La transferencia de la investigación al servicio de la sociedad.

Pablo Santana

Queda aún mucho camino por recorrer para que la transferencia de conocimiento sea una actividad asentada en el colectivo investigador y cuente con reconocimiento pleno. Se ha de tener muy presente el principio de reciprocidad: la investigación, el conocimiento, deben llevar consigo compartir y aportar valor a la sociedad. Es de esperar que el nuevo Gobierno de España ponga en marcha una convocatoria estable del sexenio de transferencia para revalorizar ésta y potenciar dicha reciprocidad. Los mimbres están bien armados.

MERCEDES SILES MOLINA


La Misión principal de la Universidad

La respuesta a la pregunta, ¿cuál es la principal misión de la Universidad?, depende del colectivo al que vaya dirigida. La comunidad investigadora dirá que la investigación; el alumnado, que la docencia; una parte de la sociedad mencionará que formar a profesionales competentes; otra, que preparar a ciudadanas y ciudadanos.

La primera misión de la Universidad, la principal desde mi punto de vista, es proporcionar una educación de calidad. Y esos dos términos: “educación” y “calidad”, contienen la esencia de lo que la Universidad es, son los receptáculos de las cualidades que constituyen lo que, en cada momento histórico, cada sociedad considera que debe ofrecerse a quienes acuden a la Universidad.

La investigación, que consiste en hacerse preguntas y buscar respuestas cuando se quiere comprender mejor la realidad, es consustancial a una universidad que no pierde de vista su principal misión, que busca transmitir ese conocimiento profundo de la realidad. No en todas las épocas, ni en todos los lugares, ha sido igual de floreciente ni se ha mantenido un nivel creciente de la misma. 

La primera misión de la Universidad, es proporcionar una educación de calidad, y esos dos términos: “educación” y “calidad”, contienen la esencia de lo que la Universidad es.

En nuestro país, un instrumento muy importante para estimular la actividad investigadora ha sido el conocido como sexenio de investigación, puesto en marcha en 1989 a través del Real Decreto 1086/1989, de 28 de agosto, sobre retribuciones del profesorado universitario, del Ministerio de Relaciones con las Cortes y de la Secretaría del Gobierno. Se planteó como un complemento de productividad personal, y tuvo la virtud de colocar a España en una buena posición a escala internacional: solemos estar alrededor del puesto 10 a nivel mundial en lo que a número de publicaciones científicas respecta.

Evaluación Ética en la Investigación

El procedimiento para conceder dicho sexenio consiste en valorar la investigación hecha cada seis años por el personal de las instituciones de educación superior y de investigación y, si es considerada de suficiente calidad, la persona solicitante recibe un complemento de, en torno a un 5% de su salario (este porcentaje, en el caso de profesorado universitario, se calcula sobre: sueldo + complemento de destino + complemento específico). Para otorgarlo, se hace una evaluación de mínimos: se requieren cinco aportaciones en seis años.

Hay comportamientos faltos de ética por parte de algunos investigadores, que tienen una producción fuera de lo común. Recientemente se han hecho públicos ejemplos de personas que puede llegar a publicar 10 o más artículos científicos al mes, y se utiliza este hecho, en modo alguno generalizado en la comunidad investigadora, para atribuirle la culpa de esta desviación al sistema, al que nombran como “publica o muere”. Compárese lo que se requiere: cinco aportaciones cada seis años, con lo que se obtiene gracias a esos comportamientos depredadores: más de 10 aportaciones mensuales. ¿Es el sistema el que produce estas desviaciones? ¿No será la falta de principios de algunos miembros de ese sistema?

Las universidades tienen deberes y compromisos para con la sociedad, y estos se cumplen transfiriendo el conocimiento adquirido a dicha sociedad.

Esta puesta en valor de la investigación a través del complemento de productividad que la mide, trajo consigo numerosos beneficios y, como todo sistema que se implanta, ha hecho florecer a lo largo del tiempo efectos perniciosos que cabe corregir. Uno de ellos es el de la desvalorización de la docencia; otro, que casi olvidamos seguir haciéndonos preguntas que den respuestas a cuestiones próximas a la realidad de la sociedad en la que vivimos. Las universidades tienen deberes y compromisos para con la sociedad, y estos se cumplen transfiriendo el conocimiento adquirido a dicha sociedad.

El Sexenio que Transformará la Educación Universitaria

En 2020, el Ministerio de Universidades y la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) pensaron que el asunto de la desvalorización de la docencia podría corregirse gracias a la puesta en marcha de un sexenio docente, es decir, un reconocimiento de los méritos docentes a través de un sistema de valoración de los mismos, similar en concepto al de los sexenios de investigación.

La actualización en 2021 del programa Docentia de ANECA se llevó a cabo, entre otras razones, para sentar las bases de un futuro sexenio docente. Es verdad que existen los quinquenios docentes, pero en muchas universidades todo el personal docente los consigue, con independencia de la calidad de su labor. El sexenio docente no sustituiría al quinquenio docente, lo complementaría; sería un incentivo para mejorar la calidad docente de las instituciones. Es de esperar que este reconocimiento a la principal de las misiones de la Universidad se ponga en marcha.

la desvalorización de la docencia podría corregirse gracias a la puesta en marcha de un sexenio docente, un reconocimiento de los méritos docentes a través de un sistema de valoración similar en concepto al de los sexenios de investigación.

Sobre el compromiso con la sociedad y con el entorno, la comunidad universitaria percibe, cada vez con mayor fuerza, que debe implicarse más. Retos como los que plantean los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y no sólo, encajan en el ámbito de la investigación, y, sobre todo, en el de lo que se conoce como transferencia de conocimiento a la sociedad.

Transferencia de Conocimiento

En el contexto que nos ocupa, ¿qué es transferir conocimiento a la sociedad? Significa llevar a la práctica los conocimientos académicos y científicos, así como sus resultados, para que la sociedad se beneficie de ellos. La transferencia de conocimiento no es docencia, no es investigación. Es un paso más en el acercamiento a la sociedad. Después se verán ejemplos de transferencia hecha desde las universidades y los centros de investigación.

En el sexenio de investigación, además de los 15 campos científicos que se consideran (más adelante se especifican), se incluyó uno, el llamado “Campo 0”, que se destinaba a la transferencia. Con ello, se esperaba que la comunidad científica hiciera avances al respecto. Pero, salvo excepciones, muy muy pocas, la mayoría del profesorado universitario y del personal investigador de otros centros se dedicaba a la investigación, y, cada vez más, se iba alejando de la transferencia, incluso en aquellas áreas tradicionalmente transferidoras, como las de economía, empresa, comunicación, ingeniería, etc.

La transferencia de conocimiento no es docencia, no es investigación. Es un paso más en el acercamiento a la sociedad.

Las cifras concretas de las solicitudes presentadas en este Campo 0 en las convocatorias de 2016 a 2021 son, respectivamente, 10, 14, 0, 1, 0, 0. La forma de potenciar la transferencia, como de potenciar casi cualquier materia, consiste en poner el foco sobre ella y ofrecer beneficios por hacerla. En la actualidad, estos beneficios en el ámbito académico contemplan, entre otros, reconocimiento en forma de mayor salario e inclusión como mérito en las distintas convocatorias y para las distintas acciones que se llevan a cabo en el contexto de la educación superior y la investigación: dirección de tesis doctorales, participación en comités y comisiones, reducción de tarea docente, etc.

Pablo Santana

Valorando la Innovación y Conexión con la Sociedad

En 2018 el entonces Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades lanzó una convocatoria piloto para poner en valor la transferencia que se hace en las instituciones de educación superior y de investigación españolas.

Para contextualizar los resultados de dicha convocatoria, que mencionaré a continuación, decir que, anualmente, ANECA (encargada de evaluar los complementos retributivos de investigación, y el de transferencia) recibe alrededor de 10.000 solicitudes para la evaluación del sexenio de investigación (más en los últimos dos años, debido a que en las evaluaciones se han incluido otras figuras de profesorado no permanente, antes no contempladas). Eso significa que hay alrededor de 60.000 investigadoras e investigadores en los centros de educación superior y de investigación españoles que realizan investigación y someten a evaluación su producción. La tasa de éxito de cada convocatoria, que es anual, ronda en la actualidad el 90%.

Los datos de la convocatoria piloto del sexenio de transferencia son los siguientes: se presentaron 16.800 solicitudes, y se evaluaron 16.089 (en adelante, las cifras se referirán a las solicitudes evaluadas), de las que fueron positivas el 43,87% y negativas el 56,13%. Para valorar si la tasa de éxito es alta o baja, decir que este resultado es similar al obtenido en la primera convocatoria del sexenio de investigación.

Son quince los campos científicos que se consideran (tanto en los sexenios de investigación como en el piloto de transferencia): Química; Física y Matemáticas; Ciencias de la Naturaleza; Ciencias de la Salud; Ingeniería Química y de los Materiales; Ingeniería Mecánica y de la Navegación; Ingeniería Electrónica y de Sistemas; Ingeniería Informática; Arquitectura e Ingeniería; Ciencias Económicas; Ciencias Empresariales; Ciencias Sociales y del Comportamiento; Arte y Humanidades; Ciencias Jurídicas; y Ciencias de la Educación. Los que más sexenios han obtenido son los siguientes (los porcentajes son sobre el total de sexenios de transferencia conseguidos): Ingeniería Electrónica y de Sistemas, 4,80%; Ciencias de la Naturaleza 4,77%; Ingeniería Química y de los Materiales, 3,93%; Ciencias de la Salud 3,76%, Arte y Humanidades 3,75%; Ciencias Jurídicas 3,69%; Ingeniería Informática 3,26%.

hay alrededor de 60.000 investigadoras e investigadores en los centros de educación superior y de investigación españoles que realizan investigación y someten a evaluación su producción

Análisis de la Transferencia de Conocimiento en España

Por comunidades autónomas, Andalucía fue la que más solicitudes presentó y la que más sexenios positivos obtuvo: 3.937solicitudes, de las que 1.596 resultaron positivas y 2.341 negativas. La tasa de positivos de Andalucía, con respecto al total del país, fue del 9,92%, y la de negativos, del 14,55%. La segunda comunidad autónoma que más solicitudes presentó fue Madrid, con 3.264, repartidas en 1.391 positivas y 1.873 negativas; el porcentaje de positivos y negativos que tuvo, con respecto al total nacional, fue: 8,65% y 11,64%, respectivamente. Sigue la Comunidad Valenciana con 2.019 solicitudes, 934 positivas y 1085 negativas, con porcentajes sobre el total de 5,81% positivas y 6,74 % negativas. Las demás comunidades autónomas están por debajo de las 1.000 solicitudes. Los resultados pueden consultarse en el boletín informativo ANECA al día.

El análisis comparativo entre solicitudes realizadas por mujeres y por hombres es el siguiente: presentaron solicitud 5.571 mujeres y 10.518 hombres, es decir, la segunda cifra es, aproximadamente, 1,89 veces la primera. La población universitaria susceptible de solicitar sexenio de transferencia está integrada por el funcionariado y el personal contratado doctor con, al menos, un sexenio de investigación (este era el requisito para poder participar en la convocatoria); en concreto, hay 17.637 mujeres en estas condiciones, junto con 27.430 hombres, es decir, la cantidad de hombres que potencialmente podían pedir sexenio de investigación es 1,55 veces la cantidad de mujeres. Compárense ambas cifras y extráiganse unas primeras conclusiones.

El análisis de los resultados de los sexenios de transferencia, una vez concluida la evaluación, muestra que el porcentaje de solicitudes presentadas por mujeres fue del 34,63%, es decir, presentaron solicitudes casi el doble de hombres que de mujeres (la relación solicitudes hombres/solicitudes mujeres es de 1,89). En cuanto a la tasa de éxito, la total es del 43,87%; la de las mujeres del 35,27%, y la de los hombres del 48,42%. Esto significa que hay una diferencia de más de 13 puntos a favor de los hombres y que la tasa de éxito de los hombres es 1,37 veces la de las mujeres.

La población universitaria susceptible de solicitar sexenio de transferencia está integrada por el funcionariado y el personal contratado doctor con, al menos, un sexenio de investigación

Los siguientes son ejemplos de la transferencia de conocimiento realizada en las instituciones de educación superior y de investigación españolas: asesoramiento para la realización de proyectos de regeneración de áreas urbanas; estudios y análisis de los efectos de ciertos fármacos en el tratamiento de determinadas enfermedades; realización de modelos para el transporte y almacenamiento de materiales; asesoramiento para la implantación de sistemas de vigilancia medioambiental; diseño de redes logísticas; creación de spin-off biotecnológicas; estudios e informes para el tratamiento de residuos con objeto de reducir el impacto medioambiental; informes sobre el impacto económico del uso del agua; informes para el reciclado y la reutilización de aguas procedentes de plantas industriales; estrategias para la penetración de alimentos españoles en mercados internacionales; elaboración de estrategias para la tutela y protección de bienes culturares; participación estable en programas de televisión para la divulgación científica… Todos ellos fueron evaluados positivamente en la convocatoria piloto del sexenio de transferencia.

Potenciando la Transferencia de Conocimiento en España

Un exhaustivo trabajo llevado a cabo por ANECA, tras el aprendizaje que dicha convocatoria y su análisis proporcionaron, con el objetivo de obtener un sistema de valoración de la transferencia claro, sencillo, transparente, consensuado por quienes la hacen (personas e instituciones), que, además, estuviera preparado para cuando desde el Gobierno se pusiera en marcha una convocatoria estable, engloba los méritos de transferencia en los siguientes epígrafes:

-Convenios, proyectos y contratos para la realización de trabajos de carácter científico, técnico o artístico que generen valor económico a través de la transferencia de conocimiento.

-Participación en convenios, contratos y ayudas que tengan por objeto el desarrollo de proyectos con valor social o cultural.

-Cátedras institucionales y de empresas que constituyan una fórmula de colaboración con instituciones públicas y privadas.

-Transferencia de conocimiento realizada al amparo de servicios desempeñados en entidades públicas o privadas.

-Participación en proyectos, en régimen de concurrencia competitiva, para la realización de actividades en el ámbito del fomento de la cultura científica, tecnológica y de la innovación.

-Derechos de propiedad intelectual en explotación derivados de la actividad investigadora.

-Participación en el equipo promotor de Empresas Basadas en el Conocimiento a partir de la actividad investigadora.

-Participación en la realización de ensayos clínicos.

Se ha de tener muy presente el principio de reciprocidad: la investigación y el conocimiento, deben llevar consigo compartir y aportar valor a la sociedad

Existe transferencia de conocimiento a la sociedad desde la universidad, así como desde las demás instituciones de educación superior y de investigación, como hemos puesto de manifiesto. Quienes gobernaban nuestro país hace cinco años hicieron una apuesta valiente para poner en valor ese trabajo, cuyo objetivo es que la sociedad se beneficie de la investigación y del conocimiento atesorado por dichas instituciones mediante acciones que contribuyan al bienestar social, cultural, medioambiental, tecnológico, económico, político y ético, entre otros.

Queda aún mucho camino por recorrer para que la transferencia de conocimiento sea una actividad asentada en el colectivo investigador y cuente con reconocimiento pleno. Se ha de tener muy presente el principio de reciprocidad: la investigación, el conocimiento, deben llevar consigo compartir y aportar valor a la sociedad. Es de esperar que el nuevo Gobierno de España ponga en marcha una convocatoria estable del sexenio de transferencia para revalorizar ésta y potenciar dicha reciprocidad. Los mimbres están bien armados.


MERCEDES SILES MOLINA

Exdirectora de ANECA

Catedrática de Álgebra de la Universidad de Málaga

Miembro del IGIUMA

Académica de número de la Academia Malagueña de Ciencias

Espacios de Educación Superior está dirigido a poner en contacto a las personas e instituciones interesadas en la sociedad del aprendizaje en Iberoamérica y España.