De Medellín a Madrid, pasando por Shanghai

Pocas profesiones hay con un grado de internacionalización tan alto como la de científico. La carrera, y la vida, de un investigador está marcada por los centros en los que ha ido aprendido el oficio y por los países en los que ha dejado su saber y creado riqueza

MÓNICA ECHEVERRY


Mi nombre es Mónica Echeverry Rendón, soy una Colombiana común y corriente. De esas soñadoras, positivas y con ganas de salir adelante que llegó a España con una maleta llena de ilusiones y un ideal muy clara: tener una oportunidad para desempeñarme como profesional y por fin poder llamarle a un lugar “Hogar”.

Nací en Medellín y viví en Envigado en tiempos de guerra. Aunque feliz, mi niñez y mi adolescencia estuvieron enmarcadas en una época negra, tiempos de bombas, narcotráfico, mafia e incertidumbre. Desde pequeña siempre fui muy inquieta y me gustaba estar en todo lo que se pudiera. La raza latina y en general los Colombianos, nos destacamos por nuestro “empuje” para resurgir de las cenizas. Quizás es por esto que hasta el día de hoy, me molesta de sobremanera, que aún se hagan “malos chistes” o cometarios relacionadas con historias de narcos, series de televisión absurdas, o temas relacionados con droga, al revelar mi nacionalidad, o simplemente después de adivinar mis orígenes (por mis evidentes rasgos y acento latinoamericanos). ¿Cuánto tiempo pasará para que los estereotipos no sean un estigma con el cual cargar?

Soy bioingeniería de profesión, crecí en una familia paisa, tradicional y diría yo un poco conservadora.  Hago parte de la primera generación con estudios avanzados de toda mi familia y me enorgullece saber que soy un agente de cambio y de inspiración para nuevas generaciones. Como pionera en muchas cosas, también fui parte de la primera promoción graduada de Bioingeniería de la Universidad de Antioquia (Colombia), programa que se inauguró en el año 2001. La elección por esta carrera fue la que definitivamente definió mi situación como nómada por el mundo para poder hacer lo que quería. Desde los primeros semestres en mi carrera me di cuenta que lo que me apasionaba era un área llamada “ingeniería de tejidos y medicina regenerativa”. Este es un campo fascinante para mi ya que por su enfoque multidisciplinario me permitía interactuar con conceptos y personas del medio médico, biológico e ingenieril, todo esto para buscar regenerar tejidos y órganos utilizando materiales especializados y terapias celulares. Sonaba muy bien, ¿Oportunidades en Colombia? Pocas. Allí la cosa se fue complicando. 

descubrí que las ganas de querer hacer las cosas atraviesan barreras económicas, de espacio y de tiempo

Ser la primera generación en una profesión nueva, en un área que implica alta tecnología, infraestructura y costes era complicado de llevar acabo en Colombia, sin embargo, mis mentores (profesores) siempre me dieron la mano y pude explorar muchas opciones desde los laboratorios en la Universidad. Luego fui explorando nuevas alternativas, me di cuenta que el mundo era mas grande que lo que veía día a día y comencé establecer contactos fuera del país. Allí descubrí que las ganas de querer hacer las cosas atraviesan barreras económicas, de espacio y de tiempo. Durante mi trabajo de grado tuve la oportunidad de estar en Argentina por un año y realizar algunos estadios en el tema de implantología dental, allí iba confirmando que esa definitivamente si era la línea que quería seguir.Luego en el 2011 durante mis estudios de maestría en biología tuve la posibilidad de hacer una pasantía por tres meses en Madrid en la Universidad Complutense en el laboratorio de Ingeniería de tejidos. España y Europa me cambiaron el panorama. Fue una experiencia increíble. Después una vez terminados mis estudios de maestría trabajé por alrededor de dos años en Estados Unidos como investigadora. Y después ya fue un no parar. Cada dos años cambiaba de vida; continué con mis estudios de doctorado en Holanda y seguido a esto tuve una estancia postdoctoral en China. Siempre estas estancias las intercalé con cortos periodos en Colombia tiempo el cual invertía en buscar la oportunidad para poder quedarme pero con la cual no tuve mucho éxito. 

Fue mi paso por China quien preparó mi llegada a España. Los dieciocho meses que estuve allá, incluyendo los tiempos iniciales de pandemia en pleno epicentro, me sirvieron como un tiempo sabático donde reflexioné que quería para mi vida. Me di cuenta que el valor de las cosas no se mide ni por el dinero, ni el prestigio. Quería una oportunidad, un lugar donde pudiera sentirme cómoda con la cultura, poder ser yo, hablar mi propio idioma, tener un buen ambiente de trabajo y hacer lo que mas me gusta en la vida: Ciencia!!. De la forma menos inesperada, una mañana sin nada de particular, España se cruzó por mi cabeza, y tras una búsqueda sencilla en la red con las palabras claves adecuadas me encontré el lugar que hoy defino como el lugar que siempre había querido “IMDEA Materiales”. 

La Mónica que estuvo hace 10 años aquí no es la misma de ahora, pero mi gusto por estar acá sigue intacto. Soy una inmigrante más en España, pero con muchas cosas para ofrecerle a este país que me ha abierto sus puertas. Estar en el IMDEA Materiales y en España han sido la oportunidad que siempre había buscado y por fin puedo decir que al menos por ahora ya se que este es el lugar al que definitivamente y por mucho tiempo quisiera llamarle Casa!!


MÓNICA ECHEVERRY Investigadora IMDEA materiales

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