La industria de la educación superior

El beneficio económico neto en el Reino Unido en el curso 2018-2019 de recibir estudiantes internacionales fue de 25.900 millones de libras según el estudio de Universities UK International. El impacto de los estudiantes universitarios internacionales, en un mercado educativo crecientemente globalizado, se ha convertido en uno de los motores económicos fundamentales de muchas ciudades universitarias británicas.  

RAQUEL ALONSO


En septiembre de 2021 Universities UK International (UUKi) y el Higher Education Policy Institute (HEPI), en colaboración con London Economics, publican un estudio, con amplia repercusión en medios, sobre los costes y beneficios agregados que suponen para la economía del Reino Unido los nuevos estudiantes internacionales (272.920 ) que inician sus estudios superiores en sus universidades, teniendo en cuenta los impactos totales asociados con estos estudiantes durante la duración total de sus estudios en el territorio nacional.

El estudio “The costs and benefits of International of international higher education students to the UK Economy” toma como cohorte de referencia el curso 2018-2019 pese a la irrupción de externalidades negativas como la pandemia y el Brexit, o en sentido contrario, la adopción por parte de las autoridades de una regulación y una estrategia que favorecen la llegada de estudiantes internacionales a las universidades del país.

El análisis concluye que los beneficios de recibir estudiantes internacionales superan significativamente los costes, incluyendo el uso de los servicios públicos. El informe calcula que el beneficio económico de esta cohorte es de 28 800 millones de libras esterlinas, mientras que los costes se elevan a 2 900 millones de libras esterlinas, siendo el beneficio económico neto de 25.900 millones de libras.

Más allá de los resultados cuantitativos, dos elementos cualitativos de este estudio merecen ser comentados por los efectos que de ellos se derivan: 

En tanto que elemento limitante, la utilización de una metodología que no incluye variables de mediación de ingresos y gastos secundarios, lo que permitiría evidenciar el efecto arrastre que esta industria genera sobre el resto de las actividades que componen su cadena de valor. 

En tanto que elemento complementario, la correlación positiva entre estudiantes internacionales y la ubicación de la institución de educación superior a la que asisten, lo que permite estudiar el impacto económico que la industria de la educación superior genera a nivel regional.

El poder diplomático “blando” ejercido por el Reino Unido en un escenario internacional como resultado de las redes construidas durante sus estancias.

Junto con los habituales ingresos por tasas de matrícula, ingresos asociados a los gastos no relacionados con la matrícula e ingresos asociados a los visitantes de los estudiantes deberían haberse incluido una serie de beneficios que no se consideraron debido a la dificultad para encontrar métricas evaluables monetariamente. Entre otras variables cabe mencionar:  

Los ingresos fiscales generados por los estudiantes internacionales (o sus dependientes) mientras trabajan en el Reino Unido, durante y/o después de sus estudios.

Los impactos de la inversión, los negocios y comercio, a largo plazo, provenientes del gasto asociado a alojamiento. 

El poder diplomático “blando” ejercido por el Reino Unido en un escenario internacional como resultado de las redes construidas durante sus estancias.

Los impactos culturales y sociales más amplios asociados con la diversidad poblacional.

En otro sentido, el elemento que sí se ha incorporado al análisis es el impacto local y regional asociado al retorno de la inversión realizada. El informe incluye un análisis realizado en cada circunscripción parlamentaria que se ha obtenido prorrateando los costes y beneficios identificados a nivel regional. El análisis concluye que la contribución de los estudiantes internacionales a la economía del Reino Unido se desarrolla geográficamente alrededor de las instituciones donde estudian, vinculando retorno económico e impacto local. 

A nivel del sistema universitario español, esta doble casuística también está presente y ha sido abordada, y resuelta con cierta dosis de efectividad, en dos informes especialmente destacables. 

En su estudio sobre “La Contribución Socioeconómica del Sistema Universitario Español”, realizado a petición de la CRUE y la CCS, el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), además de cuantificar los impactos directos e indirectos generados por el sistema universitario español en la economía nacional, realizó una valoración muy precisa de los impactos generados sobre el conjunto de la cadena de valor de la industria y sobre el efecto multiplicador del gasto en educación superior, llegando a las siguientes conclusiones:

Los resultados indican que en 2018 el impacto económico estimado asociado a la existencia de las universidades del SUE representa el 2,12% del PIB y el 2,56% del empleo total de España.

El sector de la Educación, en el que se ubica la actividad propia del SUE, es el más beneficiado de su existencia ya que absorbe casi la tercera parte de las rentas generadas (30,2%) y más de la tercera parte del empleo generado (37,7%) por la actividad del SUE. 

También se benefician de forma importante en términos de renta sectores como Actividades inmobiliarias, Comercio y reparación, Hostelería y Actividades profesionales, científicas y técnicas. Junto con Educación, estos sectores concentran el 67,2% de renta adicional generada por la existencia del SUE. 

En términos de empleo los sectores más beneficiados son: Educación, Comercio y reparación, Hostelería, Actividades profesionales, científicas y técnicas y Actividades administrativas y servicios auxiliares. Estos cinco sectores concentran 369.724 empleos, es decir, el 71,1% del total del empleo generado por la actividad el SUE.

Los resultados indican que cada euro de gasto en la actividad universitaria multiplicaría su efecto sobre el output total por 3,1. Asimismo, cada euro de gasto público destinado a financiar el SUE se traduce en un aumento del output de 8,3 euros en la economía. Similarmente, cada millón de euros de gasto público en el SUE genera 87,1 empleos.

En el corto plazo, la internacionalización también brinda importantes réditos a la sociedad, y estos son mayores cuanto más elevado sea el peso de los estudiantes extranjeros en la comunidad

Siguiendo la misma metodología de análisis del retorno de la inversión, la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR) en su informe la “Internacionalización e impacto socioeconómico de la enseñanza superior en núcleos urbanos de referencia” incorpora el factor de la internacionalización, introduciendo la variable del impacto regional y local, como en el estudio del Reino Unido.

Además de corroborar la importancia del impacto económico generado por la atracción de estudiantes internacionales tanto directamente sobre el propio sector educativo, como por el efecto de arrastre sobre el resto de la actividad económica, este documento llega a tres conclusiones importantes vinculadas a la internacionalización:

El impacto económico de corto plazo de la educación superior es sensiblemente mayor cuanto mayor es el grado de apertura internacional de la red de instituciones educativas.

Los beneficios socioeconómicos de la inversión en educación superior tenidos en cuenta en el diseño de las políticas económicas no deben ser exclusivamente de largo plazo. En el corto plazo, la internacionalización también brinda importantes réditos a la sociedad, y estos son mayores cuanto más elevado sea el peso de los estudiantes extranjeros en la comunidad. Por ello deberían coordinarse políticas en distintos ámbitos – en particular, vivienda, cultura y ocio, transporte y medio ambiente – para construir un espacio atractivo para los estudiantes del que puedan beneficiarse distintos agentes.

Desde el punto de vista del posicionamiento urbano, es esencial potenciar las fortalezas de la ciudad como oferente de servicios de educación de prestigio, debido a la mencionada oportunidad de generación de actividad y empleo que representa el sector de la educación. 

Así, si bien, la aportación de la educación al crecimiento económico es una de las áreas de estudio de la economía a la que se han dedicado mayores esfuerzos en los últimos tiempos desde los círculos académicos y de investigación, todavía queda un importante camino por recorrer. Entretanto, nuevos factores como la digitalización, el crecimiento económico, y la movilidad de personas apuntan hacia escenarios de formación abiertos a los movimientos globales y transnacionales, pero con alto valor transformador local, siguiendo la nueva dinámica del glocalismo.

«Lo que importa es perfeccionar la educación y mejorar la instrucción pública: con ella no habrá preocupación que no caiga, error que no desaparezca, mejora que no se facilite. En conclusión: una nación nada necesita, sino el derecho de juntarse y hablar. Si es instruida, su libertad puede ganar siempre; perder, nunca» (Jovellanos a Lord Holland, 1809)


RAQUEL ALONSO

Especialista en Internacionalización y Relaciones Internacionales.

En Twitter: @RaquelAlonsoAl

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