Las microcredenciales universitarias: ¿Es posible la revolución en la educación superior?

Berlín AGHM

Muchos defienden que las microcredenciales universitarias podrían cambiar la oferta formativa en educación superior, haciéndola más accesible, flexible y más centrada en el estudiante. Sin embargo, me pregunto si las universidades públicas seremos capaces de superar los desafíos que implica incorporar las microcredenciales a nuestro catálogo de estudios. A mi juicio, solo será posible con formación especializada y financiación estable.

MARÍA ISABEL ALONSO BELMONTE


Microcredenciales Universitarias: Una Revolución en la Educación Superior y la Formación Profesional

Las microcredenciales universitarias son experiencias formativas breves (máximo 150 horas), orientadas a la certificación de resultados de aprendizaje a lo largo de la vida. Hablamos de propuestas eminentemente prácticas, con un enfoque metodológico activo, que favorecen la inserción laboral (upskilling) del estudiantado y/o dan respuesta a los retos formativos de los trabajadores en activo (reskilling). Para cursarlas no es necesario tener formación universitaria previa. En cuanto al trabajador ya en activo, puede lograr que su experiencia profesional se reconozca en forma de microcredencial. Al completar una microcredencial universitaria con éxito, se obtiene una certificación digital que tiene un reconocimiento en el mercado laboral a nivel europeo.

Impulsadas por diferentes organismos nacionales e internacionales – UNESCO, El Consejo de Europa, Aneca, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades -, las microcredenciales universitarias podrían suponer un cambio de paradigma en la educación superior, en un contexto demográfico en el que la población estudiantil de entre 18 a 25 años en España se va reduciendo lentamente, mientras que cada vez más trabajadores en activo necesitan recualificación. Las microcredenciales universitarias fomentan un enfoque más centrado en el estudiante, que puede configurar su itinerario formativo en educación superior según sus intereses y necesidades específicas para el desarrollo de su carrera profesional. Además, las microcredenciales responden mejor a una creciente demanda social de formaciones cortas, orientadas a su empleabilidad, más que de títulos largos, de orientación más académica.

En este marco, muchas universidades públicas hemos seguido con atención la elaboración de las orientaciones para el diseño y acreditación de las microcredenciales universitarias (CRUE-RUEPEP), con el fin de construir una oferta amplia de microcredenciales entre todas. Además, colaboramos activamente con agentes del mercado laboral (fundaciones, empresas), lo que nos garantiza un dialogo constante en torno a las necesidades y prioridades del mercado laboral. Sin embargo, la implantación masiva de las microcredenciales plantea no pocos desafíos para las universidades públicas.

Las microcredenciales universitarias fomentan un enfoque más centrado en el estudiante, que puede configurar su itinerario formativo en educación superior según sus intereses y necesidades específicas para el desarrollo de su carrera profesional

Desafíos y Adaptaciones en la Implementación de Microcredenciales Universitarias

Para empezar, está la conocida falta de flexibilidad de nuestros procedimientos. Las universidades basan su oferta académica en títulos de grado y posgrado oficiales, más o menos estables en el tiempo, en diferentes áreas de conocimiento. La oferta de microcredenciales universitarias, por el contrario, debe ser flexible y a poder ser, interdisciplinar, pero sobre todo debe poder modificarse con agilidad en función de las necesidades de nuestros alumnos. Por lo tanto, si queremos participar en esta aventura, debemos trabajar para flexibilizar nuestros mecanismos.

Otro desafío es la competencia a la que deberemos hacer frente. La oferta de microcredenciales universitarias competirá con la de otras instituciones académicas públicas y privadas, además de la de las empresas que ya se ocupan de formar a sus empleados. También podría colisionar con algunas de las microcredenciales que se oferten desde formación profesional. A nadie se le escapa que el profesorado universitario en general, salvo contadas excepciones, no tiene experiencia docente con adultos sin formación previa, es decir, con estudiantes que llevan años fuera del sistema educativo y que pueden carecer de las habilidades de estudio y del conocimiento base que se da por sentado en la educación universitaria.

En este sentido, para que el profesorado universitario pueda adaptarse a las demandas cambiantes del entorno educativo, incluida la implementación de programas de microcredenciales, es clave que reciba formación especializada. Hay que intentar ayudar al personal docente e investigador a hacer la transición entre dos modelos, uno de docencia reglada basada en planteamientos académicos y científicos y otro, de formación permanente, más orientado a la empleabilidad y a las habilidades profesionales que necesitan nuestros estudiantes. Para ello, las universidades deben ofrecer programas estables de desarrollo profesional que brinden a los profesores las habilidades y conocimientos necesarios para diseñar, implementar y evaluar eficazmente estas nuevas formas de enseñanza.

La oferta de microcredenciales universitarias, por el contrario, debe ser flexible y a poder ser, interdisciplinar, pero sobre todo debe poder modificarse con agilidad en función de las necesidades de nuestros alumnos

Formación Docente y Recursos Necesarios para la Implementación de Microcredenciales Universitarias

Esto puede incluir talleres y cursos específicos sobre diseño curricular, metodologías de enseñanza innovadoras, evaluación del aprendizaje basada en competencias y uso de tecnología educativa. Dicha formación docente debe incluir training en soft skills y en otras cuestiones como la diversidad cultural, para que los profesores estén preparados para atender las necesidades de una población estudiantil cada vez más diversa y posiblemente sin estudios previos. Por último, me parece imprescindible la creación de comunidades universitarias de práctica, virtuales o presenciales, en las que los docentes puedan compartir experiencias sobre la implementación de programas de microcredenciales. Todo esto debería estar acompañado de políticas de reconocimiento institucional de su participación y logros en este ámbito.

Sin duda, estas iniciativas requieren la inversión de recursos tanto humanos como económicos. Lamentablemente, los 50 millones de euros que el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades iba a poner a disposición de las universidades, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, para el desarrollo de las microcredenciales universitarias entre el segundo semestre de 2023 y el primer semestre de 2026 (Plan Microcreds) todavía no han llegado. Ahora mismo están en manos de las comunidades autónomas.

Sin duda, las microcredenciales universitarias tienen el potencial de transformar la educación superior. No obstante, es crucial abordar los desafíos planteados, que exigen de toda la comunidad universitaria y de nuestras autoridades un grado de compromiso sin el cual no será posible construir la universidad del futuro.


ISABEL ALONSO BELMONTE

Lingüista y formadora de profesores. Es profesora titular en el Departamento de Filologías y su Didáctica de la Universidad Autónoma de Madrid y en la actualidad ostenta el cargo de Vicerrectora de Estudios de Posgrado y Formación Continua de la citada universidad.

Espacios de Educación Superior está dirigido a poner en contacto a las personas e instituciones interesadas en la sociedad del aprendizaje en Iberoamérica y España.