«En las prácticas académicas no todo vale», Carmen Palomino, directora de FUE

«La universidad y la empresa son dos cosas diferentes y no se trata de llegar donde no llega el otro. La principal función de la universidad es proporcionar una formación integral a los estudiantes preparándolos tanto académica como profesionalmente para enfrentarse a los retos del mundo laboral. Y aquí juegan un papel fundamental las prácticas académicas, por eso es tan importante que la universidad y la empresa se apoyen mutuamente mediante un diálogo constante para conseguir que las prácticas de calidad se conviertan en una prolongación de la formación que reciben los estudiantes en las aulas» señala la directora de FUE.


La Fundación Universidad-Empresa (FUE) es una institución sin ánimo de lucro cuyo trabajo se basa en el Deep Linking, que no es sino escuchar, entender y proponer, para construir relaciones a largo plazo entre la Universidad, la Empresa y la sociedad en general. Gracias a esta filosofía de trabajo, a esta forma de entender su misión, la Fundación Universidad- Empresa es, desde su creación hace ya 50 años, un referente de innovación en los campos de la formación, el empleo y el emprendimiento. A través de sus programas y proyectos responde a los retos que plantea la sociedad, buscando siempre soluciones capaces de generar el valor compartido que garantizará su desarrollo y sostenibilidad.

Carmen Palomino es Directora de Fundación Universidad-Empresa. Project Manager con más de 20 años de experiencia en el área de creación y dirección de programas postgrado. Especialista en la coordinación y diseño de programas de atracción de talento joven para empresas. Apasionada de la innovación en metodologías formativas y en la búsqueda de nuevas fórmulas para atraer y potenciar el talento joven.

¿Cuál es el lugar de la empleabilidad en educación universitaria?

La universidad y la empresa son dos cosas diferentes y no se trata de llegar donde no llega el otro. La principal función de la universidad es proporcionar una formación integral a los estudiantes preparándolos tanto académica como profesionalmente para enfrentarse a los retos del mundo laboral. Y aquí juegan un papel fundamental las prácticas académicas, por eso es tan importante que la universidad y la empresa se apoyen mutuamente mediante un diálogo constante para conseguir que las prácticas de calidad se conviertan en una prolongación de la formación que reciben los estudiantes en las aulas.

El Estatuto del estudiante universitario establece las prácticas externas como un derecho, una parte esencial en la educación de un universitario, determinante, entre otros aspectos, de su empleabilidad. ¿Cómo está de cerca ser una realidad el derecho a las prácticas en las universidades españolas?

En realidad, no sólo el estatuto del estudiante universitario habla sobre las prácticas externas. La implementación del Real Decreto 592/2014 y el marco proporcionado por el Real Decreto 822/2021 han sido pasos significativos hacia la consolidación de las prácticas académicas externas, estableciendo estándares claros para su desarrollo e integración en los planes de estudio. Estas normativas no solo reconocen las prácticas externas como un derecho, sino que también garantizan que se realicen bajo condiciones adecuadas, asegurando una experiencia enriquecedora tanto para el estudiante como para la entidad colaboradora.

Es decir, desde que salió la ley de universidades en 1981 existe una regulación completa al respecto y el derecho a unas prácticas externas no es algo nuevo, sino que es una realidad consolidada que se continúa mejorando, ya que las universidades trabajan porque en todos los planes de estudio exista una asignatura de prácticas académicas para que los estudiantes puedan llegar a tener ese contacto real con el mundo productivo.

La principal función de la universidad es proporcionar una formación integral a los estudiantes preparándolos tanto académica como profesionalmente para enfrentarse a los retos del mundo laboral

¿Qué trabajo realiza la Fundación Universidad Empresa para hacer posible este derecho?

FUE siempre ha sido la institución que ha promovido estos derechos, es uno de nuestros ejes principales de actuación. Somos pioneros en el desarrollo de las medidas que fomentan las prácticas de calidad. La Fundación creó el primer programa de prácticas de calidad, también formamos parte del consejo asesor para el real decreto de prácticas externas y, hoy en día, intentamos asesorar tanto a la parte empresarial como a la parte académica a partir del punto de vista real de las prácticas de calidad.

¿Cómo valora el marco normativo actual para facilitar el acceso a las prácticas, así como para garantizar las condiciones en las que los estudiantes realizan su aprendizaje?

En FUE creemos firmemente que siempre ha existido una legislación que, a lo largo de los años, se ha ido adaptando a la realidad. Como comentaba anteriormente, FUE promovió la creación del Real Decreto 1497/1981. El problema principal que tiene el marco normativo actual es lo extendido que está el uso del concepto «prácticas». Es un término muy común hoy en día a la hora de referirnos a cualquier implicación que tenga un estudiante con las empresas, pero lo cierto es que no todas las prácticas son académicas.

La importancia de comprender el alcance y la aplicación de este marco que se ha ido desarrollando en España durante décadas reside en que solo dicho marco puede establecer qué actores, y en qué circunstancias, están legitimados para firmar convenios de prácticas académicas.

La Fundación creó el primer programa de prácticas de calidad, también formamos parte del consejo asesor para el real decreto de prácticas externas

Frente al concepto tradicional de prácticas como espacio en el que se desarrolla lo que se ha aprendido previamente, surge cada vez con más fuerza la idea de la universidad dual como espacio externo al campus en el que se aprende de igual manera. ¿Están cambiando los límites de la Universidad? 

La ley de Universidades reconoce la importancia de flexibilizar la formación universitaria a las necesidades del mercado laboral para fomentar la empleabilidad de los egresados y lo hace reconociendo un papel importante para las prácticas y la formación dual, pero hay que diferenciar ambas cosas porque son dos conceptos diferentes y la adaptación se convierte en un verdadero reto.

El dato de que solo un 52% de los grados analizados en España incluyen las prácticas como una asignatura refleja tanto las limitaciones como los retos inherentes a la integración de las prácticas en la educación universitaria. Esta situación señala, en parte, las dificultades para aplicar un modelo único de prácticas externas a todas las áreas de conocimiento y especialidades.

La complejidad real a la que se enfrenta la universidad es encontrar el volumen de entidades de acogida donde los estudiantes puedan realizar prácticas de calidad. Porque las empresas necesitan, tiempo, formación y recursos para sus tutores empresariales. En las prácticas académicas no todo vale, por eso me gustaría resaltar que cuando hablamos de esas prácticas es importante entenderlas como un lugar en el que el estudiante pueda aprender, no solo estar.

En las prácticas académicas no todo vale, por eso me gustaría resaltar que cuando hablamos de esas prácticas es importante entenderlas como un lugar en el que el estudiante pueda aprender, no solo estar

Algo parecido podríamos decir en relación con las prácticas curriculares y extracurriculares.  La búsqueda del impacto económico y social de las universidades a través del aprendizaje tutelado de sus estudiantes es una de las tendencias con más fuerza en la transformación universitaria. ¿Son sensibles los planes de estudio y las agencias de calidad a esta realidad emergente?

Tenemos un problema a la hora de hablar de prácticas curriculares y extracurriculares y nos enfrentamos ante un mal uso de ambos conceptos. Hay que dejar claro que ambas son prácticas académicas externas dentro de la formación universitaria, con los mismos objetivos y las mismas finalidades, que son la de mejorar la formación de los estudiantes y facilitar tu empleabilidad, así como sus competencias. La única diferencia entre ambas es que unas forman parte del título y otras forman parte del suplemento al título europeo. En cuanto a la sensibilidad de los planes de estudio y las agencias de calidad, es un hecho que el ámbito académico aprovecha los recursos que tiene a su disposición.

¿Cuáles son las causas de la dificultad de encontrar a estudiantes universitarios realizando prácticas en las administraciones públicas?

Creo que existe una confusión general a la hora de concretar la realidad, porque si nos vamos a los datos objetivos sobre el desarrollo de las prácticas curriculares, la realidad es que más del 60% de éstas se realizan en administraciones públicas a través de colegios, ministerios, hospitales, etc. 

En el Informe del Observatorio ESdeES del estudiantado de 2023 se puso de manifiesto la diferencia en la satisfacción de los estudiantes del sistema universitario público (29%) y privado (41%) frente a la pregunta de si disponían de unas prácticas suficientes y adecuadas. ¿Cómo afecta esta situación al sistema universitario español?

La verdad que estos datos me sorprenden, pero sin duda creo que es un buen punto de partida para analizar, trabajar y ver cuáles son las percepciones que dan pie a que exista esa distinción tan importante. La realidad con la que vivimos el día a día en FUE es que trabajamos y colaboramos estrechamente con ambas, sin hacer ningún tipo de distinción entre estudiantes de una universidad o de otra, como tampoco nuestras empresas asociadas.

El crecimiento del sistema universitario en los últimos diez años ha venido de la mano de la educación virtual, especialmente en los masters. ¿Cómo afecta esta nueva realidad a las prácticas externas?

La realidad es que desde el 2022 la tendencia en España ha disminuido, aunque obviamente siguen siendo cifras muy por encima de las alcanzadas en la época pre-covid. En cuanto a cómo afecta a las prácticas externas, el perfil de los estudiantes de este tipo de universidades no tiene nada que ver con el estudiante habitual de las instituciones presenciales. Hay un mayor porcentaje de personas que ya tienen una carrera profesional y que la compatibilizan con una formación constante, de ahí que las prácticas que suelan acompañar a los programas formativos de este tipo de universidades sean online.

Hay un mayor porcentaje de personas que ya tienen una carrera profesional y que la compatibilizan con una formación constante, de ahí que las prácticas que suelan acompañar a los programas formativos de este tipo de universidades sean online

Una de las carencias del sistema universitario español es su internacionalización. En este proceso es esencial ofrecer a los estudiantes opciones de movilidad a la que cada vez se le pide más que sean de impacto en relación con el entorno en el que se desarrolla. ¿La oferta de las empresas, tercer sector y administraciones españolas para la acogida de estudiantes está en condiciones de acompañar los deseos de internacionalización de las universidades?

Efectivamente es un reto aún no afrontado y debe preocupar tanto a las Universidades públicas como a las privadas. Ha habido un avance importante tras la LOSU que ha reconocido la importancia de este proceso, y ha establecido la necesidad de que todas las universidades desarrollen, presenten y publiquen sus respectivas estrategias de internacionalización. Pero lo primero sobre lo que debemos ser conscientes es que cuando hablamos de internacionalización del sistema universitario vamos mucho más allá de la mera movilidad, que sin duda es fundamental, pero forma una parte de todo el sistema.

El principal objetivo de la Estrategia de Internacionalización es el de la captación de alumnado internacional, dado que la pirámide generacional en nuestro país muestra las tasas de envejecimiento más grandes de la UE, lo que supone una drástica disminución del mercado nacional de alumnos hasta el año 2030. En ese momento las universidades que no tengan asegurado un volumen constante de alumnos internacionales, tanto de grado como postgrado y doctorado, verán cuestionada su capacidad de supervivencia.

Por tanto, el reto de la internacionalización va mucho más allá de la generación de nuevos destinos o programas de movilidad. Pasa por la generación de redes académicas internacionales, por la atracción de profesorado internacional y por una estrategia proactiva de captación y posicionamiento de lugares como Madrid, que deben promoverse como verdaderos Hubs de Talento.

Espacios de Educación Superior está dirigido a poner en contacto a las personas e instituciones interesadas en la sociedad del aprendizaje en Iberoamérica y España.