El futuro de Moodle, en conversación

España es el país con más instalaciones de MOODLE

Pocas herramientas han moldeado tanto la docencia universitaria de las últimas dos décadas como una que rara vez ocupa titulares. Moodle, acrónimo de «Modular Object-Oriented Dynamic Learning Environment», es una plataforma de gestión del aprendizaje («learning management system») de código abierto, concebida por el australiano Martin Dougiamas y publicada en su primera versión en 2002. Se distribuye bajo licencia libre, de modo que cada institución puede alojarla, adaptarla y ampliarla con complementos propios. Aulas virtuales, tareas, cuestionarios, foros, calificaciones: en torno a ese repertorio sencillo se ha articulado buena parte de la enseñanza en línea y de la presencial apoyada en lo digital. Una infraestructura tan ubicua como silenciosa.

JUAN MANUEL DÉVORA LORENZO, NATALIA ESTEBAN SÁNCHEZ, JAIME URQUIZA FUENTES


En un momento de cambio acelerado para las plataformas educativas, la pregunta es qué será de Moodle y qué queremos que sea. Para abordarla hemos realizado una entrevista colectiva a tres responsables de la Universidad Rey Juan Carlos: Juan Manuel Dévora Lorenzo, gerente general; Natalia Esteban Sánchez, jefa de Servicio del Centro de Innovación Docente y Educación Digital; y Jaime Urquiza Fuentes, director académico de ese mismo centro. Sus respuestas, a continuación.

Posiblemente uno de los secretos mejor guardados para una buena parte de los universitarios es qué es Moodle, y para algunos quién decide en Moodle o cómo está organizado. ¿Nos lo podría desvelar?

    Moodle es, básicamente, el entorno virtual de aprendizaje de la Universidad: el espacio donde profesores y estudiantes se encuentran para desarrollar buena parte de la actividad docente, desde acceder a materiales y actividades hasta realizar evaluaciones, comunicarse o consultar el seguimiento del aprendizaje.

    Y aquí viene una de las partes menos conocidas: Moodle no funciona de manera aislada ni se organiza solo. Detrás hay toda una estructura de personas, servicios y decisiones que hacen posible que la plataforma funcione. En nuestro caso, desde el CIED coordinamos y gestionamos el Aula Virtual, en colaboración con otros servicios y con las propias facultades, escuelas y departamentos, para dar respuesta a las diferentes necesidades docentes.

    Además, en la Universidad Rey Juan Carlos contamos con un Moodle bastante personalizado. No utilizamos simplemente la configuración estándar de la plataforma, sino que hemos adaptado su funcionamiento y su apariencia a nuestras necesidades y a nuestro modelo docente.

    Un ejemplo es la estructura de las asignaturas. A partir de un estudio de usuarios, diseñamos una estructura unificada que se aplica a las asignaturas del Aula Virtual. El objetivo es facilitar que estudiantes y profesores encuentren la información de una manera predecible, independientemente de la asignatura en la que estén trabajando. Esa homogeneidad reduce la curva de aprendizaje y facilita el acceso a los contenidos, actividades y recursos.

    Y hay otra parte que el usuario normalmente no ve: la infraestructura tecnológica, las integraciones con otros sistemas de la Universidad, la seguridad, las actualizaciones, el soporte, la configuración de las herramientas y la monitorización de la plataforma. Todo eso es lo que permite que, cuando un estudiante entra en Moodle, simplemente vea sus asignaturas y pueda trabajar con normalidad.

    Así que, si tuviéramos que desvelar el secreto, diría que Moodle no es solo Moodle: es un ecosistema tecnológico y humano bastante más complejo de lo que parece cuando se accede a la plataforma.

    Moodle no es solo Moodle:
    es un ecosistema tecnológico y
    humano bastante más complejo
    de lo que parece cuando se accede
    a la plataforma

    ¿Cuántas universidades y cuántos estudiantes usan Moodle en España? ¿Tiene datos a nivel mundial?

      De forma general, según las estadísticas de la propia organización, España es el país con más instalaciones de este entorno virtual de aprendizaje, contando con más de 12700. Estas instalaciones no son sólo en el ámbito universitario, sino en todo tipo de centros educativos, desde centros de educación reglados hasta academias, ya sea con un enfoque más formal o de desarrollo profesional.

      Si nos fijamos en el ámbito universitario, de las 77 universidades registradas en España, utilizan Moodle más de 50, lo que se acerca a un 70% del total. El resto de universidades utilizan otros entornos como BlackBoard, Canvas o Sakai, entre otros. Si distinguimos entre el ámbito público o privado, el 90% de las universidades públicas españolas utilizan Moodle, mientras que, en el caso de las universidades privadas, Moodle se usa en un 30% de ellas.

      Con estos datos, la cantidad de estudiantes que cursan enseñanzas universitarias utilizando Moodle se puede estimar en torno a 1.370.000.

      A nivel mundial, Moodle cuenta con más de 145.000 sitios registrados y más de 525 millones de usuarios en 235 países.

      Recientemente el informe «Collaboration for a sustainable future»  del Joint Information Systems Committee (JISC) urgía, frente a la crisis universitaria en UK, a pensar los sistemas de gestión universitaria de manera colaborativa e interinstitucional. ¿Cuáles son las barreras que limitan la colaboración entre las universidades españolas en este ámbito? ¿Cuál es el grado de colaboración entre las universidades iberoamericanas?

        Las universidades españolas tienen espacios de colaboración muy destacados y, de hecho, representan una buena práctica en el ámbito internacional. En el ámbito de servicios TIC por ejemplo, existen numerosos ejemplos de distinta índole:

        • Creación por parte de varias universidades de empresas públicas de servicios para el desarrollo de ERPs, tales como Universitas XXI o Sigma
        • Colaboración público-privada: tal como el proyecto appCRUE, donde Banco Santander desarrolla y mantiene una aplicación móvil para todo el sistema universitario español.
        • Consorcios y organismos de servicios consorciados: tales como RedIRIS a nivel nacional, CSUC en el ámbito de Cataluña o el Consorcio Interuniversitario de Galicia. El origen de estos consorcios surgió en el ámbito de la conectividad o de servicios comunes básicos, y sin embargo está evolucionando hacia el consorcio de servicios más complejos y elaborados, tales como centrales de compra, compras conjuntas de energía o provisión de software como servicio.
        • Grupos de trabajo: especialmente destacable es la colaboración dentro de la Comisión Sectorial de Digitalización de la Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas (CRUE-Digitalización), donde existen grupos de trabajo específico en temas de interés común (relación con proveedores, seguridad de la información, administración electrónica…), se realizan formaciones conjuntas y se organizan dos jornadas anuales de puesta en común. También existen las jornadas técnicas de RedIRIS donde anualmente las universidades presentan numerosas soluciones técnicas a problemas comunes.

        Respecto a la colaboración internacional, la sectorial CRUE-Digitalización participa en foros internacionales y el modelo de colaboración español es visto con buenos ojos desde Iberoamérica, donde existe Metared, un proyecto colaborativo de universidades iberoamericanas de responsables del ámbito TIC.

        También resulta interesante destacar la colaboración promovida por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, para el desarrollo de proyectos colaborativos financiados con fondos europeos (programa UNIDIGITAL). Gracias a esta iniciativa el establecimiento de relaciones mediante convenios entre universidades se ha agilizado y se puede afirmar que hoy en día es más sencillo el establecimiento formal de la colaboración mediante el respectivo convenio.

        No obstante, y a pesar de los numerosos ejemplos anteriores, las colaboraciones representan iniciativas con un alcance regional, o limitado a cuestiones concretas y puntuales. Aquí, probablemente, más no sea sinónimo de mejor. La autonomía universitaria, su amplia descentralización y una gobernanza basada en ciclos electorales dificulta el establecimiento de redes de colaboración sólidas y duraderas. Sería preferible estructuras fuertes donde consorciar servicios, que ahorrarían costes y esfuerzos a las universidades, y permitirían concentrar sus escasos recursos en torno a su misión.

        El 90% de las universidades públicas
        españolas utilizan Moodle, mientras
        que, en el caso de las universidades
        privadas, Moodle se usa en un 30%
        de ellas. Los estudiantes que cursan
        enseñanzas universitarias utilizando
        Moodle se puede estimar en torno
        a 1.370.000.

        Hay quien piensa que usar Moodle como «Learning Management System» o Sistema de Gestión del Aprendizaje es por razones puramente de ahorro, y que los servicios de las plataforma comerciales son mejores. ¿Qué razones deberían llevar a una universidad a elegir Moodle?

          La idea de que una universidad elige Moodle únicamente por motivos económicos resulta simplista. Aunque la ausencia de costes de licencia puede ser una ventaja, las razones principales suelen estar relacionadas con la autonomía, la flexibilidad y la sostenibilidad tecnológica.

          En primer lugar, Moodle es una plataforma de código abierto, lo que permite a las universidades acceder al código, adaptarlo a sus necesidades, integrarlo con otros sistemas y evitar la dependencia de un proveedor concreto. Esta filosofía favorece además la transparencia y el control sobre los datos institucionales.

          Su elección también está respaldada por una fiabilidad ampliamente demostrada. Como ya hemos dicho anteriormente, Moodle cuenta con gran cantidad de sitios registrados y millones de usuarios en multitud de países, incluyendo algunas de las mayores universidades del mundo, donde soporta entornos con cientos de miles de estudiantes.

          La amplia difusión de la plataforma facilita asimismo la mejora continua del software. Miles de instituciones utilizan Moodle diariamente, lo que permite detectar incidencias y necesidades emergentes con rapidez. Como resultado, la evolución de la plataforma se beneficia de una comunidad global de desarrolladores y especialistas que contribuyen a su mejora constante.

          Otra de sus fortalezas es la capacidad de personalización. Moodle permite adaptar la interfaz, los procesos académicos, los roles de usuario y las integraciones tecnológicas a la realidad de cada institución, además de disponer de un amplio ecosistema de complementos que amplían sus funcionalidades.

          Además, la evolución de Moodle responde fundamentalmente a criterios educativos. Al haber nacido en el ámbito académico, su desarrollo está orientado a mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje, más que a satisfacer objetivos estrictamente comerciales.

          Por último, Moodle cuenta con una de las comunidades más activas del sector educativo. Las universidades pueden intercambiar experiencias, acceder a soporte y colaborar con otras instituciones a través de foros, grupos de trabajo y eventos como MoodleMoot Global, MoodleMoot Europe o MoodleMoot a nivel nacional, como las jornadas MoodleMoot Spain.

          A todo ello se añaden ventajas como el uso de estándares abiertos, la facilidad para garantizar la soberanía de los datos, una escalabilidad demostrada en grandes implantaciones y una mayor independencia estratégica frente a cambios de política o negocio de proveedores comerciales. Por estas razones, muchas universidades eligen Moodle no porque sea la opción más barata, sino porque les proporciona mayor control, flexibilidad y alineación con sus objetivos educativos a largo plazo.

          Sería preferible estructuras fuertes
          donde consorciar servicios,
          que ahorrarían costes y esfuerzos
          a las universidades, y permitirían
          concentrar sus escasos recursos
          en torno a su misión.

          Código abierto no significa gratuidad. ¿Nos podría comentar cómo es el ecosistema de Moodle?

            La gran cantidad de instalaciones de Moodle a nivel internacional ha favorecido la creación de un ecosistema a su alrededor que ya permite disfrutar de las ventajas del modelo de software libre. Hoy día es más fácil encontrar perfiles profesionales, proveedores e incluso colaborar entre universidades, gracias al ecosistema abierto que representa Moodle.

            El hecho de que Moodle sea software de código abierto no significa que sea gratuito en todos los sentidos. Significa que no estamos ante una solución cerrada y que existe una comunidad y un ecosistema alrededor de la plataforma que permiten utilizarla, adaptarla, integrarla y desarrollarla con mucha libertad. Los costes aparecen en otros ámbitos: infraestructura, soporte, mantenimiento, actualizaciones, desarrollos, integraciones o personalizaciones, entre otros.

             Precisamente, una de las grandes fortalezas de Moodle es el ecosistema que se ha generado a su alrededor. Como hemos mencionado anteriormente, la gran cantidad de universidades y organizaciones que utilizan Moodle ha favorecido la existencia de una comunidad muy amplia de profesionales, desarrolladores, empresas especializadas y proveedores de servicios.

            Para una universidad esto tiene un valor importante. Permite encontrar perfiles con experiencia en Moodle, disponer de distintas alternativas para abordar un proyecto o una necesidad concreta y, sobre todo, evitar depender de un único proveedor. También facilita que las universidades compartamos conocimiento, experiencias y desarrollos, y que muchas mejoras puedan revertir en toda la comunidad.

            Por tanto, creo que la verdadera ventaja del modelo de código abierto no está únicamente en el ahorro de licencias, sino en la capacidad de construir y participar en un ecosistema abierto. En una plataforma como Moodle, esa comunidad es una parte fundamental de su valor.

            Son muchas las universidades, a uno y a otro lado del Atlántico, que usan Empresas de Gestión de Programas en Línea (OPM, por sus siglas en inglés) para su formación virtual ¿Compromete está opción la autonomía de las universidades?

              No necesariamente. La colaboración con una OPM puede aportar capacidades y recursos que la universidad no tenga internamente, pero la clave está en mantener dentro de la universidad las decisiones académicas y estratégicas, así como el control sobre los datos y la tecnología. Externalizar determinados servicios no tiene por qué significar renunciar a la autonomía; el riesgo aparece cuando se genera una dependencia excesiva del proveedor.

              La gran amenaza a la que se enfrentan las instituciones abiertas como las universidades en sus sistemas de gestión es la ciberseguridad. ¿Cuál es su opinión sobre la seguridad en gestión de la información en las universidades? ¿Es Moodle un entorno seguro?

                En general las universidades presentan enormes desafíos en seguridad de la información debido a alto grado de descentralización y a su gran superficie de exposición. En este contexto Moodle constituye un sistema de información tan seguro como lo sea el sistema de gestión de seguridad de la información de la institución, aunque presenta un papel protagonista dentro del mismo, al ser un sistema crítico para el funcionamiento de la universidad.

                Dentro de este papel destacado que Moodle ocupa, implica que debe estar bien bastionado, formar parte de una arquitectura escalable y con alta resiliencia, formar parte de los procesos de detección y análisis de incidentes, y finalmente, debe estar incluido dentro del sistema de recuperación ante desastres de la universidad.

                En la última década, en el ámbito mundial. los estudiantes universitarios virtuales crecieron un 900%, fundamentalmente en universidades privadas. ¿Se han olvidado las universidades públicas de las posibilidades del uso de la tecnología?

                  Las universidades públicas luchan con dos factores limitantes para el despliegue intensivo de tecnología:

                  • Por un lado, la tecnología es costosa, requiere de un nivel inversión y de gasto que lucha con el ahogo financiero en el que se encuentra la universidad pública.
                  • Plantillas resistentes al cambio, con un nivel de competencia digital limitado y gran autonomía de decisión en su ámbito de actuación. Esto provoca una microfragmentación en la elección y uso de tecnología que dificulta la economía de escala de introducir sistemas y tecnologías comunes para toda la organización.

                  Sin embargo, y a pesar de lo anterior, hay que reconocer que se ha alcanzado un alto nivel de digitalización en las universidades: son comunes el acceso remoto a laboratorios y software especializado, las aulas híbridas o el uso de espacios y herramientas tecnológicas de todo tipo en función del estudio. Baste como ejemplo el sistema de virtualización de aplicaciones y escritorios de la Universidad Rey Juan Carlos, donde coexisten más de 300 aplicaciones para docencia segmentadas por estudio.

                  Moodle puede favorecer la creación
                  de un espacio de educación superior
                  iberoamericano porque proporciona
                  una infraestructura tecnológica común,
                  abierta e interoperable que ya utilizan
                  numerosas universidades de ambos
                  lados del Atlántico

                  ¿Cómo puede Moodle favorecer la creación de un espacio de educación superior iberoamericano?

                    Moodle puede favorecer la creación de un espacio de educación superior iberoamericano porque proporciona una infraestructura tecnológica común, abierta e interoperable que ya utilizan numerosas universidades de ambos lados del Atlántico. Estas características facilitan la colaboración, el intercambio de recursos y experiencias y la creación de iniciativas formativas conjuntas.

                    Por último tres preguntas vinculadas a la gran disrupción educativa en los últimos años, la Inteligencia Artificial (IA).

                    ¿Con la irrupción de la IA pueden las grandes plataformas de MOOCs llegar a sustituir a las universidades tradicionales de manera significativa?

                      La inteligencia artificial está transformando la tecnología educativa al hacer posible una mayor personalización del aprendizaje, sistemas de tutoría inteligente, generación de contenidos, análisis del progreso de los estudiantes y automatización de determinadas tareas docentes. Estas capacidades pueden mejorar significativamente tanto la enseñanza presencial como la online. Sin embargo, su impacto no implica que las grandes plataformas de MOOCs (Massive Open Online Courses) vayan a sustituir de forma significativa a las universidades tradicionales.

                      La principal razón es que universidades y plataformas de MOOCs responden a necesidades educativas diferentes. Las universidades constituyen el núcleo de la educación formal, es decir, aquella que conduce a titulaciones oficiales, está regulada por marcos normativos y garantiza una formación estructurada, evaluada y reconocida socialmente. Por el contrario, las plataformas de MOOCs están orientadas principalmente a la educación informal o no formal, proporcionando oportunidades de aprendizaje flexible para adquirir o actualizar competencias concretas, generalmente sin el mismo nivel de reconocimiento académico o profesional.

                      Además, los objetivos de ambos modelos son distintos. Una universidad no solo transmite conocimientos, sino que también desarrolla capacidades críticas, fomenta la investigación, contribuye a la creación de nuevo conocimiento, promueve valores y facilita experiencias de socialización y crecimiento personal difíciles de reproducir en entornos puramente digitales. Un MOOC, por el contrario, suele centrarse en el aprendizaje de contenidos o habilidades específicas de manera rápida, flexible y accesible.

                      También existen diferencias en los públicos a los que se dirigen. Los MOOCs resultan especialmente atractivos para profesionales que desean actualizar conocimientos, personas que buscan formación continua o estudiantes interesados en explorar nuevas áreas de aprendizaje. Las universidades, en cambio, atienden a estudiantes que buscan una formación integral y una acreditación formal con valor académico y profesional.

                      La irrupción de la IA probablemente hará que las plataformas de MOOCs sean más eficaces, personalizadas y atractivas. Sin embargo, es más probable que actúen como un complemento de las universidades que como un sustituto. De hecho, muchas universidades ya están incorporando MOOCs y herramientas basadas en inteligencia artificial dentro de sus propias estrategias educativas, combinando lo mejor de ambos mundos.

                      Por tanto, el escenario más plausible no es la sustitución de las universidades por plataformas de MOOCs, sino una mayor colaboración y convergencia entre ambas. Las universidades seguirán siendo la referencia para la educación formal y la obtención de titulaciones, mientras que los MOOCs continuarán desempeñando un papel esencial en el aprendizaje permanente, la actualización profesional y la formación flexible a lo largo de la vida.

                      ¿Está Moodle preparado para integrar agentes inteligentes y gemelos digitales en su relación con los profesores y estudiantes?

                        Sin duda la apificación de Moodle y la gran disponibilidad de recursos de IA va a permitir la integración de agentes con el LMS de las universidades. Por lo tanto, puede afirmarse que Moodle está bien posicionado para integrar agentes inteligentes e incluso futuros gemelos digitales educativos, aunque el grado de madurez de estas tecnologías todavía es desigual.

                        La razón principal es que Moodle ha evolucionado hacia una plataforma altamente interoperable. Su arquitectura basada en servicios web, APIs, estándares de integración y un amplio ecosistema de complementos facilita la conexión con herramientas externas y servicios de inteligencia artificial. Además, la comunidad y el propio ecosistema Moodle están incorporando cada vez más funcionalidades relacionadas con IA, lo que demuestra una clara orientación hacia este tipo de escenarios.

                        La cuestión ya no es si Moodle podrá
                        integrar agentes inteligentes y gemelos digitales,
                        sino hasta qué punto las universidades
                        serán capaces de aprovechar estas
                        capacidades para enriquecer la experiencia
                        de aprendizaje

                        En este contexto, la apificación de Moodle y la enorme disponibilidad de recursos basados en inteligencia artificial van a facilitar la integración de agentes inteligentes con los LMS universitarios. Estos agentes podrán actuar como asistentes de estudiantes y profesores, ayudando a resolver dudas, recomendar recursos, orientar itinerarios de aprendizaje, generar actividades o analizar el progreso académico de manera personalizada.

                        Por otra parte, el concepto de gemelo digital aplicado a la educación abre posibilidades muy interesantes. A partir de la información disponible en Moodle, combinada con datos procedentes de otras aplicaciones institucionales, será posible construir representaciones digitales del proceso de aprendizaje de cada estudiante. Estas representaciones podrían servir para anticipar dificultades, ofrecer recomendaciones personalizadas o apoyar la toma de decisiones tanto por parte del estudiante como del profesorado.

                        Sin embargo, es importante señalar que la clave no estará únicamente en la tecnología, sino en el modelo educativo que la acompañe. Moodle ya proporciona una base sólida para integrar estos servicios, pero será responsabilidad de las universidades definir cómo utilizarlos de forma ética, transparente y alineada con sus objetivos pedagógicos.

                        Por tanto, la cuestión ya no es si Moodle podrá integrar agentes inteligentes y gemelos digitales, sino hasta qué punto las universidades serán capaces de aprovechar estas capacidades para enriquecer la experiencia de aprendizaje. Todo indica que Moodle, gracias a su flexibilidad, su naturaleza abierta y su capacidad de integración, dispone de las condiciones necesarias para convertirse en una pieza central de este nuevo ecosistema educativo impulsado por la inteligencia artificial.

                        ¿Cómo va a afectar la IA a la integración entre las distintas plataformas de gestión y de aprendizaje que actualmente usan las universidades?

                          Como se mencionaba en el punto anterior, la facilidad para la integración de funcionalidad extra, bien a través de plugins, bien a través de agentes y herramientas de IA, va a permitir una mejora del LMS a todos los niveles. Desde la facilidad para la creación de materiales por parte de profesores, curación de contenido y generación de contenido accesible, generación de bancos de preguntas y agentes tutores, hasta asistentes para los estudiantes que faciliten el seguimiento del estudiante, pasando por la propia gestión del LMS por ejemplo para el seguimiento


                          Entrevista ALFONSO GONZÁLEZ HERMOSO DE MENDOZA


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                          CIED URJC
                          • Juan Manuel Dévora Lorenzo. Gerente General de la Universidad Rey Juan Carlos.
                          • Natalia Esteban Sánchez. Jefa de Servicio del Centro de Innovación Docente y Educación Digital de la Universidad Rey Juan Carlos.
                          • Jaime Urquiza Fuentes. Director Académico del Centro de Innovación Docente y Educación Digital de la Universidad Rey Juan Carlos.

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