de estudiantes universitarios y  los espacios curriculares de la educación superior, me refiero al fenómeno que yo denomino “courserización de la educación”.

Al igual que en el uso del término uberización la courserización -como yo la concibo- refiere el uso de plataformas digitales y de aplicaciones móviles pero en este caso orientadas al aprendizaje on demand,  con las características de personalización,  flexibilidad  y calificación de acuerdo a los criterios de calidad de quien demanda los servicios. Plataformas que han cobrado vigor desde el boom de los MOOC del 2012-2013 a la fecha (Johnson, L., Adams Becker, S., Cummins, M., Estrada, V., Freeman, A., y Ludgate, H., 2013), particularmente a partir del modelo de negocio concebido y consolidado por Standford que hoy día es un consorcio de 16 universidades de renombre internacional.

Pertenecen a esta tendencia además de COURSERA plataformas como EDX, UDACITY, UDEMY, PLATZI, DOMESTIKA, CREHANA y decenas de versiones locales de este tipo de ofertas formativas que resuenan con la cultura cada vez más extendida de la también llamada educación a distancia y virtual que el SARS CoV-2 ha exponenciado en su proceso de apropiación social, ya que Coursera creció más del 350% para mediados de marzo del 2020 (Razo, R., 2020).

Las empresas o consorcios que operan dichas ofertas y plataformas se empoderan no sólo en un modelo que las monetiza con cada matriculación, sino con sus “huellas cognitivas”

Tomé consciencia del fenómeno y sus implicaciones durante el inicio de la pandemia cuando mis mejores estudiantes, quienes son parte de una de las universidades públicas más prestigiosas de mi país,  pero que en su mayoría son jóvenes de bajos recursos económicos, me compartieron que estaban  invirtiendo en este tipo de capacitación o bien participaban de las versiones gratuitas que los nuevos consorcios les ofrecían; al tiempo de observar cómo estas empresas se acercaban a nuestras casas de estudio a firmar convenios para convertir paquetes de cursos en créditos universitarios dentro de las mallas curriculares.

Pero lo que llamó poderosamente mi atención fueron particularmente los informes que la empresa viene generando desde el 2020 que sin duda le están imprimiendo el carácter de agencia de información para el soporte a decisiones en los ámbitos que Coursera denomina Global, de Industria y de Campus (Coursera, 2022); donde ofrece numeralias y analíticas por región, país y  temáticas que en muchos de los casos sería impensable obtener desde la data institucional, estatal o federal.

¿Pero qué peligros puede conllevar el fenómeno de la courserización para la función y tradición de la Universidad como la hemos conocido hasta ahora?.  Mis líneas de pensamiento apuntan a las siguientes premisas:

1. Cada vez un mayor número de estudiantes que son miembros de las comunidades universitarias –  o que serían potenciales candidatos a serlo – se convierten en consumidores de este tipo de servicios convencidos de que son la forma más directa de formarse en los tópicos de frontera del conocimiento, en el menor tiempo y de la mano de los mejores maestros a escala global, con la ventaja de que algunos de sus contenido son gratuitos en caso de no requerir certificación, viviendo con la firme creencia de que al obtener dichos saberes o credenciales se están formando como profesionales del Siglo XXI.

2. Cada año nuevas universidades firman convenios con este tipo de empresas de cursos online agradecidas de tener una vía rápida para actualizar en forma ágil las mallas curriculares a la luz de las principales demandas de los sectores de negocio y de industria,  sin necesidad de tener que hacer estudios serios sobre las necesidades del mercado o  actualizar a su profesorado y seguros de tener a los mejores al frente de los contenidos, asegurándose exclusivamente que los cuerpos académicos tradicionales autoricen la selección de cursos,  a modo de una especie de curaduría de ofertas formativas corporativas.

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3. Las empresas o consorcios que operan dichas ofertas y plataformas se empoderan no sólo en un modelo que las monetiza con cada matriculación, sino con sus “huellas cognitivas” como suelo denominar a las trayectorias curriculares de cada participante cuyo rastro queda registrado en la plataforma; convirtiéndose en gestoras del talento que captan de nuestras casas de estudio,  quienes nos hemos convertido en sus aliados y les entregamos -sin más- los datos personales y académicos de nuestros mejores alumnos a tales corporativos, para que después nos devuelvan  sólo numeralias globales,  quedándose ellos con el valor intrínseco de cada uno de esos registros.

4. Los valores en talento que poseen tales corporativos de plataformas tipo coursera alcanzan escalas mayores en razón de los acuerdos comerciales con otros corporativos de distintas industrias y áreas de negocio,  como son las propias empresas de TI,  que ofertan cursos gratuitos de capacitación para certificación de competencias en herramientas tecnológicas específicas,  a través de alianzas con tales plataformas.

5. En esta misma línea las empresas propias del fenómeno de la courserización son una vía para la actualización y profesionalización del personal en contextos laborales, haciendo la vida más amable a las áreas de capital humano de la mayoría de las industrias,  quienes cada vez acuden menos a las universidades para obtener servicios de educación contínua, rompiendo de alguna manera el ciclo que mantenía los vasos comunicantes de la Universidad con la Industria en el último tramo de la cadena de valor.

De acuerdo con el sitio de publicaciones de la propia Coursera al 31 de diciembre de 2021 la empresa contaba con 97 millones de estudiantes registrados y  con más de 250 socios universitarios y líderes de la industria para ofrecer un amplio catálogo de contenido y credenciales, incluidos proyectos guiados, cursos, especializaciones, certificados, licenciaturas y maestrías.

la mayoría de las industrias cada vez acuden menos a las universidades para obtener servicios de educación contínua, rompiendo de alguna manera el ciclo que mantenía los vasos comunicantes de la Universidad con la Industria

Si bien como señala González-Cuevas, O.M., (1997).  la noción de Universidad y las universidades nos hemos transformado desde su aparición en la Edad Media hasta nuestros días,  en razón de las distintas agendas de las épocas y gobiernos, la mayoría de los autores coinciden en que permanecen inmutables los principios y valores que la animan con respecto al conocimiento (su generación, preservación y transmisión a través de las disciplinas); así como su función social como una institución seria y respetable a la que puede recurrir la sociedad para conocer la verdad como virtud intelectual que practican los miembros de su comunidad.

En razón de la anterior, la pregunta fundamental que me provoca el fenómeno de la courserización es en realidad: ¿En qué medida la penetración de esta práctica tan eficientista y corporativista atenta o favorece  las virtudes intelectuales sobre las que descansa la vida universitaria desde su origen, como un centro de enseñanza e investigación; imponiendo visiones desarraigadas de una tradición disciplinar que solía mantener una identidad propia de cada casa de estudios situada en un territorio específico, imponiendo ahora una nueva forma de colonialismo intelectual?

Referencias

González-Cuevas, O.M., (1997). El concepto de universidad,  UAM-Azcapotzalco, Revista de la Educación Superior, Número 102,  ANUIES, México. Disponible en http://publicaciones.anuies.mx/pdfs/revista/Revista102_S2A1ES.pdf

Coursera (2022). Coursera Skills Reports disponibles en https://www.coursera.org/skills-reports/?utm_campaign=csr-22&utm_content=c4c-header-banner&utm_medium=website&utm_source=enterprise&utm_cta_location_source=main-nav&utm_cta_text=home

Johnson, L., Adams Becker, S., Cummins, M., Estrada, V., Freeman, A., y Ludgate, H. (2013). NMC Horizon Report: Edición sobre Educación Superior 2013. Traducción al español realizada por la Universidad Internacional de La Rioja, España (www.unir.net). Austin, Texas: The New Media Consortium. Disponible en https://library.educause.edu/-/media/files/library/2013/1/2013hrhees.pdf

Razo, R., (2020). Primer informe de impacto de Coursera. Instituto Para el Futuro de la Educación, Tecnológico de Monterrey, México. Disponible en https://observatorio.tec.mx/edu-news/informe-de-impacto-de-coursera


CLAUDIA MARINA VICARIO SOLÓRZANO 

Instituto Politécnico Nacional

Red LaTE México

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