Pablo Acosta

Las Universidades Populares dan la oportunidad a las personas a elegir y decidir lo que quieren aprender y establecer una transferencia de conocimientos entre personas de diferentes edades y con diferentes vivencias, que suponga un intercambio y un enriquecimiento social.  

JOSÉ MANUEL CALZADA


El placer de aprender

El modelo educativo de la UPL se inscribe en las políticas de Aprendizaje a lo largo de toda la vida, siguiendo las directrices marcadas por la UNESCO en su XIX Asamblea General, celebrada el año 1976 en Nairobi: La expresión educación de adultos designa la totalidad de los procesos organizados de educación, sea cual sea el contenido, el nivel y el método, sean formales o no formales, ya sea que prolonguen o reemplacen la educación inicial dispensada en las escuelas y universidades, y en forma de aprendizaje profesional, gracias a los cuales, las personas consideradas como adultos por la sociedad a la que pertenecen, desarrollan sus aptitudes, enriquecen sus conocimientos, mejoran sus competencias técnicas o profesionales o les dan una nueva orientación

Los procesos educativos que  llevamos a cabo se caracterizan por democratizar el acceso a la cultura y  garantizar el derecho humano al aprendizaje en libertad. Dar la oportunidad a las personas a elegir y decidir lo que quieren aprender y establecer una transferencia de conocimientos entre personas de diferentes edades y con diferentes vivencias, que suponga un intercambio y un enriquecimiento social.  

Nuestra Universidad Popular es el espacio más interclasista que existe en la ciudad. No se trata de que la entidad se dirija a toda la ciudadanía, sino que el reconocimiento de la calidad de sus propuestas educativas, junto con la facilidad de acceder a ellas, conlleva que de hecho compartan aula personas de todos los estratos económicos, niveles educativos y posiciones ideológicas, convirtiéndose así en una escuela de convivencia y democratización del saber.

Los procesos educativos que  llevamos a cabo se caracterizan por democratizar el acceso a la cultura y  garantizar el derecho humano al aprendizaje en libertad.

Las personas pertenecemos y vivimos orígenes y contextos diversos, independientemente de la generación y cultura a la que pertenezcamos. En vista de que no todas hemos tenido acceso a una educación básica, pero no se ha extinguido la ilusión y las ganas de aprender, tenemos varios espacios de “aprendizajes esenciales”. Continuamos así con la verdadera esencia de las Universidades Populares, que es la de promover la cultura para todas las clases sociales, teniendo en cuenta las necesidades económicas de aquellos colectivos más desfavorecidos. Especial atención merece la relación entre alfabetización y autoestima, puesto que carecer de las habilidades de lectoescritura en una sociedad que se basa en el lenguaje escrito suele conllevar sentimientos de inferioridad y complejos que se trabajan en las clases de forma complementaria. 

Facilitar el acceso a la cultura y la participación cívica a personas de toda condición social y económica propicia, además, que quienes están viviendo situaciones más vulnerables pueden encontrar en la UPL un espacio de encuentro que sirve de apoyo y trampolín en su proceso de recuperación personal. Procesos que muchas veces se dan en paralelo al funcionamiento de la UPL de manera natural y espontánea. Para hacerlo posible, la Universidad Popular cuenta con un porcentaje de matrículas gratuitas o bonificadas, destinadas a personas o colectivos en situación de especial vulnerabilidad social, y prioriza la participación de personas con discapacidad, o pertenecientes a colectivos con necesidades especiales. Se ha constituido así en una herramienta útil para gran parte de las instituciones y asociaciones que trabajan con personas en riesgo de exclusión,  contribuyendo a la integración de estas personas en colectivos socialmente normalizados.

En una sociedad multicultural y plural en sus realidades, la UPL apuesta también por ofrecer un modelo inclusivo tanto de las posibilidades de acceso a la cultura como en el contenido de sus proyectos. Se tiene en cuenta y se presta especial atención a la realidad social de la inmigración y a su integración en nuestra sociedad, apoyando y garantizando su acceso a una educación diversa y de calidad.

La Universidad Popular de Logroño nació hace 28 años, espontánea como una planta, con una clara vocación de crear ciudadanía activa y  democratizar la vida social en el ámbito local. Ofrecer alternativas al aislamiento social, promover la participación cívica, y facilitar el derecho a la educación y la cultura a lo largo de toda la vida fueron las palancas que impulsaron su creación.

La Universidad Popular surgió como iniciativa ciudadana, sin ánimo de lucro, abierta a quienes quisieran comprometerse con la educación no formal, y fue un pequeño grupo de personas, procedentes de diversos ámbitos culturales y sociales, quienes la pusieron en marcha. Tras dedicar un año a estudiar las necesidades culturales y educativas no formales en la ciudad, creamos una asociación (siguiendo el modelo y los objetivos de otras Universidades Populares españolas), destinada a promover un espacio educativo que potenciara el desarrollo y la promoción sociocultural de la ciudadanía.

La estructura de nuestra Universidad Popular se apoya sobre  dos pilares, que interactúan para avanzar en la consecución de sus objetivos: la asociación, que actúa como motor y guía  del proyecto, y el profesorado, que imparte los cursos y talleres.

– Las tareas que asume la asociación tienen el carácter de voluntariado y de ellas no se obtiene beneficio material alguno. 

– Las tareas del profesorado se rigen por una relación laboral de contrato asalariado  o de contratación de servicios profesionales.

La Asociación, formada en la actualidad por más de quinientas personas, se rige por una Asamblea General y una Junta Directiva, de la que también forman parte representantes del alumnado, del profesorado y de todos los partidos políticos con presencia en el Ayuntamiento de Logroño. 

A lo largo de estos casi treinta años, nuestra Universidad ha ido consolidando un proyecto educativo que actualmente ofrece más de 450 cursos y talleres ordinarios (que alcanzan las 7.000 matrículas y se imparten cada año de octubre a junio), y un amplio abanico de actividades culturales, abiertas a toda la ciudadanía. Todo ello en un entorno en el que priman la interculturalidad, el interclasismo y las relaciones intergeneracionales 

El camino recorrido, lleno de anécdotas y crecimiento como equipo, se ha basado en un modelo participativo y sostenible  -el 90% de los ingresos son generados por la propia universidad y solo el 10% provienen de subvenciones- que tiene una gran independencia y libertad para explorar nuevos campos de docencia y aprendizaje, y la misma ilusión y energía de los primeros años. 

En una sociedad multicultural y plural en sus realidades, la UPL apuesta también por ofrecer un modelo inclusivo tanto de las posibilidades de acceso a la cultura como en el contenido de sus proyectos.

Atentos a lo que pasa

Durante todos estos años  nos hemos guiado por la máxima de si algo es bueno para la sociedad, y la ciudadanía no puede acceder a ello, pongámonos manos a la obra para hacerlo una realidad. Las áreas educativas y sus respectivos talleres han ido evolucionando a la par que la ciudadanía logroñesa. Nuestra labor ha sido observar las necesidades y demandas sociales para poder ofertar aquello que hasta el momento no existía. 

Es así como nació una de nuestras áreas más singulares, el área de Crianza. La mirada innovadora y perspicaz de una de las fundadoras vio lo esencial de apoyar la maternidad desde su inicio, desde el embarazo, y guiar el proceso de crianza tanto a familias primerizas como a las experimentadas. Este espacio de acompañamiento vivencial, apoyo psíquico, emocional y físico único en Logroño, lleva bastantes años orientando a madres y padres, otorgando al nuevo miembro de la familia el centro de atención, no sólo de sus vidas, sino también de la UPL. 

La Universidad Popular ha sido pionera en el desarrollo de un trabajo continuado con mujeres gestantes, que se inicia con los cursos de yoga para embarazadas, en los que se abordan aspectos físicos y emocionales así como establecimiento del plan de parto, para continuar con el trabajo en yoga postparto y orientación pedagógica en la Crianza. Del mismo modo, la programación de actividades “en familia” hoy asumidas por la sociedad logroñesa como una oferta normalizada, fueron impulsadas y organizadas por primera vez por la UPL.

La Universidad Popular ha jugado un importante papel en la ciudad desde otros puntos de vista, por ejemplo, normalizando una parte de su Casco Histórico. La UPL eligió por decisión propia tener su sede central y desarrollar gran parte de su programación en una parte degradada del Casco Histórico, consiguiendo que gran parte de la ciudadanía acuda a esta zona y normalice su estancia y circulación peatonal  por ella.

La solidaridad, entendida desde lo local y abierta a lo global es, en fin, otra de las señas de identidad de la UPL. La cooperación al desarrollo se viene concretando desde hace 15 años en vinculación solidaria y apoyo económico a distintos proyectos educativos en Latinoamérica y Africa. Para financiar estos proyectos, la Universidad Popular de Logroño aporta anualmente el 10% de las cuotas de sus socias y socios, el 0,7% de su presupuesto propio, y el dinero que obtiene mediante la venta de Lotería de Navidad o actividades especiales destinadas a este fin.

 Y eso es todo, a casi todo… La semilla que plantamos hace casi treinta años arraigó y, creciendo poco a poco, se ha convertido en un árbol frondoso que en dar y recibir expresa  su ser y su sentido.

JOSÉ MANUEL CALZADA Miembro fundador de la Universidad Popular de Logroño

Espacios de Educación Superior está dirigido a poner en contacto a las personas e instituciones interesadas en la sociedad del aprendizaje en Iberoamérica y España.