Una educación digital para la universidad de la era digital

Madrid. AGHM

«La universidad digital no es solo una universidad en línea, que ofrece educación a distancia, ni siquiera basta con inundar de tecnología a la universidad presencial actual, sino que se trataba de un nuevo enfoque que dé respuesta a las demandas de la sociedad actual…Es importante tener en cuenta los objetivos de aprendizaje y la intención pedagógica al utilizar la tecnología. No se debe utilizar la tecnología por usarla, sino definir claramente su propósito. Debemos preguntarnos si es un tema de cobertura, alcance, calidad, pertinencia, personalización o equidad, al determinar el mejor uso de la tecnología con base en la intención educativa” Informe «Educación Digital en las universidades: una guía de implementación integral» del IFE Institute for the Future of Education Tecnológico de Monterrey

FARAÓN LLORENS


Veinte años atrás

Cuando en 2004 el, en ese momento, candidato a Rector Ignacio Jiménez Raneda me propuso formar parte de su equipo, sabíamos que mis competencias directivas estarían relacionadas con las tecnologías de la información. Pero no queríamos limitarnos a un uso eficiente y operativo de estas. Estábamos convencidos, entonces y ahora mucho más, que estas tecnologías, incorporadas de forma estratégica a la Universidad le permitirían cumplir mejor con su cometido y prepararnos para el futuro. Y así, el Vicerrectorado que encabecé durante dos legislaturas (ocho años) se denominó Vicerrectorado de Tecnología e Innovación Educativa[1].

Desde ese momento no he dejado de impulsar el uso de las tecnologías digitales en las universidades, tanto a nivel individual (profesor), institucional (universidad) como de sistema universitario, apostando por el gobierno de las TI, diseñando la transformación digital y dotando de herramientas para incrementar la madurez digital[2]. En una de nuestras publicaciones, Modelo de Universidad Digital (mUd) [3], argumentamos que la universidad digital no es solo una universidad en línea, que ofrece educación a distancia, ni siquiera basta con inundar de tecnología a la universidad presencial actual, sino que se trataba de un nuevo enfoque que dé respuesta a las demandas de la sociedad actual.

Y se preguntará el lector por qué hago está mirada retrospectiva. Pues porque me han pedido que haga una reseña del documento Educación Digital en las universidades: una guía de implementación integral del Institute for the Future of Education del Tecnológico de Monterrey[4]. Y me gusta la frase de la entradilla de la noticia: “es un viaje hacia la comprensión de cómo la fusión entre la educación y la tecnología puede moldear un futuro más brillante y equitativo para todos”. La suscribo al cine por cien.

Educación Digital (ED), en el sentido de “todo el ecosistema educativo que permite enriquecer las experiencias de aprendizaje integrando pedagogías innovadoras con el uso de medios y tecnologías digitales”

No es tanto si se deben adoptar sino cómo debemos hacerlo

Creo que en estos momentos ya nadie duda de que las tecnologías se deben incorporar al modelo educativo, por lo que la cuestión ya no es tanto si se deben adoptar sino cómo debemos hacerlo para seguir manteniendo una sociedad justa e inclusiva y que una búsqueda ciega de la eficiencia no nos lleve a mayores desigualdades. Veamos cómo desde el Tecnológico de Monterrey nos proponen en este informe que lo hagamos en las universidades e instituciones de educación superior (IES).

Este informe hace un recorrido a través de la historia, revisa definiciones para poder entender mejor el tema, incorpora entrevistas a expertos, analiza casos de éxito que existen en la educación superior e incorpora múltiples enlaces y referencias bibliográficas. Todo ello dentro de lo que llama el paradigma de la Educación Digital (ED), en el sentido de “todo el ecosistema educativo que permite enriquecer las experiencias de aprendizaje integrando pedagogías innovadoras con el uso de medios y tecnologías digitales”. Animo al lector que se adentre en el informe y no se limite a mis impresiones y comentarios.

La ED es una poderosa aliada que posibilita abrirse al ritmo de aprendizaje de cada uno de los estudiantes, sin importar las diferencias e incrementando el carácter inclusivo de la educación

Nueve dimensiones

Me voy a centrar en las nueve dimensiones que plantea considerar sobre la Educación Digital en el siglo XXI y en las recomendaciones que plantea al respecto:

1. Por qué o para qué. Dejémonos de dilemas excluyentes, de todo o nada. Los responsables universitarios deben identificar en qué momentos y situaciones de la vida universitaria se aplica la ED como elemento de valor para la comunidad universitaria. Es esencial reconocer las áreas de oportunidad de la institución y determinar qué se quiere resolver con recursos tecnológicos.

2. Procesos para definir la oferta digital. Las habilidades tecnológicas no pueden ser omitidas en ningún programa universitario y esto, en parte, se puede realizar a través de la digitalización de las aulas y la integración de herramientas tecnológicas en sus planes de estudio. La ED es una poderosa aliada que posibilita abrirse al ritmo de aprendizaje de cada uno de los estudiantes, sin importar las diferencias e incrementando el carácter inclusivo de la educación.

3. Incorporación del aprendizaje digital en el modelo educativo de la universidad. Tras la reflexión inicial e integral sobre la ED, hay que empezar a avanzar y crear proyectos particulares donde se despliegue dicha estrategia. Debe delimitarse en qué tipo de cursos, programas, grupo de profesores o perfil de alumnos se quiere empezar a impactar.

4. Seguimiento a la implementación y aseguramiento de la calidad. Más allá del proceso de elaboración o implementación de un programa educativo, la evaluación es parte esencial de la ED. Es en ese momento cuando se evalúa qué ajustes hacer para la mejora continua de los programas de la institución, para hacer los cambios necesarios para ajustarse a los objetivos establecidos en el diseño y cumplir con las metas de calidad establecidas.

5. Normatividad y acreditaciones externas. La incorporación de elementos digitales a los distintos procesos implica hacer una revisión y actualización de las normas relacionadas. Es importante considerar las posibles conductas peligrosas e ilegales, para así establecer las consecuencias de un comportamiento no ético (plagio, suplantación de identidades…). Pero, además de la visión interna, es necesario también un reconocimiento externo, identificando cuáles son las tendencias existentes y estar pendientes de los cambios que realicen las autoridades competentes y las agencias acreditadoras.

6. Infraestructura tecnológica y de servicios. La puesta en marcha de la ED requiere considerar tanto la infraestructura física como la digital (y la interrelación entre ellas), pues esta última además de ser necesaria para su ejecución, se vuelve un aspecto clave para atraer y mantener estudiantes.

7. Financiamiento. Una planificación de los aspectos financieros, aunque sean aproximados debido a su novedad e incertidumbre, aporta un esbozo para tomar decisiones relacionadas con la ED. Pero, no solo es necesario realizar una inversión significativa para poder crear y expandir la infraestructura requerida para la implementación de la estrategia digital, sino que además deben considerarse los costes de formación y actualización del personal (docente, técnico y administrativo).

8. Tecnologías educativas. Actualmente es básico contar con un ecosistema de tecnologías educativas para sustentar el modelo educativo diseñado por la universidad. Para el desarrollo y seguimiento de este ecosistema es conveniente contar con un área especializada en tecnologías para la educación, que preferiblemente este divida en un equipo que diseñe soluciones para los modelos educativos actuales con tecnologías consolidadas y otro que se encargue de experimentar con las tecnologías emergentes.

9. Cultura organizacional y educar a las audiencias. La comunicación dentro de una organización es una pieza clave para desarrollar y transmitir los procesos, pero adquieren mayor importancia cuando estos son novedosos, implican cambios organizacionales y pueden transformar la cultura de la universidad. Hay que tener en cuenta que las universidades tienen que atender tanto públicos internos de la institución como externos a ella.

Aunque los temas tratados en el informe son repetitivos y aparecen esparcidos por la mayoría de los apartados, el esfuerzo de sistematizar y establecer nueve dimensiones sobre las que reflexionar es loable. El informe muestra una serie de iniciativas y opiniones de expertos sobre el tema, pero lo que, en mi opinión, no ha conseguido es lo que nos anunciaba su subtitulo, ser una verdadera guía para su implementación. Estamos, por tanto, ante un buen informe, pero al que le falta elaboración. No obstante, la lectura del informe, sin duda, puede ayudar a reflexionar sobre la manera de convertirse en una universidad digital.

Quiero acabar con una frase sacada del propio informe: “solo a través de un compromiso colectivo y una visión inclusiva podemos aprovechar plenamente el potencial transformador de la Educación Digital”.


[1] https://blogs.ua.es/blogvrtie

[2]https://www.metared.org/content/dam/metared/estudiosinformes/UDIGITAL_modelo_madurez_digital_universidades.pdf

[3] Modelo de Universidad Digital (mUd) (2021). Antonio Fernández Martínez, Faraón Llorens Largo, José J. Céspedes Lorente y Tona Rubio de las Alas-Pumariño (http://hdl.handle.net/10045/116047)

[4] https://observatorio.tec.mx/edu-reads/ife-insights-reports-educacion-digital-en-las-universidades


FARAÓN LLORENS

Catedrático de Escuela Universitaria Universidad de Alicante

Espacios de Educación Superior está dirigido a poner en contacto a las personas e instituciones interesadas en la sociedad del aprendizaje en Iberoamérica y España.