Un poco de realidad en la nueva dualización de la formación profesional en España.

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Uno de los pilares fundamentales del éxito de la formación profesional, ha sido sin duda, no solo la recepción por parte de los estudiantes de una formación profesional exclusivamente especifica y profesionalizadora, sino también, la obligatoriedad de cursar y superar al final de la formación recibida en los centros, unas prácticas en empresa que a su vez conllevaban un programa formativo con contenidos específicos, (FCTs).

PILAR VIVÓ MURCIANO


Lecciones del modelo empresarial alemán para España

Esto no es Alemania. Es una obviedad que, por lo visto, conviene recordar. España no tiene ni el tejido empresarial alemán, ni los españoles tenemos el carácter de los nórdicos. El tejido empresarial alemán está fuertemente centrado en las medianas empresas, conocidas como “Mittelstand”, muy profesionalizadas, con visión al largo plazo, inversoras en I+D por excelencia, estructuradas y eficientes. Los alemanes poseen tradicionalmente una cultura empresarial formal muy organizada, enfocada en la eficiencia y la precisión.

Alemania alberga grandes corporaciones multinacionales como Volkswagen, Siemens y BASF, que dominan sectores estratégicos a nivel internacional. En España, el tejido empresarial está dominado por las pequeñas y medianas empresas (PYMES), muchas de las cuales tienen menos de 50 empleados. La gestión empresarial en España es más adaptativa, con un enfoque en la improvisación y la resolución de problemas sobre la marcha. Esto a veces puede generar una menor eficiencia en comparación con Alemania, pero también ofrece una mayor capacidad de adaptación ante cambios repentinos.

En Alemania, las empresas coparticipan activamente en el proceso de formación de sus empleados. El sistema de formación profesional dual en Alemania, conocido como «Daule Ausbildung», es un modelo educativo que combina la enseñanza teórica en una escuela de formación profesional (Berufsschule) con la formación práctica en una empresa. Los aprendices dividen su tiempo entre la empresa y la escuela. Por lo general, cursan3 o 4 días por semana formándose y trabajando en la empresa y 1 o 2 días asistiendo a clases en la Berufsschule. En algunos casos, el modelo puede ser más flexible con bloques de semanas completas en la escuela o en la empresa. No voy a extenderme en este punto; está muy claro que este sistema de formación profesional compartido entre las empresas y los centros de formación funciona. Es de una lógica aplastante.

está muy claro que este sistema de formación profesional compartido entre las empresas y los centros de formación funciona

España no quiere, ni debe, quedarse atrás, en un terreno que previsiblemente proporcionará cerca de un tercio del empleo del país. Para el año 2035, se estima que la Formación Profesional (FP) en España generará alrededor de 3,8 millones de empleos, lo que representa aproximadamente el 27,1% de los puestos de trabajo creados en ese período. Diversas fuentes señalan incluso, que en algunos sectores la tasa de empleo de titulados de FP pueda representar el 40,8% de los trabajadores. Sin duda esto sitúa a la FP como una vía clave para enfrentar los desafíos laborales del futuro en España. Es lógico, por tanto, que a lo largo de los últimos años se hayan producido enormes saltos en la organización y estructura de la formación profesional en nuestro país.

La evolución de la Formación Profesional en España

Desde hace una década aproximadamente, la formación profesional ha mutado en diversas ocasiones, algunas de ellas, de manera muy significativa. La múltiples y necesarias  pretensiones normativas educativas giraban en torno a  homologar la formación profesional española con la formación profesional europea, la integración en un  único sistema de formación profesional la formación adquirida por los sistemas formales y no formales, la acreditación mediante la experiencia laboral en el sector productivo, la formación parcial dentro de esta unificación del catálogo de formación profesional homologable en Europa y los muy convenientes ajustes entre las demandas del mercado laboral y la formación recibida por los alumnos para dar respuesta a las demandas concretas de los sectores productivos.

Todo ello innegablemente imprescindible, puesto que en determinados sectores como el de la mecatrónica, automatización industrial, y electrónica, solicitan trabajadores con una cualificación muy específica a las que no ha dado respuesta el sistema de formación profesional. Es en estos sectores desde donde parte en torno al 2012 el proceso piloto de dualización de la formación profesional española.

Hemos alcanzado durante todos estos años en los que también nos hemos preñado de un entramado legislativo importante, enormes logros y grandes resultados de éxito. Tal es así, que la demanda de la formación profesional del alumnado que opta por esta opción en vez de la formación en bachillerato o la formación universitaria ha alcanzado niveles que, en mi opinión, han superado las previsiones más optimistas. Habría que analizar en qué medida este éxito en la demanda de la formación profesional, que a todas luces es formación superior, ha sido debida también, al desencanto de los estudiantes universitarios; pero ese es otro tema.

Uno de los pilares fundamentales del éxito de la formación profesional, ha sido la obligatoriedad de cursar y superar al final de la formación recibida en los centros, unas prácticas en empresa

Uno de los pilares fundamentales del éxito de la formación profesional, ha sido sin duda, no solo la recepción por parte de los estudiantes de una formación profesional exclusivamente especifica y profesionalizadora, sino también, la obligatoriedad de cursar y superar al final de la formación recibida en los centros, unas prácticas en empresa que a su vez conllevaban un programa formativo con contenidos específicos, (FCTs).

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Hacia una mayor colaboración con el sector productivo

Las tasas de empleabilidad de los estudiantes que han cursado las FCTs con resultados satisfactorios para las empresas que han estado en condiciones de convertir a ese estudiante en trabajador, arrojan estadísticas nada desdeñables, y en algunas familias profesionales y sectores productivos han rozado por momentos el 100 por cien de los alumnos que han cursado los ciclos formativos en los centros de formación.

Bien, parece que, hasta aquí, España ha logrado un sistema de formación profesional que, por lo visto, casi “muere de éxito”. Al menos, en cuanto a demanda de los estudiantes se refiere.

Pasado el tiempo, nos enfrentamos de nuevo a grandes retos en el mercado laboral y también a las dificultades del sistema educativo para poder ofertar desde el Estado, la formación profesional demandada tanto por los estudiantes como por las necesidades del entorno productivo, en no pocas ocasiones muy cara e imposible de asumir. Entre otras muchas cuestiones, las empresas se encuentran ante la necesidad imperiosa de contar con trabajadores muy cualificados en determinadas competencias profesionales muy ajustadas a las necesidades concretas de cada empresa y sector productivo en cuestión.

Parece así que todo apunta a la conveniencia de involucrar a las empresas como agentes formativos de los perfiles laborales que se ajusten concretamente a sus necesidades. Tal y como lo hace Alemania.

De nuevo, hasta aquí, todo parece de una lógica aplastante.

las empresas se encuentran ante la necesidad imperiosa de contar con trabajadores muy cualificados en determinadas competencias muy ajustadas a las necesidades concretas de cada empresa y sector productivo

La Ley de Formación Profesional 3/2022: expectativas y desafíos en su implementación

Siguiendo con los grandes avances que responden a “lógicas aplastantes “, el 1 de abril de 2022, se aprueba la Ley Orgánica 3/2022, de 31 de marzo, de ordenación e integración de la Formación Profesional; Ley, que, dicho sea de paso, es acogida con gran expectación entre aquellos que deben asumir la responsabilidad de su aplicación, es decir, los centros y docentes. Me puedo atrever incluso a afirmar, que muchos de nosotros, incluidos aquellos que veíamos las dificultades importantísimas que entrañaba su puesta en práctica en el territorio español, esperábamos, no obstante, un sendo desarrollo en el mapa legislativo que nos indicaría la ruta a seguir. 

El tema central, es que, a mi juicio, estos “sendos desarrollos legislativos”, pues sencillamente, no se han dado, y así, de golpe y de repente nos vemos inmersos en ser los protagonistas y agentes de los muy necesarios cambios en septiembre de 2024. Es lo que tiene apelar, siempre, a la autonomía de los centros; esta grandísima confianza que tiene el Estado y sus gobiernos autonómicos, en nuestra” hipercompetencia” para conseguir ejecutar los cambios” megas necesarios” para arreglar el mundo.

La nueva Ley de la Formación profesional, derrocha sentido común, destila enormes bondades y repara innumerables desajustes entre las necesidades del mercado laboral y las necesidades concretas de empresas concretas para encontrar perfiles contratables; además permite que trabajadores con experiencia y sin acreditaciones formativas alcancen paulatinamente titulaciones convalidables y homologables que legitimen sus verdaderas competencias.

La nueva Ley de la Formación profesional repara innumerables desajustes entre las necesidades del mercado laboral y las necesidades concretas de empresas concretas para encontrar perfiles contratables

Establece esta ley, una unificación, laberíntica, pero unificación al fin y al cabo, entre competencias parciales (grado A), Competencias (grado B), certificado profesionales (grado C), ciclos formativos (grado D), y cursos de especialización (grado E). Además, la citada ley, que sin duda ha requerido de un extensísimo trabajo por parte del Ministerio, permiten acreditaciones de varios tipo y niveles.

La dualización de la Formación Profesional

No es objeto de este artículo informal, explicar la nueva ley de formación profesional, tampoco lo es abrir otro de los múltiples debates que ahora mismo giran en torno a su aplicación durante el curso 2024-2025, debates más o menos estruendosos, según los pasillos que se frecuenten; sino suscitar la reflexión del lector, sobre uno de los aspectos más impactantes de la Ley, esto es, la dualización de toda la formación profesional en los grados D en todo el territorio nacional. Es decir, que, durante este curso escolar, España haga, lo que Alemania (entre otros países) hace.

Así en todos los cursos de primero, todos los alumnos realizaran parte de su formación en las empresas. No parece demasiado cambio, si lo que se interpreta es que los alumnos hagan prácticas en empresa desde su primer curso. Sin embargo, lo que la ley dice y pretende es que justamente desaparezcan las prácticas en la empresa, y que sean precisamente las empresas las que formen, junto con los centros formativos a sus trabajadores. Asunto este, radicalmente distintito.

Así las cosas, los docentes de los ciclos formativos, deben consensuar con las empresas aquellos resultados de aprendizaje (y, por tanto, contenidos y criterios de evaluación), que van a desarrollarse en los centros educativos, y aquellos que se alcanzarán en las empresas. Indica la ley también, que cada alumno tenga diseñado un plan de empresa ajustable a las necesidades de la empresa en concreto. Además, todos los ciclos formativos incluirán módulos nuevos de sostenibilidad, digitalización, empleabilidad e inglés profesional. Todos cumplimos con la Agenda 2030, con las exigencias europeas, y con la exigencia social de autoemplearse y digitalizarse. Más razones aplastantes.

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Desafíos en la implementación de la FP dual en España

Ahora bien, ¿qué es lo que está pasando en realidad? Pues entre las muchas confusiones y desafíos que hoy que se viven en los suelos de los centros de formación profesional, voy a citar algunos que, como buenos españoles, solventaremos, sobre la marcha.

En primer lugar, nos encontramos con la enorme dificultad para que el profesorado encuentre empresas donde sus alumnos puedan completar su formación. PYMES hay muchas, pero claro, cada una tiene su particular forma de producir y organizarse. Tal y como señala Manuela Ripollés (Coordinadora de los tutores de FP dual en el IES ABASTOS de Valencia), “La diferencia es que, en Alemania, son los alumnos los que buscan las empresas que los van a contratar, y una vez tienen su confirmación, entonces buscan el centro donde completar la formación que les va a faltar; aquí somos los profesores los que vamos buscando empresas que, en muchas ocasiones, no tienen posibilidad de contratarlos “. Es decir, la necesidad alemana parte de las empresas, en España, la necesidad habría que ver de quien es; la cuestión es que el encargado de resolverlo es el centro educativo. 

En esa línea de desafíos, se encuentra también otra de nuestras realidades; tal y como comenta Catalina Carrión (Coordinadora de Formación en Centros de Trabajo), “Existen grandes diferencias entre las familias profesionales, de tal suerte que en según qué familias es muy difícil que acepten alumnos para ser formados puesto que sus posibilidades de emplearlos son escasas. Además, implicar a las empresas en la formación no es lo mismo que hacer prácticas”, añade que “las complicaciones han sido en ocasiones tan importantes, que incluso empresas muy grandes, han rechazado la propuesta después de haber tenido con ellos muchas reuniones.” Por su parte, Sara López Recio, Jefa de Estudios de FP en IES La Serranía, en Villar del Arzobispo apunta, “No es lo mismo encontrar empresas en centros urbanos o cerca de polígonos industriales, que en lugares donde no tenemos tejido empresarial suficiente «.

nos encontramos con la enorme dificultad para que el profesorado encuentre empresas donde sus alumnos puedan completar su formación. PYMES hay muchas, pero claro, cada una tiene su particular forma de producir y organizarse

Nuevos módulos, menos tiempo y una organización compleja

En segundo lugar, nos encontramos que al incorporar nuevos módulos respetando la duración de la totalidad de las horas de los ciclos formativos intacta, resulta que en no pocas ocasiones, los docentes tienen menos horas para impartir los contenidos de sus módulos, restando, además, las horas que supuestamente pasaran formándose en las empresas, que abracan entre el mínimo de 25% de horas en régimen general y el 50% de las horas en el régimen intensivo. En mi opinión, no sé si en algunos ciclos formativos, los alumnos van a salir titulados sabiendo menos de lo que sabían. Tendremos que adaptarnos, eso sí lo sé.

En tercer lugar, otro gran desafío tiene que ver con la dificultad de los centros de formación profesional para organizarse en cuanto a los horarios que los alumnos van a cursar en empresa y en el centro. Pasar algunos días en la empresa y otros días en el centro requiere de una ingeniería organizativa de un nivel cercano a la cibernética compleja. No obstante, parece que sumarse a la propuesta del régimen general (esto es la propuesta más fácil de aplicar), es lo más operativo. Estos retos organizativos están llevando a que en no pocos centros de formación no tengan más remedio que aplicar las propuestas más similares a la anterior.

Rafael Pérez Dasi, como director del IES ABASTOS, en el que albergamos a algo más de 2000 alumnos, y casi 200 profesores, con más de 1250 alumnos en formación profesional, ante la pregunta que le hago sobre ¿Cuáles son los grandes retos que supone la implantación de la nueva ley en cuanto a dualizar la formación con las empresas?, me contesta lo siguiente : “ He visto, como este modelo se ha implantado con éxito en varios países; lo esencial para mi es un necesario cambio de mentalidad, tanto el profesorado, como en las empresas. Los profesores no creen que pueda ser factible, y las empresas no creen que el alumnado esté preparado. No hemos probado aún el modelo y ya nos estamos oponiendo”. Con honestidad, no puedo rebatir tan aplastantemente lógico argumento. 

otro gran desafío tiene que ver con la dificultad de los centros de formación profesional para organizarse en cuanto a los horarios que los alumnos van a cursar en empresa y en el centro

La inclusión de alumnos con necesidades educativas especiales en la FP dual

En cuarto y último lugar, quisiera hacer mención, como orientadora de formación profesional, de la situación en la que se encuentran los alumnos con necesidades educativas especiales que ahora con mayor frecuencia optan por la formación profesional como vía para conseguir un empleo. Sería una falta de respeto importante, generalizar sobre este aspecto. La formación es un derecho de todo ciudadano, según la constitución y la ética mínima que caracteriza a una sociedad plural. Sin embargo, nos va a resultar muy difícil que las empresas decidan formar a según que perfiles de estos alumnos, incluyo a algunos alumnos con una inteligencia extraordinaria, con dificultades para socializar. Si en nuestras empresas, las tareas a realizar estuvieran claras y estructuradas, sin duda, aportarían muchísimo a esas empresas.  

En realidad, el cuarto punto, no es ni mucho menos, el último de los aspectos que debería tratar en cuanto a la implantación de la nueva ley de formación profesional en España. El asunto requiere, no un artículo más o menos informal, sino un estudio serio y concienzudo de lo que estamos haciendo. Personalmente, no me cabe la menor duda, que como siempre, con nuestro carácter creativo, flexible, valiente, y voluntarioso, terminaremos por ir realizando sobre la marcha los ajustes necesarios para ser obedientes con las pretensiones de la ley. Mientras no acabemos aplastados por una lógica mimetizada y apliquemos la verdadera lógica cartesiana basada en el análisis, la evidencia y la duda metódica, los españoles, afrontaremos este desafío, como siempre lo hemos hecho, sobre la marcha.  Nos va en ello, el futuro.


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PILAR VIVÓ MURCIANO

Coordinadora de la Comisión Colegiada de Orientación Profesional de IES Abastos

Orientadora educativa

Psicóloga Clínica y Formadora de Docentes desde 1995.

Espacios de Educación Superior está dirigido a poner en contacto a las personas e instituciones interesadas en la sociedad del aprendizaje en Iberoamérica y España.