¿Cómo son los estudiantes universitarios en la actualidad? Resulta imprescindible modificar una cultura docente que muestra claros síntomas de agotamiento desde hace años. La universidad no podrá seguir promoviendo una plantilla docente indiferenciada y carente de especialización. También habrá que reconstruir el vínculo y la experiencia universitaria prestando mayor atención al bienestar emocional y encontrando nuevas formas de participación.
ANTONIO ARIÑO Y RAMON LLOPIS GOIG
Nuestra pregunta ha sido la siguiente: ¿cómo son los estudiantes universitarios en la actualidad y qué evolución se está produciendo? Partimos de un supuesto habitualmente expresado como una creciente desconexión que se manifiesta en falta de interés por los estudios, dificultades para prestar atención, absentismo del aula e incomparecencia a exámenes.
Las evidencias contextuales con las que a menudo se ponen en relación esas problemáticas no son escasas. Se suele aducir que la generación que ahora se encuentra en la universidad ha crecido en unas condiciones demográficas de mucha mayor diversidad y movilidad; tuvo su socialización primaria durante la Gran Recesión de 2007; vivió la experiencia del confinamiento por el covid, así como las restricciones que este impuso en aspectos tan relevantes como la docencia y el ocio; ha experimentado la irrupción masiva de los teléfonos inteligentes, las redes sociales y ahora la IA; y, por último, su mayoría de edad se ha producido en un marco sociopolítico de polarización ideológica, desinformación y auge de los populismos.
Más allá del posible impacto de todos estos cambios y transformaciones, resumimos los cinco aspectos que consideramos más descriptivos de la condición universitaria actual.
el proyecto Via Universitària señala una reducción del tiempo semanal dedicado a los estudios: de 36,9 a 33,5 horas. Esta cifra incluye la asistencia a clase y las horas dedicadas al trabajo autónomo o estudio por cuenta propia. El dato se aproxima mucho a las algo más de 30 horas de clase y estudio que registra otra encuesta reciente (FBBVA, 2023). La tendencia descendente ha sido detectada también en Reino Unido por la Student Academic Experience Survey de 2025 (Advance HE, 2025)
Reducción del tiempo dedicado al estudio
- La última encuesta del proyecto Via Universitària señala una reducción del tiempo semanal dedicado a los estudios: de 36,9 a 33,5 horas. Esta cifra incluye la asistencia a clase y las horas dedicadas al trabajo autónomo o estudio por cuenta propia. El dato se aproxima mucho a las algo más de 30 horas de clase y estudio que registra otra encuesta reciente (FBBVA, 2023). La tendencia descendente ha sido detectada también en Reino Unido por la Student Academic Experience Survey de 2025 (Advance HE, 2025).
- En nuestro caso, la extrapolación de los resultados obtenidos a horas por ECTS arrojaría una cifra de 22,8, claramente inferior a la alcanzada en la encuesta anterior (26,8) y por debajo del estándar previsto (entre 25 y 30 horas) (Xarxa Vives, 2025: 53)
Cambios en el régimen de dedicación a los estudios
Se asiste a un aumento del porcentaje de estudiantes que compatibilizan sus estudios con un trabajo parcial o con alguna actividad remunerada. Hay variaciones en función de la edad y el área de estudios, pero la mayoría suelen ser estudiantes de clase social baja y media. Sólo un 4,4% trabaja a tiempo completo.
Respecto a las encuestas anteriores, el cambio más sustantivo es que los ingresos procedentes del trabajo realizado durante el curso han crecido en todos los grupos con independencia de la clase social y el nivel de estudios familiar. Su peso relativo pasa del 13% registrado en la segunda encuesta de Via Universitària al 22,2% de la cuarta (Xarxa Vives, 2025: 31). Este incremento es mayor entre los estudiantes cuyos progenitores tienen un menor estatus ocupacional (Xarxa Vives, 2025: 34).
El trabajo a tiempo parcial y de carácter secundario responde a la necesidad de autosustento material y a la búsqueda de autonomía (Xarxa Vives, 2025: 54). En línea con dichos resultados, la Student Academic Experience Survey de 2025 concluía que el empleo a tiempo parcial se había convertido en Reino Unido en la norma, en lugar de la excepción (Advance HE, 2025).
Se asiste a un aumento del porcentaje de estudiantes que compatibilizan sus estudios con un trabajo parcial o con alguna actividad remunerada. Hay variaciones en función de la edad y el área de estudios, pero la mayoría suelen ser estudiantes de clase social baja y media. Sólo un 4,4% trabaja a tiempo completo

Normalización del absentismo
La cuarta oleada de Via Universitària revela que un 73,7% de los estudiantes de grado asisten a más del 75% de las clases. Ahora bien, este dato debe tomarse con cautela pues no es más que un promedio que esconde realidades diversas. Lo cierto es que tras el automatismo asistencial que caracteriza los primeros pasos en la universidad, el paso del tiempo y la adquisición de experiencia puede conllevar que el absentismo deje de ser visto como ilegítimo.
En nuestro estudio, un 72% de los estudiantes que habitualmente no asistían a clase afirmaron que estudiando por su cuenta aprovechaban más el tiempo. También dejan de asistir a clase cuando ésta les resulta aburrida o la consideran insatisfactoria desde el punto de vista pedagógico (48%). Junto a estos aspectos, Martín Criado y Alonso señalan el balance entre el esfuerzo realizado y la calificación esperada, así como la previsibilidad del examen y el desarrollo de los contenidos como aspectos que pueden conducir a una cierta normalización del absentismo (Martín Criado y Alonso, 2024).
La insistencia institucional en la asistencia a clase se percibe como un reclamo de obediencia que ignora la racionalidad estudiantil y, por tanto, puede resultar ineficaz y considerado ilegítimo.
En nuestro estudio, un 72% de los estudiantes que habitualmente no asistían a clase afirmaron que estudiando por su cuenta aprovechaban más el tiempo. También dejan de asistir a clase cuando ésta les resulta aburrida o la consideran insatisfactoria desde el punto de vista pedagógico (48%)
Condiciones de aprendizaje y docencia
Una conclusión clara de la última encuesta de Via Universitària es que los estudiantes valoran más las actividades prácticas, los sistemas de trabajo individuales y los sistemas de evaluación continua.
Ciertamente, las metodologías tradicionales han experimentado una recuperación respecto a las cifras que registraron en la tercera oleada (cuyo trabajo de campo se efectuó en periodo post-covid), pero aun así siguen estando diez puntos por debajo de los valores que registraron en la segunda encuesta (cuyo trabajo de campo se realizó en 2018).
Por el contrario, las metodologías activas y sobre todo las innovadoras están ahora más presentes en todas las áreas de conocimiento. Entre las técnicas de aprendizaje mejor valoradas por los estudiantes hay que referirse a los ejercicios, las prácticas y el diseño de objetos, es decir, aquellas que suponen una implicación personal más activa. La tendencia hacia los métodos activos y la personalización de la experiencia es clara.
Una conclusión clara de la última encuesta de Via Universitària es que los estudiantes valoran más las actividades prácticas, los sistemas de trabajo individuales y los sistemas de evaluación continua
Vinculación con la universidad
Venimos usando el concepto de “vinculación” (engagement) para referirnos a los diversos elementos que vertebran la relación del estudiante con la organización académica en un sentido amplio. Englobamos aspectos de carácter individual, relacional e institucional sobre cuyo contenido y desarrollo remitimos al capítulo homólogo de las tres últimas encuestas del proyecto Via Universitària (Xarxa Vives, 2019, 2022 y 2025).
Estos informes muestran que se ha ido debilitando el vínculo del estudiante con la universidad. Ciertamente, en la última encuesta había dos tercios de los estudiantes que se declaraban satisfechos con la experiencia vivida, pero el tercio restante opinaba distinto. Por otro lado, el sentimiento de pertenencia institucional es muy escaso. En torno a un ochenta por ciento está completamente al margen de la participación en órganos y la asociativa.
La integración en la vida universitaria es también muy reducida, si bien no tanto la referida al grupo propio. Un 62,3% volvería a estudiar la misma titulación y en la misma universidad, pero un 22,9% afirma que la universidad no los escucha. A todo ello, se debe sumar un creciente malestar emocional. Los síntomas de ansiedad, depresión y otros problemas psicológicos no son nuevos en los campus universitarios, pero la creciente aceleración de la vida social, los cambios en los procesos de construcción de la subjetividad, los cambios tecnológicos, el impacto de las redes sociales, la falta de autonomía y las expectativas económicas pueden estar aumentando su incidencia.
Un 62,3% volvería a estudiar la misma titulación y en la misma universidad, pero un 22,9% afirma que la universidad no los escucha
Reflexiones finales
Los aspectos señalados son sólo la parte visible del impacto que está teniendo un proceso de transformación social de dimensiones inéditas e inciertas. Los cambios tecnológicos en curso modificarán las relaciones económicas y laborales.
Por otro lado, la crisis de las estructuras de autoridad y la búsqueda incesante de la autorrealización generarán mutaciones de la subjetividad que forzarán un amplio replanteamiento de la actividad docente. A la universidad se le exigirá más flexibilidad para dar respuesta a la mayor diversidad en las demandas. Prescindir de la virtualidad dejará de ser una opción viable y habrá que buscar el modo de complementar las desventajas de los sistemas presenciales con las ventajas de los virtuales.
En consecuencia, resulta imprescindible modificar una cultura docente que muestra claros síntomas de agotamiento desde hace años. La universidad no podrá seguir promoviendo una plantilla docente indiferenciada y carente de especialización. También habrá que reconstruir el vínculo y la experiencia universitaria prestando mayor atención al bienestar emocional y encontrando nuevas formas de participación.
Ser estudiante hoy en día es el título de la conferencia que impartimos en el Forum Vives Estudiantat i Universitat: Horitzó 2030 celebrado en la Universitat de Vic el pasado 6 de noviembre. En dicha intervención presentamos un balance de la evolución y los principales cambios que ha experimentado la condición de estudiante universitario. Ofrecemos ahora una parte de aquella conferencia: la referida a los cinco aspectos con los que resumíamos nuestro diagnóstico de la situación actual. Para abordar tal objetivo utilizamos las dos últimas encuestas del proyecto Via Universitària (2022 y 2025), promovido por la Xarxa Vives.
Referencias
Advance HE (2025). Student Academic Experience Survey (SAES). https://www.advance-he.ac.uk/knowledge-hub/student-academic-experience-survey-2025
Fundación BBVA (2023). Estudio de la FBBVA sobre Universitarios en España. https://www.fbbva.es/wp-content/uploads/2023/09/Estudio-Universitarios-en-Espa%C3%B1a-2023-Fundaci%C3%B3n-BBVA.pdf
Martín Criado, E. y Alonso, C. (2024). Del aburrimiento al cálculo del esfuerzo: las razones del absentismo universitario. Revista Internacional De Sociología, 82(3), e254. https://doi.org/10.3989/ris.2024.82.3.23.1273
Xarxa Vives (2019). Via Universitària. Accés, condicions d’aprenentatge, expectatives i retorns dels estudis universitaris (2017-2019)
Xarxa Vives (2022). Via Universitària. Accés, condicions d’aprenentatge, expectatives i retorns dels estudis universitaris (2020-2022). Castelló de la Plana. Xarxa Vives d’Universitats.
Xarxa Vives (2025). Via Universitària. Accés, condicions d’aprenentatge, expectatives i retorns dels estudis universitaris (2023-2025). Castelló de la Plana. Xarxa Vives d’Universitats.

Ramon Llopis Goig
Catedrático de sociología de la Universidad de Valencia
Antonio Ariño
Catedrático de sociología de la Universidad de Valencia






