La universidad en la sociedad abierta

 ¿Qué diferencia a las sociedades que avanzan de las que retroceden o se estancan? ¿Qué papel juegan las universidades en la sociedad del bienestar?. De la respuesta que demos a estas preguntas dependerá en buena medida nuestro futuro común. El profesor Jose Antonio Díaz nos acerca a su significado y relevancia. 

JOSÉ ANTONIO DÍAZ


La sociedad actual ha cambiado sustancialmente en los últimos años. Primero, una crisis económica global, después una pandemia, y por último, hasta ahora, una guerra en el corazón de Europa. Por ello, asistimos, incrédulos, al retorno de la historia y nos situamos en el contrapunto del fin de la historia, con la irrupción de fundamentalismos, terrorismo internacional o populismos, que condicionan la vida de millones de personas en todo el mundo. Los actuales acontecimientos, con la invasión de Ucrania, es una buena muestra de que la historia de la humanidad no se escribe linealmente, sino que es una espiral en la que, a veces, se dan saltos hacia atrás, como si se quisiera borrar los avances más importantes de la civilización humana y la racionalidad del sistema social. Ese fin de la historia interminable, que, como se ve, es realmente una puerta hacia otra realidad, debería reflejarse en el florecimiento del bienestar común, de la cultura, del conocimiento, de la libertad de las personas para desarrollar todo su potencial personal, lo que Masuda denominaría la computopía de la sociedad tecnológica, basada en el uso de la tecnología y el conocimiento para el advenimiento de una sociedad más justa, igualitaria y democrática. Las instituciones fundamentales de esa nueva sociedad son las relacionadas con la educación, la investigación y el conocimiento: Escuelas, laboratorios, unidades de investigación e innovación o centros superiores de educación, cuya existencia y buen funcionamiento es la condición necesaria para alcanzar el bienestar común y los intereses de la sociedad en su conjunto.

Vivimos por lo tanto una realidad contradictoria, con grandes posibilidades para construir una sociedad sin grandes desigualdades sociales, y la amenaza de la polarización e injusticia social. En ese contexto ¿qué diferencia a las sociedades que avanzan de las que retroceden o se estancan? ¿qué papel juegan las universidades en la sociedad del bienestar?  El elemento fundamental de debate es la naturaleza del conocimiento: dónde reside, cómo se genera, se gestiona y cómo se distribuye. El conocimiento solía ser el resultado del trabajo de instituciones cerradas, autorreferenciadas, que, en el mejor de los casos, formaban a los profesionales y ciudadanos líderes de la sociedad. El conocimiento actual no solo está en ese espacio, intramuros, elaborado por intelectuales o eruditos aislados, sino que está en la propia sociedad, en la red, en los nodos interconectados, que conforman la nueva sociedad del conocimiento y del aprendizaje, y que interpela a la universidad como institución que tradicionalmente ha cumplido un liderazgo social en la gestión de ese conocimiento. Probablemente, la universidad tiene que hacer un esfuerzo mayor por abrirse a la sociedad, ser más permeable a las tendencias de cambio que configuran la sociedad actual, cumplir un papel de catalizador del conocimiento que existe en el sistema social. En definitiva, si la sociedad es diferente, la universidad tiene que ser diferente o ampliar su ámbito de actuación: de institución cerrada a abierta, de la defensa de la autonomía a la necesidad de dar cuenta de los recursos que la sociedad pone a su disposición, de plantear objetivos propios a pensar en las necesidades del entorno social, que puede ser global; del conocimiento patentado al conocimiento del bien común, del conocimiento erudito al conocimiento aplicado, del diálogo con los pares al diálogo con la sociedad. Es un proceso que podríamos calificar de democratización del conocimiento y de la universidad, con el objetivo de alcanzar la calidad del sistema formativo universitario, y fomentar y mejorar su contribución a la sociedad.

La existencia del conocimiento en abierto transforma la propia naturaleza de la Universidad.

JOSÉ ANTONIO DÍAZ

La existencia del conocimiento en abierto transforma la propia naturaleza de la universidad. Está emergiendo la sociedad del aprendizaje, una realidad en constante transformación, que obliga a cambiar la metodología de trabajo de la universidad, en el sentido de hacerla más permeable a su entorno, consciente de que el conocimiento también está en instituciones ajenas a la propia universidad: grupos colaborativos conectados a través de medios tecnológicos, corporaciones que constituyen la estructura de la sociedad del conocimiento, asociaciones y fundaciones del tercer sector educativo y de formación continua, etc. Un numeroso entramado de instituciones que configuran la nueva sociedad del aprendizaje. La universidad debe abordar la existencia de los nuevos actores educativos y servir de catalizador para lograr la construcción de la nueva sociedad del conocimiento y aprendizaje, sin descuidar la función tradicional que ha venido cumpliendo desde sus orígenes: innovación y movilidad social.

La universidad sigue teniendo un rol fundamental en el proceso de innovación y movilidad social: la gestión apropiada del cambio y del talento es, por una parte, una condición necesaria para lograr el bienestar colectivo, evitar las amenazas y aprovechar las oportunidades; y, por otra parte, un sistema para desarrollar las capacidades personales. Así, la universidad se inserta en el proceso de racionalización de la sociedad humana, construida sobre la base de la lógica y los criterios objetivos de funcionamiento y atribución de responsabilidades sociales, que han demostrado su eficacia para gestionar el bien común, en comparación con el feudalismo prebendario (Weber), un sistema basado en la arbitrariedad y los favores personales. Para garantizar que la universidad cumple adecuadamente esa función es necesario profundizar en la democracia: conocimiento en abierto, universidad y democracia son procesos que se retroalimentan en una sociedad libre. Lejos del elitismo y la meritocracia, la universidad es la institución imprescindible para lograr el equilibrio y la justicia social sobre la base de la lógica y la racionalización de la vida colectiva.


JOSÉ ANTONIO DÍAZCatedrático de Sociología de Universidad Nacional a Distancia (UNED).

En Twitter: @Joseadiaz22

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