Cuando hablamos de universidades, solemos escuchar la voz de los académicos. Cuando hablamos de transformación digital y del impacto de la tecnología en la experiencia universitaria, son los equipos de gobierno los que habitualmente comparten sus proyectos y reclamaciones. Desde EsdiES queremos enriquecer esta visión unilateral con la incorporación de las opiniones e iniciativas de la industria de la tecnología educativa, un colectivo de enorme pujanza que conoce con precisión, desde una experiencia directa, la realidad del sistema universitario. Para ello, hemos entrevistado a 20 entidades, clústeres, asociaciones, así como grandes, medianas y pequeñas empresas, nacionales o internacionales. El resultado es un análisis con una riqueza excepcional que nos ilumina aspectos tan esenciales como ignorados para la tan añorada transformación digital de las universidades.
Lula de León es una reconocida diseñadora de experiencia de usuario, emprendedora y docente con más de 25 años de trayectoria. En 2007 fundó la consultora de diseño estratégico Diga, colaborando con grandes empresas en sectores como banca, seguros y ecommerce. Ha impartido más de 2.000 horas de formación en diseño y UX, dirigiendo másteres en instituciones como KSchool y la Universidad Carlos III de Madrid.
Leemons es una startup española de tecnología educativa (edtech) fundada en mayo de 2021 por Lula de León y Johan Sosa. La plataforma SaaS ofrece soluciones flexibles y escalables para digitalizar procesos de enseñanza en colegios, universidades y empresas. Con un enfoque en el uso de datos para personalizar el aprendizaje y mejorar la toma de decisiones, Leemons permite a docentes y estudiantes crear y compartir contenidos, colaborar y evaluar de manera eficiente. Comprometida con el impacto social, la empresa opera bajo un modelo de código abierto y ha alcanzado una valoración de 6 millones de euros tras cerrar su tercera ronda de financiación en 2024.
¿En qué ha quedado la denominada “transformación digital” que se plantearon las universidades? ¿Es una prioridad el cambio cultural de la digitalización?
Según mi experiencia, apoyar un cambio necesario (como lo es el proceso de transformación digital) en un evento de cisne negro como fue el COVID, propicia que las decisiones que se han estado postergando durante largo tiempo, se tomen de forma acelerada, no teniendo en cuenta una serie de factures clave que hasta el el momento impedían o dificultaban dicha transformación.
En este caso el daño colateral fueron los usuarios y usuarias (docentes y estudiantes). Se digitalizaron las clases, los exámenes, los contenidos a costa de no diseñar un proceso de adopción progresivo, acompañado y medible.
Sin un cambio cultural, la adopción de un entorno digital supone un coste tan alto para las personas usuarias, que el éxito del proceso queda comprometido. Tanto es así que un gran porcentaje de las personas que vivieron una digitalización forzosa durante el COVID, lo único que querían era volver a la presencialidad.
Sin un cambio cultural, la adopción de un entorno digital supone un coste tan alto para las personas usuarias, que el éxito del proceso queda comprometido
¿Cómo ha cambiado en las universidades presenciales la docencia con el uso de las tecnologías del aprendizaje en estos cinco años?
No hay una foto homogénea del uso de las tecnologías del aprendizaje. Sigue habiendo una gran brecha entre los recursos de la universidad pública y universidad privada y dentro de la propia universidad entre programas largos como los grados y cortos como los masters e incluso entre los docentes digitales y los no digitales. Esta fragmentación da como resultado una adopción muy irregular donde medir el impacto es complicado.
Podemos decir que hay una gran variabilidad desde la adopción mínima de la plataforma con un uso como repositorio de contenidos y consulta de notas y expediente, hasta las más sofisticadas que complementan la formación con actividades grupales basadas en proyectos, comunicación asíncrona, acceso a materiales preparatorios, modelos de exámenes, autocontrol del aprendizaje, o incluso tutores virtuales con IA…
¿Cómo ha cambiado el aprendizaje en estos cinco años en las universidades virtuales?
Quizá esta sea la pregunta clave, y que enlazo con otra ¿cómo ha cambiado el negocio de las universidades virtuales en estos cinco años?. El panorama no es fácil: el envejecimiento progresivo de la población que está reduciendo la masa potencial de estudiantes, la falta de salida laborales claras hace que cada vez más estudiantes opten por titulaciones no oficiales de corta duración para acceder antes al mercado laboral, por otro lado, el impacto de nuevas universidades que se han formado ya como pure players digitales muy centrados en el contenido (Global Alumni) o grandes jugadores como UNIR que tienen una profesionalización brutal en sus modelos de captación, unido a una disminución del flujo de estudiantes desde LATAM decepcionados por la falta de planes de convalidación claros, están haciendo que la batalla por conseguir matrículas sea cada vez más dura.
Creo (y estoy es una opinión personal) que las universidades están demasiado centradas en la captación y en el contenido pero se están perdiendo la oportunidad de innovar realmente en las metodologías de aprendizaje así como en la integración de contenido y práctica, donde traer al tablero de juego a las empresas es clave (ya que son las futuras empleadoras). No veo un esfuerzo de diseño del aprendizaje, con modelos de medición y ciclos de mejora continua en las universidades virtuales españolas y eso me llama bastante la atención.
Creo que las universidades están demasiado centradas en la captación y en el contenido pero se están perdiendo la oportunidad de innovar realmente en las metodologías de aprendizaje
¿Cuál es el nivel de digitalización de las universidades españolas comparadas con las anglosajonas o centro europeas?
Aquí la gran diferencia está en las universidades públicas frente a las privadas, y, desafortunadamente, son dos mundos. Los procesos de renovación de las carreras universitarias son muy lentos, por uno hablar de lanzar nuevas carreras o especialidades, así que el mercado laboral no espera por nuestros estudiantes. Considero que sobre una universidad que no se adapta a los nuevos perfiles de aprendizaje ni a la velocidad de generación de nuevas profesiones, la digitalización no hace un buen papel.
Al final, plataformas utilizadas en nuestras universidades y las universidades europeas son las mismas, en el caso de los líderes (Blackboard, Canvas, Moodle, D2L…) su función es adaptarse a las necesidades de la institución y eficientar y facilitar los procesos de enseñanza y aprendizaje mediante la digitalización. Pero digitalizar también abre la puerta a innovar o debería, pero si el contenido descansa sobre estándares anticuados como SCORM, no será posible crear contenidos más atractivos y retadores. Creo que entre estandarizar e innovar, la balanza está demasiado vencida sobre el primer platillo y eso implica que nos estamos quedando atrás, pero esto va más allá de la propia digitalización.
¿El uso de la tecnología, tanto en la docencia como en la gestión, está marcando diferencias entre las universidades públicas y privadas?
Por supuesto, esta es una de las diferencias clave, tiene que ver tanto con la inversión en recursos (la querencia de las públicas por plataformas de código abierto como Moodle que ya empiezan a acusar el paso de los años) como en la edad de los catedráticos, una población de docente más envejecida implica un modelo de enseñanza más tradicional y directo frente a metodologías más innovadoras, colaborativas y basadas en proyectos, que se benefician mucho de una tecnología que la soporte. Por otro lado, el modelo de funcionariado del profesorado en las instituciones públicas no aporta ningún incentivo a la actualización de las capacidades digitales del profesorado, así que la brecha cada vez es mayor.

¿Cómo están aprovechando las universidades españolas las posibilidades de la tecnología para la internacionalización de sus instituciones?
Desde el momento en que digitalizamos un programa formativo, podemos en teoría globalizado, por otro lado, hoy por hoy herramientas como la IA está permitiendo la traducción y adaptación rápida de contenidos. En este caso el punto clave es la comercialización, sin duda.
En el caso de las instituciones Españolas, el mercado inmediato fue LATAM, en dos sentidos, exportando nuestros programas formativos en modelos online o importando estudiantes para la formación presencial. Aunque esta vía de negocio cada vez encuentra mas dificultades porque las universidades en Latinoamérica (el mercado en Máximo es el que mejor conozco) han reaccionado de un modo muy inteligente y están haciendo un trabajo de innovación con equipos increíbles como son los del TEC de Monterrey o el equipo de la Ibero, buscando no solo una mayor digitalización de los procesos, sino una introducción de modelos del dato destinadas a entender y reaccionar mejor a las necesidades de un alumnado cambiante y cada vez más exigente, el trabajo sobre metodologías pedagógicas innovadoras y otra iniciativas de gran calado.
Hoy por hoy hay programas mixtos internacionales en la mayor parte de las universidades privadas como el IE, ESADE, IESE… que atraen a estudiantes de todo el mundo la calidad de los contenidos en las fases online y offline así como el atractivo de España como país destino en el caso de estas etapas presenciales. La incorporación de prácticas en multinacionales españolas, una fuerte apuesta por los profesores “estrella” grandes profesionales y grandes comunicadores, han permitido que la adopción de un modelo mixto llegue a muchos más estudiantes (programa sms económicos que un formato 100% presencial, y que sin una correcta digitalización no habrían sido posibles.
Desde el momento en que digitalizamos un programa formativo, podemos en teoría globalizado, por otro lado, hoy por hoy herramientas como la IA está permitiendo la traducción y adaptación rápida de contenidos
¿Puede haber en el siglo XXI una educación superior que no esté plenamente integrada en su práctica docente y en su relación con el estudiantado a través de los agentes digitales?
Puede pero no está destinada a extenderse de forma democrática (la digitalización reduce costes), evolucionar con las necesidades del mercado laboral (la digitalización permite pivotar de forma ágil y económica), adaptarse a la demanda de personalización del estudiantado (la digitalización permite ofrecer contenidos e itinerarios de aprendizaje personalizados a los perfiles del usuario sin un enorme impacto en costes) o abrir la puerta a nuevos modelos de enseñanza más colaborativos, retadores y exitosos.
¿Está amenazado el futuro de las universidades por las plataformas digitales de aprendizaje?
En absoluto, sería como preguntarse si la industria del turismo se ha visto mentada por las plataformas de travel. Creo que es una relación absolutamente simbiótica, donde las tecnológicas deben trabajar mano a mano con la universidad para responder mejor a sus demandas, aumentar la flexibilidad de las plataformas y entender sus modelos de comercialización y costes para crear planes de precio más flexibles que permitan a las públicas entrar en el juego como clientes potenciales sin sacrificar funcionalidad ni servicio.
Parecería que el mundo digital está en manos de las grandes corporaciones tecnológicas de EEUU. ¿Cuál es la situación de las empresas españolas de tecnología educativa?
En España hay un problema clave con los proyectos digitales exigentes en desarrollo y, por ende, en capital. Las startups digitales que se orientan a disrumpir un sector en Estados Unidos cuenta con capital para abordar sus desarrollos y se les permite un recorrido antes de ser rentables mientras se testa y evoluciona el producto que cambiará la industria, es España y en general en Europa (un poco menos en UK) no hay una cultura de inversión que permita a las startups abordar proyectos de plataforma y menos en Educación, que es un sector que no gusta a los VCs o al Private Equity (altas barreras de entrada, aparente océano rojo, mercado muy regulado…).
Tenemos que tener en cuenta que la plataforma tecnológica es core para una institución, que el cambio es muy estresante para todos los implicados (managers, profesores, staff, alumnos, financieros…) y que no es una decisión que se tome a la ligera, esto implica ciclos de venta larguísimos y una querencia importante al status quo por parte de los clientes potenciales.
El objetivo de una Edtech española es ser rentable lo antes posible porque la inversión lo exige
Aunque los costes de desarrollo en España son casi 6 veces menores que en Estados Unidos, los emprendedores no se atreven a abordar este tipo de proyectos donde puedes estar quemando capital en desarrollo durante años antes de ser rentable. El objetivo de una Edtech española es ser rentable lo antes posible porque la inversión lo exige. Hay una mirada cortoplacista que termina matando la innovación en el gran proyecto digital (ojo, no estoy hablando de apps o plataformas verticales, cuyos plazos de desarrollo son mucho menores y su llegada al mercado más sencilla).
Por ello, hay más presencia de desarrollos españoles en K12 (la alta regulación hace que no sea atractivo para una empresa estadounidense) y en el caso de educación superior los actores relevantes que centran su oferta en los servicios asociados a plataformas adaptadas desde Moodle, acelerando los plazos de desarrollo pero basando una gran parte de su oferta en la adaptación vía servicios, lejos de la filosofía de hiperesacala de la tecnología SaaS.
¿Desde el punto de vista de Leemons en qué faceta se podría mejorar la digitalización de las universidades?
Creo que la digitalización tiene mucho sentido cuando se puede enfocar en todos los actores del ecosistema de la educación (docentes, estudiantes, managers…) y, en concreto cuando hablamos de los y las estudiantes, cubriendo el ciclo de vida completo (desde la captación hasta la graduación). La recogida y procesamiento de datos relacionados con los propios procesos de enseñanza y aprendizaje, el etiquetado del contenido, el perfilado del estudiante, la búsqueda de patrones que permitan conocer el engagement, prevenir el abandono o aumentar la tasa de éxito mediante el refuerzo del acompañamiento, la recomendación de contenidos, asignaturas, itinerarios más adecuados… hay todo un mundo ahí fuera que está ya muy trabajado en otras industrias (travel, retail, banca…) y que aún no se ha trasladado al mundo educativo.
Y, por otro lado, dado que esto es algo que preocupa mucho a las universidades, ahora que estamos en tierra de nadie con lo que será el futuro de las cookies, trabajar con first party data (datos generados por la propia universidad en su relación con el potencial o actual estudiante) permitirá a las instituciones sino solo dar una mejor formación sino también poder mejorar sus procesos de captación, upsell y crossell con un perfilado profundo de los estudiantes.






