La Universidad como eje de la región

«Nunca estaré satisfecho hasta que la influencia benéfica de la Universidad llegue a todas las familias del Estado» declaró en 1905 Charles Van Hise presidente de la Universidad de Wisconsin. Palabras que bien podría hacer suyas Segundo Píriz al hablar de la Universidad de Extremadura.

SEGUNDO PÍRIZ DURÁN


Hace casi diez lustros Extremadura era la única región de España que carecía de universidad, aunque se la esperaba con anhelo desde hacía centurias. Si la primera y más importante misión de la universidad es la transmisión del conocimiento, reconforta comprobar que el porcentaje de universitarios extremeños -entre 24 y 35 años- está, en la actualidad, muy próximo a la media nacional y es superior al de varias comunidades autónomas. 

Este dato contrasta con la casi desértica realidad de 1973, año en el que comenzó su andadura la Universidad de Extremadura. En esa época uno de cada 95 españoles cursaba estudios superiores, mientras que en Extremadura solo uno de cada 345 accedía a la universidad. Es decir, el porcentaje de universitarios extremeños era una cuarta parte de la media nacional. 

Es evidente que el nivel de formación en la región se ha incrementado de forma espectacular, circunstancia que ha provocado uno de los adelantos más sorprendentes y a la vez más necesarios en nuestra tierra. Queda claro que estos casi 49 años de historia han permitido transformar la realidad de los extremeños y su manera de relacionarse con el resto del mundo.

En clave regional, la Universidad de Extremadura ha conseguido vertebrar una región que solo existía en el mapa. La eterna cantinela: «Extremadura dos Cáceres y Badajoz” era más una regla nemotécnica que una realidad. Antes de la existencia de la institución universitaria extremeña Cáceres y su provincia miraban a Castilla mientras que Badajoz fijaba su vista en Andalucía.

Esta relación explica que los orígenes universitarios cacereños haya que buscarlos en la Universidad de Salamanca mientras que los de Badajoz aparecían ligados a la Universidad de Sevilla. El desconocimiento de los ciudadanos de ambas provincias llegaba a un punto que superaba la típica competencia local para adentrarse en un terreno alejado de la identidad regional. Sin duda, la Universidad de Extremadura permite que miles de cacereños estudien en Badajoz y en Mérida y que miles de pacenses se formen en Cáceres y en Plasencia. Nada más importante que viajar y conocerse para derribar tópicos y prejuicios heredados que conducen al aislamiento y a la intolerancia.

Lo triste, en nuestros días, es que muchos de sus graduados tengan que buscar trabajo fuera de la tierra en la que se formaron.

SEGUNDO PÍRIZ

Creo que de esta manera respondemos a qué significa una universidad para una ciudad y para una región. Extremadura no hubiera alcanzado las cotas de progreso y bienestar actuales sin la existencia de su universidad. El nivel de vida de los extremeños, el valor añadido de su trabajo y su autoestima sería inferior en ausencia de esta institución. Lo triste, en nuestros días, es que muchos de sus graduados tengan que buscar trabajo fuera de la tierra en la que se formaron; pero esa es otra historia que requiere un enfoque más específico.

Las misiones de la universidad trascienden a la docencia o transmisión del conocimiento. No solo existe la academia para formar a ciudadanos cultos que sean capaces de trabajar por el progreso con mejores herramientas y más capacidad. La universidad tiene encomendada las misiones de la generación del conocimiento –la investigación- y la transferencia de parte de sus resultados a la sociedad; sin olvidar la importancia de la extensión cultural.

Las misiones de la universidad trascienden a la docencia o transmisión del conocimiento.

SEGUNDO PÍRIZ

Extremadura no ha sido ajena a los avances acaecidos en la sociedad española en los últimos cincuenta años. Aunque nos falta un importante camino por recorrer y más esfuerzos económicos públicos y privados, la investigación en nuestro país ha permitido que España se sitúe en el mapa mundial al ocupar una de las doce primeras posiciones del mundo en cuanto al número de publicaciones científicas; así como en la calidad de dichos resultados. En la universidad extremeña trabajan un gran número de investigadores de primer nivel que publican sus hallazgos en revistas punteras y se financian mediante la consecución de proyectos de investigación competitivos internacionales, nacionales y regionales –públicos y privados-.

La reciente creación de los institutos universitarios de investigación permite que muchos investigadores se agrupen y aumenten sus posibilidades de financiación y de trabajar de una manera más transversal, acorde con los tiempos. Muchas de estas investigaciones se centran en las necesidades reales de las empresas e instituciones de la región o de otras del resto de España y del mundo. Estos esfuerzos sitúan a la universidad extremeña en posiciones cada día más relevantes en los rankings internacionales. 

La conexión de las universidades con la sociedad en la que se asienta se han incrementado día a día. En nuestra opinión, uno de los aspectos más positivos del Espacio Europeo de Educación Superior, conocido popularmente como Plan Bolonia, es la obligación de todos los estudiantes de realizar un periodo de prácticas obligatorio en alguna empresa o institución. Para satisfacer esta necesidad la institución extremeña se vio obligada a firmar miles de convenios de colaboración y de cooperación educativa con entidades de dentro y de fuera de la región.

La presencia de una universidad en una región es el mejor camino para facilitar el progreso de los pueblos.

SEGUNDO PÍRIZ

La extensión cultural o extensión universitaria permite que la universidad salga a la calle y se implique en los problemas que preocupan a la sociedad. La organización de innumerables conferencias, cursos de verano, formación en lenguas modernas, la universidad de la experiencia, exposiciones de diverso tipo, servicios universitarios varios (Hospital Clínico Veterinario, Clínica Podológica, entre otros muchos) ponen de manifiesto la importancia que tiene para una ciudad y para una región albergar una universidad.

Por último, quisiera destacar el protagonismo de la internacionalización en la Universidad de Extremadura. Extremadura es una de las regiones peor comunicadas de España y de Europa. Este hecho favorece que sea una zona poco conocida. La Universidad de Extremadura también ha permitido que la región extremeña sea visitada por miles de estudiantes, profesores y trabajadores universitarios de todo el mundo; principalmente del resto de Europa y de Latinoamérica. En sentido contrario, ha facilitado el contacto con cientos de universidades del resto de España y del mundo a miles de sus estudiantes, profesores y trabajadores del personal de administración y servicios. 

En definitiva, la presencia de una universidad en una región es el mejor camino para facilitar el progreso de los pueblos. Permite acceder a muchas personas sin tradición universitaria, como es mi caso, a los estudios superiores. Es un claro elemento de ascensor económico y la mejor manera de contribuir a la justicia social. El dinero invertido por la sociedad en la universidad es devuelto con creces en forma de profesionales cultos, generación y transferencia del conocimiento y compromiso con el desarrollo de la sociedad. Más allá de las consideraciones económicas, la Universidad de Extremadura ha servido a esta región para salir de su atraso secular y para encarar el futuro sin complejos, dándole a los extremeños, y al resto de estudiantes que se formaron en sus aulas, las alas para volar sin las ataduras que tuvieron en otros tiempos. 


Recibo la amable invitación de la revista “EspacioS de diálogo” para que cuente mi experiencia como profesor y como rector y hable del significado que tiene una universidad para una región y cómo puede estar al servicio de un territorio. 

Agradezco la oportunidad y expongo mi visión desde el conocimiento de la universidad en la que permanecí a lo largo de 32 años y en la que tuve la oportunidad de ocupar las posiciones de vicerrector y de rector durante 15 de esos apasionantes años.

La universidad une a los extremeños al permitir que miles de estudiantes y profesores estudien y trabajen en un lugar de la región diferente al que nacieron.


Segundo Píriz. Director académico de Planeta Formación y Universidades. Ha sido Rector de la Universidad de Extremadura y Presidente de la CRUE. Autor del libro “Memorias de un Rector”.

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