Los nuevos analfabetos

Museo Louisiana Dinamarca AGHM

En el siglo XXI la alfabetización es múltiple. Los nuevos analfabetos habrán estado escolarizados, pero no sabrán diferenciar entre la verdad y el engaño, y vivirán bajo la amenaza de la exclusión.

JOSÉ MANUEL PÉREZ TORNERO


Habilidades Funcionales y Críticas para una Alfabetización Múltiple

En el siglo XXI, vivimos y viviremos en un entorno tecnológico inmersivo.

De este entorno -producto de internet y la inteligencia artificial, entre otros-  dependerán no solo la información que recibimos, sino también nuestras relaciones (personales y sociales) y nuestras acciones (incluyendo, por supuesto, el trabajo).

Desarrollar las capacidades para adaptarnos a ese nuevo entorno es lo que llamamos alfabetización múltiple, y que necesitamos desarrollar en todas las personas, sea cual sea su situación y profesión, a través de un proceso constante de aprendizaje.

Pero dentro de esas capacidades las hay de dos tipos de habilidades. Las unas, son funcionales o técnicas, y nos permitirán usar adecuadamente los nuevos instrumentos tecnológicos dentro de los fines para los que estos están concebidos.

Las otras son críticas y creativas, y nos permitirán discernir si las funcionalidades que proporciona la tecnología coinciden o no con nuestros objetivos como seres humanos, y, en su caso, desarrollar caminos alternativos. Son las que nos ayudan a distinguir entre las informaciones o propuestas que resultan confiables y las que no; o sea, entre lo que nos puede parecer verdadero y lo que nos conduce al engaño. Las que nos permiten aventurarnos por mundos nuevos y nos ayudan a encontrar soluciones a problemas concretos.

En el siglo XXI, vivimos y viviremos en un entorno tecnológico inmersivo. De este entorno  dependerán no solo la información que recibimos, sino también nuestras relaciones y nuestras acciones

Construyendo el Futuro Educativo

Una escuela centrada solo en el desarrollo de capacidades funcionales será completamente disfuncional. Formará personas destinadas a plegarse a la tecnología, y los imperativos de quienes la gobiernan.

Una escuela funcional, en cambio, tiene que desarrollar tanto las habilidades funcionales como las críticas y las creativas. Pero, sobre todo las críticas y la creatividad, porque son las que permiten explorar la realidad y comprenderla, y, en su caso, ir más allá de lo real. Nos permiten situarnos en nuestro mundo y cambiarlo para desarrollar nuestros proyectos con libertad y conciencia.

Necesitamos pues, una escuela crítica y creativa, para distinguir entre lo que es digno de confianza y lo que no. Y lo que mereces ser imaginado y creado, y lo que no. Lo que significa: una escuela crítica también con el medio tecnológico en el que vivimos y que, en muchas ocasiones, no hemos elegido. Y, sobre todo, creativa para pensar en otras posibilidades.

En un horizonte donde el aprendizaje será la confluencia de la actividad de los educadores, los padres y el nuevo medio tecnológico. Y el reto al que nos enfrentamos es el de acceder a una alfabetización múltiple crítica y creativa, que favorezca la transparencia y la interacción libre de las personas con las personas y con las máquinas, y que desarrolle activamente la autoconciencia y la conciencia social. Pero, sobre todo, que promueva soluciones imaginativas a problemas concretos.

El reto al que nos enfrentamos es acceder a una alfabetización múltiple crítica y creativa, que favorezca la transparencia y interacción libre de personas con personas y con máquinas, y que desarrolle la autoconciencia y la conciencia social

La Evolución de la Alfabetización en el Siglo XXI

A finales del siglo XX, tratando de responder a este reto, se desarrolló el concepto de alfabetización mediática e informacional. Se trataba de la capacidad de informarse con libertad y sentido crítico y de la capacidad de apropiarse de los nuevos medios de comunicación, sin sucumbir a sus determinaciones.

Hoy en día, situados ya en la segunda década del siglo XX, el concepto de alfabetización mediática e informacional se queda un poco estrecho. Ya no se trata solo de los medios y de la información. Ante el desarrollo de internet y de la inteligencia artificial generativa el mundo ha dado un paso enorme hacia la creación de un sistema universal integrado capaz de asumir casi todas las actividades y todas las comunicaciones de la humanidad.

Por tanto, la alfabetización mediática e informacional tiene que responder al desafío de ser capaz de ser crítica y consciente en este nuevo entorno. ¡Todo un desafío!

Pero responder a este desafío no consiste solo en desarrollar un nuevo campo de habilidades que pueden ser asumidas individualmente. Lo que necesitamos para responder al nuevo sistema tecnológico de una inteligencia artificial integrada en lo humano, es un nuevo sistema -también inteligente, abierto e integrado en todas nuestras actividades- capaz de favorecer la conciencia crítica.  A un sistema de inteligencia colectiva, le corresponde un sistema de conciencia crítica también colectiva.

Lo que necesitamos para responder al nuevo sistema tecnológico de una inteligencia artificial integrada en lo humano, es un nuevo sistema capaz de favorecer la conciencia crítica.

Hacia un Sistema Colectivo de Inteligencia Crítica

Ya no se trata, por tanto, de capacidades meramente individuales que pueden personalizarse e internalizar individualmente -puesto que el medio tecnológico, con la inteligencia artificial y los grandes datos se mueve ya en el campo de prácticamente infinito, y se desarrolla en sistemas muy complejos que tiende a estar permanentemente abiertos. El objetivo actual para la alfabetización múltiple es construir un sistema abierto, integral y colectivo de inteligencia crítica. Un sistema que integre, de modo inteligente, la actividad de estudiantes, profesores, máquinas, ordenadores, y la existencia de una fuente casi infinita de datos y de variables. Un sistema que, por supuesto, sea confiable, transparente y abierto.

Solo con ese sistema -compuesto por una comunidad conectada de educadores, estudiantes, científicos, periodistas, activistas sociales y ciudadanos, etc.-, y siempre en constante vigilancia y con sentido crítico, podremos facilitar a la escuela la función de crear personas autónomas, libres, capaces de decidir informadamente y de resistir a la manipulación y al engaño.

Si se diseña este nuevo sistema, si somos capaces de construirlo y de ponerlo en marcha, seremos capaces de ser creativos, críticos y libres. Y no sucumbiremos ni al engaño ni a la determinación de una tecnología que, por ahora, se mueve preferentemente por intereses comerciales.


JOSÉ MANUEL PÉREZ TORNERO

Periodista y Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Coordinador del Programa de la UNESCO Media and Information Literacy an Intercultural Dialogue. 

Director de la Cátedra UNESCO Media and Information Literacy and Quality Journalism

Espacios de Educación Superior está dirigido a poner en contacto a las personas e instituciones interesadas en la sociedad del aprendizaje en Iberoamérica y España.