En un contexto en el que el aprendizaje profesional se desplaza progresivamente hacia el seno de la empresa y los entornos productivos, la universidad se ve interpelada a redefinir su función histórica. Ya no basta con ejercer como institución de acceso inicial al conocimiento, sino que debe reconfigurarse como agente estructural del aprendizaje permanente, capaz de articular acreditación, flexibilidad curricular, colaboración con el tejido empresarial e integración de nuevos formatos —microcredenciales, certificaciones digitales, formación en línea e inteligencia artificial— en un ecosistema coherente, interoperable y orientado a la empleabilidad real.
María del Castillo es una ejecutiva referente en educación, tecnología y desarrollo de talento, actualmente desempeñando el cargo de CEO de Faro Educación donde lidera con visión estratégica la transformación de la formación sanitaria y profesional mediante la innovación digital y pedagógica.
Su trayectoria, respaldada por más de veinte años de experiencia, formación de alto nivel y liderazgo en proyectos de impacto sectorial, la posiciona como una figura influyente en la intersección entre educación, mercado laboral y desarrollo organizacional, inspirando prácticas de liderazgo con propósito y excelencia.
Finalizada la formación universitaria, bien sea de grado o de máster, la mayor parte del aprendizaje profesional de una persona se realiza en el seno de la empresa. ¿Qué lugar ocupan las universidades a partir de ese momento?
Las universidades siguen teniendo un papel clave, pero necesariamente distinto al que han desempeñado tradicionalmente. Más que ser el punto de partida exclusivo de la formación, deben convertirse en un agente permanente del aprendizaje a lo largo de la vida del estudiante y del luego ya profesional.
Esto implica ofrecer itinerarios flexibles, actualizables y alineados con las necesidades reales del mercado laboral, en colaboración con empresas y otros actores del ecosistema educativo, como por ejemplo FARO Educación, que somos un grupo educativo líder en formación continua, baremable, online y acreditada para profesionales, especialmente en el ámbito de la salud, la ciencia y la tecnología.
Las universidades deben convertirse en un agente permanente del aprendizaje a lo largo de la vida del estudiante
A lo largo de la vida profesional una persona va acumulando competencias y experiencias susceptibles de ser valoradas e integradas en su CV. ¿Cómo podemos mejorar su acreditación para mejorar su empleabilidad? ¿Sería deseable que tuvieran reflejo en la adquisición de títulos oficiales?
Es fundamental avanzar hacia sistemas de acreditación más ágiles y reconocibles, que permitan certificar competencias adquiridas tanto en contextos formales como no formales. Mejorar la acreditación para mejorar la empleabilidad pasa por reconocer ese aprendizaje real y útil en el contexto que necesita el profesional en su entorno laboral. Y este es el reto.
En este sentido, muchas universidades se están quedando atrás por falta de empatía y capacidad de adaptación. Lo digo con mucho respeto y quizás tocando un punto de dolor. Me explico, cuando eres un joven estudiante de grado, por ejemplo, tienes al menos cuatro años de mucha dependencia de la universidad, eres tú el que se adapta a la institución. Pero como profesional, la situación se torna: necesitas una especialización o formación que tenga un impacto real en tu trabajo permitiéndote alcanzar nuevas metas profesionales.
Las formaciones son más cortas, muy prácticas y adaptadas, de desarrollo de competencias y habilidades basadas en conocimientos específicos. En este contexto las universidades deben de comprender el cambio de paradigma y establecer unos procesos más ágiles, con otro tipo de claustro ahora sí profesionales del sector, actualizaciones constantes, prácticas reales en entornos profesionales…
Respondiendo a la pregunta de si sería deseable, por supuesto que sí, acreditando que parte de esas competencias pudieran tener reflejo en títulos oficiales o, al menos, en sistemas interoperables con ellos, siempre garantizando rigor, calidad y trazabilidad.
las universidades deben de comprender el cambio de paradigma y establecer unos procesos más ágiles, con otro tipo de claustro ahora sí profesionales del sector, actualizaciones constantes, prácticas reales en entornos profesionales…

¿Cómo valoran las empresas la irrupción de las microcredenciales?
Las empresas valoran positivamente las microcredenciales cuando están bien diseñadas, responden a necesidades concretas y cuentan con respaldo de profesionales o de organizaciones referentes de cada sector. Son especialmente útiles para la actualización rápida de competencias y para acompañar procesos de transformación tecnológica y organizativa. El reto está en asegurar su calidad y su reconocimiento, evitando la fragmentación excesiva.
¿Y las acreditaciones digitales?
Las acreditaciones digitales aportan transparencia, portabilidad y confianza, siempre que estén basadas en estándares claros. Facilitan la verificación de competencias y encajan bien con entornos profesionales cada vez más dinámicos. Para que funcionen plenamente, deben integrarse en ecosistemas compartidos entre entidades educativas, empresas, universidades, empresas y organizaciones profesionales.
¿Cómo valora la formación en línea en relación con las necesidades de formación de las empresas? ¿Se han adaptado la oferta de las universidades a esta modalidad?
La formación en línea es ya imprescindible para atender las necesidades de las empresas, tanto por flexibilidad como por capacidad de actualización. Las universidades han avanzado mucho en este ámbito, aunque no están liderando la formación continua una vez superado el grado o el doctorado universitario. Les falta un cambio de mindset operativo y empático a la realidad profesional.
Aún existe margen de mejora en metodologías, experiencia del estudiante y adaptación a ritmos profesionales. La clave no es solo digitalizar contenidos, sino repensar el modelo pedagógico para un profesional en activo que tiene poco tiempo y necesita una experiencia real y práctica adaptativa a su realidad.
La clave no es solo digitalizar contenidos, sino repensar el modelo pedagógico para un profesional en activo que tiene poco tiempo y necesita una experiencia real y práctica adaptativa a su realidad

¿Cuál es la relación entre la formación que proporcionan las universidades con los servicios y resultados de aprendizaje que ofrecen los MOOC, los infoproductos o los bootcamps?
Son modelos distintos y, en muchos casos, complementarios. Las universidades aportan profundidad académica, estructura y reconocimiento institucional, mientras que otros formatos destacan por su agilidad y orientación práctica. El futuro pasa por la convivencia y la colaboración, aprovechando lo mejor de cada modelo para responder a necesidades diversas.
¿Cómo afectará la inteligencia artificial a los servicios de formación en las empresas?
La inteligencia artificial tendrá un impacto profundo, especialmente en la personalización del aprendizaje, la detección de necesidades formativas y la evaluación de resultados. Permitirá itinerarios más ajustados a cada profesional y una mayor eficiencia en los procesos formativos. Al mismo tiempo, exigirá una reflexión sobre los contenidos y valoraciones éticas y pedagógicas.
Tanto universidades públicas como privadas pueden ofrecer respuestas de alta calidad si cuentan con flexibilidad, capacidad de adaptación y una estrategia clara de colaboración con el tejido empresarial
¿Cómo colaboran empresas y universidades en la definición de la oferta de formación permanente?
Cada vez más a través de modelos de colaboración estructurada: análisis conjunto de necesidades, codiseño de programas y evaluación de resultados. Cuando esta relación es fluida y constante, la formación permanente gana en relevancia, impacto y empleabilidad.
A la hora de atender las demandas de formación de las empresas, ¿hay diferencias entre las universidades públicas y privadas?
¡Esta es una pregunta trampa! Existen diferencias derivadas de su propia estructura y gobernanza, pero no son necesariamente determinantes. Tanto universidades públicas como privadas pueden ofrecer respuestas de alta calidad si cuentan con flexibilidad, capacidad de adaptación y una estrategia clara de colaboración con el tejido empresarial.
¿Cómo cree que podría mejorarse la movilidad entre la formación universitaria y la formación profesional en España?
Es necesario avanzar hacia sistemas más permeables, que reconozcan aprendizajes previos y faciliten itinerarios mixtos. Mejorar la movilidad implica generosidad, visión de estado y coordinación institucional, marcos comunes de acreditación y una concepción compartida del aprendizaje a lo largo de la vida como un continuo, no como compartimentos estancos.
ENTREVISTA POR CECILIA LLOP





