Una Gobernanza de la Educación Superior que responda fielmente a su naturaleza, principios, valores, fines y funciones, donde la autonomía universitaria represente la garantía institucional otorgada por el Estado a las Instituciones de ES para cumplir con su Misión. La autonomía universitaria debe ser considerada un derecho fundamental e imprescindible para el ejercicio de la libertad académica, la investigación, la docencia y la gobernabilidad democrática, que permita a las IES ejercer un papel crítico, propositivo y lícito frente a la sociedad, sin que existan límites impuestos de ningún tipo siendo ejemplo de respeto, compromiso social, gestión democrática y participativa, inclusión, equidad, unidad en la diversidad, multi e interculturalidad
TELÉMACO TALAVERA SILES
La educación: defensa con coherencia y compromiso
Lo primero que debo aclarar es que este pequeño artículo no es institucional, sino que refleja mi opinión personal, la cual puede ser, legítimamente, coincidente o discrepante, parcial o totalmente, con cualquier persona, institución u organización.
Yo, al igual que tod@s, o al menos la mayoría, hemos sido y somos defensores (as) de la educación como derecho humano y como bien público, al costo que sea, ya sea esta ofrecida por instituciones públicas o privadas (no mercantiles).
Pero defensor de su misión, objetivos, principios y valores y de las políticas, estrategias y recursos nacionales e internacionales para que funcione adecuadamente, se fortalezca y desarrollo y no del status quo de autoridades gremiales, institucionales y miembros de la comunidad universitaria (en el caso de las universidades). Y status quo no es sinónimo de zona de confort porque el confort no existe en muchas instituciones por la limitación de medios y recursos. Siendo exigentes hacia afuera pero no complacientes hacia adentro. Siendo coherentes.
Pero a como lo he expresado en otros artículos, la educación como bien público y la universidad pública en particular, hay que defenderla con firmeza y determinación contra los detractores externos, pero también con perseverancia, honestidad y compromiso para superar las debilidades e ineficiencias internas.
Yo, al igual que tod@s, hemos sido y somos defensores(as) de la educación como derecho humano y como bien público, al costo que sea, ya sea esta ofrecida por instituciones públicas o privadas.
Universidades: políticas, pero no partidarias
Las universidades, estoy convencido que, si son un Bien Público, deben ser políticas, que es diferente a ser partidarias. Promover y apoyar políticas públicas orientadas al bien común: en lo económico, social, ambiental, etc. Todos los miembros de la Comunidad Universitaria, incluyendo a las autoridades institucionales y gremiales tienen pleno y legítimo derecho a simpatizar o militar en el partido que prefieran, pero en su labor institucional eso no puede implicar la marginación, exclusión y menos represión contra quienes piensen diferente.
En algunos casos, que seguro, no es caso de ninguna institución u organización a la que pertenecen quienes están leyendo este artículo, la misma elección de autoridades institucionales y gremiales ha caído en el clientelismo, en el favoritismo, en las prebendas y/o beneficios personales más allá de los intereses institucionales y generales.
Siempre lo he dicho: hay quienes (seguramente la mayoría) merecen 2, 3, 4, 10 o más veces el salario y condiciones que tienen actualmente, pero hay otr@s que ocupan puestos que podrían ser ocupados con mayor calidad, eficiencia, entrega y compromiso por personas que con frecuencia están en el desempleo o en empleos más duros y con salarios más bajos que los que se devengan en las universidades.
Las universidades, estoy convencido que, si son un Bien Público, deben ser políticas, que es diferente a ser partidarias
Autonomía Universitaria: compromiso, no libertinaje
También, igual que tod@s, o la mayoría, he sido y soy defensor de la Autonomía Universitaria, al costo que sea, pero no autonomía para hacer lo que se quiera, cuando se quiera y con la calidad y pertinencia que sea. No la Autonomía para hacer de las universidades una vitrina de cristal, relacionada eventualmente con la comunidad y la sociedad. Sino la Autonomía Universitaria a como lo estable el Manifiesto que KAIRÓS-EDUCACIÓN hizo público en ocasión de la III Conferencia Mundial de la Educación Superior realizada en Barcelona en mayo 2022: MANIFIESTO: EDUCACIÓN SUPERIOR PARA UN FUTURO MEJOR DONDE NADIE SE QUEDE ATRÁS: “Una Gobernanza de la Educación Superior que responda fielmente a su naturaleza, principios, valores, fines y funciones, donde la autonomía universitaria represente la garantía institucional otorgada por el Estado a las Instituciones de ES para cumplir con su Misión. La autonomía universitaria debe ser considerada un derecho fundamental e imprescindible para el ejercicio de la libertad académica, la investigación, la docencia y la gobernabilidad democrática, que permita a las IES ejercer un papel crítico, propositivo y lícito frente a la sociedad, sin que existan límites impuestos de ningún tipo siendo ejemplo de respeto, compromiso social, gestión democrática y participativa, inclusión, equidad, unidad en la diversidad, multi e interculturalidad”.
Autonomía Universitaria siendo en la práctica incluyente: indistintamente de la raza, preferencia sexual, condición física, origen, estrato social o situación económica, credo e ideología de los miembros de la Comunidad Universitaria y de las personas, instituciones, organizaciones y comunidades con las cuales y para las cuales se trabaje.
También, igual que tod@s, o la mayoría, he sido y soy defensor de la Autonomía Universitaria, al costo que sea, pero no autonomía para hacer lo que se quiera, cuando se quiera y con la calidad y pertinencia que sea
Autonomía Universitaria: sinergia y complementariedad
Autonomía Universitaria no para hacer un versus entre universidades públicas, privadas (no mercantiles) y comunitarias, sino actuando con sinergia y en una lógica de complementariedad. Sería ilógico, irreal e ilegítimo pensar que la fortaleza de las universidades públicas se logra con el debilitamiento de las universidades privadas y viceversa. Al menos en Latinoamérica y el Caribe aproximadamente el 50% de los estudiantes se encuentran matriculados en universidades públicas y el otro 50% en universidades privadas y el presupuesto de ambas proviene del pueblo, unas vía presupuesto público y otras vía aranceles, y lo más importante, la labor de ambas es para el desarrollo de saberes, conocimientos, capacidades, habilidades, competencias y valores del pueblo y para el pueblo. A esto hay que sumarle que aun hay una enorme brecha para ampliar y fortalecer las universidades comunitarias, indígenas y afrodescendientes, no es suficiente, ni siempre pertinente, el solo ampliar cupos y posibilidades de ingreso en las universidades tradicionales.
Para fortalecer la legitimidad, que ya tienen, pero hay que fortalecerla cada día más, la Evaluación y Acreditación debe ser por compromiso y responsabilidad social no como medio de propagando para lucir lo que está mejor y dejar de un lado lo que necesita más mejorarse. No debe ser para oponerse a los rankings cuando se está fuera de ellos, pero para celebrarlo cuando se está dentro. Hay que ser coherente en la dirección que sea.
Yo lo he expresado en otras ocasiones: Hay quienes atacan a las universidades porque no creen en ellas y otros las atacan porque creen demasiado en ellas pero que saben que tienen visiones e intereses contrapuestos.
Sería ilógico, irreal e ilegítimo pensar que la fortaleza de las universidades públicas se logra con el debilitamiento de las universidades privadas y viceversa
Desafíos y realidades de la educación y tecnología
Sería ingenuo a la N potencia pensar que:
- La clave para ganarle a un equipo es que ese equipo pierda los deseos de ganar y por ende le ceda espacios a uno, sin desarrollar uno y/o su equipo, las estrategias y tácticas necesarias para fortalecer sus propias debilidades y aprovechar sus potencialidades.
- Sería ingenuo si uno espera, para ganarle a un equipo, que ese equipo o sus jugadores ajusten sus estrategias a lo que uno necesita para ganar o le indiquen a quien o en que dirección lanzarán la bola, etc.
- En términos empresariales, científicos y tecnológicos: sería ingenuo esperar que una empresa va a competir exitosamente con otras sin basarse en su propia calidad, eficiencia e innovación sino solo esperando que las otras empresas hagan las cosas mal o esperando que no sean eficientes ni creativos.
- Hablando en términos militares: sería ingenuo esperar que uno puede ganar la guerra solo si el otro bando renuncia a sus pretensiones o le da a conocer a uno sus estrategias y tácticas sin desarrollar uno sus propias estrategias y tácticas en base a sus capacidades reales o solamente atacando frontalmente al contrario sabiendo que puede morir como valiente, pero perder la guerra y llevar a la muerte o al sacrificio a su propia gente.
En Latinoamérica y el Caribe, desde hace muchos años venimos hablando de la privatización de la educación y a estas alturas ya más del 50% de los estudiantes universitarios están matriculados en universidades privadas y much@s de ell@s de escasos recursos, no pertenecientes a ninguna élite.
Hay quienes se oponían a la educación a distancia, virtual e híbrida y la pandemia nos obligó a asumirla como única opción y a reconocer las enormes brechas digitales dentro de los países y entre países y regiones del mundo. Las tecnologías de la información y comunicación no deben ser un medio para hacer recaer sobre los docentes, no docentes, estudiantes y familias el costo de la educación sino para aumentar su calidad, cobertura, inclusión y pertinencia. ¿Se va a detener el avance de la Inteligencia Artificial, la robótica, la Infotecnología en general solo porque nosotros nos opongamos? Sería Ingenuo pensarlo. Lo que tenemos que hacer es potenciarlas para bien y no para ensanchar las ya inaceptables brechas económicas, sociales y tecnológicas existentes.
En Latinoamérica y el Caribe, desde hace muchos años venimos hablando de la privatización de la educación y a estas alturas ya más del 50% de los estudiantes universitarios están matriculados en universidades privadas
Calidad y autonomía universitaria
Y desde fuera, si hay quienes —gobiernos u organismos nacionales e internacionales— creen que las universidades deben elevar la calidad, pertinencia e impacto de lo que hacen, no lo lograrán negándoles el presupuesto y el apoyo que requieran, sino respetando la autonomía universitaria y trabajando mano a mano con las autoridades institucionales y gremiales. Como le expresé en una ocasión a un presidente de la República de Nicaragua (QEPD): “Si a usted o a un familiar le duele la cabeza, la solución no es cortársela, sino buscar cómo quitarse el dolor o mejorar la salud para poder desempeñar mejor su trabajo en beneficio de la familia, de la comunidad y de la sociedad, aunque para ello tenga que gastar o invertir más recursos en los tratamientos.”
Yo con frecuencia lo dije cuando era Rector, como Presidente del CNU y como Ministro (quienes me conocen saben que así es): “Yo le tengo más temor a las debilidades internas que a las amenazas externas porque contra los enemigos de afuera de las universidades podemos luchar hasta dar nuestra propia sangre y vida si es necesario pero nunca vamos a sentirnos satisfechos, realizados, ni cómodos enfrentándonos y dividiéndonos hacia adentro. Si somos fuertes y estamos unidos hacia adentro y tenemos el respaldo de la comunidad y de la sociedad por la calidad, eficiencia e impacto del trabajo que día a día hacemos, seremos invencibles hacia afuera.”
Estabilidad laboral, mejores condiciones de trabajo, mejores salarios basado en criterios (cualitativos y cuantitativos) y mecanismo de evaluación no impuestos sino consensuados, mayor inversión y apoyo de todo tipo, y trabajar de forma dinámica y sistemática en, con y para la comunidad y sociedad, es necesario para elevar la cobertura, calidad, pertinencia, eficiencia e impacto de la educación a todos los niveles y para tener éxito en la defensa de la educación como bien público y como derecho humano, de lo contrario los espacios, condiciones y recursos se podrían continuar reduciendo y disminuirse la indiscutible legitimidad social actual.
ADELANTE: No hay camino, se hace camino al andar, uniendo los vigores dispersos con unidad en la diversidad por el bien común.
Agradeceremos sus comentarios y preguntas sobre este artículo. Envíe un correo electrónico a los editores o envíe una carta para su publicación.

TELÉMACO TALAVERA SILES
Ha sido Rector de la Universidad Nacional Agraria, Presidente del Consejo Nacional de Universidades, Presidente de la Asociación de Consejos de Rectores Universitarios de Latinoamérica y el Caribe (ACRULAC) y en la actualidad es coordinador de Kairós






