Solidarizarse con los Rectores alemanes y apoyarles en su reivindicación de libertad, integración, equidad, confianza y seguridad, porque sin esos valores no cabe hablar de universidad ni de educación superior, lo que no es óbice para no olvidar que esta aciaga situación quizás debería servir para que los Rectores entiendan que una universidad sin vínculos sociales, sin presencia en su entorno, sin lazos fuertes con los problemas que aquejan a su población, suele ser percibida como un antro elitista que no merece la atención de los ciudadanos, en todo caso su condescendencia, cuando no su desprecio, algo que saben aprovechar muy bien quienes pretenden destruirla.
JOAQUÍN RODRIGUEZ
Con ocasión de las elecciones en el Land alemán de Sachsen-Anhalt, y después de que se conociera la aplastante victoria del partido de extrema derecha AfD (Alternative für Deutschland – Alternativa por Alemania), los rectores de todas las universidades alemanas representados en la Hochschulrektorenkonferenz (la Conferencia de Rectores de las Universidades) y los rectores de las universidades de Sachsen-Anhlat, firmaron el lunes 7 de septiembre de 2026 un comunicado conjunto en el que se reclama la libertad académica, la autonomía universitaria, el clima de seguridad y confianza que se necesita para que los investigadores internacionales puedan sentirse atraídos por una estancia en sus dependencias y el recordatorio de que preexisten pactos de objetivos y financiación que confían en que seguirán cumpliéndose: Declaración conjunta de la Conferencia de Rectores Alemanes (HRK) y la Conferencia de Rectores Estatales de Sajonia-Anhalt (LRK) sobre los resultados de las elecciones estatales en Sajonia-Anhalt.
“Los ciudadanos de Sajonia-Anhalt han elegido un nuevo parlamento estatal. Ahora, todos los representantes electos tienen la responsabilidad de garantizar un gobierno funcional, basado en la democracia y el estado de derecho. Las universidades esperan fiabilidad y una clara visión de la política científica por parte del futuro gobierno estatal. La libertad académica, la libertad artística y la autonomía universitaria deben quedar al margen de las disputas políticas cotidianas. Es necesario el desarrollo estratégico de Sajonia-Anhalt como centro de ciencia e innovación, basado en los acuerdos de objetivos alcanzados y la financiación acordada. Los estudiantes e investigadores internacionales deben seguir teniendo la seguridad de que son bienvenidos en Sajonia-Anhalt y protegidos contra la discriminación. Asimismo, las decisiones en materia de política científica deben seguir guiándose por la calidad académica”.
«La universidad no es una república
de consejos»: revertir la «universidad
de grupos» (cogobernanza con
participación de personal técnico,
estudiantes, etc.) devolviendo
el peso decisorio al profesorado
Si uno se toma la molestia de consultar el programa electoral del AfD en ese Land encontrará que entre las doce propuestas principales pueden encontrarse algunas pistas sobre el previsible comportamiento del partido neofascista respecto a la universidad, una combinación de ruptura de la gobernanza democrática, de desprecio de las políticas de igualdad, de nacionalismo identitario, de promoción de las formas más elitistas de meritocracia, de repulsa hacia la inmigración y de falta de respeto a las libertades que los Rectores reivindican tímidamente:
- «Igualdad de derechos, no igualdad de resultados»: eliminar las políticas de paridad de género en las universidades, suprimir programas y cuotas específicas para mujeres, y borrar del «Hochschulgesetz» (ley de universidades) tanto el objetivo de igualdad de resultados como la figura del/de la comisionado/a de igualdad.
- Revertir el Proceso de Bolonia: volver al sistema alemán tradicional de titulaciones, primero en Sajonia-Anhalt y luego impulsando una iniciativa federal (Bundesrat) para que toda Alemania abandone Bolonia.
- Crear una «beca estatal de élite»: sustituir el sistema Bafög (basado en la renta familiar) por becas de posgrado y grado concedidas únicamente por mérito académico, independientes de los ingresos de los padres.
- Exámenes de admisión en vez de numerus clausus: que las universidades y escuelas superiores puedan hacer pruebas de acceso específicas por materia cuando haya sobredemanda, en lugar de basar el acceso solo en la nota de selectividad (Abitur).
- «La universidad no es una república de consejos»: revertir la «universidad de grupos» (cogobernanza con participación de personal técnico, estudiantes, etc.) surgida del 68, devolviendo el peso decisorio al profesorado y recortando la influencia de los consejos de estudiantes, a los que acusan de estar dominados por una minoría «de extrema izquierda».
- Eliminar los estudios de género: los consideran una ideología política (vinculada a Judith Butler) sin base científica, que el Estado no debería financiar; usarían los acuerdos de objetivos con las universidades para presionar en esa dirección.
- «El poscolonialismo no es ciencia»: acusan a los estudios poscoloniales de buscar la destrucción de la «identidad europea» y anuncian que estudiarán cómo frenar esta corriente «respetando la libertad científica».
- Crear una cátedra de «ciencia de la población»: una cátedra en la Universidad de Halle para investigar las causas del descenso de natalidad, en el marco de su discurso contra la «migración de sustitución».
- Instituto de investigación islámica crítica: crear un instituto (extrauniversitario) de estudios islámicos «críticos», alegando que el enfoque actual es acrítico y motivado por la corrección política.
Revertir el Proceso de Bolonia:
volver al sistema alemán tradicional
de titulaciones, primero en Sajonia-Anhalt
y luego impulsando una iniciativa
federal (Bundesrat) para que
toda Alemania abandone Bolonia.
No mucho tiempo antes, en julio de 2026, con ocasión del 75th Lindau Nobel Laureate Meeting, el Presidente de la República Federal Alemana, el antiguo Ministro de exteriores del SPD Frank-Walter Steinmeier, reivindicó que «la política necesita a la ciencia, tanto como voz de advertencia como de corrección, sobre todo a la luz del rápido desarrollo tecnológico», y añadió que «el atractivo del autoritarismo está aumentando en muchos lugares» y manifestó su consecuente preocupación por el hecho de que «los enemigos de las sociedades abiertas» estuvieran ganando influencia y albergaran el sueño de «acosar, censurar y silenciar a los disidentes a su antojo». Por eso, resulta preciso reivindicar que «la libertad ya no es un derecho adquirido en algunos lugares, tanto dentro como fuera de las universidades e instituciones de investigación…Dondequiera que se socave sistemáticamente la independencia de la investigación y la docencia, se amenazan los cimientos mismos de la democracia. Esto no puede ser indiferente ni para la ciencia ni para la democracia. ¡Debemos estar decididos a seguir luchando por la libertad!». Es posible que Steinmeier previera que el auge autoritario de las regiones del este, que su añoranza de un pasado totalitario y policial, derivara en un ansia pareja de control de aquellas instituciones que pudieran representar lo contrario: apertura, integración y libertad.
Sea como fuere, lo que ocurre cuando se deja crecer a la bestia, como razona Guillermo Altares, es que acaba por destruirlo todo, así que no cabe otra postura, desde la lejanía y la fraternidad, que solidarizarse con los Rectores alemanes y apoyarles en su reivindicación de libertad, integración, equidad, confianza y seguridad, porque sin esos valores no cabe hablar de universidad ni de educación superior, lo que no es óbice para no olvidar que esta aciaga situación quizás debería servir para que los Rectores entiendan que una universidad sin vínculos sociales, sin presencia en su entorno, sin lazos fuertes con los problemas que aquejan a su población, suele ser percibida como un antro elitista que no merece la atención de los ciudadanos, en todo caso su condescendencia, cuando no su desprecio, algo que saben aprovechar muy bien quienes pretenden destruirla.
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JOAQUÍN RODRIGUEZ
Director de formación permanente de la FGURJC






