Un problema oculto

El Covid ha puesto de manifiesto los riesgos en la salud mental que sufren los estudiantes universitarios. Una realidad que no siempre dispone ni de la atención ni de los recursos necesarios para poder cuidar adecuadamente a los jóvenes en aspectos que repercuten directamente en su vida personal y académica.

PAULA VAN GRIEKEN


El período universitario es una etapa llena de cambios (físicos, sociales, psicológicos, etc.) extremadamente valiosa para el desarrollo de nuestra vida adulta. Sin embargo, estos mismos factores, podrán suponer a su vez un riesgo para nuestra salud mental si no se manejan adecuadamente. La complejidad de dicha etapa aumentará cuando los estudiantes opten por viajar a países extranjeros para complementar su educación, una valiosa aventura y a su vez, uno de los mayores retos a los que se puedan enfrentar. En el siguiente artículo expondremos información relevante sobre la salud mental de los estudiantes universitarios, explicaremos las variables más importantes que afectan al periodo de adaptación y propondremos estrategias para hacer frente a los desafíos de dicha transición.

La etapa universitaria

La período que comienza con el ingreso a la universidad es una etapa lleno de transformaciones drásticas, en el que nuestra capacidad de adaptación se verá desafiada en todas las áreas de nuestra vida: desde vivir independientemente por primera vez a formar un círculo social completamente nuevo, pasando por la adaptación a un sistema de educación diferente, y en algunos casos con un cambio radical en cuanto a la responsabilidad del aprendizaje. Los estudiantes internacionales se enfrentarán además, al reto de adaptarse a un nuevo país, junto con su cultura e idioma, lejos de su red social familiar. 

Indudablemente, estos nuevos roles conllevarán un estrés significativo que afectará a nuestro bienestar emocional. En este sentido, es importante no patologizar las reacciones ante dicha época de cambios, ya que es de esperar que nuestro cuerpo y mente reaccionen ante tal estrés. Sin embargo, es necesario monitorizar dichas reacciones y las maneras en las que las estamos manejando para identificar nuestras necesidades y potencialmente buscar ayuda.

Es importante no patologizar las reacciones ante dicha época de cambios, ya que es de esperar que nuestro cuerpo y mente reaccionen ante tal estrés.

PAULA VAN GRIEKEN

Estudios sobre la salud mental de los estudiantes universitarios

A través de diversos estudios se ha puesto en evidencia que el inicio de la mayoría de los trastornos mentales a lo largo de la vida, el 75%, se produce antes de los 24 años1.

Para evaluar la prevalencia de trastornos mentales más comunes en el subgrupo universitario, la Organización Mundial de la Salud llevó a cabo un estudio en 2018 en el que participaron cerca de 14000 estudiantes de primer año universitario de diferentes países2. Los resultados demostraron cómo el 35%, más de un tercio de los estudiantes, comunicaron tener síntomas consistentes con un trastorno de salud mental. Los síntomas más comunes se asociaron con depresión mayor (21,2%) y trastorno de ansiedad generalizada (16,7%-18,6).

Más de un tercio de los estudiantes, comunicaron tener síntomas consistentes con un trastorno de salud mental

Paula van grieken

En el subgrupo de estudiantes universitarios internacionales, se ha llegado a encontrar evidencia de cómo entre el 22.6% y el 45.3% de los universitarios presentan síntomas consistentes con depresión mayor3

IES Isabel la Católica

El papel de los factores de riesgo y protectores en la salud mental

Los factores de protección son recursos que nos ayudan a “resguardarnos” ante los estresores a los que nos enfrentamos en nuestro día a día. Reducen así las posibilidades de que nuestra respuesta de estrés derive en el desarrollo de un trastorno mental. En el período universitario, algunos de los factores de protección que han sido identificados son4: ejercicio físico, participación en eventos sociales, acceso a la red de apoyo tanto como social como institucional, relaciones familiares seguras, alta autoestima, resiliencia, autoconocimiento y capacidad de tomar decisiones.

Hemos de tener en cuenta que cuando un estudiante se muda al extranjero para continuar con sus estudios, empieza con un mapa de factores de protección situacionales en blanco y el rellenarlo conlleva un esfuerzo significativo.

Además, existen factores de riesgo que aumentan las probabilidades de que desarrollemos trastornos mentales ante estresores significativos. En el grupo de universitarios, se han identificado, entre otras5: baja autoestima, problemas de salud mental preexistentes, uso excesivo de redes sociales, pertenecer a minorías (étnicas, de orientación sexual, identidad de género, lingüísticas, religiosas, culturales, etc.), enfermedades crónicas, problemas financieros, falta de sueño consistente, abuso de sustancias, sedentarismo, conflicto familiar y estigma sobre la propia salud mental.

La salud mental se resentirá cuando nos encontramos con una cantidad enorme de estresores psicosociales y factores de riesgo, y una cantidad muy reducida de factores de protección, dejándonos con una sensación de no tener suficientes recursos para afrontar todos los desafíos que tenemos por delante. Como consecuencia, nuestro cuerpo y mente nos darán señales claras sobre este desequilibrio, que normalmente estarán en el espectro de los síntomas de ansiedad o depresión: sensación de tensión, cansancio, dificultad para concentrarse, pensamientos intrusivos, irritabilidad, trastornos del sueño, pérdida de motivación, etc. 

A veces encontramos ciertas sustancias (alcohol y otras drogas) que serán utilizadas como método para tratar de silenciar dichas señales. Esta es una solución con evidentes efectos nocivos significativos a corto, medio y largo plazo.

A través de mi experiencia personal como estudiante universitaria internacional y más adelante, como psicóloga trabajando con dicho grupo, considero imprescindible priorizar el desarrollo de factores de protección

Paula van grieken

Facilitando nuestra capacidad de adaptación

A través de mi experiencia personal como estudiante universitaria internacional y más adelante, como psicóloga trabajando con dicho grupo, considero imprescindible priorizar el desarrollo de factores de protección para poder superar esta etapa de manera positiva. Los siguientes hábitos saludables, que tienen que ver tanto con nuestro estilo de vida como con nuestros procesos internos, actuarán como protección y se podrán llevar a cabo individualmente o con la ayuda de un profesional:

Exploración y entendimiento de los propios valores y metas.

Aprender a priorizar tareas y dividirlas en pasos más pequeños cuando sea necesario.

Identificar nuestras emociones y patrones de conducta.

Realizar ejercicio físico regular, acorde a las capacidades y preferencias personales.

Tener una alimentación variada.

Utilización de los servicios que ofrece la universidad (tutorías, eventos sociales, etc.).

Visita(s) al país de origen cuando sea posible.

Continuar el contacto con la red social conocida, tanto familia como amigos.

Respetar las necesidades de sueño y descanso.

Explorar nuevas maneras saludables de manejar el estrés y continuar utilizando las antiguas que siguen funcionando. Por ejemplo arte, baile, escritura, mindfulness, etc.

Apuntarse a nuevos grupos y/ o hobbies.

Buscar ayuda de un profesional (psicólogo o psiquiatra) cuando sea necesario, .Por último, reiterar cómo el cuidar de nuestra salud mental y física no solamente tendrá consecuencias positivas en nuestro estado de ánimo, si no también en nuestros resultados académicos6 y calidad de vida.

Referencias:

1Kessler RC, Berglund P, Demler O, Jin R, Merikangas KR, Walters EE. (2005). Lifetime Prevalence and Age-of-Onset Distributions of DSM-IV Disorders in the National Comorbidity Survey Replication. Archives of General Psychiatry, 62 (6) pp. 593-602. doi:10.1001/archpsyc.62.6.593.

2Auerbach, R. P., Mortier, P., Bruffaerts, R., Alonso, J., Benjet, C., Cuijpers, P., Demyttenaere, K., Ebert, D. D., Green, J. G., Hasking, P., Murray, E., Nock, M. K., Pinder-Amaker, S., Sampson, N. A., Stein, D. J., Vilagut, G., Zaslavsky, A. M., Kessler, R. C., & WHO WMH-ICS Collaborators. (2018). WHO World Mental Health Surveys International College Student Project: Prevalence and distribution of mental disorders. Journal of Abnormal Psychology, 127(7), 623–638. https://doi.org/10.1037/abn0000362

3Alharbi, Eman and Smith, Andrew (2018). A review of the literature on stress and wellbeing among international students in English-speaking countries. International Education Studies 11 (5) , pp. 22-44. 10.5539/ies.v11n6p22

4Jane-Llopis, Eva (2004). La eficacia de la promoción de la salud mental y la prevención de los trastornos mentales. Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq. [online]. 2004, n.89, pp.67-77. ISSN 2340-2733

5National Research Council (US) and Institute of Medicine (US) Committee on the Prevention of Mental Disorders and Substance Abuse Among Children, Youth, and Young Adults: Research Advances and Promising Interventions; O’Connell ME, Boat T, Warner KE, editors. Preventing Mental, Emotional, and Behavioral Disorders Among Young People: Progress and Possibilities. Washington (DC): National Academies Press (US); 2009. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK32775/ doi: 10.17226/12480

 6Ogden, T., & Hagen, K. A. (2018). Adolescent mental health: Prevention and intervention. Routledge.


Paula van Grieken es una psicóloga especializada en psicología clínica y de la salud, además de terapia de parejas (EFT), que ha trabajado como profesional registrado en China, Australia, Holanda y España.

Para más información visita su página web: www.reconnectingrelationshiptherapy.com

LICENCIA FOTOGRAFÍAS

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