«Las universidades virtuales han consolidado su propuesta, integrando elementos que antes estaban más presentes en lo presencial: interacción síncrona, actividades colaborativas, tutoría personalizada. Además, se ha incrementado el uso de tecnologías como inteligencia artificial para el acompañamiento académico y analítico para anticipar las necesidades del estudiante. El foco ha pasado del contenido al acompañamiento ya la experiencia, lo que ha elevado el estándar de calidad de la educación online«, señala el director de Mundo Posgrado
Óscar González es director ejecutivo y fundador de Mundo Posgrado, un portal de referencia en información y asesoramiento sobre másteres y posgrados en España y Latinoamérica. Con más de 15 años de experiencia, participa activamente en congresos del sector, compartiendo tendencias y estrategias innovadoras para la educación superior. Bajo su liderazgo, Mundo Posgrado publica rankings y guías que ayudan a miles de estudiantes a tomar decisiones informadas
¿Desde el punto de vista de Mundo Posgrado, en qué faceta se podría mejorar la digitalización de las universidades?
Desde la experiencia de Mundo Posgrado, una de las áreas donde más se puede avanzar es en el uso estratégico de los datos: para personalizar la oferta, mejorar la experiencia del estudiante y optimizar los procesos de admisión, retención y egreso. También hay margen en la comunicación digital con potenciales estudiantes, en especial internacionales, y en el diseño de experiencias híbridas más ricas y flexibles. La digitalización no es solo una cuestión de tecnología, sino de experiencia educativa y de gestión inteligente.
¿Puede haber en el siglo XXI una educación superior que no esté plenamente integrada en su práctica docente y en su relación con el estudiantado a través de los agentes digitales?
Francamente, no. Una universidad que no integra agentes digitales en su práctica docente y relación con el estudiante corre el riesgo de volverse irrelevante. Los estudiantes esperan experiencias educativas coherentes con el entorno digital en el que viven, y la tecnología permite justamente eso: mayor personalización, accesibilidad, seguimiento y calidad. Lo digital no sustituye, complementa y potencia el vínculo pedagógico.
¿Cómo están aprovechando las universidades españolas las posibilidades de la tecnología para la internacionalización de sus instituciones?
Las universidades están utilizando la tecnología para ampliar su alcance internacional a través de programas virtuales, microcredenciales, dobles titulaciones online y colaboraciones en red. Además, herramientas de gestión digital facilitan la movilidad académica, la atención a estudiantes internacionales y la colaboración docente. Aún hay mucho margen de mejora en la promoción de estas iniciativas y en la adaptación de la oferta a contextos globales diversos.
El cambio cultural implica rediseñar procesos, empoderar al profesorado, repensar la relación con el estudiante y gestionar el dato como un activo estratégico
¿En qué ha quedado la “transformación digital” que en aquel momento se plantearon las universidades? ¿Es una prioridad el cambio cultural de la digitalización?
La transformación digital en muchas universidades se inició de forma reactiva durante la pandemia, pero cinco años después, vemos que aquellas instituciones que entendieron que no era solo una cuestión tecnológica, sino cultural, son las que más han avanzado. El cambio cultural es clave: implica rediseñar procesos, empoderar al profesorado, repensar la relación con el estudiante y gestionar el dato como un activo estratégico. Aún hay disparidades entre instituciones, pero el concepto de transformación digital ha madurado, y ya no se ve como un proyecto temporal, sino como un eje estructural.
¿Cómo ha cambiado en las universidades presenciales la docencia con el uso de las tecnologías del aprendizaje en estos cinco años?
Las universidades presenciales han incorporado tecnologías que antes eran accesorios y ahora son parte del día a día: plataformas LMS, recursos multimedia, análisis del aprendizaje, entornos híbridos, etc. Más allá de lo técnico, lo relevante ha sido la evolución del rol del docente, que ha pasado de ser transmisor de contenidos a facilitador del aprendizaje. Esto ha obligado a repensar el diseño instructivo, la evaluación y la interacción con los estudiantes, favoreciendo entornos más personalizados y activos.
. ¿Cómo ha cambiado el aprendizaje en estos cinco años en las universidades virtuales?
Las universidades virtuales han consolidado su propuesta, integrando elementos que antes estaban más presentes en lo presencial: interacción síncrona, actividades colaborativas, tutoría personalizada. Además, se ha incrementado el uso de tecnologías como inteligencia artificial para el acompañamiento académico y analítico para anticipar las necesidades del estudiante. El foco ha pasado del contenido al acompañamiento ya la experiencia, lo que ha elevado el estándar de calidad de la educación online.
El foco ha pasado del contenido al acompañamiento ya la experiencia, lo que ha elevado el estándar de calidad de la educación online
¿Cuál es el nivel de digitalización de las universidades españolas comparadas con las anglosajonas o centroeuropeas?
España ha avanzado de manera notable, pero aún enfrenta desafíos frente a sistemas como el británico o el escandinavo, que han incorporado la digitalización hace más tiempo. Sin embargo, hay casos de éxito en España que demuestran que la brecha no es tanto tecnológica sino estratégica. La clave está en la gobernanza digital, la inversión sostenida y la capacitación continua del personal.
¿El uso de la tecnología, tanto en la docencia como en la gestión, está marcando diferencias entre las universidades públicas y privadas?
Sí, aunque no necesariamente por el tipo de universidad, sino por la agilidad institucional. Las privadas han tenido más flexibilidad para innovar, invertir y adaptarse rápidamente, pero también hay universidades públicas que lideran en áreas específicas. Lo que marca la diferencia visión es la institucional: cuando la tecnología se integra como parte del modelo educativo y no como accesorio, los resultados se perciben tanto en docencia como en gestión.
¿Está amenazado el futuro de las universidades por las plataformas digitales de aprendizaje?
No lo veo como una amenaza, sino como un llamado a la evolución. Las plataformas digitales ofrecen soluciones ágiles y orientadas al mercado, y eso interpela a las universidades a ser más dinámicas y relevantes. Las instituciones que se enfocan en su propuesta de valor —investigación, pensamiento crítico, formación integral— y que sepan integrar la tecnología estratégicamente, seguirán siendo fundamentales.
¿Cuál es la situación de las empresas españolas de tecnología educativa frente a las grandes corporaciones tecnológicas de EE.UU.?
Las grandes tecnológicas tienen escala y músculo financiero, pero en España hay un ecosistema emergente de edtechs con propuestas innovadoras, cercano a las necesidades reales del profesorado y del alumnado. El reto está en facilitar la colaboración universidad-startup y en fomentar políticas que impulsen estas iniciativas. La innovación educativa no siempre requiere grandes plataformas, sino soluciones efectivas y adaptadas al contexto.
Entrevista ESdiES
Otras entrevista de la serie La industria EdTech frente a la transformación digital de las universidades:
Cuando hablamos de universidades, solemos escuchar la voz de los académicos. Cuando hablamos de transformación digital y del impacto de la tecnología en la experiencia universitaria, son los equipos de gobierno los que habitualmente comparten sus proyectos y reclamaciones. Desde EsdiES queremos enriquecer esta visión unilateral con la incorporación de las opiniones e iniciativas de la industria de la tecnología educativa, un colectivo de enorme pujanza que conoce con precisión, desde una experiencia directa, la realidad del sistema universitario. Para ello, hemos entrevistado a 20 entidades, clústeres, asociaciones, así como grandes, medianas y pequeñas empresas, nacionales o internacionales. El resultado es un análisis con una riqueza excepcional que nos ilumina aspectos tan esenciales como ignorados para la tan añorada transformación digital de las universidades.






