«Es importante que los equipos de gobierno sean capaces de escuchar y de brindar el espacio necesario para que los y las representantes de los estudiantes se puedan expresar y puedan hacer llegar su opinión, aunque no siempre sea la deseada. Es posible, por tanto, que nuestras opciones se vean reflejadas en las decisiones de gobierno, pero es costoso, difícil y depende de muchos factores», señala Pablo Pezo, vicepresidente del máximo órgano de representación del estudiantado universitario
Pablo Magno Pezo es vicepresidente de CEUNE, actualmente cursa el máster de Informática en la Universidad Complutense de Madrid. Comenzo su experiencia como representante de estudiantes en la Junta de Facultad. Desde entonces, he ido desempeñando diversas funciones de representación estudiantil entre las que se pueden destacar, la de presidente de la Delegación Central de Estudiantes representante en el Consejo Social, integrante del Consejo de Estudiantes Interuniversitario de la Comunidad de Madrid y del Consejo de Universidades de la Comunidad de Madrid.
Acaba de ser elegido vicepresidente del Consejo de Estudiantes Universitarios del Estado (CEUNE), el máximo representante de los estudiantes universitarios españoles, una responsabilidad casi abrumadora. ¿Podría decirnos en qué le gustaría contribuir a mejorar la universidad en estos dos próximos años?
Es cierto que es una gran responsabilidad. Sin embargo, nadie se encuentra solo en el camino. En mi caso, comparto equipo con una Comisión Permanente muy capaz y comprometida. Formada por personas con mucha experiencia. Hablo de Nil Cassany (Universidad Pompeu Fabra), Carlos López (Universidad de Castilla la Mancha), Adriana Barea (Universidad de Córdoba), Andrés Couso (Universidad de Santiago de Compostela) y Moisés Piñero (Universidad de Salamanca). Somos un equipo con mucha diversidad, cultural y territorial, lo que desde luego nos enriquece y nos permite tomar en cuenta todas las perspectivas presentes en la Universidad.
También encontramos grandes compañeros y apoyo en la CREUP, la Coordinadora de Representantes de Estudiantes en Universidades Públicas, con quien estamos ya trabajando conjuntamente y, desde luego, con todo el Pleno del CEUNE, que nos ha brindado todo su apoyo y al que esperamos no decepcionar.
El principal reto que, considero, afrontaremos será el de defender los intereses del estudiantado en un entorno cambiante. Actualmente, la Universidad se encuentra en el foco mediático, y se están acometiendo distintas reformas legislativas que le afectan. Por tanto, debemos ser capaces de tener claro que queremos y por qué, así como de defenderlo adecuadamente. Creo también que tenemos que poner el foco en la conciliación del estudiantado. Actualmente, es complicado conciliar los estudios de grado con cualquier otra actividad, con los cuidados o con el descanso.
A su vez, considero que debemos de trabajar por un mayor reconocimiento y presencia institucional del CEUNE. Es importante que lo pongamos en valor y le demos el lugar que merece. Esto es algo de lo que se ha hablado mucho en las elecciones. Tenemos esta gran oportunidad, un órgano que nos represente y un Ministerio con muchas ganas de trabajar, dialogar, y construir nuevos avances para el estudiantado. Sin embargo, para poder conseguir los mejores logros, debemos de cosechar presencia institucional.
Somos un equipo con mucha diversidad, cultural y territorial, lo que desde luego nos enriquece y nos permite tomar en cuenta todas las perspectivas presentes en la Universidad
Me ha llamado la atención que, de los seis representantes de la Comisión Permanente de CEUNE, cinco son hombres. ¿Cómo explica esta situación?
Creo que para poder responder a esta pregunta debemos tener en cuenta varios factores y dificultades.
En primer lugar, se debe tener en cuenta que encontrar personas candidatas para ocupar estos puestos no es fácil. Son electores y elegibles los máximos representantes de cada Universidad, por lo que esta responsabilidad es añadida a muchas otras, lo que desde luego consume mucho tiempo. Es necesaria además cierta experiencia y permanencia en la Universidad, por al menos un periodo de un año.
Para continuar, es cierto que el censo está compuesto por más hombres que mujeres, y desde luego eso es algo en lo que debemos trabajar colectivamente y desde todos los ámbitos. Hablamos de una representación del 40%, pero es cierto que debemos tratar de generar espacios paritarios, donde pueda haber referentes que animen a más compañeras a dar el paso de asumir estas responsabilidades.
A pesar de estas dificultades, a las elecciones concurrieron el mismo número de hombres y mujeres. Se vota en dos urnas, una para la Vicepresidencia y otra para las Vocalías. Hubo una candidata y un candidato a la Vicepresidencia y cuatro candidatas y cuatro candidatos a las Vocalías. Personas muy válidas y preparadas para el cargo. Sin embargo, a la hora de la elección es cierto que la Comisión Permanente resultante no ha sido paritaria. Aquí tienen que ver otros factores distintos del género. Al final, muchos de nosotros y nosotras coincidimos en muchos espacios, nos conocemos y sabemos cuál es nuestra forma de trabajar. En esta ocasión, los electores han querido que sea está la Comisión Permanente que les represente.
tenemos que poner el foco en la conciliación del estudiantado. Actualmente, es complicado conciliar los estudios de grado con cualquier otra actividad, con los cuidados o con el descanso
Desde el año 2020, cuando fue elegido representante de estudiantes en la Junta de Facultad de Informática de la UCM, usted ha ocupado distintos puestos de representación estudiantil hasta el día de hoy. ¿Cómo incide en la experiencia universitaria de un estudiante el asumir tareas de representación?
Incide desde múltiples perspectivas. En mi caso particular me ha permitido conocer la Universidad en profundidad, y poder disfrutarla en toda su amplitud. Considero que mi participación en representación estudiantil ha permitido que, en cierto modo, mi experiencia universitaria haya sido más similar a mis expectativas iniciales que si hubiera sido únicamente estudiante.
Por otro lado, es cierto que es una actividad muy demandante, y a veces no comprendida del todo. Por ejemplo, es difícil compaginar estas tareas con los estudios. En mi caso concreto, considero que lo he tenido relativamente fácil, ya que a pesar de estudiar una carrera que se podría decir exigente, he podido gozar de una relativa flexibilidad, en mis horarios y actividades presenciales. En otros grados es mucho más difícil.
Andres Couso, quien también forma parte de la nueva Comisión Permanente, lo tiene mucho más complicado. Estudia el Grado en Veterinaria donde las prácticas y laboratorios, unidos a lo exigente del estudio, hacen la conciliación con cualquier otra actividad muy difícil. Esto es especialmente patente en los Grados de la Rama de Ciencias de la Salud, y desde luego es algo que tenemos que abordar.
es cierto que es una actividad muy demandante, y a veces no comprendida del todo… es difícil compaginar estas tareas con los estudios
Cuando se habla de los estudiantes en los medios de comunicación, de manera recurrente surgen opiniones -normalmente de profesores- que inciden en la falta de preparación previa y de interés por aprender: no asisten a clase, no leen, no preguntan, copian siempre que pueden… ¿Cómo valora esta visión del estudiantado?
En la Universidad convergen muchas realidades sociales, culturales… También diferentes generaciones que están en continúo diálogo y a veces tienen un difícil entendimiento. Es cierto que las generaciones anteriores tienden a criticar a las venideras. Nosotros mismos nos sorprendemos haciéndolo en ocasiones con aquellos que terminan su etapa secundaria. Sin embargo, creo que hay que hacer un esfuerzo por entender las formas de pensamiento, de comunicación y de comportamiento de quienes vienen después de nosotros, y quizá es necesario actualizar ciertos parámetros.
Considero que la Universidad está siendo discutida en muchos aspectos, en ocasiones ya no es percibida como un ascensor social que garantiza las herramientas sociales y la formación humana, no solo técnica, necesarias para afrontar la vida. Esto, que quizá antes se daba por hecho, ahora debe ser conquistado día a día. Creo que se debe tratar de que la docencia sea atractiva. Esto no quiere decir fácil, o divertida, sin embargo aquellos que llegan a la Universidad lo hacen con ganas de aprender, y después de superar un duro proceso formativo durante la educación secundaria y haber obtenido una nota de corte mínima, lo que en ocasiones impone mucha presión sobre el estudiantado, en especial en aquellos grados con las notas más altas. Creo que es necesario ser capaces de apelar a esas ganas de conocimiento, y ser capaces de entablar ese diálogo intergeneracional que nos permita entendernos y alimentarnos como comunidad.
Por último, creo que debemos reivindicar una Universidad más participativa, en todos los aspectos, un lugar al que no únicamente se vaya a estudiar.
es necesario ser capaces de apelar a esas ganas de conocimiento, y ser capaces de entablar ese diálogo intergeneracional que nos permita entendernos y alimentarnos como comunidad
Otro prejuicio que se ha asentado sobre los estudiantes universitarios es que han perdido su interés en el activismo social, preocupados fundamentalmente por la obtención de un título que les permita tener el mejor sueldo posible. ¿Cuál es su experiencia a este respecto?
Como decía antes creo que, en primer lugar, debemos ser capaces de escucharnos y analizar cuales son nuestras preocupaciones actuales, que quizá no sean las que preocupaban al estudiantado de hace quince años. También es cierto que se deben alimentar las formas de participación del estudiantado, y escucharlo. Es cierto que hay muchos compañeros que no tienen aparente interés en muchas de estas cuestiones. Sin embargo, cuando llegamos a la Universidad lo hacemos con muchas ganas de participar. ¿Qué se pierde por el camino? Quizá es algo sobre lo que podamos reflexionar ampliamente. Como generar comunidad y participación en las Universidades es una de nuestras grandes preocupaciones.

La IA es la gran disrupción tecnológica del momento. Como conocedor de IA, ¿cuál es su opinión sobre los efectos de la IA en la educación superior? ¿Cómo están respondiendo a este reto las universidades españolas?
Es cierto que la aparición de las inteligencias artificiales generativas supone una disrupción. Sin embargo, su efecto real y, sobre todo, sus perspectivas de crecimiento, probablemente estén sobredimensionadas.
Una preocupación frecuente en el ámbito académico es el uso de estas herramientas en la redacción de trabajos. Sin embargo, considero que su efecto es limitado. Es cierto que puede resultar de ayuda, pero la información que proporciona ya se podía encontrar en Google. A su vez, a menudo se suscita preocupación por la autoría de los trabajos académicos. Considero que redactar un trabajo únicamente con estas herramientas es muy complicado, y sería fácilmente detectado. Se presenta como un reto nuevo, pero en ocasiones quizá deberíamos mirar a lo que ya existe. En los trabajos en grupo, ¿como se conoce quién ha elaborado el trabajo realmente?
Es cierto que la aparición de las inteligencias artificiales generativas supone una disrupción. Sin embargo, su efecto real y, sobre todo, sus perspectivas de crecimiento, probablemente estén sobredimensionadas
La gran disrupción política de los últimos años ha sido el iliberalismo, que en el caso del estudiantado universitario tiene dos expresiones fundamentales en la política impulsada por Donald Trump: la eliminación de las políticas de equidad, diversidad e inclusión, y la limitación de la participación de los estudiantes en las decisiones universitarias. ¿Atiende el sistema actual de admisión a las universidades públicas en España a criterios de equidad, diversidad e inclusión? ¿Tiene la opinión del estudiantado reflejo real en las decisiones de gobierno de las universidades?
La admisión a la Universidad, mayoritariamente a través de la Evaluación para el acceso a la Universidad, probablemente sea mejorable. En dicho sistema se prima el estudio constante, y además tiene en cuenta la nota de los dos últimos años de bachillerato. Es fácil deducir que las mejores notas se concentran en las clases más favorecidas, con estudiantes que han podido centrarse en el estudio y recibir toda la ayuda necesaria. Por lo que el acceso, efectivamente, tiene partes mejorables.
Por otro lado, considero que el sistema de representación estudiantil en españa nos proporciona una gran oportunidad, al poder formar parte de todos los órganos de gobierno. Sin embargo, ejercer dicho papel es difícil. Requiere de mucho estudio y análisis, ya que el panorama universitario es tremendamente complejo, y las personas que se encuentran en estos órganos llevan mucho tiempo dentro de él, por lo que lo conocen en profundidad. El estudiantado debe ser capaz de asimilar (y transmitir) todo este conocimiento en tiempo record, lo que hace muy complicado ejercer ciertos papeles.
Por otro lado, es importante que los equipos de gobierno sean capaces de escuchar y de brindar el espacio necesario para que los y las representantes de los estudiantes se puedan expresar y puedan hacer llegar su opinión, aunque no siempre sea la deseada.
Es posible, por tanto, que nuestras opciones se vean reflejadas en las decisiones de gobierno, pero es costoso, difícil y depende de muchos factores.
Es fácil deducir que las mejores notas se concentran en las clases más favorecidas, con estudiantes que han podido centrarse en el estudio y recibir toda la ayuda necesaria. Por lo que el acceso, efectivamente, tiene partes mejorables
La carrera profesional del profesorado universitario en las universidades públicas se construye desde sus publicaciones en revistas científicas. ¿Qué lugar ocupa la docencia en las universidades públicas españolas?
Es cierto que el sistema de promoción y estabilización del profesorado prima la redacción de artículos y su posterior publicación. Este sistema, que probablemente no sea del gusto de nadie, deja en un segundo plano la docencia. A pesar de ello considero que, en general, la docencia ocupa una posición central en las Universidades. Si bien, como mencionaba antes, creo que se debe reflexionar sobre cómo se enseña. Aun así, es posible encontrar de todo, y en ocasiones hay docentes, cuya vocación es mayoritariamente investigadora, que ven la docencia con cierto desdén…

El número de estudiantes en universidades privadas no para de crecer en los últimos años en España. ¿Cuáles son las causas principales de este cambio? ¿Qué diferencias hay en la experiencia universitaria para el estudiantado en el entorno público y privado?
Como comentaba antes, considero que vivimos en un momento en el que la Universidad pública, y su utilidad, están siendo cuestionadas. Sin embargo, considero que no es algo que afecte en exclusiva al ámbito universitario. En general, se cuestiona lo público y se retrata como algo costoso, ideológico e ineficiente. Es posible que esa sea una de las razones que propician el aumento del número de estudiantes en la Universidad privada.
Por otro lado, las universidades privadas esbozan un relato favorecedor, dicen tener mejores conexiones con la empresa y que su atención es más personalizada. Yo no he asistido a una Universidad privada, pero pongo en duda las dos. Los rankings de empleabilidad, año a año, parecen evidenciar que la empleabilidad en grados similares es mayor, por lo general, en las Universidades públicas. A su vez, en la Universidad pública existen medios para quien desea una atención personalizada. Creo que en ocasiones confundimos atención personalizada con tutela permanente.
La diferencia principal, considero, es la interacción y el intercambio que se genera en una Universidad pública, donde convergen muchas realidades distintas y donde existe una gran masa crítica que permite mantener un diálogo enriquecedor con multitud de personas de distintas procedencias.
en una Universidad pública convergen muchas realidades distintas y existe una gran masa crítica que permite mantener un diálogo enriquecedor con multitud de personas de distintas procedencias
¿En qué tendrían que mejorar las universidades públicas para facilitar el derecho a la educación superior, proclamado por Naciones Unidas en 2022, a nuevos colectivos de estudiantes, como trabajadores, emigrantes, padres o personas con discapacidad?
Hay mucho que se pueda hacer. Considero que las Universidades han trabajado mucho por ser lo más igualitarias posible, favoreciendo la presencia de todas las personas que quieran estudiar. Sin embargo, quedan retos por delante, y desgraciadamente considero que algunos de ellos tienen que ver con la financiación que reciben. Por ejemplo, favorecer, aún más, la inclusión de todo tipo de estudiantes requiere de programas de acompañamiento y becas que, claro está, requieren de medios económicos. A su vez, crear una Universidad inclusiva para personas con discapacidad requiere también de muchos medios materiales, en infraestructuras y humanos, que las universidades en muchas ocasiones no están en disposición de obtener.
Desde luego hay mucho por hacer, también dentro de la propia Universidad, pero considero que un gran problema a la hora de hablar de estas cuestiones es el de la financiación.

Vocal de la Comisión Permanente
Presido el Consell d’Estudiants de la Universitat Pompeu Fabra (CEUPF)
Hablemos de los planes de estudio. ¿Son lo suficientemente flexibles para incorporar los “desire paths” de los estudiantes? ¿Ofrecen una formación humanística y tecnológica acorde con el siglo XXI?
Considero que en el Sistema Universitario Español, que goza de una cierta homogeneización consecuencia de estrictos controles de calidad llevados a cabo por las agencias, los títulos no proporcionan demasiada flexibilidad. Sí considero que son capaces de proporcionar unas bases teóricas sólidas que permitan la adaptación a distintos entornos y la resolución de problemas. Sin embargo, es cierto que pueden modernizarse, siendo más flexibles para el estudiantado y proporcionando una formación más específica e integral.
las Universidades han trabajado mucho por ser lo más igualitarias posible, favoreciendo la presencia de todas las personas que quieran estudiar. Sin embargo, quedan retos por delante, y desgraciadamente considero que algunos de ellos tienen que ver con la financiación que reciben
Una última pregunta: ¿cómo valora la relación actual de las universidades con el entorno empresarial y la adquisición de competencias profesionales por los estudiantes?
Considero que el estudiantado universitario sale preparado para poder afrontar los retos que se le presenten en el mercado laboral. Sin embargo y como he mencionado antes, creo que las titulaciones se pueden modernizar y adaptar para una formación más integral. A su vez, considero que la relación entre la Universidad y las empresas es, en general, positiva aunque siempre se puedan llevar a cabo esfuerzos para mejorarla. En cualquier caso, creo que no debemos perder de vista que la educación universitaria no tiene como fin último el desempeño profesional en la empresa, si no que también comprende la investigación, o el mero estudio y conocimiento de una disciplina.






