«En la vida real, el aprendizaje no ocurre en dos fases separadas, sino que es simultáneo. Nadie en su vida profesional aprende primero todo en un aula y luego aplica ese conocimiento sin margen de error y con unos tiempos sincronizados. Aprendemos en la acción, en el desorden, en contextos imperfectos y no simulados a través de la experiencia, del ensayo y el error», señala Belén Lázaro Cofundadora de TeamLabs
Berta Lázaro es cofundadora de TeamLabs, referente internacional en innovación educativa y emprendimiento radical. Arquitecta y paisajista formada en la Universidad de Navarra y Berkeley, ha liderado proyectos de diseño urbano y participación ciudadana. Desde 2011, impulsa metodologías alternativas colaborativas en TeamLabs y el grado LEINN, apostando por el aprendizaje práctico y el desarrollo de soft skills en jóvenes emprendedores. Reconocida como una de las Top 100 líderes innovadoras, destaca por su visión interdisciplinar y su compromiso en transformar la educación y la sociedad.
Cuando se pronuncia el nombre de Teamlabs en entornos universitarios siempre hay un gesto de reconocimiento de su carácter diferencial ¿Nos podría explicar por qué la experiencia de Teamlabs es distinta a la de otras universidades?
Es sencillo, porque no somos universidad aunque tengamos programas reglados como modelo de negocio. Somos un LABORATORIO DE APRENDIZAJE. Nos hemos obsesionado con diseñar entornos de experimentación y colaboración para poder aprender de manera significativa.
La comunidad de estos espacios es mayoritariamente estudiantes, es decir personas que quieren aprender, pero les rodeamos de otras personas que vienen a los espacios a trabajar, hacer, conectarse con otros. Esta mezcla convierte el laboratorio en un espacio de experimentación para profesionales y estudiantes, y obliga a aprender a ambos.
Trabajamos asumiendo que los estudiantes son protagonistas de su propio proceso. El entorno de laboratorio que es a fin de cuentas su entorno universitario no es un lugar donde se les dice “esto es lo que tienes que saber”, sino “esto es el espacio donde tienes que aprender a navegar la incertidumbre, a construir proyectos reales y a trabajar en equipo. Sí, de verdad.” Este enfoque lo cambia todo.
Nos hemos comprometido con no generar espacios de enseñanza, de transmisión de conocimientos, sino de acompañar la búsqueda del conocimiento necesario para ejecutar lo que se proponen. Hemos utilizado la mentalidad de DISEÑO para crear contextos y experiencias para la motivación individual o colectiva de las personas que se plantean aprender.
En este modelo, la pregunta no es “¿qué sabes?”, sino “¿qué has sido capaz de hacer con lo que has aprendido?”
¿Cuáles son sus referentes internacionales?
La unidad de emprendimiento de la Universidad de Jyvaskyla (JAMK) en Finlandia es Tiimiakatemia. Es el origen de nuestra metodología del Grado LEINN Liderazgo Emprendimiento e Innovación que desarrollamos con la Universidad de Mondragón. La fundó Johannes Partanen en un curso de marketing. En 1993, empezó a facilitar equipos en sus clases. Conformó una metodología de acompañamiento que obligaba a actuar en el mercado real a través de empresas reales. Diseñó y testeó un modelo de evaluación que guiaba a los learners para convertirlos en teampreneurs. Nuestros compañeros en Finlandia han recogido datos de impacto y aseguran que los impuestos de las empresas creadas por los estudiantes en Team Academy son mayores que lo que el propio gobierno (es una universidad pública) paga por cada alumno a la universidad. Esta es nuestra gran ambición de futuro.
La d-School en la Universidad de Stanford es un espacio de confluencia de alumnos de cualquier facultad para aprender procesos de innovación con metodología de Pensamiento de Diseño o Design Thinking. Asumen que la diversidad de miradas cataliza las competencias para aprender a innovar con otros. Incorpora los retos de empresas para acompañar el proceso de aprendizaje con inputs de la realidad del mercado.
Alcohólicos Anónimos Cuando alguien en un círculo de personas se levanta y reconoce que quiere aprender, entonces, empieza a aprender. Existe además un compromiso común con la superación y el desarrollo de los otros 😉
¿Qué es lo que hace de un aprendizaje que merezca ser llamado universitario?
No lo tengo claro. Yo siento que esto es más un debate interno de la propia universidad para repensar su identidad. Si lo piensas bien, no creo que importe demasiado si un aprendizaje es universitario o no. La universidad es una institución validada socialmente. Es reconocible. A día de hoy, está instalada una lógica de ir a la universidad como parte de una trayectoria profesional.
Lo que yo entiendo por aprendizaje universitario es el aprendizaje VALIDADO por la universidad, por un elenco de profesores y profesionales que saben sobre las materias para poder calificar el trabajo de otros. Se califica pero no se evalúa realmente la capacidad de los alumnos para llevar ese conocimiento a un contexto de utilidad, sea una investigación o una aplicación al mercado.
La universidad es un entorno que se obliga a tangibilizar aprendizajes individuales para convertirlos en conocimiento colectivo y transferible. El problema que yo veo es que el proceso es aislado y a veces demasiado largo para que cuando sea divulgable siga siendo pertinente.
No basta con transmitir información, con generar conocimiento, la educación universitaria debe transformar la forma en la que una persona piensa, trabaja y actúa en el mundo. Lo que se aprende tiene impacto directo en la vida personal, profesional y social del estudiante.
Para nosotros hay una obsesión por la autonomía del estudiante. Es un aprendizaje autónomo: en lugar de enseñar a depender de un profesor, enseñar a aprender a lo largo de la vida y a construirse uno mismo con conciencia crítica.
En definitiva, la universidad creo que debería ser el lugar donde una persona aprende a aprender e indudablemente debe ser un contexto para entrenar el esfuerzo que obliga el querer aprender
En la universidad son muchos los profesores que se quejan de la falta de interés del estudiantado, y son muchos los estudiantes que no se sienten atendidos por sus profesores. ¿Cómo se genera el entusiasmo por aprender y enseñar?
Tampoco lo sé. Nosotros tenemos una frase sencilla. La motivación es tener motivos. Las personas debemos tener claros nuestros motivos para enfrentarnos a aprender o más importante para dedicarnos a inspirar o enseñar a otros. Las ganas de que otros aprendan es el gran motivo para la vocación del profesorado. La motivación es necesaria para estudiantes y profesorado. Todos somos aprendices.
El entusiasmo se genera cuando hay resultados, cuando esos motivos se van cumpliendo. Cuando eres capaz de renovarlos, de matizarlos, de ampliarlos. El entusiasmo no se impone, se genera desde la relevancia y la autonomía. En TeamLabs lo hemos visto: cuando el aprendizaje tiene un propósito real y los estudiantes tienen control sobre su proceso, la motivación aparece de forma natural.
Si a un estudiante le imponemos una materia sin contexto, sin conexión con su vida, sin posibilidad de aplicarla en algo significativo, ¿cómo esperamos que esté motivado? El interés surge cuando lo que aprenden importa y tiene impacto real en su entorno.
Por eso apostamos por el aprendizaje basado en proyectos reales y el trabajo en equipo, donde el compromiso con el grupo y con el propio aprendizaje se convierten en motores del entusiasmo.

Las prácticas universitarias se entienden como el momento en el que se traslada a la realidad un conocimiento previamente adquirido en el aula o laboratorio, separando aprendizaje y su aplicación, ¿de verdad aprendemos así?
Nuestro modelo se inspira en la teoría de la espiral del conocimiento de Nonaka & Takeuchi. Ellos no se fijaban en esta dualidad aprendizaje-aplicación, indagaban en el conocimiento tácito y explícito. Dibujaban un círculo completo de 4 fases en el que se reflexiona, se socializa, se cristaliza, se acciona para volver a reflexionar sobre lo ejecutado. La continuidad de esta espiral es infinita y construye la práctica del “aprendedor”. En esta práctica circular, se entrenan muchas competencias distintas: la capacidad de identificar el propósito del aprendizaje, de proponer el contenido propio, de buscarlo, encontrarlo y seleccionarlo, de consumirlo, de cristalizarlo, de accionarlo, de reposarlo y de compartirlo de nuevo.
En la vida real, el aprendizaje no ocurre en dos fases separadas, sino que es simultáneo. Nadie en su vida profesional aprende primero todo en un aula y luego aplica ese conocimiento sin margen de error y con unos tiempos sincronizados. Aprendemos en la acción, en el desorden, en contextos imperfectos y no simulados a través de la experiencia, del ensayo y el error.
Por eso en TeamLabs aplicamos el Learning by Billing, donde los estudiantes no solo aprenden haciendo, sino aprenden facturando, creando valor real a alguien desde el primer día. Otorgamos a la facturación en el mercado el carácter de validador de los procesos para aprender de los estudiantes.
Sería un acierto que todas las prácticas profesionales aseguraran espacios de encuentro de académicos y la empresa para poder volcar los aprendizajes de los estudiantes. El rol de la universidad ahí estaría en tangibilizar para todos ese conocimiento generado para poder reactivarlo.
Si a un estudiante le imponemos una materia sin contexto, sin conexión con su vida, sin posibilidad de aplicarla en algo significativo, ¿cómo esperamos que esté motivado? El interés surge cuando lo que aprenden importa y tiene impacto real en su entorno
En las últimas décadas todo el entorno universitario ha sido ocupado por dos palabras: innovación y emprendimiento, ¿qué significado adquieren estas dos palabras en Teamlabs?
En TeamLabs utilizamos el emprendimiento como una manera de aprender. Es un emprendimiento con apellido de EQUIPO. Entendemos que no se puede emprender sin la construcción de un equipo y la habilidad para relacionarse con otras personas y organismos, ya sea como colaboradores o como clientes.
No hay innovación si no hay aprendizaje. La obsesión por aprender es una manera natural de instalar una cultura de innovación. Para nosotros, innovación significa cuestionar el statu quo y atreverse a construir alternativas. Y emprender no significa necesariamente crear empresas, sino ser agentes activos de transformación en cualquier ámbito.
El emprendimiento es una actitud, no una salida laboral específica. Un egresado de LEINN puede crear su propia empresa, pero también puede transformar una organización existente, liderar un proyecto en una ONG o desarrollar innovación dentro del sector público.
emprender no significa necesariamente crear empresas, sino ser agentes activos de transformación en cualquier ámbito
Para nosotros emprender ES aprender. Es tener una motivación constante, un proyecto, un vehículo con el que aprender todo lo necesario para que exista en este mundo y en el mundo siguiente. Construir para “lo inmediatamente posible”. Por eso nos sentimos ciudadanos activos porque nos obligamos a construir el mundo que visualizamos.
Este enfoque ahora es lo más difícil de comunicar. Cuanto más se han instalado estas palabras en la sociedad, más tenemos que matizar lo que significan para nosotros. Hace 15 años la etiqueta de “emprendimiento” no era la que se cuenta a día de hoy en Youtube, instagram o tiktok a todos nuestros jóvenes.
Siempre hemos tenido que acompañar a nuestros estudiantes para desaprender su concepción de experiencia de enseñanza superior para que se hicieran con las riendas y propusieran su propio itinerario de aprendizaje a través de sus proyectos. Ahora además, tenemos que acompañarles en reformular su idea de lo que significa emprender para que entiendan que debe ser en equipo a través de empresas que puedan ser herramientas de transformación social para problemas reales del mundo. Innovamos para enfrentarnos a algo nuevo, para superarnos y poder aprender.
Todo gira entorno a esto. Asumimos que tenemos que ser las personas que más rápido aprenden del mercado. Es la única manera de conseguir la promesa que nos hemos hecho de ser una comunidad que aborda lo siguiente “face the next”. Esta es nuestra obsesión.
Para nosotros emprender ES aprender. Es tener una motivación constante, un proyecto, un vehículo con el que aprender todo lo necesario para que exista en este mundo y en el mundo siguiente. Construir para “lo inmediatamente posible”. Por eso nos sentimos ciudadanos activos porque nos obligamos a construir el mundo que visualizamos
En el proyecto de Teamlabs una de las ideas más repetidas es la de el aprendizaje colaborativo ¿cómo hacen realidad ese “aprendemos entre todos?
No es un eslogan, es una práctica sostenida en el tiempo. Hay que buscar a esos otros que te hagan espejo para entender mejor la realidad y poder construir algo de valor en ella. La metodología finlandesa propone que el diálogo sea la herramienta para generar conocimiento. Los equipos son el espacio para entrenar la capacidad de dialogar, de llegar a acuerdos. Son el vehículo para entrenar el liderazgo y asegurar que podemos comunicar e inspirar.
En LEINN no hay exámenes al uso, no hay notas individuales. El estudiantado trabaja en equipos y en comunidad, donde el aprendizaje es un proceso colectivo: se evalúan entre ellos, se dan feedback, construyen conocimiento juntos y lo hacen aplicable a su contexto.
El aprendizaje en equipo no significa simplemente «trabajar juntos», significa que la inteligencia colectiva es el motor del aprendizaje individual.

En su propuesta educativa ¿cuál es el papel de la tecnología?, ¿puede haber un aprendizaje 100% virtual de las competencias y valores de un leinner?
Me puedo imaginar un mundo no-ideal y SI se podría hacer. Se pueden generar diálogos online, se pueden generar proyectos online, se pueden mapear aprendizajes online, se pueden generar relaciones de colaboración online y se puede vender online. NO es deseable porque queremos generar experiencias para personas que trabajan para otras personas.
En LEINN utilizamos herramientas digitales para potenciar el aprendizaje, pero lo esencial sigue siendo la experiencia humana. La exploración de las herramientas para mejorar experiencias, productos o procesos es constante. A veces diseñamos nosotros piezas formativas para que puedan usar tecnologías emergentes, pero lo bueno de nuestro modelo es que muchas veces son ellos mismos los que proponen bucear en temas de vanguardia. Nosotros les seguimos y aseguramos que el aprendizaje se acelera en el tiempo y se expande en el contexto de laboratorio.
Las Learning Journeys, los viajes internacionales que hacen los estudiantes, son un ejemplo de algo imposible de digitalizar. No existe tecnología que haga una inmersión en el olor, sabor y vivencia piel con piel de una cultura para poder entrenar una mentalidad global para una acción localizada. No hay simulación que reemplace el aprendizaje que se da al trabajar en equipo en un entorno desconocido.
En LEINN utilizamos herramientas digitales para potenciar el aprendizaje, pero lo esencial sigue siendo la experiencia humana
¿Cómo incorporamos las empresas, la administraciones o las ONGs como un espacio necesario para el aprendizaje universitario?
Las personas universitarias van a incorporarse a estas empresas, administraciones o ONGs en algún momento. La pregunta es cuando. ¿Queremos que sea en su etapa universitaria o esperamos a cuando la acaben?
En LEINN, trabajamos con el ecosistema profesional porque los propios estudiantes lo conforman directamente con la creación de sus empresas desde el primer día. Además, la obligación de crear valor económico, social y medioambiental y de generar clientes les incorpora en el mercado de manera automática. Todas estas evidencias de aprendizaje que estipulamos en el grado obligan a la interacción con las empresas, la administraciones o las ONGs. Son sus clientes, sus colaboradores, o sus socios. Nunca son meros ejecutores de tareas.
No queremos que los jóvenes sean el futuro sino el presente. No demoramos su contribución porque la necesidad de que aporten es inmediata. No les ponemos en una sala de espera porque su ambición de estar involucrados en la actualidad es altísima. No queremos desaprovechar esa oportunidad.
Las organizaciones deben dejar de ver a los estudiantes como “becarios” y empezar a verlos como agentes de cambio.
No queremos que los jóvenes sean el futuro sino el presente
¿Cómo hacemos evidentes en las empresas, las administraciones o las ONGs su condición de organizaciones de aprendizaje?
Preguntando a las personas que componen esas organizaciones. El nivel de incertidumbre de la actualidad es TAN patente que no hay una organización de personas que no se esté preguntando ¿Qué tenemos que hacer ahora? Es fundamental crear equipos de dirección enfocados en el aprendizaje estratégico, en saber qué hay que aprender ahora para asegurar que podemos hacer lo que queremos hacer.
Las mejores organizaciones ya lo han entendido: aprender es su única ventaja competitiva a largo plazo. Las empresas que sobreviven son las que aprenden más rápido que su entorno.
Por eso, en TeamLabs trabajamos con muchas organizaciones que han adoptado nuestro modelo de aprendizaje en equipo Doing by Learning, aplicándolo a sus propios contextos..
¿Cuál es la situación actual del proyecto TeamLabs y sus próximos pasos?
Tras más de 15 años, estamos en un momento de consolidación y expansión. Hoy LEINN está presente en Irún, Oñate, Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia, Málaga y en otros países, y seguimos evolucionando nuestro modelo, conectándonos con nuevas redes internacionales.
Debemos instalar las prácticas para dar la relevancia merecida a las profesiones que componen la realidad de los laboratorios. Tenemos que aprender a contarlas mejor y más lejos.
Nuestros próximos pasos incluyen seguir ampliando nuestra comunidad de aprendizaje, fortaleciendo el impacto de nuestros egresados y explorando nuevas formas de aprendizaje radical.
Estamos de manera constante releyendo el contexto. Ahora más que nunca es la competencia más relevante para entrenar. Nuestro mayor reto será siempre seguir aprendiendo a la velocidad que lo necesite la sociedad.
Nuestro mayor reto será siempre seguir aprendiendo a la velocidad que lo necesite la sociedad
¿Cuál es el futuro de las universidades?
No lo sé. No me gusta hacer grandes predicciones. Creo que el futuro de una institución de aprendizaje pasa por instalar una relación sana con el no-saber, con el desconocimiento, con lo incierto. El conocimiento ya no es escaso, la universidad debe ser un espacio de aprendizaje experiencial, comunitario y transformador.
La evolución del modelo universitario parece ya casi una obligación. La relevancia en el futuro está en modelos más flexibles, híbridos, que combinen lo mejor del aprendizaje formal con experiencias reales.
La supervivencia de la universidad pasa por entender y llevar a la práctica que la educación no es solo transmisión de conocimiento, sino transformación de personas y de la sociedad.






