«Las universidades están evaluando establecer plazas destinados al Personal Docente e Investigador con discapacidad», entrevista a María Isabel Ramírez Vicerrectora de la Universidad de Almería

«Definitivamente, existen diversas ayudas tanto públicas como privadas para asistir a las personas con discapacidad en el acceso a la educación universitaria. Estos apoyos están diseñados para contribuir a la igualdad de oportunidades y facilitar la integración plena de este colectivo en el entorno académico.» señala María Isabel Ramírez Vicerrectora de Estudiantes de la UAL.


María Isabel Ramírez es una figura destacada en la Universidad de Almería, donde su compromiso con la inclusión y la igualdad impacta en todos los ámbitos de su trabajo. Como Vicerrectora de Estudiantes, Igualdad e Inclusión, ha liderado iniciativas innovadoras que han convertido a la universidad en un referente en materia de diversidad. Su participación en el grupo de trabajo Diversidad y Discapacidad de CRUE ha ampliado su impacto más allá de su institución, destacando su influencia en políticas a nivel nacional.

Con una formación como Doctora en Matemáticas y Profesora Titular de Análisis Matemático, María Isabel Ramírez ha fusionado su experiencia académica con su compromiso social. Desde su posición, promueve la inclusión de género en el ámbito de las matemáticas, siendo editora de la sección «Mujeres y Matemáticas» en el Boletín de la Titulación de Matemáticas de la UAL. Además, como directora de la revista «igUALdad», ha creado una plataforma para sensibilizar a toda la comunidad universitaria sobre la importancia de trabajar hacia una sociedad más igualitaria. Su trabajo refleja su convicción de que la inclusión es fundamental para el progreso académico y social.


Después de 45 años de democracia las Cortes Generales acaban de modificar la Constitución española para incorporar en su texto los valores de la diversidad en relación con las personas con discapacidad. ¿Se educa en la universidad en el respeto y comprensión de la diversidad?

Por supuesto, en la universidad no solamente educamos en el conocimiento y la competencia profesional, sino que también nos esforzamos por fomentar el respeto y la comprensión hacia la diversidad en todas sus formas, y muy especialmente en lo que concierne a las personas con discapacidad. Este compromiso es inherente a los valores de la institución y se refleja en acciones concretas.

La Universidad ha implementado políticas y programas específicos destinados a asegurar la inclusión académica y social de estudiantes con discapacidad. Esto incluye desde adaptaciones curriculares, recursos y tecnologías de apoyo, servicios de orientación y asesoramiento, y hasta la formación docente en prácticas pedagógicas inclusivas.

Además, las actividades extracurriculares y campañas de sensibilización promueven una cultura de inclusión y respeto hacia la diversidad, ayudando a que todos los miembros de la comunidad universitaria desarrollen una comprensión más profunda y empática de la discapacidad. Estos esfuerzos no solo benefician a los individuos directamente implicados, sino que enriquecen el ambiente académico y fomentan una sociedad más justa y solidaria.

La educación en la universidad sobre el respeto y la comprensión de la diversidad es un pilar fundamental que continuaremos fortaleciendo para cumplir con nuestra misión social y nuestra responsabilidad como educadores

Finalmente, diría que la educación en la universidad sobre el respeto y la comprensión de la diversidad es, por tanto, un pilar fundamental que continuaremos fortaleciendo para cumplir con nuestra misión social y nuestra responsabilidad como educadores.

¿Qué papel desarrolla en el sistema universitario la Red de Servicios de Apoyo a Personas con Discapacidad en la Universidad (Red SAPDU) de la CRUE?

Esta Red juega un papel crucial en el sistema universitario español. Su función esencial es servir de plataforma para la colaboración y el intercambio de buenas prácticas entre las universidades en relación con la inclusión de las personas con discapacidad. Yo diría que es un eje transversal de apoyo, desarrollo e innovación que contribuye decididamente a que la educación superior sea inclusiva y equitativa para todos los miembros de la comunidad universitaria.

Este grupo de trabajo, ha sido -y seguirá siendo- catalizador de las políticas inclusivas en todas nuestras universidades. La aportación de esta Red SAPDU y el trabajo diario en cada universidad ha permitido avanzar en principios de no discriminación, igualdad y accesibilidad universal. Las personas que conforman la Red son las que mejor conocen la realidad de las personas con discapacidad de primera mano, las que viven el día a día de sus problemas y de sus aspiraciones y los que aplican las políticas universitarias de atención a la diversidad funcional.

Esta red trabaja activamente para promover la accesibilidad universal y el diseño para todos, tanto en los campus físicos como en los entornos virtuales de aprendizaje. Al hacerlo, garantiza que los estudiantes, el personal docente y no docente con discapacidad puedan participar plenamente en la vida universitaria.

Esta red trabaja activamente para promover la accesibilidad universal y el diseño para todos, tanto en los campus físicos como en los entornos virtuales de aprendizaje

¿Qué grado de implantación tienen las unidades de apoyo a la discapacidad y las normativas para la inclusión de las personas con discapacidad en las universidades españolas?

Las unidades han ganado una importante implantación en los últimos años, reflejando el compromiso institucional con la inclusión educativa y social de las personas con discapacidad. La mayoría de las universidades cuentan con estas unidades especializadas dedicadas a la atención de estudiantes, personal docente y administrativo con discapacidad. Estas unidades trabajan para garantizar la igualdad de oportunidades a través de una variedad de servicios, que incluyen ajustes razonables en la metodología y evaluación, recursos técnicos y de apoyo, así como el asesoramiento y la formación para el personal universitario.

En cuanto a la normativa, las universidades españolas están sujetas a leyes nacionales como la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social, la Ley Orgánica del Sistema Universitario, y la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, pero además casi todas las instituciones han desarrollado sus propios reglamentos internos para asegurar y promover la inclusión efectiva de la comunidad con discapacidad en la vida académica y social. Estas normativas internas se complementan con planes estratégicos de inclusión, códigos de buenas prácticas y otros documentos que establecen marcos de actuación y guías para la atención a la diversidad.

Sin embargo, es importante reconocer que el grado de desarrollo normativo y su implantación puede variar de una universidad a otra, dependiendo de factores como los recursos disponibles, la trayectoria de la institución en materia de inclusión, y su compromiso con la mejora continua en este ámbito. El grupo de trabajo de Diversidad y Discapacidad y la Red SAPDU desempeñan un papel esencial en la coordinación y apoyo para asegurar que se adopten y se mejoren constantemente estas políticas de inclusión en todo el sistema universitario español.

AGHM

En la presentación del “Estudio sobre la inclusión de personas con discapacidad en el sistema universitario español de 2023”, en la que usted participó, se evidenció que frente al 6,7% de la población española con discapacidad, solo el 1,6% de los estudiantes universitarios estaban en esta situación. Sin embargo, en las titulaciones virtuales el número de personas con discapacidad matriculadas está muy cercano a su porcentaje en el conjunto de la sociedad. ¿Son los campus espacios seguros y amables con los estudiantes con discapacidad?

Para interpretar estos datos resulta de interés tener en cuenta factores como la edad del estudiantado y cuál ha sido su forma de acceso, ya que esto nos puede llevar a interpretaciones más completas de la situación. Viendo los números de forma bruta, resulta innegable que los estudiantes con discapacidad están infrarrepresentados en los estudios universitarios.

Por supuesto que este dato es significativo y pone de relieve la existencia de posibles barreras, tanto físicas como de percepción, que las personas con discapacidad pueden enfrentar en los campus universitarios. Si bien las titulaciones virtuales parecen proveer una opción de acceso más equitativa para los estudiantes con discapacidad, acercando su representación a la proporción que tienen en la sociedad, es evidente que los campus físicos deben trabajar para ser espacios más inclusivos y adaptados a las necesidades de todos los miembros de la comunidad universitaria.

La seguridad y amabilidad de los campus universitarios con respecto a los estudiantes con discapacidad dependen de múltiples factores, pero cada vez estamos trabajando más para eliminar las barreras: se sigue trabajando mejorar la accesibilidad Física (eliminación de barreras arquitectónicas, la disposición de rampas, ascensores accesibles, señalización adecuada y el diseño universal de espacios), aunque yo diría que las universidades han avanzado mucho a este respecto y en la Accesibilidad Sensorial (disponibilidad de recursos que faciliten la comunicación, como intérpretes de lengua de signos, sistemas de bucle magnético y materiales didácticos en formatos accesibles).

La seguridad y amabilidad de los campus universitarios con respecto a los estudiantes con discapacidad dependen de múltiples factores, pero cada vez estamos trabajando más para eliminar las barreras

Igualmente las universidades han avanzado también en la accesibilidad Cognitiva, adaptando sus señalizaciones en campus y edificios para facilitar la comprensión del entorno a todas las personas. La accesibilidad Universal (Física, Sensorial y Cognitiva) ha avanzado mucho en los últimos años en nuestros campus, aunque sin duda no podemos sentirnos satisfechos.

Los servicios de apoyo estudiantil proporcionan los ajustes necesarios para equiparar oportunidades, por ejemplo, tiempo extra en exámenes, tecnología adaptativa y apoyo personalizado. Para que el campus sea seguro y amable con los estudiantes con discapacidad hacemos sensibilización y educamos a la comunidad universitaria sobre la importancia de la inclusión y la igualdad de oportunidades, y esto esta en la agenda de todos los equipos de gobierno universitarios.

Aunque los campus universitarios están avanzando en esta dirección, aún queda mucho por hacer. Se requiere un compromiso continuo para evaluar la situación actual, implementar mejoras y adaptaciones necesarias y mantener un diálogo abierto y participativo con la comunidad de personas con discapacidad para asegurar que sus voces y necesidades sean parte integral de la planificación y el desarrollo universitario.

En el caso del profesorado su presencia se ve reducida a un 0,6% del total. Fuera de cualquier referencia legal. ¿Cómo podemos abrir la condición de docente universitario a las personas con discapacidad?

Abordar la inclusión de personas con discapacidad como docentes universitarios requiere de un enfoque multidimensional e integral. Dentro de la agenda política de las universidades españolas, se está priorizando la revisión de los procesos de selección de personal, con el objetivo de garantizar su inclusividad. Como parte de nuestro compromiso con la inclusión y la igualdad de oportunidades, las universidades están abordando y evaluando la viabilidad y los beneficios de establecer cuotas o cupos de plazas destinados al Personal Docente e Investigador (PDI) con discapacidad en la universidad. La implementación de un sistema de cuotas está contribuyendo a rectificar el desequilibrio actual y fomentar una mayor representación de este colectivo en el ámbito académico.

La aplicación de cupos para el ingreso, como medida de acción positiva, es un paso necesario en estos momentos y se alinea con la intención de la universidad de crear un entorno laboral más diverso e inclusivo, asegurando que el talento y las capacidades de las personas con discapacidad sean reconocidos y valorados en el sector de la educación superior. Además, el establecimiento de un cupo de plazas para el PDI con discapacidad promueve no solo la inclusión en términos de empleabilidad, sino también el enriquecimiento del ambiente académico y de investigación con perspectivas diversas que reflejan mejor la composición de nuestra sociedad.

Las universidades están abordando y evaluando la viabilidad y los beneficios de establecer cuotas o cupos de plazas destinados al Personal Docente e Investigador (PDI) con discapacidad en la universidad

El siguiente paso será realizar los ajustes razonables en los baremos y los procesos de acreditación para que se tengan en cuenta las características de cada persona, garantizando así la igualdad de oportunidades en el acceso a la carrera docente e investigadora.

Junto a estas iniciativas hay que emprender una importante tarea de motivación y apoyo para que los estudiantes con discapacidad se sientan llamados a emprender la carrera investigadora. En ese sentido la clave está en aumentar los porcentajes de estudiantes con discapacidad que acceden a la formación de posgrado. Tanto en la etapa de master como en el doctorado hay una disminución significativa de estudiantes con discapacidad. Para garantizar una representación adecuada tanto en la carrera investigadora como en la docente es necesario aumentar esa representación.

El sistema de acceso a la universidad soportado en la EBAU, y los procesos de admisión de las universidades ¿Son sensibles para las personas con discapacidad o con necesidades específicas de apoyo educativo?

Sí, el sistema de acceso a la universidad, incluyendo la Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU), así como los procesos de admisión de las universidades, están diseñados para ser sensibles y atender a las necesidades de las personas con discapacidad o con necesidades específicas de apoyo educativo. Se han implementado una serie de medidas y adaptaciones para garantizar que estas personas puedan participar en el proceso de acceso en condiciones de equidad y con las mayores facilidades posibles.

Entre las acciones concretas que se han llevado a cabo, se incluyen adaptaciones en los exámenes (como tiempo adicional, formatos accesibles, uso de tecnologías…), así como procesos de admisión que consideran las necesidades específicas de este colectivo. La sensibilidad hacia este tema se refleja en una formación continua del personal implicado, los programas de tránsito y en la mejora constante de los procedimientos para maximizar la accesibilidad y la inclusión en todos los niveles del proceso de acceso universitario.

Se han implementado una serie de medidas y adaptaciones para garantizar que estas personas puedan participar en el proceso de acceso en condiciones de equidad y con las mayores facilidades posibles

En el entorno que mejor conozco que es el Distrito Único Andaluz, las adaptaciones en las pruebas de acceso son el resultado de la comunicación constante y del trabajo colaborativo entre los profesionales de la orientación preuniversitaria y las propias universidades. Esa colaboración, enmarcada en muchos casos en programas de tránsito acordados entre las Delegaciones territoriales de Educación y las universidades, permite que, en la práctica, los estudiantes realicen, siempre que ello sea posible, las pruebas con los ajustes necesarios que ya se han implementado en bachillerato.

AGHM

Las adaptaciones curriculares son un derecho consolidado en la educación no universitaria ¿Cuál es su implantación en la educación superior?

Las adaptaciones curriculares representan un derecho fundamental en la educación, y su implementación en la educación superior ha ido evolucionando hasta tal punto que yo diría que tenemos un acceso equitativo a la educación para todos los estudiantes, incluidos aquellos con discapacidad o con necesidades específicas de apoyo educativo.

En la educación superior, estas adaptaciones se están consolidando progresivamente con el objetivo de:

– Garantizar que todos los estudiantes puedan acceder a los contenidos y participar plenamente en las actividades de aprendizaje.

– Proporcionar los apoyos y recursos necesarios para permitir que los estudiantes alcancen los mismos resultados educativos.

– Fomentar un entorno inclusivo que valore la diversidad y promueva la igualdad de oportunidades.

Para que las adaptaciones curriculares sean efectivas en la educación superior, las universidades están trabajando en:

– Desarrollo de Políticas Inclusivas: La creación de normativas y procedimientos claros para la implementación de adaptaciones curriculares.

– Formación del Profesorado: Capacitación en métodos de enseñanza inclusivos y en el uso de tecnologías que faciliten el acceso al aprendizaje para todos.

– Servicios de Apoyo: Establecimiento de unidades o servicios especializados en la atención a la diversidad que asesoren y ofrezcan apoyo tanto a estudiantes como a docentes en la implementación de las adaptaciones necesarias.

– Flexibilidad en Metodologías y Evaluaciones: Adecuación de las técnicas de enseñanza y de evaluación para que se ajusten a las necesidades individuales de los estudiantes.

Las adaptaciones curriculares representan un derecho fundamental en la educación, y su implementación en la educación superior ha ido evolucionando hasta tal punto que yo diría que tenemos un acceso equitativo a la educación para todos los estudiantes

– Recursos y Tecnologías Accesibles: Inversión en tecnologías asistivas y en la producción de materiales didácticos accesibles para estudiantes con diversas capacidades sensoriales, físicas o cognitivas.

– Colaboración con organizaciones externas: Cooperación con asociaciones y entidades que trabajan en el ámbito de la discapacidad para asegurarse de que se está al corriente de las mejores prácticas y recursos disponibles.

Aunque las adaptaciones curriculares están cada vez más presentes en el ámbito universitario, todavía pueden existir desafíos relacionados con la sensibilización del personal, la asignación de recursos y la adaptación de infraestructuras y programas. No obstante, el compromiso con su plena implementación es firme y es visto como un paso esencial hacia la consecución de una educación superior verdaderamente inclusiva.

Las prácticas externas están reconocidas en el Estatuto del estudiante como un derecho, además de ser un elemento esencial en su empleabilidad, como lo es de manera creciente el acceso a la movilidad internacional. ¿Cómo compensamos las dificultades adicionales que tienen las personas con discapacidad en estos ámbitos?

En efecto, las prácticas externas y la movilidad internacional son componentes clave en la formación integral de los estudiantes, y es fundamental asegurar la igualdad de oportunidades para todos, incluidas las personas con discapacidad. Para afrontar las dificultades adicionales que encuentran estos estudiantes, desde las universidades, se está trabajando en las siguientes estrategias:

Evaluación de Necesidades (Individuales): Identificar de manera precisa las necesidades específicas de cada estudiante con discapacidad y elaborar un plan personalizado que permita su plena integración y participación en prácticas y programas de intercambio.

Ayudas Económicas Específicas: Destinar becas o fondos adicionales para cubrir gastos extra que puedan surgir, como el traslado en transporte adaptado, asistencia personal, adaptaciones en el alojamiento, o tecnología asistiva.

Convenios con Entidades: Establecer acuerdos con organizaciones y empresas que estén comprometidas y sean accesibles, asegurando que ofrecen un entorno adaptado para realizar las prácticas externas.

las prácticas externas y la movilidad internacional son componentes clave en la formación integral de los estudiantes, y es fundamental asegurar la igualdad de oportunidades para todos, incluidas las personas con discapacidad

Formación y Sensibilización: Capacitar al personal de la universidad, así como a los tutores de prácticas en empresas y organismos de intercambio, sobre cómo proporcionar el apoyo necesario y fomentar un entorno inclusivo.

Coordinación con Servicios de Apoyo: Trabajar de manera conjunta con los servicios de atención a la discapacidad de la universidad y organizaciones externas especializadas para garantizar el acompañamiento y soporte continuo.

Uso de Tecnología: Promover la utilización de recursos tecnológicos y digitales que contribuyan a la accesibilidad en el intercambio de información y comunicación.

Seguimiento y Evaluación: Realizar un seguimiento del desarrollo de las prácticas y experiencias de movilidad para evaluar los ajustes realizados y promover mejoras continuas en los programas.

Fomento de la Autonomía: Diseñar estrategias que alienten a los estudiantes con discapacidad a desarrollar habilidades que fomenten su independencia y autoconfianza en entornos internacionales.

Red de Apoyo Internacional: Colaborar con universidades y organismos internacionales para construir una red de apoyo que facilite la movilidad de estudiantes con discapacidad y la búsqueda de oportunidades de prácticas accesibles.

En el nivel intrauniversitario, es necesario que los servicios de discapacidad y relaciones internacionales trabajen de forma coordinada cuando un estudiante realiza una consulta en cualquiera de estos

En el caso de la movilidad nacional e internacional, la existencia de un protocolo de trabajo tanto intrauniversitario como interuniversitario es un requisito imprescindible para que la participación de los estudiantes con discapacidad en los programas de movilidad sea fructífera. En el nivel intrauniversitario, es necesario que los servicios de discapacidad y relaciones internacionales trabajen de forma coordinada cuando un estudiante realiza una consulta en cualquiera de estos. En lo que respecta a la coordinación interuniversitaria, la planificación para la preparación de la estancia del estudiante entre la universidad de origen y la de destino es una condición sine equa non para el éxito de estas iniciativas.

AGHM

¿Podría comentarnos alguna buena práctica de las universidades en España para facilitar la visibilidad y participación de las personas con discapacidad intelectual o del espectro autista?

Un ejemplo de buena práctica es el Premio al Voluntariado de la Función Mutua Madrileña que ha recaído en su XI edición en el innovador proyecto de voluntariado  ‘Aura Hábitat, convivencia en la diversidad’. Esta iniciativa, que rompe barreras y construye puentes en nuestra sociedad, se centra en una experiencia de cohabitación donde jóvenes universitarios comparten su vida cotidiana con personas con discapacidad intelectual, creando un espacio enriquecedor de convivencia y apoyo mutuo.

Por otro lado, desde hace más de 5 años la Fundación ONCE está poniendo en marcha, con la colaboración del Fondo Social Europeo, un programa de formación para el empleo dirigido a las personas con discapacidad intelectual y con trastornos del espectro autista en las universidades. En la actualidad más de una treintena de universidades españolas está llevando a cabo esta formación que, además de dotar de herramientas formativas y un título universitario a estos colectivos (lo que contribuye a la mejora de su inserción laboral), posibilita la inclusión y pertenencia de estos estudiantes en las comunidades universitarias.

‘Aura Hábitat, convivencia en la diversidad’ se centra en una experiencia de cohabitación donde jóvenes universitarios comparten su vida cotidiana con personas con discapacidad intelectual, creando un espacio enriquecedor de convivencia y apoyo mutuo

Acudir a la universidad tiene unos costes extraordinarios para las personas con discapacidad. ¿Existen ayudas públicas o privadas para atender esta circunstancia?

Definitivamente, existen diversas ayudas tanto públicas como privadas para asistir a las personas con discapacidad en el acceso a la educación universitaria. Estos apoyos están diseñados para contribuir a la igualdad de oportunidades y facilitar la integración plena de este colectivo en el entorno académico. A continuación, se describen algunos tipos de ayudas que generalmente están disponibles:

– Becas y ayudas públicas específicas: Los ministerios o departamentos gubernamentales de educación suelen ofrecer becas que cubren material didáctico, transporte y otros gastos relacionados con la asistencia a la universidad.

– Exención de tasas: Las universidades por su parte, de acuerdo con el artículo 4.2 del Texto Refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social, aprobado por Real Decreto 1/2013, de 29 de noviembre, aplican la exención total de tasas a los estudiantes que acrediten un mínimo del 33% de discapacidad. Estos estudiantes no abonan los precios públicos por matrícula universitaria durante el desarrollo completo de sus estudios universitarios.

– Subvenciones para adaptaciones técnicas: En ocasiones, las administraciones públicas disponen de programas que financian tecnologías adaptativas, como software especializado o equipos necesarios para estudiantes con discapacidad.

– Soporte para recursos personales de asistencia: Algunas ayudas están destinadas a cubrir los costos de asistentes personales o intérpretes de lengua de signos, para aquellos estudiantes que los necesiten durante su vida académica.

– Programas de transporte accesible: Hay programas que aseguran que los estudiantes con discapacidad cuenten con medios de transporte adaptados para su desplazamiento a la universidad.


Alfonso González Hermoso de Mendoza

Lucía Becquer

Espacios de Educación Superior está dirigido a poner en contacto a las personas e instituciones interesadas en la sociedad del aprendizaje en Iberoamérica y España.